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martes, junio 15, 2010

Reponen las piedras (y los nombres) de la escultura El Ojo que Llora

Entre la cantidad de notas que no dar cuenta la última semana hay varias publicadas en la bitácora de Micromuseo, en una serie de posts titulado 'batallas por la memoria'. Entre algunas notas recientes se destaca una polémica en torno a la remodelación del monumento a las víctimas del atentado de la calle Tarata en Miraflores, y un más reciente post sobre el pronunciamiento de los profesores de la facultad de arte de la Universidad Católica sobre la destrucción del monumento de Villa María del Triunfo. Reproduzco ahora una nota sobre la acción pública reciente que repuso las piedras del monumento de Lika Mutal agredido en abril del año pasado (ver aquí). Más información en la Bitácora de Micromuseo.
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BATALLAS POR LA MEMORIA VIII: La inscripción de los (otros) nombres


En diversos foros continúa el debate sobre la pertinencia de la inscripción del nombre del alcalde de Miraflores sobre el remodelado monumento a las víctimas del atentado terrorista en la calle Tarata. Pero tal vez el comentario más emotivo sea el menos deliberado, efectuado incluso varios días antes que esa controversia tomara cuerpo. Me refiero a la ceremonia ritual efectuada en el memorial El ojo que llora, concebido por Lika Mutal como un homenaje a los caídos durante nuestra aún reciente violencia grande. Allí el 3 de junio varios artífices –incluyendo a los grupos Yuyachkani y Arena y Esteras– acompañaron con sus sones y sus danzas la reposición de las piedras simbólicas en que los nombres de las víctimas aparecían antes pintados y ahora grabados: incisos sobre la materia telúrica como una huella mnemónica en la historia misma. Un gesto de enorme carga simbólica.

Transcribo a continuación la información sobre el tema circulada por los organismos de derechos humanos.


Gustavo Buntinx




Artistas participan en colocación de piedras en El ojo que llora


El día de ayer un grupo de artistas se hizo presente en el memorial El ojo que llora para participar en el proceso de recolocación de piedras con los nombres de las víctimas de la guerra interna. Cada uno de ellos cargó en sus manos una de las piedras, la que luego fue pegada en uno de los caminos del laberinto cuyas piedras se encuentran en proceso de restauración.

Al compás de la música y cantos de Yuyachkani, Carmen Ascarza y Norka Monzoni, los asistentes participaron de una emotiva actividad junto a los familiares de las víctimas, debido al ambiente especial elaborado por los artistas. El grupo Arena y Esteras dio un toque mágico al danzar en un mar de piedras, tomando gotas del agua de la fuente central, para limpiar delicadamente algunas de ellas.

Hasta el momento han sido colocadas 5800 piedras con los nombres restaurados, debiendo culminarse esta primera etapa en octubre alcanzando a los 10,000 nombres.

Una amplia jornada de colocación de las piedras se programa para el próximo 27 de agosto.
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jueves, junio 03, 2010

Vandalismo Institucionalizado: Municipalidad de Villa María del Triunfo destruye monumento en memoria de los desplazados por la violencia política


después y antes del acto vandálico al monumento público

Desde hace unos días atrás la bitácora de Micromuseo viene informando con textos y fotografías sobre la grosera y delincuencial desaparición de un momento público (del escultor Jaime Castilla Bambarén, ganador de un concurso público) en memoria de la violencia política, construido en el distrito de Villa María del Triunfo. Una acción alevosa de la cual la municipalidad y su alcalde Juan José “Manolo” Castillo, actualmente integrante de las filas del partido de Alex Kouri, es directamente responsable --aunque éstos han intentado negarlo torpemente. Un acto de vandalismo institucional que no solo agrede un monumento público en memoria de desplazados, sino, una vez más, el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, en cuyo aniversario fue erigida esta escultura en 2007. Una acción que deja muy en claro el nivel de las maniobras y operaciones sucias de una renovada ´política de la memoria´ dispuesta a barrer con todos los procesos de reparación humana de las víctimas de nuestra violencia reciente.

Reproduzo los primeros comentarios de Gustavo Buntinx y un video (tomado de lamula) ante el hecho:

"En un acto de lesa memoria, con nocturnidad y alevosía, entre la noche del pasado jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de mayo el alcalde de Villa María del Triunfo, Manuel Castillo, ha destruido el conjunto escultórico erigido allí a mediados de 2007 como un tributo a las víctimas de la violencia política en nuestro paía y en conmemoración del cuarto aniversario de la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Una manifestación adicional de la prepotencia edil que trastorna el entorno urbano sin advertencia ni consulta ciudadana alguna, como hace poco dolorosamente se manifestó en la destrucción de la glorieta histórica del Parque Cuadros de Chorrillos por otro alcalde vandálico, Augusto Miyashiro.

Pero este último nos tiene ya acostumbrados a sus indefatigables esfuerzos por arrasar todo lo que signifique naturaleza y belleza en sus ahora devastados predios. Fue durante el mandato del propio Castillo, en cambio, que ahora se erige el monumento que ahora clandestinamente derriba. ¿Tal vez porque su antecesor en el cargo ––Washington Ipenza–– fue parte del jurado calificador que seleccionó a este proyecto en un concurso público?

Efectivamente, en una situación excepcional para las intervenciones sobre el espacio público, esta escultura fue escogida en un certamen abierto, dirimido también por otros tres alcaldes (Michel Azcueta y Jaime Zea de Villa El Salvador, Paulo Hinostroza de San Juan de Miraflores) y el artífice Víctor Delfín. La convocatoria estuvo a cargo del Comité Cívico Para Que No Se Repita - Lima Sur y la propuesta ganadora, del escultor Jaime Miranda Bambarén, consistía en un gran eucalipto muerto que sin embargo elevaba sus raíces sobre los transeúntes gracias a una estructura metálica de tres patas. Éstas simbolizaban los distritos vecinos de Lima en los que se afincaron tantos migrantes andinos al ser expulsados –desarraigados– por nuestra violencia grande.

Increíblemente, fue el propio Castillo quien así lo explicó hace un par de años, cuando declaraba que "en las décadas de los 80 y 90, los tres distritos sufrieron la muerte de muchos pobladores por los terroristas. También vinieron muchos desplazados. Algunos no entienden la escultura por falta de cultura. Pero las raíces simbolizan la verdad. La madrina fue la Defensora del Pueblo, Beatriz Merino. Y el concejo no gastó nada porque la empresa privada la ha construido". El terreno abandonado que así se regeneró pasó a denominarse entonces "Ovalo de la Esperanza". Ahora podría rebautizárselo como baldío del olvido. (...)

(Para más información sobre el monumento, véase la página web de su artífice, Jaime Miranda Bambarén: http://www.jaimemiranda.com/).

Gustavo Buntinx"





Reproduzo también un comunicado de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CC.NN.DD.HH), publicado en el último post de Micromuseo.

CNDDDHH CONDENA ATENTADO VANDÁLICO CONTRA LA CULTURA Y LA MEMORIA COMETIDO POR ALCALDE DE VILLA MARÍA DEL TRIUNFO

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), red de 78 organismos que defienden la democracia y los derechos fundamentales en todo el país desde hace 25 años, expresa su indignación y tajante condena contra el atentado vandálico contra la cultura, la memoria y el proceso de búsqueda de verdad, justicia y reparaciones, que ha cometido el alcalde de Villa María del Triunfo, Juan José Castillo, el 27 de mayo último, al destruir el conjunto escultórico ubicado en el Óvalo de la Esperanza de ese distrito.

Destruir una obra de arte es ya un comportamiento bárbaro; destruir además un memorial que busca contribuir a la reconciliación y al recuerdo público de lo sufrido por los peruanos en el terrible periodo de violencia política, sólo puede ser considerado como una renovada forma de violencia.

Este memorial fue construido sin fondos del Estado, con aporte de la empresa privada, y fue realizado como resultado de un concurso público convocado durante la gestión del anterior burgomaestre, como parte de las acciones a favor del cumplimiento de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Fue erigido en el conocido óvalo del cono sur de Lima, donde coinciden Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores y Villa El Salvador, tres distritos que sufrieron el terror en sus calles, pero que también acogieron a miles de personas desplazadas por la violencia, provenientes de Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Huánuco, Puno, que se refugiaron y reconstruyeron sus vidas en estos nuevos lugares.

Este memorial fue construido bajo la convocatoria del Comité Cívico Para Que No Se Repita de Lima Sur, y la propuesta ganadora correspondió al escultor Jaime Miranda. La obra estaba formada por un eucalipto muerto, desgarrado desde sus raíces, suspendido sobre una estructura metálica de tres pilares que simbolizan a los tres distritos.

La CNDDHH lamenta y condena este incalificable atentado a la cultura y el proceso de memoria y reconciliación cometido por el alcalde de Villa María del Triunfo. Por lo mismo, exige las mayores aclaraciones a su gestión, a su propia comunidad de vecinos, a las autoridades gubernamentales concernidas, empezando por el INC y la CMAN. Del mismo modo, expresa su solidaridad con la comunidad ofendida por este acto bárbaro, especialmente con las organizaciones de víctimas de la violencia.

CNDDHH, Lima, 31 de mayo de 2010

miércoles, mayo 12, 2010

Este viernes se estrena serie sobre la Trienal de Chile

Reproduzco una nota sobre la serie que se verá en Chile en torno a la Primera Trienal de Artes Visuales bajo la curaduría general de Ticio Escobar. Tomado de La Tercera.
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Este viernes se estrena serie sobre la Trienal de Chile

En ARTV durante tres viernes se emitirá lo mejor del encuentro artístico realizado el año pasado.

Entre el 5 de octubre y el 6 de diciembre pasado se realizó en el país la Primera Trienal de Artes Visuales, y las personas que no pudieron asistir ahora tendrán la posibilidad de ver algunas de las obras y escuchar a los artistas, curadores e intelectuales que participaron del evento, en una serie de tres programas que desde este viernes emitirá ARTV.

Con una duración de media hora cada uno de los episodios, la serie abordará las distintas muestras que se exhibieron en esta actividad que es parte de los Programas Nacionales del Bicentenario de Chile. En el primer capítulo, Mapas, Paisajes y Territorios, que se estrenará este viernes 14 a las 21:30 horas, se presentarán entrevistas al curador general de la Trienal de Chile, el Ministro de Cultura de Paraguay, Ticio Escobar; al curador argentino Roberto Amigo y al teórico chileno Guillermo Machuca, quienes hablan de la muestra Territorios de Estado, paisajes y cartografía de Chile en el Siglo XIX, que fue exhibida en el Museo Nacional de Bellas Artes.

La segunda parte de esta serie será estrenada el viernes 21 de mayo (21:30 horas) y tendrá por título Archivos Latinoamericanos, Arte y Política; en esta ocasión se expondrán los trabajos desarrollados en Valparaíso y para ello serán entrevistados el curador uruguayo de la Muestra Arte/Latinoamérica: Estados de Sitio, así como el artista nacional Gonzalo Díaz, quien realizó una intervención en espacio público y el coordinador y co-curador de la muestra en la ciudad porteña, el académico Alberto Madrid.

La tercera entrega y final, será exhibida el viernes 28 de mayo (21:30 horas) y llevará por título Identidades culturales y fronteras del arte. En esta oportunidad se abordarán las muestras de Una mirada múltiple, El Museo del Barro, que contó con la curaduría de la brasileña Aracy Amaral, destacada artista que también fue entrevistada para este capítulo; Lo impuro y lo contaminado 3. Pulsiones (Neo)Barrocas en las rutas de Micromuseo, del curador peruano Gustavo Buntinx, quien también relatará su experiencia en este capítulo, al igual que Andrea Josch, fotógrafa y curadora de Aiwin/ La imagen de la sombra, exposición que contó con la participación de artistas de pueblos originarios de Chile y, por último, Nury González, quien será entrevistada por su exposición Poliloquio.

viernes, abril 23, 2010

Postfacio. Melancolías de la violencia

Micromuseo está exhibiendo una selección de video bajo el título Postfacio: melancolías de la violencia. Video peruano: post-guerra, tras-dictadura (2000-2009), en la Fundación Simón I. Patiño de la ciudad de Santa Cruz en Bolivia. La selección incluye videos de Miguel Aguirre, Luz María Bedoya, Angie Bonino, Patricia Bueno, Íntegro (Óscar Naters, Ana Zavala), Diego Lama, Chiara Macchiavello, José Luis Martinat, Susana Torres Márquez y Moico Yaker, además del film La Teta Asutada de Claudia Llosa y la grabación del primer vladivideo hecho público (el de Kouri-Montesino) que logró la caída definitiva de la dictadura de Fujimori y Montesinos. Información completa sobre el tema puede verse en este post. Reproduzco el texto de presentación de la expo tomado de la bitácora de Micromuseo.
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POSTFACIO
Melancolías de la violencia


Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra

CÉSAR Vallejo

La palabra POSTFACIO proviene del latín post y del verbo fari (hablar). Como OPUESTO complementario de prefacio, alude a lo que se dice después de lo DICHO. O después de los HECHOS.

Ambos sentidos son pertinentes para esta selección de videos peruanos. No un muestrario sino un RECORTE sesgado: la exploración de cierto registro sensible, parcial y TÁCITO, en un país que durante los últimos diez años EMERGE transformado, TRASTORNADO, tras dos décadas atravesadas por la GUERRA y por la DICTADURA. Por las luchas también artísticas para DERROTAR esos tiempos.

Pero, a diferencia de otros proyectos de MICROMUSEO, lo que aquí se hurga no es la HUELLA explícita del conflicto sino su efecto DIFERIDO. PÓSTUMO: una suerte de DEPRESIÓN post-parto tras los arduos triunfos CÍVICOS sobre la vocación de MUERTE y el AUTORITARISMO.

MELANCOLÍAS DE LA VIOLENCIA es el subtítulo que ancla los sentidos múltiples del conjunto así formado por una película (a ser proyectada separadamente) y diez videos de origen artístico. Y otro concebido con finalidades DELICTIVAS, pero RECUPERADO para esta exposición como ready-made.

HISTÓRICO: ese video Kouri-Montesinos (así inmortalizado por los apellidos de sus protagonistas principales) es un primoroso ejemplo del ARTE CONCEPTUAL INVOLUNTARIO. Un gesto de lo REAL que, sin quererlo o saberlo, pone en evidencia cómo la realidad misma es piedra de escándalo. Es el caso de esta cinta FLAGRANTE, el primero de miles de documentos similares que, contra su propia voluntad, hicieron clamorosamente pública la práctica sistemática del SOBORNO y la EXTORSIÓN por el régimen de Alberto FUJIMORI y Vladimiro MONTESINOS. Todo minuciosamente registrado para comprometer incluso a los INSTIGADORES de esos delitos y de las grabaciones mismas. Una PULSIÓN visiva que inscribe al Perú en la (post)modernidad más PERVERSA (Sex, Lies and Vladitapes). Y cuya REVELACIÓN masiva el 14 de setiembre del año 2000 marca para siempre la década que entonces se inicia, interfiriendo la condición existencial y MEDIÁTICA del país. Modificando incluso su percepción ARTÍSTICA.

De allí la presencia también sonora de esa cinta en una instalación que deliberadamente ACALLA casi todas las demás obras, audibles sólo mediante auriculares. La excepción se ubica fuera de sala, en este ingreso, como introducción LÚDICA y DRAMÁTICA del conjunto entero: la edición digital que borra los personajes de las FESTIVAS escenas BÉLICAS en un episodio de Bugs Bunny.

Atención a las iniciales y últimas tomas de ese video ALTERADO: las fortificaciones ENFRENTADAS, la naturaleza DEVASTADA. Y un camino para NADIE, conducido a la NADA, sobre el que se cierra el círculo NEGRO de la pantalla. O de la HISTORIA.

“¡Y si después de tanta historia”, escribía VALLEJO en el poema que nos sirve de epígrafe, “sucumbimos, no ya de ETERNIDAD, sino de esas cosas sencillas, como estar en la casa o ponerse a CAVILAR!”.

La melancolía.

Gustavo Buntinx


[imagen: Chiara Macchiavello. Exilio. 2008. Video transferido a DVD. Color. Mudo. 03:24”. Colección MICROMUSEO ("al fondo hay sitio")]

jueves, abril 22, 2010

Curadora costaricense Virginia Pérez-Ratton recibe premio

Gustavo Buntinx ha colgado recientemente en la bitácora de Micromuseo una nota sobre el reciente premio a la curadora costaricente y directora de TEOR/ética, Virginia Pérez-Ratton, sin duda una de las piezas clave en la articulación regional y crítica del arte centroamericano de las últimas dos décadas. Reproduzco la nota de Buntinx y una entrevista a la curadora reproducida también en la bitácora de Micromuseo.
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Virginia Pérez-Ratton recibe el más importante premio de Costa Rica (acaso de Centroamérica)


(Virginia Pérez-Ratton, diosa pop. Imagen tomada de la revista Perfil)

Artífice, curadora, museóloga, historiadora, mente ágil y pensante de la cultura latinoamericana. Es difícil encasillar a Virginia Pérez-Ratton en cualquier definición profesional o vocacional vinculada al arte visual, porque ella las abarca todas. Y hasta les ha logrado una magnífica y conjunta expresión institucional en TEOR/ética, ese espacio singular en Centroamérica que ella crea en 1999 para nunca dejar de evolucionar. En tributo a tantos atributos, el Estado de Costa Rica acaba de entregarle el Premio Nacional de Cultura Magón, sin duda el reconocimiento mayor que en ese país –y acaso en toda Centroamérica– se le concede a estos menesteres.

Para Micromuseo Virginia es, claro, una amistad preciada desde hace más de una década. Pero además es un referente y un estímulo en la ardua e incierta tarea de construir institucionalidades alternas. Junto con el Museo del Barro (de Asunción), TEOR/ética ha demostrado con el ejemplo –y con grandes sacrificios personales– la posibilidad fáctica de generar espacios autónomos para una criticidad nueva, independiente de los poderes y del Poder. Del Estado y del mercado, de los políticos (de cualquier signo) o del gran capital (de cualquier procedencia). Honor al mérito. E inspiración total.

Reproduzco, a continuación, la breve entrevista que se publicó en la versión web de la revista Su Casa cuando se anunció el galardón.

Gustavo Buntinx

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VICKY PÉREZ-RATTON:
BOCETO DE ARTISTA INDEPENDIENTE


Virginia Pérez-Ratton no quiere que le pregunten, por ejemplo, cuántos pares de zapatos tiene. Sin embargo, hasta esa podría ser una pregunta pertinente para quienes le siguen la pista a la ganadora del premio Magón 2009: los suyos han sido pasos regionales.

No es que Virginia se niegue a responder cuántos pares de zapatos tiene, es que se niega a que se lo pregunten. Apuesto a que nadie le preguntó eso a Felo, el año pasado, cuando le dieron el Magón, dice, medio en serio y medio en broma, a propósito de cierto tipo de acoso periodístico. Con o sin zapatos, ella es una mujer que sabe plantarse, como prueban los hechos. Artista plástica, curadora, primera directora del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), investigadora, traductora y sobre todo instigadora del arte regional de los últimos tiempos, Virginia Pérez-Ratton conoce prácticamente todos los caminos que, en Costa Rica, conducen a la gestión cultural pública y privada. Desde el pasado 12 de enero, cuando le anunciaron que había ganado el Premio Nacional de Cultura Magón, Virginia Pérez ha estado dispuesta a confirmar que, ciertamente, su nombre y el de su Fundación Teorética son referentes culturales en este lado del mundo: si alguien ha dotado de un discurso a las artes visuales centroamericanas contemporáneas, ha sido ella. O gracias a ella. Ahora el Estado costarricense le devuelve los favores, si es que eso es posible.

-¿Cuándo supo que era considerada para el premio Magón?

-El Ministerio de Cultura me pidió mi currículum en varias ocasiones, para diversas cosas, y la última vez fue como en octubre o noviembre, pero la verdad es que yo no pensé que me estaban considerando para nada en particular; no sé, no tengo costumbre de pensar en premios.

-¿Qué piensa de los premios, en general?

-Creo que los Premios Nacionales se crearon en un momento en el que no había ningún tipo de estímulo para la gente en cultura, y tienen su razón de ser. Sin embargo, me parece que necesitan una refrescadita, y que la ley cambie para actualizarlos. Creo que hay demasiados, sería mejor uno por disciplina y mejor dotado para que la gente pueda hacer algún proyecto luego. En relación con los premios, es decir, cualquier premio, es algo estimulante y que complace al ego definitivamente, pero hay que pensar que cada vez que se da un premio es una decisión subjetiva pues es un jurado, y si fuera otro, pues posiblemente otro sería el premiado. Creo que hay que agradecerlos, aprovecharlos, pero tampoco desvelarse por ellos.

-¿Qué piensa de su premio, en particular?

-Que me ha hecho ver cuánta gente aprecia el trabajo, pero por otro lado también cuánta gente ignora lo que uno hace y le encaja roles que no tiene. Por esto ha habido gente que se ha opuesto, pensando que han premiado a una galerista...

-Como primera directora del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo le dio prioridad al arte regional. ¿Por qué?

-Creo que era el momento de quebrar ese sentimiento nacionalista de que Costa Rica era el ombligo del mundo, y ver para afuera, y recuperar un espacio que existía desde tiempos prehispánicos como área cultural. Además, somos demasiado pequeños y el MADC podía asumir una labor más amplia. Por otro lado, era necesario dar a conocer tanto aquí como fuera del istmo lo que somos, lo que hacemos, lo que producimos y lo que necesitamos.

-¿Reconoce diferencias entre su labor en el MADC y en Teorética?

-Sí, en el MADC estaba amarrada por la burocracia, aunque era mil veces menos complicada que ahora, y uno tiene una responsabilidad como funcionario público y como subordinado de un ministro. En TEOR/éTica las decisiones se toman más ágilmente, se trabaja con menos dinero pero con más eficiencia y se tiene una libertad total.

-¿Se puede actuar en el ámbito público y el privado bajo los mismos principios?

-Si se trata de ética, creo que son los mismos, pero hay cosas legales que no son iguales: por ejemplo, en la función pública solo se puede hacer lo que la ley permite, y en la función privada se hace todo lo que no está prohibido. En la función pública hay que mantener claro que uno tiene una responsabilidad ante la comunidad pues la infraestructura se mantiene con el dinero del pueblo, y en el ámbito privado, uno mismo se arma la comunidad con la que quiere trabajar.

-¿Cuál debería ser el futuro del MADC?

-Creo que el MADC va por buen camino, pues se sigue trabajando a nivel regional, pero hay que cuidar la colección y completarla con obras mayores de los años 90 a 2010, que aún están disponibles, y proceder a una rigurosa catalogación. El futuro del MADC es poder consolidar su trabajo de los primeros 15 años y ampliarlo a más proyección latinoamericana, de intercambio por ejemplo, de generación de exposiciones itinerantes, de investigación. Pero creo que todo esto está en la carpeta de Fiorella...

-¿Es cierto, como afirmaba una revista local, que es usted una de las mujeres más influyentes de Costa Rica?

-Eso no lo puedo ni afirmar ni negar, es una percepción de los otros, y ¡yo no tengo mi propia percepción separada de mí! Sin embargo, es cierto que uno maneja una cierta cuota de poder, y eso puede influir en la gente. Lo que es importante es saber cómo usar el poder para cambiar las cosas...

-¿Qué es lo primordial que toda persona debería saber sobre el arte?

-Que no hay reglas para definirlo.

-¿Cómo se distingue una obra de arte contemporánea de un objeto de bisutería?

-Por la intención.

-¿Cuál es la pregunta existencial más recurrente en su cabeza?

-Cuánto tiempo tengo.

*Adaptación para Revistasucasa.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.

martes, febrero 02, 2010

Solidaridad con Ticio Escobar

Gustavo Buntinx comenta en la bitácora de Micromuseo sobre la reciente carta de Ticio Escobar circulada de forma pública (también por este medio) ante algunos poco claros cuestionamientos hechos a su gestión en cierta columna en prensa en Paraguay. Reproduzco su post y el documento de solidaridad que ha comenzado a circular en Asunción y que Buntinx reproduce.
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Solidaridad con Ticio Escobar


Con lamentable frecuencia, en nuestros países el comentario cultural puede responder no a la construcción de un proyecto crítico sino al ejercicio arbitrario de un poder personal, lastrado incluso de animadversiones subjetivas y/o chatamente políticas. Aunque en el Perú no nos falta experiencia al respecto, es siempre instructivo comprobar otras instancias de ese mal compartido. Es el caso de las difamaciones y cuestionamientos dirigidos reiteradamente contra el actual Ministro de Cultura del Paraguay, Ticio Escobar, desde una columna periodística. El blanco de esos ataques es una de las figuras latinoamericanas de mayor reconocimiento ético y profesional en el ejercicio de la curadoría y de la reflexión artística. Expreso desde esta bitácora mi clara solidaridad con su persona y su trayectoria, suscribiendo el manifiesto colectivo circulado desde Asunción que reproduzco de inmediato. Y transcribo también la carta del propio Escobar al editor del diario ABC. (recogida asimismo por el blog arte-nuevo.blogspot.com). Ambos documentos son autoexplicativos.

Gustavo Buntinx


LA LABOR CULTURAL DE TICIO ESCOBAR

Ante la campaña que viene desarrollando el periodista José Luis De Tone en las páginas de ABC de Paraguay en torno a la persona de Ticio Escobar, manifestamos cuanto sigue:

Nosotros apoyamos y consideramos necesaria la crítica de cualquier persona a las políticas públicas y a acciones de funcionarios y funcionarias del Estado, y eso incluye el desempeño de Ticio Escobar al frente de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), pero la saña que manifiesta la campaña entablada por el citado periodista carece de sustento objetivo; sus argumentos descansan en rencores de orden personal que arrancan hace más de una década.

La comunidad de intelectuales y trabajadores del arte del Paraguay conoce y reconoce el extenso y sólido trabajo de Ticio Escobar en el área del pensamiento crítico, la producción cultural y la gestión de políticas culturales. Él es uno de los más serios exponentes de la intelectualidad paraguaya y eso se refleja en sus investigaciones y en la producción de valiosos textos que forman parte de una bibliografía de consulta obligada por parte de estudiantes, productores y trabajadores de las artes nacionales y de numerosos países de la región y otros continentes. Pero puede verse también en lo que fue la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Asunción durante su gestión y el alto nivel que logró por primera vez la Secretaría Nacional de Cultura.

Los sentimientos de amor o de odio profesados por un periodista no debería motivar ni el halago injustificado, ni la descalificación, la intolerancia y la falta de respeto a quien dirige sus críticas, pues así el periodismo pierde su principal capital de cara a la sociedad nacional, que es, sin duda, el sentido crítico asentado en la seriedad y objetividad de sus mensajes. Un cúmulo de acusaciones carente de fundamentación deviene una producción de mal nivel, pero que puede hacer daño injustificado.

Vale la oportunidad para reiterar al compañero Ticio Escobar nuestro reconocimiento, respeto y admiración por su trayectoria como crítico, productor de conocimientos y gestión cultural. Lamentamos la desagradable situación por la que atraviesa debido a ataques basados en la descalificación personal y no en hechos reales.

Por último, instamos al periodista José Luis De Tone, amigo o conocido de muchos de nosotros/as, a abandonar esta campaña anti Ticio y a contribuir con su labor periodística al desarrollo de la crítica seria y objetiva, y al desarrollo de políticas culturales en el Paraguay.
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domingo, noviembre 01, 2009

Lo impuro y lo contaminado 3 / El Museo de Arte Borrado

Reproduzco el mail enviado por Micromuseo a propósito de su participación en la Trienal de Santiago de Chile. Esta es tal vez su apuesta más ambiciosa dentro de la serie de exposiciones 'Lo impuro y lo contaminado' que ha venido desarrollando desde 2002. El proyecto luce realmente imponente y me he quedado completamente impresionado por la pintura especialmente comisionada por Micromuseo a Sandra Gamarra, de la pieza conceptual que Emilio Hernández hiciera circular en 1970 en el marco de su exposición 'Galería de Arte'. La pieza de Gamarra El Museo de Arte Borrado (d'aprés Emilio Hernández Saavedra, 1970) es excepcional, y más aún si como señala el comunicado de Micromuseo, esta viene como parte de una exploración pictórica ampliada de la artista sobre los museos imaginarios --las fantasías museales-- generados en años recientes en el Perú por artistas como Fernando Bryce (Museo Hawai), Giuseppe Campuzano (Museo Travesti), entre otros.


Llama mi atención gratamente la atención que la pieza de Hernández tiene en este preciso instante. Para mí la obra tuvo también un particular interés desde que Jorge Villacorta me alcanzó su referencia material en 2004 --gesto que agradezco mucho-- y luego a través de distintas conversaciones con el propio Hernández. Y fue posteriormente, en 2007, que dentro de la exposición La Persistencia de lo efímero la presentamos como imagen frontal (y central) de una discusión histórica sobre los 60 y 70 que se quería también vinculada a los modos actuales de construcción de memoria local y el papel de la institucionalidad en ese proceso. La obra de Hernández no solo fue la imagen de la invitación sino la base de toda la gráfica desarrollada para conversatorios y el pequeño brochure de mano cuyas páginas centrales --con el estupendo diseño de Claudia Cáceres-- eran un homenaje a la obra. Fue una sorpresa para nosotros descubrir que en ese mismo momento la exposición Lo Impuro y lo Contaminado II para la Bienal de Valencia, presentaba también la imagen de Hernández en su catálogo dentro de una serie de reflexiones mayores desarrolladas por Buntinx hace varios años en torno al 'vacío museal'.


Es posible que me equivoque pero hasta entonces no había encontrado yo una sola reproducción fotográfica de aquella obra aparte de su primera edición en 1970 --menciones sí, en distintos escritos. Sabía entonces que la pieza había sido mostrada en 1984 en la exposición Vanguardidas de los años 60 que Gustavo Buntinx curó y que fue la primera aproximación expositiva que volvía sobre aquella década, pero de la cual lamentablemente no había catálogo. Y también que la exposición de 1990 Restauración / No Restauración, organizada por Buntinx con la participación de distintos artistas en el Museo de Arte Italiano, había evocado nuevamente el procedimiento y la reflexión de Hernández. Es así quizá que la aparición simultánea de la imagen de Hernández en la exposición La Persistencia de lo efímero en Lima tanto como en el catálogo de la Bienal de Valencia empezaba a dar a la corrosión de Hernández una corporalidad distinta. Menciono esto porque este año de 2009 se ha vuelto a exhibir de forma simultánea y coincidente: la hemos presentado dentro de la exposición Subversive Practices. Art under conditions of Political Repression. 60s-80s / South America / Europe que Emilio Tarazona y yo co-curamos en Stuttgart, Alemania, y Micromuseo ha hecho lo propio al exhibirla junto con la notable pintura de Gamarra mencionada al inicio del post, y que sin duda le da una vida diferencial, actualizando de un modo distinto aquel punzante 40 años después.

Curiosamente al interior de una reseña de de Inti Guerrero de la exposición Subversive Practices la obra ha vuelto a ser reproducida en las páginas del más reciente número de la revista ArtNexus (#74, vol. 8, 2009). Y así también ha circulado en otras comentarios circuladas en Europa sobre el proyecto. Es sin duda interesante ver ahora las distintas vidas de la obra y sus múltiples sentidos que alimentan a su vez nuevas ficciones (y deseos) como el agudo proyecto que Gamarra emprende desde hace varios años con su proyecto LIMAC. Como diría Buntinx, el azar no existe.

Reproduzco aquí el texto principal que hace circular Micromuseo sobre la exposición. Ojalá en algún momento el proyecto pueda ser exhibido en Lima.
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El arte mayor de la diplomacia suele ser la demarcación de fronteras. El del arte mismo es borrarlas: desbordar los límites (de cualquier tipo) podría ser un subtexto principal (no el único) de la exposición Lo impuro y lo contaminado III: pulsiones (neo)barrocas en las rutas de MICROMUSEO. Un impresionante envío de múltiples manifestaciones visuales que colma ya la casi totalidad de los ambientes de exhibición -y el gran ingreso, y el escenográfico patio- de la sede central del Museo de Arte Contemporáneo de Chile, en el Parque Forestal de Santiago.

Casi trescientas (300) obras, más de un centenar (100) de artífices, despliegan allí las potencias expresivas de nuestras peruanas culturas híbridas para la flamante Trienal de Chile. Un macroevento que se distribuye a lo ancho de la larga geografía de ese país (e incluso en la provincia argentina de Salta), con inauguraciones sucesivas durante los primeros días de octubre.

La noche del 7 de octubre de 2009 estuvo reservada para la propuesta de MICROMUSEO ("al fondo hay sitio"), concebida curatorialmente por su chofer, Gustavo Buntinx, no como un muestrario de tendencias recientes sino como un replanteamiento histórico (y sensorial) de varias convulsiones decisivas (no todas) en la producción plástica impactada por dos décadas traumáticas de violencia y dictadura. Y por un lento aprendizaje nuevo en las culturas de la democracia.

Ésas son también las experiencias formativas, transformativas, del proyecto romántico de MICROMUSEO, desarrollado con distintos nombres desde la década de 1980 con independencia de toda relación con los poderes y el Poder. En nuestros peores momentos colectivos este emprendimiento azaroso constituyó un soporte alternativo para la preservación, investigación y promoción del arte crítico peruano, así como de otras manifestaciones relacionadas. Pero sobre todo articuló la concepción pasional del museo no como una cámara de tesoros y un parangón de prestigios -sociales, profesionales, académicos- sino como un agente crítico de ciudadanía nueva. Y como un sentido alterno y propio de (post)modernidad.

A ese compromiso responde su inclusión como una de las dos iniciativas -la otra es la del Museo del Barro, de Paraguay- que en la Trienal de Chile representan a las museologías alternas de América Latina. Una oportunidad que MICROMUSEO socializa asumiéndose como vehículo cultural también de otras museotopías peruanas, configuradas desde la imaginación artística. A veces como instalación o gesto puntual: el basurero-museo (Francisco Mariotti, 1980); el huaco-museo (Luis Castellanos, 2005-2008); la exposición Restauración / No restauración (artífices varios, 1990). En otras ocasiones como fantasía institucional: el Museo Travesti de Giuseppe Campuzano; el Museo Neo-Inka de Susana Torres Márquez; el Museo Hawai, de Fernando Bryce; el LiMAC de Sandra Gamarra... Esta última ha incluso aceptado la comisión especial de MICROMUSEO para realizar una gran proyección pictórica ("pintura-por-encargo") de El Museo de Arte borrado, esa pequeña pero crucial ironía gráfico-conceptual de Emilio Hernández Saavedra (1970), también incluida en la muestra.

No son los únicos rescates históricos logrados por esta exposición, para la que se han reelaborado piezas decisivas pero injustamente relegadas como (entre otras) la instalación Campo minado (Dialéctica de la pasión) (1999) de Patricia Camet. Y el Gran guacamayo precolombino (1992), acaso la más importante de las imponentes tecnoesculturas del ya mencionado Mariotti.

Tales inclusiones y decenas otras hacen de ésta una versión culminante (¿la tercera es la vencida?) de la secuencia de muestras de MICROMUSEO con el mismo título principal, iniciada en 2002 en el Centro Cultural de España de Lima (conducido en ese momento por Teresa Velázquez) y luego desarrollada en la Bienal de Valencia (2007). Ya entonces el resultado ofrecía una de las más nutridas y complejas exposiciones de nuestra plástica contemporánea en el extranjero. Su desarrollo actual multiplica en cuatro veces aquel despliegue a lo largo de una veintena de espacios subvertidos por secuencias provocadoras.

Abundan, sin duda, las obras de clara vocación monumental: los más de ocho perturbadores metros cuadrados de pintura contenidos por la Isla, de Moico Yaker, verbigracia. O las catorce voluminosas esferas de cerámica fragmentada en la enorme instalación Huayco / Kawa / Río, de Carlos Runcie Tanaka. Pero la ambición artística de esos planteamientos se ve continuamente friccionada por otros artefactos representativos de nuestra cultura material más urgida y densa. Imágenes peculiares de exacerbada devoción popular, por ejemplo. O instrumentos vinculados a nuestras violencias recientes, entre los que sobresalen ciertas artesanías bélicas y la escopeta "hechiza" de un poblador ayacuchano muerto por Sendero Luminoso debido a su participación en las rondas campesinas.

En ese registro documental se exhiben también algunos ejemplos notables del notable periodismo gráfico peruano: Carlos "Chino" Domínguez, Vera Lentz, Fátima López, Luis Miranda, Mónica Newton, Julio Pérez Ramos, Walter Silvera, Jorge Torres Serna, Paul Vallejos, Víctor Ch. Vargas... A partir de estas y otras evidencias, MICROMUSEO ensaya un recorrido por la sensibilidad (neo)barroca que gradualmente emerge de entre los estragos de la guerra, para ir con el tiempo esbozando un nuevo horizonte de renovaciones artísticas -acaso comparable en los últimos años al impacto anterior provocado por la irrupción del pop "achorado" hacia 1980.

Una sensibilidad, también una sensorialidad nueva. No una sino varias pulsiones que se desperdigan y fragmentan en torno a dos ejes fundamentales, explorados a lo largo de los varios ambientes ocupados por la exposición.

Por un lado, las relaciones y tensiones entre Christian Bendayán y Lu.Cu.Ma., dos plásticos vinculados a Iquitos y a cierta (post)modernidad popular que suele expresarse desde las estridencias de lo tecno-tropical-andino. Y las reverberaciones de todo ello en los desbordados cuerpos amazónicos de Luis Sakiray y las "visiones psicotropicales" de Harry Chávez.

Al otro extremo, la propuesta de los varios artífices (Alex Ángeles, Carlos Lamas, Alfredo Márquez, Ángel Valdez, Marcel Velaochaga) que se agrupan y reagrupan bajo el nombre del proyecto A Imagen y Semejanza, donde los referentes suelen ser eruditos y pueden remontarse hasta los ideólogos de la Evangelización y de la Contrarreforma. Antecedentes que se incluyen también en la muestra como reproducciones o en la impresionante presencia original de tallas coloniales andinas obtenidas en colecciones públicas de Santiago.

Sublimaciones pasadas y vulgaridades presentes se entrecruzan y fecundan en la actualidad de un país donde toda distancia colapsa. Y en una exhibición que además ofrece los registros distintos, pero pertinentemente planteados, de obras también decisivas de artífices de extracción popular como Inkari (Fredy Ortega) y Primitivo Evanán Poma, entre tantos otros cuya enumeración prolija puede encontrarse en la sección Paradero de nuestra ruta web.

Todo ello articulado por un estricto guión museográfico y un elaborado escrito curatorial que, además de ofrecer una aproximación histórica al (neo)barroco peruano, se ofrece cargado de ideas provocadoras, incluso en su versión resumida. Las relaciones entre la violencia y lo sagrado. Entre la religión y el cuerpo, entre la sexualidad y la experiencia mística. O entre nuestro gran vacío museal (la ausencia en Lima de un museo de arte exclusivamente contemporáneo, o siquiera "moderno") y las museotopías que eróticamente se construyen sobre ese hueco.

Como el propio MICROMUSEO y sus propuestas de fricción creativa entre la pequeña-burguesía-ilustrada y lo popular-emergente. Estrategias friccionarias que ponen en escena crítica el carácter discontinuo de la historia y de la cultura y de la política en un país hecho de fracturas -pero también de incesantes intercambios de fluidos. A esa libido en medio del caos responde esta propuesta de una praxis museal que yuxtaponga los fragmentos dispersos de nuestras muchas expresiones, recíprocamente iluminadas por sus diferencias tanto como por sus articulaciones. Una cópula político-cultural en la cual el propio nombre y concepto de un Museo de Arte Contemporáneo deviene en una contradicción en términos: para ser genuinamente contemporáneo, el museo tiene que renunciar a cualquier vocación exclusiva por lo artístico para abarcar toda la generosa amplitud de la cultura material. Se trata de colapsar las odiosas distinciones modernistas entre arte, artesanías y diseños.

Una musealidad promiscua, donde las obras llamadas artísticas coexisten con productos masivos u objetos reciclados, además de notables ejemplos de la múltiple creatividad popular. Una musealidad mestiza donde las palabras "artista" y "artesano" se irán reemplazando por la de "artífice" -como en esta nota de prensa- procurando de ese modo significar la crisis de esas y otras distinciones en una sociedad crecientemente hecha de lo impuro y lo contaminado. El principio aquí operativo es no reprimir sino productivizar la diferencia.

La belleza nueva que de todo ello saldrá.

Gustavo Buntinx

miércoles, octubre 14, 2009

Lo impuro y lo contaminado 3 en la Trienal de Chile

Entre las cosas que nunca pude anunciar estaba la Trienal de Santiago de Chile que ha inaugurado hace pocos días, y a la cual tenía muchas ganas de ir pero mis viajes cruzados lo impidieron completamente. Reproduzco la invitación de la exposición Lo impuro y lo contaminado 3, curada por Gustavo Buntinx, al interior del evento. En siguientes posts colgaré información varia sobre el tema.
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jueves, mayo 14, 2009

Que la diferencia refulja, por Gustavo Buntinx

Continuo publicando algunos de los textos aparecidos en la revista ramona 89 dedicado a Lima. Ahora coloco íntegro el texto del historiador Gustavo Buntinx sobre Micromuseo ("al fondo hay sitio") titulado "Que la diferencia refulja"
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QUE LA DIFERENCIA REFULJA

VACÍO MUSEAL Y TIEMPOS TERMINALES:
LA PRAXIS DE MICROMUSEO

(FRAGMENTOS) *

Gustavo Buntinx

I

Somos los últimos hombres (y mujeres, y demás). Vivimos la condición terminal de la humanidad. La insensatez tecnológica, la locura ecológica, la demencia ideológica, combinadas todas con la hubris de la ingeniería genética, hacen de la nuestra una de las finales generaciones que puedan ser propiamente llamadas homo sapiens sapiens.

La digitalización de la cultura es apenas el preámbulo de la digitalización de la naturaleza, de la materia misma. ¿Cuál es el destino, bajo estas condiciones extremas, de aquello esencial que Heidegger llamaba “cosa”, de aquella esencia que Benjamin denominaba “aura”? La palabra clave para nuestra época crepuscular no es revolución sino mutación. Transfiguración, transustanciación. También en su más radical sentido. Espiritual y politico.

Tiempos mutantes, culturas apocalípticas. Apocalipsis significa revelación, sin embargo, y en este final de los tiempos todo ha de ser revelado en su esencia de diferencia y contradicción. En su ambivalencia y otredad autocontenida. En su alteridad.

Incluso la objetualidad misma del objeto museal. Incluso el propio museo de arte, imposible ya de concebirse exclusivamente como templo de las musas o como instrumento pedagógico o como cabeza de playa académica. Ni siquiera como preferencial herramienta referencial para pre-post-modernas ironías vanguardistas. Es absolutamente necesario ir más allá del chocolate belga de las sofisticadas ficciones museales de Marcel Broothaers (tan socorridas en las conferencias primermundistas), para confrontar las ásperas fricciones museales surgidas de las condiciones de periferia extrema donde, a pesar de todo, la institución del museo perdura como un objeto de deseo radical.

Contextos como el de Lima, casi la única capital latinoamericana que hasta hace poco ostentaba la ausencia absoluta de un museo de arte específicamente contemporáneo, o siquiera “moderno”. Una ausencia extrema: el tema aquí no es el del museo carenciado, sino el de la carencia misma de un museo. Nuestro gran vacío museal.

Aunque concebí esa categoría en los primeros años de la década de 1980, su prefiguración artística se remonta por lo menos a 1970, cuando Emilio Hernández le otorgó imagen literal, a la vez que metafórica, al publicar su Museo de arte borrado: una fotografía intervenida en la que el entonces tradicional Museo de Arte de Lima desaparece del contexto urbano dejando como huella un elocuente recorte en blanco. Un vacío. A ser colmado. Culminado.

Un recorte –en el espacio y ahora en el tiempo– cada vez más repleto de sentidos. Contrapuestos: tras la extremidad del caso peruano se evidencia cómo la sola idea de museo constituye un lugar contencioso para la actuación y puesta en escena de identidades en permanente transformación y pugna, incluso allí donde la existencia del museo es incierta o nula. Resulta así necesario hurgar no sólo el vacío museal, sino además las museotopías construidas sobre esa falta, esa ausencia, ese abismo.

II

Ese hueco: el vacío museal puede al mismo tiempo ser eróticamente percibido como algo que clama por ser colmado. Donde hay un vacío hay un deseo. De tanta relevancia como este fracaso museológico es la libido distinta que la frustración consiguiente genera en algunos sectores, ansiosos por generar nuevos escenarios, renovadas escenas, para un sentido cultural vigente y autónomo. De esos desbordes gradualmente emergen, desde los tempranos años ochenta y con distintos nombres, las propuestas que hoy identifican a MICROMUSEO. Una colección ambulatoria y una estrategia de intervenciones críticas cuyo sentido podría resumirse en su lema y consigna: “al fondo hay sitio”, la consabida y letánica frase con que los llamados “llenadores” del transporte público pretenden captar pasajeros potenciales más allá de lo permisible por las normas del tránsito y las leyes de la física.

Al menos en términos culturales, no obstante, al fondo efectivamente hay sitio. Desde su nombre mismo, MICROMUSEO se anuncia como dúctil y móvil, dispuesto a sustentar su autonomía sobre una economía elemental pero suficiente, independiente de los poderes y del Poder: a pesar de la reconocida importancia de sus colecciones e intervenciones, no hay sede estable, no hay apoyo corporativo o estatal para un instrumento que es entera –y precariamente– sostenido por sus gestores, a veces con puntuales apoyos de la sociedad civil. Esta autonomía casi anárquica y sus relaciones simbióticas con espacios ajenos le permite al proyecto fantasearse como un informal microbús urbano, ese reducido pero ubicuo medio de trasporte al que el pueblo suele referirse tan sólo como “micro”. Metafórica y literalmente, el prefijo que define a este MICROMUSEO debe entenderse no sólo en su reivindicación necesaria de lo pequeño, de lo inmediato y accesible (“small is beautiful”), sino además en su alusión alegórica al instrumento cotidiano de la movilidad y la movilización, para la ciudad y su ciudadanía.(1)

MICROMUSEO no se limita al atesoramiento y exhibición de colecciones, aunque la organización de muestras y la formación de un acervo se encuentren entre sus objetivos. Este museo no acumula objetos: los circula. No consagra ni sacraliza: contextualiza. No tiene una ubicación única: viaja y se distribuye según las características de cada una de sus proyecciones.

Una musealidad rodante, una musealidad ambulante, articulada ya no prioritariamente en términos de alianzas con el poder económico y político, definido desde lo global, sino como un encuentro específico, local, entre lo pequeño-burgués-ilustrado y lo popular-emergente. Fricciones creativas en las que lo subalterno irrumpe –interrumpe– en cualquier ilusión de continuidad sin fisuras entre las culturas dominantes del centro y de la periferia. Pero también en cualquier noción ingenua de homogeneidad para la cultura crítica que así se construye mediante contrapuntos no siempre armónicos.

Estrategias friccionarias cuyo principio dinamizador es no reprimir sino productivizar las diferencias, hacer productiva la diferencia misma, ubicando en escena crítica el carácter discontinuo de la historia y de la cultura y de la política en una sociedad peruana hecha de fracturas: un país que no es un país, mucho menos una nación, sino un archipiélago de temporalidades dislocadas y ásperamente superpuestas. Y una comunidad inimaginada donde ningún presente cancela todos los pasados irresueltos que se derraman, que se derrumban sobre nosotros. O sus inercias simbólicas.

Un museo ambulante, un museo rodante, concebido sobre las premisas del empoderamiento de lo local (no más franquicias Guggenheim, por favor). (2) El propósito de MICROMUSEO no es comunicar relaciones de poder cultural entre las elites del centro y de la periferia, sino vehicular nuevas y propias comunidades de sentido, comunidades de sentimiento. Moción y emoción, articuladas por unidades móviles cuya mezcla deliberada de los más variados pasajeros propone una musealidad mestiza, donde hasta las palabras “artista” y “artesano” se irán reemplazando por la de “artífice”, procurando de ese modo significar la crisis de esas y otras distinciones en una cultura crecientemente hecha de lo impuro y lo contaminado.

Una musealidad mestiza, una musealidad promiscua, donde las obras llamadas artísticas coexisten con sus referentes eruditos, y al mismo tiempo con productos masivos u objetos reciclados de origen industrial, además de notables ejemplos de la múltiple creatividad popular –incluyendo parafernalia religiosa y aquellas rústicas escopetas “hechizas” que tuvieron un papel dramático en las violencias definitorias de la (post)modernidad peruana. Todo dentro de una mixtura impresionante de culturas y contextos: lo prehispánico y lo moderno, lo colonial y lo contemporáneo, en asociaciones ilícitas, insólitas, pero no ajenas a las que ofrece nuestra vivencia permanente de simultaneidades aparentemente inconexas. También cualquier suerte de documentos, percibidos no sólo como referentes sino como esquirlas, los restos materiales de una realidad explosionada.

Restos materiales, cultura material: es bajo este horizonte mayor que se ubica la casi entera praxis de MICROMUSEO, convirtiendo al arte en porción inevitable pero desjerarquizada de un conglomerado fáctico y simbólico más complejo que confronta y subvierte y trastorna –altera– esta categoría tan mistificada. ¿High and low? Low and low, en realidad. Low and lower.

Todo articulado desde una teoría del valor que desplaza esta noción económica y estética –por no decir estetizante– hacia el concepto químico –y politico– de la valencia: la capacidad de combinación y mezcla asumida como uno de los atributos principales de cada gesto o pieza. Un incesante juego de asociaciones libres diseñadas para liberar el potencial reprimido de sentido en objetos que se ven así desfamiliarizados y devueltos a su inquietante extrañeza, a su condición a veces siniestra, por decirlo con ciertos términos freudianos ya ensayados por Ticio Escobar.

Se trata no de ilustrar sino de friccionar. También en un sentido ideológico, como Nelly Richard ha propuesto en sus llamados a tensionar las políticas del significado con las poéticas del significante, haciendo posible que la identidad se vuelva diferencia y la diferencia se vuelva alteridad. Constituirnos como diferencia diferenciadora: propuestas teóricas que MICROMUSEO viene en los hechos operativizando mediante una praxis museal que yuxtapone los fragmentos dispersos de nuestras muchas expresiones, recíprocamente iluminadas por sus diferencias tanto como por sus articulaciones.

La idea es capitalizar incluso las interminables derrotas, transformándolas en experiencia al activar como memoria los fragmentos de nuestra historia tantas veces rota. Restos que se tornan recuerdos al reintegrarse a un continuo por siempre interrumpido pero recompuesto siempre.

Siempre recompuesto pero con sentidos trasmutados. En buena parte de las colecciones e intervenciones de MICROMUSEO el objeto deviene en un constructo alegórico cuyos elementos se articulan mediante relaciones no de identidad sino de analogía y fricción. Una estructura alegórica del lenguaje museal surgida de la ambivalente estructura de sentimiento en nuestros tiempos terminales. Imágenes dialécticas cuya fuerza paradójica radica precisamente en la contradicción: lo que a través de ellas se pone en escena no es una totalidad sin fisuras sino una conciencia radical hecha de fragmentos ásperamente superpuestos. No la adaptación sino la exaltación de la diferencia.

Agendas de alta urgencia ante la entronización final del fetichismo de la mercancía que todo lo penetra y homogeneiza. Todo lo visibiliza: la pornografía es hoy el paradigma funcional de un establishment que abandona las anteriores estrategias de exclusión y censura para asumirse omnicomprensivo y total. Totalizante, totalitario: la expansión discursiva del capital coloniza incluso la idea misma del disenso que así se domestica y retoriza. Hasta la propia trasgresión es hoy hablada, rentada, comisionada, por cierta institucionalidad hegemónica, que se quiere oficial y alternativa al mismo tiempo.

A esta normalización de la diferencia propuestas como las de MICROMUSEO oponen el inmenso poder del sinpoder absoluto. Su orfandad económica es también la libertad que le ha permitido constituirse como la única entidad dispuesta a asumir en Lima los nombres y las prácticas del museo –sus palabras y sus cosas– para enfrentar sistemáticamente las dictaduras, de facto o de pensamiento. Asumiendo como propias las calumniadas conclusiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), por ejemplo. Y los imperativos éticos de la memoria. Pero también reivindicando la relevancia de la religión y de la teología como experiencias ineludibles para la problematización cultural de nuestra condición última. Pues el sentido primordial de la curaduría es la sanación. Espiritual y política.

Emprendimientos inciertos en los que a MICROMUSEO se le va la vida, ya que la definición de su ser es transformativa. Nuestras propuestas recuperan y valoran gestos y obras en su trance de máximo riesgo, de peligrosidad incluso. “¿Qué significa hacer museología en un país que se desmorona?”, fue la consigna desde la que en 1990 intervenimos el académico Museo de Arte Italiano cuando Lima era ya una ciudad asediada por los atentados subversivos y el accionar de la represión. Y bajo el nombre de Emergencia artística realizamos a finales de 1999 una histórica exposición en abierta confrontación a la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Et ceterae.

Una apuesta audaz por la contemporaneidad más dura, generalmente despreciada o denunciada en su momento aunque validada a posteriori por la creciente incorporación de sus formas culturales a otras instituciones. En ese sentido –y en algunos otros– hemos tenido un éxito tal vez excesivo en la legitimación de cierto arte crítico y prácticas culturales afines, muchos de cuyos testimonios tangibles y hasta recuerdos habrían probablemente desaparecido de no ser por nuestras iniciativas de riesgo. Pero incluso en la instancia actual de consagraciones elegantes, neutralizantes, de lo anteriormente revulsivo y/o perseguido, lo que siempre nos distingue es la concepción pasional del museo no como una cámara de tesoros y un parangón de prestigios –sociales o académicos– sino como un agente crítico de ciudadanía nueva. Y como un sentido alterno y propio de (post)modernidad. La propuesta de MICROMUSEO no es acumular obras sino activarlas. No ingresar a la historia del arte, sino modificar la historia a secas. Mojándola (lava la bandera). (3)

III

De tantas radicales maneras. Lo decisivo está en no percibir el vacío museal como una carencia estrictamente museográfica, sino como un complejo desafío museológico. Contra lo que entre nosotros se suele creer, un museo no es un edificio sino una colección y un proyecto crítico. No un lugar sino un espacio: social, cultural, cívico. Político, en el mejor sentido del término. Ya Justo Pastor Mellado ha sabido definirlo al hablar del “curador como constructor de infraestructura”, en un concepto denso que involucra a este último término con nociones críticas de la historia, del arte, del coleccionismo, del archivo. Y de la musealidad misma. Y de lo social erigido a través de sus elaboraciones de sentido. (4)

Hay cierto materialismo vulgar en la lógica opuesta que, tras la idea crucial de infraestructura, llega a percibir tan sólo una planta física. Pero no es erigiendo o remodelando una sede que el vacío museal peruano será resuelto. Construir no es edificar.

Tales convicciones le permiten a MICROMUSEO concentrar su inversión libidinal en la criticidad de sus emprendimientos, formando conjuntos de prácticas y objetos en función de elaboraciones alternas de sentido, a tono con nuestros sensuales, nuestros sensoriales tiempos. Intercambios de fluidos en los que lo subalterno ocupa un lugar nuevo, ya no como re-presentación imaginaria sino como una irrupción, una interrupción factual en el discurso, en el intercurso artístico.

Una cópula político-cultural en la cual el propio nombre y concepto de un museo de arte contemporáneo deviene en una contradicción en términos: para ser genuinamente contemporáneo, el museo tiene que renunciar a cualquier vocación exclusiva por lo artístico. El arte es hoy apenas un ingrediente más en la desbordada nueva visualidad que todo lo gobierna y lo subvierte todo. Hasta nuestras eruditas existencias y miradas deben ahora negociar sus formas y sus sentidos ––su sentido mismo–– no con la ciudad letrada, como Ángel Rama propuso hace apenas unas décadas, sino con la ciudad icónica, con la ciberesfera electrónica. Y otra vez con las inercias simbólicas de nuestros muchos pasados, truncos todos pero ninguno cancelado.

La actitud final para finales tiempos es asumir plenamente los restos de estos, nuestros mestizos, mutantes, cyborgs cuerpos de cultura –y de carne. Y de deseo. El indispensable, inconcebible, intercambio de fluidos entre Benjamin y Heidegger. Contra la trituración del aura, que tan iluminadora obsesión despertaría en el judío mesiánico. Contra el oscurecimiento del mundo que el existencialista nazi vislumbra en la fuga de los dioses, en el ahuecamiento moderno de la tierra. Contra las rutilancias encandilantes del fetichismo de la mercancía.

Que la diferencia refulja.



NOTAS

* Este escrito es un mosaico incompleto que elude la tentación descriptiva para resumir algunos de los planteamientos más teóricos del proyecto de MICROMUSEO. Intenta así una puesta en valor de los aspectos conceptuales en toda praxis cultural y en cualquier construcción de escena, reivindicando al mismo tiempo la trayectoria sostenida de reflexión museal que desde 1983 MICROMUSEO mantiene mediante intervenciones críticas diversas: conferencias, publicaciones, exposiciones. Para informaciones más específicas sobre ese accionar, pueden recorrerse los distintos apartados de nuestra página web: www.micromuseo.org.pe, particularmente la “microhistoria” ensayada en el texto “Lo impuro y lo contaminado”. Tanto allí como en el Manifiesto de viaje (www.micromuseo.org.pe/manifiesto/index.html) podrán encontrarse ideas y expresiones aquí reiteradas.
La redacción que aquí se presenta se preparó para el número 89 de la revista Ramona (Buenos Aires: abril de 2009). Se trata en esencia de un recorte de la ponencia Let Difference Shine, presentada en The Shape of Memory: the Museum and its Collections, la conferencia anual del CIMAM (International Committee of ICOM for Museums and Collections of Modern Art) acogida en noviembre de 2008 por la Asia Society Museum y el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York. La versión castellana (Que la diferencia refulja), se presentó al mes siguiente en el Centro Cultural de España de Montevideo, durante el Segundo Encuentro de Espacios Culturales Alternativos de Iberoamérica.

(1) De allí la definición de mis responsabilidades como chofer y no como director o curador de MICROMUSEO. Tenemos también una segunda al mando que llamamos “Palanca”, o copiloto en la jerga de los transportistas. Nuestro comité consultivo se denomina “Taller de Mecánica”. Y la diseñadora gráfica del proyecto se encarga de “chapa y pintura”. El coordinador es también “llenador”. Y el “cobrador” se busca.

(2) Gustavo Buntinx. “El empoderamiento de lo local”. En: “Papel de las instituciones latinoamericanas en la difusión y dinámica del arte regional”. Capítulo de: AA.VV. Circuitos latinoamericanos / Circuitos internacionales. Interacción, roles y perspectivas. Buenos Aires: Fundación arteBA, 2006. pp. [49]-[86]. (Actas del programa Auditorio arteBA, organizado por la Feria de Arte de Buenos Aires en mayo de 2005). (Incluye la discusión contextual). También en: www.micromuseo.org.pe/lecturas/gbuntinx.html.

(3) La alusión es al ritual de limpieza patria iniciado el año 2000 por el Colectivo Sociedad Civil. Al respecto, véase: Gustavo Buntinx. “Lava la bandera: el Colectivo Sociedad Civil y el derrocamiento cultural de la dictadura de Fujimori y Montesinos”. Quehacer 158. Lima: DESCO, enero-febrero de 2006. pp. 96-109.También en: www.desco.org.pe/quehacer-todas.shtml?x=610.

(4) Justo Pastor Mellado. “Apuntes para una delimitación de la noción de curador como producción de infraestructura”. En : www.micromuseo.org.pe/lecturas/jpastor.html.

(FIN)

lunes, marzo 23, 2009

Presentación del catálogo Tres al Cubo, de Angel Valdez

Recién aterrizado en Lima y algo desbordado empezaré a republicar algunas notas locales que he dejado suspendidas durante largo tiempo, a la par de varios otras internacionales. De momento reproduzco la invitación para la presentación del catálogo de la exposición Tres al Cubo, de Angel Valdez, y curada por Gustavo Buntinx, el día de mañana en el ICPNA de Miraflores a las 7:00 p.m. Tomo la nota de la bitácora de Micromuseo.
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(Ángel Valdez. Detalle de Vida / Pasión & Muerte III. 2008 - 2009.
Acrílico sobre tela)


Tras prolongarse dos semanas más allá de su fecha programada de cierre, este martes 24 culmina la exposición Tres al cubo - Trinidades apócrifas, organizada por Micromuseo ("al fondo hay sitio") en alianza y lucha con el proyecto A Imagen y Semejanza (AI&S). Un final que es también un comienzo nuevo para la discusión: en esa misma fecha, a las 7 p.m., se presentará el catálogo de la muestra en el propio espacio que la acoge, la Galería Germán Kruger Espantoso del Instituto Cultural Peruano Norteamericano, en el distrito limeño de Miraflores.

Los comentarios estarán a cargo de los reconocidos artífices y comunicadores Sandro Venturo y Ricardo Wiesse, quienes se verán acompañados por los autores de la publicación: Ángel Valdez, cuya iniciativa pictórica dio origen a la propuesta, y Gustavo Buntinx, responsable de su desarrollo curatorial. La conjugación de esos cuatro nombres sugiere un intercambio nutrido de ideas donde lo artístico se verá intensamente friccionado por lo político y lo religioso. Incluso lo teológico.

Oportunidad última para confrontar las ideas y las imágenes que desde el pasado 27 de enero han motivado un raro consenso crítico en nuestra escena. Y tal vez una actualización distinta -entre Benjamin y Heidegger- de lo espiritual en el arte.

Gustavo Buntinx

sábado, febrero 21, 2009

Manifiesto por el Museo de la Memoria

El crítico Gustavo Buntinx hace un comentario, en el blog de Micromuseo, sobre el reciente rechazo del gobierno peruano, con Alan García a la cabeza, de una donación económica importante en su negativa de construir un Museo de la Memoria. No hace falta recordar las implicaciones políticas del primer gobierno de García en la violencia brutal de los años 80 en el Perú, para entender su conducta esquiva, así como los ataques vergonzosos que desde la Iglesia y el Estado ha recibido el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en los últimos tiempos. Buntinx hace circular también un comunicado de recolección pública de firmas para impugnar el autoritarismo y la nula dimensión crítica del gobierno. Reproduzco el post en su integridad.
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Manifiesto por el Museo de la Memoria
Gustavo Buntinx

(Eduardo Tokeshi. Bandera I. 1985. Técnica mixta
[pintura látex sobre tela, bandera cosida, relleno]: 140 x 200 cm.)

Ironías amargas de nuestra peruanidad actual: mientras por un lado Alan García celebra como propio el triunfo de la película La teta asustada en el festival de Berlín, su propio gobierno rechaza la donación de más de dos millones de dólares otorgados por el gobierno de Alemania para la edificación del Museo de la Memoria.

El filme de Claudia Llosa es precisamente un conmovedor alegato poético por la justicia y por la verdad. Y por la memoria. Causas abiertamente enfrentadas por el oscurantismo de quienes desde el poder denigran y calumnian la labor de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. A la sociedad civil le corresponde su reivindicación. Micromuseo ha intentado hacerlo mediante esfuerzos diversos como las exposiciones sobre el crimen senderista de Tarata y el crimen estatal de La Cantuta, realizadas a mediados de 2008 en conmemoración del quinto aniversario de la entrega del Informe Final de la CVR, al que valoramos como acaso nuestro libro más importante desde los Comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega y la Nueva corónica y buen gobierno de Guamán Poma de Ayala.

En coherencia con todo ello nos sumamos ahora al manifiesto por el Museo de la Memoria que ya circula en internet y cuyo pasaje final resume tanto el espíritu como la letra del documento entero: "objetamos de manera respetuosa pero categórica esta insensible actitud del gobierno, y llamamos a los peruanos de espíritu democrático a redoblar esfuerzos por redimir nuestro pasado violento, no mediante el silencio sino por medio del recuerdo honesto, compasivo y justiciero".

A continuación el texto íntegro, incluyendo la dirección electrónica del IDEHPUCP en la que se vienen incorporando las adhesiones. A firmar.


Comunicado sobre rechazo de apoyo alemán a la construcción
y mantenimiento del Museo de la Memoria

1. Entre los años 1980 y 2000, los peruanos sufrimos un intenso periodo de violencia armada iniciado por la organización terrorista conocida como Sendero Luminoso. En ese proceso, la subversión y el Estado se involucraron en masivas violaciones de derechos humanos y crímenes contra la humanidad.

2. A partir de la investigación realizada por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2001-2003), es evidente que la única forma de lograr una reconciliación justa y de espíritu democrático es cumplir los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y las reparaciones. Elemento indispensable de ello es una amplia conmemoración de los hechos y una reflexión honesta sobre el pasado.

3. Como parte de esa necesaria conmemoración y también como motivación para un diálogo reconciliador fue creada, hace cinco años, la exposición fotográfica “Yuyanapaq” (“Para recordar”), la cual ha sido reconocida en su valor reparador y artístico por la opinión pública nacional e internacional. Dicha exposición fue asumida por el Estado y se halla actualmente albergada en el Museo de la Nación. Su destino final, sin embargo, siempre ha sido el de integrarse en un conjunto monumental en un lugar céntrico de la capital donde ha de crearse el Museo de la Memoria.

4. Con el fin de hacer posible ese conjunto conmemorativo, el gobierno de Alemania ha realizado el generoso ofrecimiento de más de dos millones de dólares, con los que se financiaría la concreción y el mantenimiento de tan importante gesto simbólico. Sin embargo, es sorprendente e ingrato constatar que el gobierno del Perú ha rechazado dicho ofrecimiento, lo cual indica su desinterés de base en realizar la obra. Semejante rechazo, por desgracia, se suma a otro dado por el anterior gobierno ante la posibilidad de recibir recursos internacionales que hubieran ayudado al Estado peruano a atender las reparaciones debidas a las víctimas de la violencia.

5. Reconocemos, por cierto, las facultades de las autoridades de nuestro Estado para tomar decisiones como la mencionada. Es necesario, sin embargo, llamar la atención sobre esta inexplicable negación a hacer un elemental gesto de reconocimiento ciudadano tan necesario para el afianzamiento de nuestra democracia. La negativa del Estado no sólo empaña nuestras relaciones con un país amigo, sino que habla pobremente de la comprensión de las autoridades sobre las tareas históricas que debemos afrontar para construir una verdadera democracia.

6. Es importante resaltar que la conmemoración de víctimas de la violencia, gesto humanitario elemental, es hoy en día un elemento básico del consenso ético internacional y una práctica adoptada por las naciones democráticas del mundo. Ella es aun más importante en países como el nuestro, donde la violencia se desarrolla sobre un telón de fondo histórico marcado por intolerables exclusiones étnicas y de género. Por ello objetamos de manera respetuosa pero categórica esta insensible actitud del gobierno, y llamamos a los peruanos de espíritu democrático a redoblar esfuerzos por redimir nuestro pasado violento, no mediante el silencio sino por medio del recuerdo honesto, compasivo y justiciero.

Si está de acuerdo, sírvase escribir con su nombre y mail a: impacto_idehpucp@pucp.edu.pe

viernes, febrero 13, 2009

Con retraso, algunos anuncios en Lima

Lamento las pocas actualizaciones desde la semana pasada pero son diversos inconvenientes los que hacen imposible que este mes dedique el tiempo que tenía acostumbrado (inconvenientes que pueden resumirse en la más total y grosera falta de tiempo, incluso para dormir satisfactoriamente mis 6 horas que ya de por sí era un momento bastante apreciado en mi día a día). En compensación, espero, ello pueda revertir en ciertas actividades públicas que resultaran políticamente productivas y que espero anunciar pronto con detalle. Adelanto simplemente dos: En primer lugar, la segunda sesión del Seminario 'El arte tras los feminismos', que estará centrada en plantear preguntas en torno a la construcción historiográfica de los activismos en el Estado Español desde los 70 en adelante, y cómo el sida marca una alteración radical en los estrategias y de formas de representación a inicios de los 90. El título es "Micropolíticas transmaricabolleras. Activismos torcidos antes y después del sida", será el 23 y 24 de febrero en el auditorio del MACBA, y ya lo comentaré con algo más de detalle.

La segunda cosa es el pre-anuncio de la presentación de la Red Conceptualismos del Sur en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), el 9 y 11 de marzo próximo, donde 10 de nosotros estaremos viajando de América Latina y Europa para armar dos sesiones de discusión colectiva, sobre las direcciones de trabajo de la red. Las sesiones públicas las he cordinado con Ana Longoni, con la colaboración de Jesús Carrillo y el interés de Manuel Borja-Villel, por lo cual será una estupenda ocasión para presentar en España parte de la agenda política y trabajo colectivo que estamos reelaborando de forma permanente. Comentaré con detalle sobre esto la próxima semana.

Entre tanto reproduzco algunos de los anuncios de exposiciones en Lima, de los varios que nunca pude colgar por cuestión de tiempo.
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La exposición Tres al cubo: trinidades apócrifas, generada en colaboración por el proyecto A Imagen & Semejanza (AI&S) con Micromuseo, inaugurada el martes 27 de enero en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Miraflores. Es importante señalar que gran parte de la producción pictórica de esta exposición ha sido realizada por Angel Valdez con el apoyo de distintos colaboradores. El curador Gustavo Buntinx ha desarrollado varias ideas sobre ello que pueden ser leídas en este post titulado 'A Imagen y Diferencia (arte y teología)' de la bitácora de Micromuseo, y donde se anuncian también algunas visitas guiadas. Reproduzco la invitación.


Se ha inaugurado también la exposición Yuri Soncco "En las Puertas de las Flores" de Katia Céspedes, curada por Alfredo Márquez, y que inauguró el pasado viernes 6 de febrero en el Segundo Piso del Patio de Letras del Museo de Arte del Centro Cultural de San Marcos. Reproduzco el buen comentario que realiza David Flores-Hora sobre la exposición, en su blog Escuela-de-mArte, con una cita de Márquez. Más información sobre el trabajo de Katia en este link.

Aquí se podrá ver un poderoso conjunto de esculturas desarrolladas en alto relieve en técnica mixta sobre marcos informes de madera. Un proyecto que pone en evidencia y trastoca el momento de la muerte y el dolor de los niños atacados de anemia aplásica. Una visión particular de Katia, provocada por su acompañamiento a los niños que padecen esta enfermedad y que se encuentran internos en el INSN ex- Hospital del Niño.

El curador detalla así este proyecto:
“Particularmente considero que la labor y el trabajo que esta exposición testimonia es muy importante, para aproximarnos a una situación que afecta a un sector importante de los niños de los sectores más populares de la población, enfermedades terminales asociadas a la contaminación por la explotación minera y petrolera en sus áreas de habitad. Este dato no acompaña la muestra, por la inexistencia de investigación científica que tenga esta conclusión sustentada. Pero si de un mapeo empírico que cruza la procedencia de estos niños afectados por la anemia aplásica con áreas contaminadas.En todo caso la sensibilidad de Katia y su apuesta de trabajo nos entrega una muestra no solo rica en calidad plástica sino también en calidad ética y compromiso humano.”

Esta exposición incluye una jornada artística para niños, a cargo del grupo de teatro Madero, el sábado 21 de Febrero 3:00 pm. La exposición va hasta el 27 de febrero.


Me llega también por vía indirecta la invitación para la exposición del artista ayacuchano Fredy Huamán Mallqui, que inauguró el pasado 22 de enero en el Centro Cultural de San Marcos. La exposición va hasta el 7 de marzo y se titula "Producto Peruano".


También se anuncia para el siguiente lunes el portafolio del curador Emilio Tarazona, como parte de los Lunes del CDAPC, donde Tarazona hará una revisión crítica sobre su trabajo como curador e investigador en la última década. Es significativo que gran parte de las curadurías de Tarazona hayan tenido un matiz de relectura histórica, sea desde las notables Juan Javier Salazar. Super-visiones: antes-durante-después. 1978-2006, en marzo de 2006; o Accionismo en el Perú 1965-2000, en enero de 2005 en el ICPNA, además de los proyectos en los cuales hemos trabajado juntos, y del cual destacaría La persistencia de lo efímero. Orígenes del no-objetualismo peruano: ambientaciones / happenings / arte conceptual (1965-1975), y sobre el cual hemos escrito un texto de que se publicará este año. Aunque no dejaría de lado otro tipo de proyectos como la exposición Poéticas del polvo y la ceniza que, recuerdo con inexactitud se presentó en 2003, y que retomaba algunas ideas en torno a lo efímero y al ensamblaje. Ojalá Emilio pueda colgar algo de lo que presentará por aquí también.