sábado, marzo 01, 2008

Respuesta de Alfredo Vanini

Alfredo Vanini me ha enviado una respuesta a los comentarios que hiciera a su entrevista en el blog La habitación de Henry Spencer. No quisiera añadir algo en respuesta a este post, al menos no hasta recibir antes algunos comentarios libres por parte del público. Añado la entrevista a Giuliana Borea que el mismo blog ha realizado hace unos días, ya que Vanini la alude en sus opiniones.

Solo corrijo antes una cosa pequeña en su prefacio: yo no he participado en el equipo de Prótesis. Por lo demás, te agradezco Alfredo el entusiasmo (en otros momentos manfestado personalmente) con los resultados de la muestra de Juan Javier Salazar.



Aqui el envío de Vanini:

Emilio Tarazona, desde el blog ARTE NUEVO, ha redactado un muy interesante texto discrepante en forma absoluta con mi posición respecto al caso del MAC, expuesta desde el blog LA HABITACIÓN DE HENRY SPENCER. Acepto el debate encantado con Emilio.

Pero antes quiero decir algo: Emilio Tarazona, junto a Miguel López, son dos jóvenes investigadores de arte peruano por quienes siento una enorme admiración y respeto. Los conozco desde hace buena cantidad de años. Autores ambos, al alimón, de una muestra fundamental y valiosísima "La persistencia de lo efímero. Orígenes del no-objetualismo peruano". Impecable muestra. Ambos también han enfatizado su trabajo sobre todo en el aspecto histórico, diría incluso “historicista”, pues se esfuerzan en contextualizar sus investigaciones sobre arte con el momento histórico dado. De otro lado, Emilio realizó una heroica antología de la obra, pocas veces reunida, de nuestro mayor y más brillante artista conceptual, Juan Javier Salazar, en marzo del 2006 (en otro momento me encantará revelar todas las vicisitudes que tuvo que pasar Emilio para mostrar al gran público la obra de Juan Javier, a causa de la mezquindad de un pez gordo, literalmente, del medio del arte). Finalmente, diré que tanto Emilio como Miguel, son animadores de Prótesis, fina e inteligente revista de arte y son, y espero que lo sigan siendo, investigadores de verdad, rigurosos y conscientes de su responsabilidad ciudadana.
La discrepancia de Emilio Tarazona, me honra y enaltece. Gracias Emilio.

Pasemos pues a mi respuesta. No abundaré en los argumentos que, bien o mal, ya esgrimí en el blog de Luis Carlos Burneo. Más bien, por método, para no aburrir al lector, y para incitar a Emilio a seguirla, me someteré a los cuatro puntos estructurados por él en su respuesta, incluso exigiéndome similar cantidad de líneas.

1. Cuando empiezo a enumerar la carencia de espacios de circulación ciudadana (un Metro) o de inspiración cultural (un Teatro nacional, una Cinemateca) lo que pretendí fue empezar haciendo un énfasis discursivo en torno a la necesidad de pensar estos espacios vinculándolos, como condición imprescindible, con proyectos destinados a crear ciudadanía, ergo, crear identidad, y ergo, crear pertenencia (“este Metro me permite circular en mi ciudad”, “este Teatro nacional es mi teatro”, “esta Cinemateca nacional guarda mi cine”, etc.). Y que este pronombre posesivo, mi, no sea más que la expresión colectiva de un reconocimiento natural en el nosotros. Vuelvo pues a la pregunta “¿Es necesario un Museo de arte contemporáneo de Lima?”. Concedamos que sí, hipotéticamente. Siguiente y obligada pregunta: ¿Para integrar al goce estético y a la pertenencia cultural a quién, a quiénes?. Concedamos que la respuesta es: a los ciudadanos. Siguiente y obligada pregunta: ¿Estos ciudadanos de Lima establecerán sus vínculos de identidad y pertenencia, ergo, de ciudadanía, bajo qué condiciones? Y cierro volviendo a la primera línea ¿Cuáles son estos espacios de circulación ciudadana y de inspiración cultural que le permitirán a estos ciudadanos de Lima establecer vínculos con este proyecto? Mejor aún ¿Cuáles son los mecanismos que el MAC pondrá a punto para que verdaderamente el patrimonio artístico de un país se difunda y llegue a sus ciudadanos? ¿Cuáles y cómo, estos mecanismos de integración, de identificación, pedagógicos o de intercambio empírico que son absolutamente necesarios para la vida de un Museo? ¿Promover un Metro o por lo menos una línea de bus que conecte al MAC con la zona sur de Lima (Chorrillos, SJM, Villa El Salvador)? Por qué no. ¿Una constante e intensa labor pedagógica acerca de los conceptos más elementales del arte, mediante publicaciones populares? (tal como hacía Sebastián Salazar Bondy Emilio, el alma del viejo IAC de los sesenta, lo sabes bien).

2. El MAC ha tenido un mal comienzo. Cuando lo pienso mejor, me pregunto ¿el MAC ha tenido un mal comienzo? Y concluyo luego: ¡pero si empezó bastante bien! No hablo, claro está, de este desdichado asunto del terreno cedido torpemente por una torpe funcionaria y la instalación de estas vigas de fierro que sabe Dios qué pajeo arquitectónico posmoderno representa. Hablo del viejo IAC fundado a mediados de los años 50 y fallecido prematuramente a comienzos de los años 70. Sí pues Emilio, es importante que se hable de este viejo proyecto hecho realidad en el jirón Ocoña, que en un determinado momento histórico vinculó a la alta burguesía limeña con los sectores de la clase media ilustrada y la intelligentzia provinciana. Y tanto Miguel como tu serían los más indicados para ilustrarnos sobre este tema (yo apenas pude mencionarlo en el blog de LC). Una buena pregunta sería ¿cómo así este proyecto cultural con imbricaciones ciudadanas, por no decir populares, pudo funcionar durante más de diez años, entre 1955 y 1968? ¿Animado por quién y bajo qué circunstancias y criterios? ¿qué pasó en este país que ese punto de convergencia se convirtió en abismo? ¿cómo así fue posible que cayera en manos de gente tan poco inteligente, tan poco democrática, incapaz de tender puentes, ya ni se diga con la intelligentzia mestiza actual, sino siquiera con sus propios vecinos? !!!!

De otro lado ¿te parece sinceramente, Emilio, que el arte en el Perú sea un mal negocio? Te voy a poner un ejemplo muy simple, casi burdo, deliberadamente burdo, pero que puede ilustrar al lector no relacionado con el medio del arte, las relaciones de poder y de comercio que se juegan en este tema. Pongamos que Vanini es un empresario del fideo muy adinerado. Vanini, por ascenso social o por diletantismo genuino, empieza a coleccionar arte. Vanini compra arte-pop, digamos que Vanini empieza a comprar todas las obras de Marcel Velaochaga. A precio huevo naturalmente, porque en el mercado peruano no abunda la cultura del coleccionismo (no tenemos pues, una clase media fuerte y próspera). Pronto Vanini cae en la cuenta que el arte peruano contemporáneo no tiene ninguna, pero ninguna posición ventajosa en el contexto del arte latinoamericano (así nos duela Emilio, estamos por debajo de Chile, Colombia, Venezuela, y a años luz de México, Cuba, Argentina y Brasil, en todas las más importantes bienales o citas de arte internacional). Vanini decide entonces, con ayuda de otros empresarios (del cacao, del papel higiénico, etc.) utilizar su influencia y sus contactos en medios, impulsar un Museo de Arte contemporáneo de Lima. Ojo, no Instituto, ni Galería, sino MUSEO. La palabra es clave Emilio, Instituto no involucra un proyecto nacional, MUSEO sí. Sigamos, Vanini y sus amigos, aprovechando que el Estado desampara la cultura desde hace siglos, se presentan como los verdaderos preocupados por el desarrollo del espíritu de su pueblo y gritan a los cuatro vientos ¡Es necesario contar con un Museo de Arte Contemporáneo, nuestro pueblo está ávido de cultura!. Hacen pues su Museo (las circunstancias no deberían importarle mucho, Vanini es un empresario y nada lo detiene cuando debe cumplir sus objetivos). Pero Vanini no dona a su Museo todos sus Velaochagas. Vanini no es tonto. Vanini los presta, los cede para la exhibición permanente. Obviamente los precios de sus Velaochagas suben (ahora pues, son parte del Museo de arte contemporáneo de Lima, que tiene sus símiles nacionales en todo el mundo, MAC de Chile, MAC de México, etc.). Vanini es dueño absoluto de su Museo (pues legalmente se encargó de que ni el Municipio donde se ubica su Museo, ni mucho menos el Estado, tengan ningún poder de decisión artístico, legal o administrativo, sobre su Museo) y además es dueño de las obras, o sea del falso “patrimonio” de su Museo. Por lo tanto Vanini puede pasear sus Velaochagas por todos los demás museos del mundo, Vanini puede cobrar o pedir dinero en auspicio para estos fines, o por último, cuando ya se aburra, Vanini puede vender sus Velaochagas veinte veces más caros de lo que los compró. ¿Verdaderamente Emilio, el arte te parece un mal negocio?

Ok, pero finalmente estas no son más que especulaciones ya que, como tu mismo señalas, “el actual IAC tiene una colección dispersa y sin posibilidades de reunirse y exhibirse completa”. Por ello, no puedo dejar de sonreír cuando la señora Borea se presenta a sí misma como “responsable de la museografía”. ¿Museografía de qué? Si soy bibliotecario en una biblioteca sin catalogar, pues catalogo los libros. Si soy bibliotecario en una biblioteca sin lectores, pues abro las puertas de par en par y salgo en busca de ellos. Pero ¿cómo se puede ser bibliotecario en una “biblioteca” sin libros?

Termino el punto dos. Dices “la sociedad podría asumir este proyecto a favor suyo”. Ok, bien. Te pregunto ¿cómo? ¿qué señales positivas de inclusión o integración, de apertura o de transparencia han dado los promotores de este proyecto, o sus adláteres, para que la sociedad lo asuma como suyo. ¿Enrejando el parque? ¿Llamando ignorantes a los barranquinos? ¿Haciendo que Miguel Zegarra, un chico normalmente muy empeñoso e inteligente, se queme involucrando su nombre en una cosa tan fea como este bodrio del “espacio común”? ¿Involucrando al alma bienintencionada de Jorge Villacorta, a quién todos consideramos una especie de Sócrates, por toda la sabiduría que representa?

De otro lado ¿has visto las declaraciones que ha dado la señora Giuliana Borea? ¿Has visto que hasta tiene el mal gusto de hacer público que gracias a su matrimonio el Museo de Antropología e Historia compró una computadora? ¿Te parece bien que tenga que gritar a los cuatro vientos eso? ¿Es que espera que se lo agradezcamos?

3. Museo de arte moderno de Trujillo. Museo de arte contemporáneo de Arequipa. Solo una frase: absolutamente admirable que sean las provincias, las élites de provincia, quienes, a pesar de sus particulares criterios museográficos, hayan logrado, sin entrar en conflicto con los pobladores de sus respectivas ciudades (y bien sabes Emilio que la gente en provincia es más bien conservadora y desconfiada), concretar un proyecto de espacio público artístico cultural que integre a sus ciudadanos.

En cuanto a la comparación que haces con el MALI, perdóname pero debo decirte que es una comparación muy tendenciosa de tu parte. Debatiremos esto si quieres, pero es otra historia. Simplemente te diré algo que sabes muy bien: el proyecto del Museo de Arte de Lima no empezó a inicios de los sesenta. Ni como espacio físico (en el Paseo Colón) ni como espacio cultural institucionalizado.

4. Planteando aquí una suerte de símil irónico con la historia de la alta burguesía excluyente limeña, podría decir que en el decurso del sueño que anima la construcción del MAC-Lima hay la misma incapacidad, la misma miopía, el mismo fracaso que se han sucedido en todos los intentos por parte de esta alta burguesía (lo que yo llamo simplemente “la derecha”) por elaborar y concretar un proyecto nacional cultural aglutinador que integre a las grandes mayorías de nuestro Perú. Parte de nuestro fracaso como Nación nace del hecho que no hemos tenido, desde García Calderón y Riva-Agüero, la menor inteligencia en los sectores que detentan el poder económico y social desde hace siglos. ¡Qué verdadera lástima! No le debemos nada –que no sea desprecio o indiferencia- a esta derecha mercantilista, frívola e insuperablemente inculta, incapaz de edificar el más simple proyecto a favor de la más pequeña comunidad, en este caso, la barranquina.

No lo hicieron nunca. No lo harán después. Ni en el teatro, ni en el cine. Ni en la danza ni en la arquitectura. Las artes plásticas, no tendrían por qué ser la excepción.

Gracias por el posteo

Alfredo Vanini

4 comentarios:

Max dijo...

Me inquieta lo deliberadamente burdo, a decir del propio Alfredo Vanini, de su ejemplo del arte-como-negocio (y no creo que nadie discuta que el arte es un negocio, pero es fundamental tomar en cuenta que no es un negocio igual que cualquier negocio). Me inquieta esa deliberación-en-lo-burdo porque busca conjurar una idea conspirativa y paranoide del funcionamiento del mundo del arte, más aún con el supuesto ánimo de “ilustrar al lector no relacionado con el medio del arte” cómo funcionaría potencialmente la cosa. Me inquieta, pues, esa “pedagogía” enajenante de su parábola.

En ella no sólo se reproduce nuevamente el mismo gastado modelo de oposición social/cultural que ha sido empleado en la simplista dicotomización “humildes barranquinos” vs “poderosos MACistas” (y no pretendo decir que la sociedad peruana esté integrada, ¿pero no podríamos por lo menos apelar a un modelo menos caduco de descripción sociológica?), sino que incluso se busca inscribir esa misma brecha entre los artistas (que, paradójicamente, según otros opositores al proyecto son los supuestos beneficiarios del mismo) y los gestores del proyecto. Por ello su relato coquetea con una narrativa de explotación del trabajo: “empieza a comprar todas las obras de Marcel Velaochaga. A precio huevo naturalmente” (énfasis mío; no es gratuito que “naturalice” la explotación por parte del hipotético empresario—así tornado en una figura ajena a toda realidad del lector—del no-hipotético artista-trabajador, Marcel, a quien el lector tiene la posibilidad real, aunque improbable, de conocer).

Esta narrativa necesita ser “muy simple” para reducir la creación del museo a un instrumento de revaloración de una cartera de inversiones (los Velaochagas), más aún cuando para ello algunos se aprovechan del desamparo a la cultura, términos que usa y que poco menos que pintan un cuadro de abuso generalizado). Pero esa ficción se quiebra en la misma alusión que Alfredo hace a sus supuestos mecanismos de (re)valorización internacional de sus mercancías: el circuito internacional de MACs. Lo que Alfredo no toma en cuenta, ni menciona, es que el mundo del arte puede describirse como un “sistema de pares”, por ende, esa circulación no es tan simple. Alguien en otro museo—curadores y museógrafos incluidos—tendía que querer recibir y exponer a las obras que se pretenderían revalorizar: esas otras instituciones tienen que poder atribuirles valor por propia cuenta para darle ese valor agregado. De otra forma, habría que argumentar, inadmisiblemente, que hay una mafia internacional de empresarios-promotores-de-museos, dedicados a inflar el precio de sus productos a como de lugar.

Incluso, atendiendo a esta idea del museo como institución de revalorización, parece haber una cierta “miopía materialista” que sólo ve las cosas en términos de capital financiero y no de capital cultural (y éstos no se producen, acumulan ni circulan igual). Considérese como ejemplo el Studio Museum in Harlem, que en sus inicios aceptaba obra donada por artistas afro-americanos con un sentido político, porque siendo un “MUSEO” legitimaba a esos artistas al incorporarlos a su colección. Evidentemente los contextos y sentidos son otros. Pero esa función legitimadora no existe en la narrativa de Alfredo Vanini. A Velaochaga le compran las obras a “precio huevo” pero las venden “veinte veces más caros”: el único beneficio concebido aquí es el margen de ganancia. ¿Y acaso Marcel no tendría ningún beneficio en el hipotético ejemplo de Alfredo, sobre todo si implica “pasear sus Velaochagas por todos los demás museos del mundo”?

Finalmente, cabe resaltar lo sintomáticamente equivocado que resulta postular un “dueño absoluto” del museo. Nadie que conozca verdaderamente el funcionamiento de un museo podría creer tal cosa. Y el equívoco aquí se desplaza de esa idea posesiva de una institución cultural a la idea de la cultura como una posesión.

Saludos.

Jaime Lozano dijo...

que patético es vanini

Lucho dijo...

El sistema del arte es parte del sistema social y como tal no esta ajeno a intereses ni a relaciones de poder. Por tanto, pensar inocentemente o decir interesadamente que lo q dice Vanini (como una sospecha) es una exageracion creo q es caer en un error.


ahora bien, pongamonos en la situacion de q todo se ha hecho de manera desinteresada o mas bien interesadamente a favor del gran publico, de l@s ciudadan@s.

La pregunta es pq diablos se comenzo de arriba hacia abajo y ahora, en medio de la desesperacion, recien se recurre hacia abajo. Es decir, pq no se busco comunicar, involucrar, hacer participes a la poblacion de a pie, o por lo menos a la que vive cerca al lugar de los hechos.

Es asi como este tipo de proyectos tienden a fracasar. Y alli esta pues, el mal inicio.

Pretender recien ahora recurrir a la gente de a pie a la que no se involucro en un inicio, pq se esta en problemas con la munciipalidad podria reflejar una falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hizo.

Recien ahora veo que se buscan hacer encuestas a los vecinos sobre el MAC.

Hay otros temas tambien. Uno de ellos es el debate que puede generar la cnstruccion de cualquier cosa sobre un espacio publico, y mas aun sobre un area verde, que pudo haberse mejorado y potenciad para los vecinos y vecinas. Y es que en nombre de el arte o de un monumento podemos hacer y deshacer como querramos en un area verde, espacio publico que pertenee a todos. Es que acaso Lima no tiene otras areas ya construidas o terrenos donde poder hacer esas construccions, importantes, claro esta. MHaciendo un parentesis , me hace recordar a la critica que hiciera Ernesto Hermoza a la construccion de la Plza de La Memoria en el Campo de MArte. Y estamos en pleno SXXI, donde Lima tiene menos areas verdes por habitante que lo que deberia tener. Y donde la situacion climatica amerita la existencia de mas areas verdes que a su vez puedan servir de esparcimiento para las personas. ( la mas horrenda antitesis de ello es el hoy cuasi privatizado Parque de la Reserva, ese de las piletitas)

Asimismo, cabe resaltar que desde el propio terreno de los artistas han habido cuestionamientos sobre la forma de elegir a las obras de los artistas que formaran parte del museo. Criticas por el lado de las argollas (lo que jsutamente tiene que ver con las relaciones de poder que señale en un inicio)

Finalmente, cabe deslindar tambien con os atropellos municipales y los protagonismos de ciertos alcaldes que carecen de verdaderas politicas culturales , como es el caso, entre muchismos otros, del alcalde de Barranco.
Y por cierto, en todo este embrollo, nunca esuche la voz de su gerente de cultura, la Sra y actriz, Maria Cristina Ruibal. Todo el figuretismo lo tenia el alcalde opacando a su propia gerente de cultura, que en este caso, parece inexistente.

Que necesitamos un Museo de arte contemporaneo, lo necesitamos. Pero el como y el para que, son aqui muy importntes.

pd: se saluda la existencia de este blog y de estos debates o como se les prefiera llamar. :)

Circuit of Art dijo...

Esta bien las posiciones expresadas por Emilio, y en especial, la de Alfredo V. y en varios puntos. Sin embargo, se desea que este Museo algún día sea de todos, un lugar común. Ese espacio común que todos lo artistas deseamos en primer lugar como impulsores directos y por supuesto del público en general.
La iniciativa de la actual administración del MAC, esta encaminándose poco a poco, con pequeños errores en la organización de eventos culturales, pero eso es normal cuando no se tiene la infraestructura necesaria de un museo ya establecido y construido, como es el caso, y más aun, cuando hay trabas burocráticas y políticas que pone este alcalde Mezarina, que si bien es cierto, viene de un partido conservador como Restauración nacional y del anterior Alcalde que no hizo nada.
Solo queda esperar la inversión privada y decisiones aceleradas y oportunas para que esto marche adecuadamente y que la actual administración del municipio deje de estorbar, de mailinformar y entorpecer todo. Lima necesita su museo como lo tienen otras provincias, pero un Museo que sea para todos, sin elitismos,manejos inadecuados en políticas culturales que para nada ayuda a la libre expresión de los artistas cuyo potencial tienen que mostrar y que los posicione internacionalmente y como dijo Ricardo W. que dejen paso a los más jóvenes y que sea de todos y el publico y los vecinos de Barranco pueda entender que lo que se quiere hacer, necesita el apoyo de todos sin excepción.
Joseph De Utia
Circuito de Arte