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yo intuyo que la figura es inversa, ya que allí el simulacro de la estrella del APRA --que el presidente pretende engrandecer-- se revela en su condición limitada y quebradiza. Me animo a pensar que si algo ha significado verdaderamente esa acción captada por las cámaras no tiene tanto que ver con la pregunta por la aparente pulcritud ideológica o de 'corrección política' de la instalación (si fue o no fue apropiada por el aparente 'poder' como si aquella 'pertenencia' o 'identificación' pudiera ser legislada), sino con lo que la circulación pública del propio gesto permite y lo que de discusión e imaginación política allí se despierta (ver por ejemplo imagen a la derecha realizada por Álvaro Portales y colgada hace poco en su blog). Que esa triste marca presidencial esté allí es profundamente simbólico ya que ha permite tirar abajo el consenso populista y falaz del autoritarismo que la sociedad civil desbarata en directo para la televisión nacional con el rápido movimiento de una mano.
(aquí se pueden ver graffitis del presidente García en Monumentos vandalizables: abstracción del poder III)Un invitado escribió con spray “lacra” sobre la estrella del Apra que el presidente dibujó en la ceremonia de reapertura del MALI.
La reapertura del renovado Museo de Arte de Lima, que se inauguró con tres muestras, entre ellas Portraits, del afamado fotógrafo peruano Mario Testino, estuvo marcada por un hecho singular.
En la ceremonia, el presidente Alan García pintó una estrella del Apra en la muestra “Monumentos vandalizables III”, obra de José Carlos Martinat que permite a los visitantes convertirse en grafiteros por un rato y pintar las edificaciones que representan el poder en el Perú.
Sin embargo, poco después, uno de los invitados a la reapertura del MALI se acercó al graffiti que el jefe de Estado había realizado y lo tachó inscribiendo sobre el dibujo la palabra “lacra”, hecho que fue captado por las cámaras de Frecuencia Latina que cubrían la ceremonia.
Durante esta actividad, García también se refirió al pedido de vacancia en su contra que planteó la bancada nacionalista, y respondió que si esta pretensión prosperara –lo que es altamente improbable– le harían un gran favor porque podría postular en el 2011.

por Carlo Trivelli
La reapertura del Museo de Arte de Lima es una de las mejores noticias del año en el ámbito cultural, y por varias razones. La primera es que podremos apreciar tres exposiciones y una instalación de excelente calidad: los retratos de celebridades de Mario Testino, reunidos en “Portraits”, muestra que ha dado la vuelta al mundo; 3.000 años de arte del valle de Jequetepeque, con las hermosas piezas de la colección Rodríguez Razzeto recientemente incorporadas a los fondos del museo; los dibujos de Camilo Blas (cuyo archivo también ha sido comprado por el MALI), que muestran el proceso de preparación de sus más conocidos óleos; y “Monumentos vandalizables III”, trabajo de José Carlos Martinat que nos permitirá convertirnos en grafiteros por un rato, garabatear todo lo que queramos sobre los edificios que representan el poder en el Perú.
Pero hay más: el apoyo del Gobierno, que ha hecho posible la renovación de las instalaciones del museo, es, ciertamente, digno de celebrarse. Y hay que hacerlo para seguir en esa senda y por fin nuestros museos salgan del olvido y desarrollen el enorme potencial cultural y turístico que guardan en sus colecciones y su historia.
UNA COMPLETA RENOVACIÓN
El jueves 8 de abril, el Museo de Arte de Lima (MALI) reabre sus puertas al público tras un intenso proceso de remodelación de la primera planta del Palacio de la Exposición, que alberga las salas de exposición temporales (que ahora son cuatro) así como todas las zonas de servicios: biblioteca, aulas, tienda y cafetería, el auditorio y las zonas de reserva de las colecciones y el taller de restauración (estas últimas tres no estarán listas para la reapertura, pero sí en breve). Para celebrarlo, el museo ofrecerá al público tres excelentes muestras (“Portraits” de Mario Testino, “Camilo Blas. El dibujo indigenista” y “De Cupisnique a los incas. El arte del valle de Jequetepeque”), además de una instalación de José Carlos Martinat, “Monumentos vandalizables III”, con la que los asistentes al museo podrán interactuar.
De acuerdo con Natalia Majluf, directora del MALI, la renovación de las instalaciones se había vuelto un imperativo: “El museo ha trabajado en varios frentes durante los últimos años: adquisiciones, la profesionalización del equipo, en el desarrollo de relaciones internacionales que nos permitan mejorar la programación de exposiciones para el público, programas educativos… Hemos avanzado mucho en esos frentes, pero la infraestructura tan pobre que teníamos se había convertido en un freno. Y, si bien el corazón del museo es la segunda planta, donde están las colecciones permanentes, sin las zonas de servicios y sin la infraestructura adecuada en la primera planta, nuestro trabajo no se iba a poder potenciar adecuadamente”, explica Majluf.
Y esta ha sido una renovación ciertamente profunda, pues “el Palacio de la Exposición se restauró por última vez, íntegramente, en la década del 50, cuando el Patronato de las Artes recibe el Palacio de la Municipalidad de Lima y emprende las obras en un local que había sido usado para oficinas del Ministerio de Agricultura, del de Fomento, que había sido sede de la Municipalidad de Lima y hasta fue saqueado durante la ocupación chilena de Lima, cuando era sede del Museo Nacional”. Tras toda esa historia, se hacía necesaria una profunda intervención para modernizar el museo. Y el resultado de los trabajos no son solo instalaciones más funcionales, también se ha recuperado la belleza del Palacio de la Exposición, respetando la amplitud de sus ambientes, su iluminación y su simetría.
CARRETERAS PARA EL TURISMO
Este proyecto se inició en el 2003 con una propuesta de guion museográfico y de distribución de las salas expositivas elaborado por el equipo curatorial del museo. Producto de ello, se inauguró la sala de platería colonial y republicana en diciembre de ese año y se convocó a un concurso de arquitectura para la remodelación integral del museo. El proyecto ganador, de Emilio Soyer, comenzó a ejecutarse por partes, en la segunda planta: en el 2005 se desarrolló el detalle de la propuesta para las salas especiales de fotografía, dibujo y textiles que se inauguraron en el 2006 y 2007. Este esfuerzo, que el museo llevó a cabo gracias a importantes donaciones de empresas y particulares, sin embargo distaba mucho de ser suficiente, sobre todo porque la remodelación de la primera planta no se podía hacer por partes, sino que tenía que hacerse toda a la vez. “En el 2007 estuvimos en contacto con una entidad internacional para financiar el proyecto, lo que lamentablemente no se pudo concretar. Pero con ese proyecto llegamos al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) y les explicamos nuestra visión de lo que podía significar un museo de arte puesto en valor y realmente modernizado para la ciudad, para el país y, en especial, para el turismo”, explica Majluf. “Y nos sorprendimos de encontrar una excelente acogida. En realidad no debería ser sorprendente, porque es totalmente lógico que se invierta en museos para el desarrollo turístico, pues estos son —como siempre he dicho— las carreteras para el turismo; sin embargo, no ha sido hasta ahora una política de Estado en el Perú”, continúa la directora del MALI.
Con ello, y con las conversaciones ya iniciadas para el financiamiento de la renovación de la segunda planta, el MALI espera doblar la cantidad de visitantes anuales que tiene en la actualidad (unos 250.000) en el mediano plazo y fortalecer con ello el eje de museos del Centro Histórico de la ciudad. Todo ello, claro está, es parte de una estrategia que busca no solo satisfacer la creciente demanda interna por ocio cultural, sino que debe repercutir en que los turistas que nos visitan, por lo general para ir al Cusco, tengan una razón de peso para quedarse en Lima al menos un día más, lo que repercutirá positivamente en toda la economía.
EL DATO
El valor de los museos
Hace poco se hizo público el ránking de los museos más visitados del mundo. El primer lugar lo tiene el Louvre, de París, con 8,5 millones de visitas en el 2009. Lo siguen el Museo Británico de Londres (5,5 millones de visitantes), el Metropolitan de Nueva York (4,8 millones) y la National Gallery (4,78 millones) y la Tate Modern (4,74 millones), ambas de Londres. Son cifras astronómicas, por supuesto, pero que se logran con financiamiento adecuado, uno que debe ser entendido como una inversión, pues cada visitante gasta en alojamiento, transporte y comida, entre otros, lo que beneficia a la ciudad entera.
LAS CIFRAS
12.000 obras integran las colecciones del Museo de Arte de Lima, uno de los pocos en el mundo que puede dar cuenta de 3.000 años de historia del arte de un solo país.
250.000 visitas recibe anualmente el MALI. Se espera duplicar esa cifra en el mediano plazo.
6’000.000 de soles ha aportado el Mincetur a través del Plan Copesco Nacional para esta primera etapa; los aportes privados ascienden a más de S/.3 millones.
6.000 metros cuadrados han sido renovados.
12’000.000 de soles es el monto que se debe invertir en la segunda etapa de la renovación.
Recopilando a través de los distintos balances anuales, pueden obtenerse algunos datos interesantes y reveladores:
Es la década en la que se ha establecido la necesidad de una práctica curatorial profesionalizada, si se quieren obtener resultados positivos. La ausencia de las grandes exposiciones apoyadas por entidades como Telefónica abrió paso a proyectos que van desde aproximaciones breves pero bien planteadas, a muestras que cada vez ostentan una mayor ambición de logros. Esto ha permitido que se puedan recopilar y rescatar aspectos que abarcan desde análisis integradores para el arte popular y tradicional, hasta el reconocimiento a figuras prácticamente olvidadas. ¿Cómo explicar el éxito que siempre consiguen estas muestras por parte de un público que se caracteriza por alejarse día a día del interés por la producción visual? Increíble, pero cierto, que así se haya “descubierto o redescubierto” en el período a artistas como Judith Westphalen, Lajos d’Ebneth, Manuel Piqueras Cotolí, Jorge Eduardo Eielson, Carlos Quizpez Asín, Teófilo Castillo, César Moro, entre otros. Claro que luego de estas presentaciones, el público no tiene ese museo necesario donde poder volver a encontrarlos, atenderlos y compararlos, tomando en cuenta tiempos y circunstancias. Y aquí está el reclamo que se hace a la orientación del Museo de Arte de Lima. Reclamo que encontró voz fuerte en Fernando de Szyszlo, a quien se le ha respondido sin contestar puntualmente a sus aseveraciones y más bien mostrando una interpretación errónea de lo dicho. Lo entablado como una discrepancia no puede convertirse en un retorno de frases altisonantes. Lo correcto sería convocar a un diálogo plural, porque muchas de las objeciones planteadas son compartidas por un amplio sector de público. El Museo de Arte está gestionado por una asociación privada cuyos mecanismos de elección también parecen serlo y recibe el mayor apoyo que nunca ha recibido una institución similar. Lo que incluye un fuerte aporte del BID. Pero esta institución puede existir, subsistir y llevar adelante ahora sus proyectos, gracias al acuerdo de cesión hecho por la Municipalidad Metropolitana de Lima, propietaria del magnífico edificio. Lo bueno es que este incidente ha servido para que se desarrolle una activa campaña mediática que nos ha permitido conocer las buenas noticias de los proyectos en camino. Olvidaron especificar su rol organizador y patrocinador de la exposición dedicada a Gordon Matta Clark (EE.UU., 1943-1978) que se encuentra en el circuito internacional.
Quizá sea momento de emprender un nuevo proyecto que tome la posta al propósito original, para cumplir así con una necesidad impostergable.
En cuanto a museos, el hecho más importante es la realidad del Museo de Arte Moderno que Gerardo Chávez ha creado en Trujillo. Y la buena noticia, los trabajos ya en marcha para concretar el Museo de Arte Contemporáneo de Barranco, que espera inaugurarse este año.
Deben destacarse los diez años cumplidos de El Ojo Ajeno, hoy Centro de la Imagen, consolidado como el más importante centro de fotografía local; la casi década de la galería Artco; la persistencia de las exposiciones “ArtWare”, siempre notables, organizadas por Umberto Roncoroni; la estupenda labor de José Carlos Mariátegui, a través de todo el período, en la promoción del video arte y las nuevas tecnologías.
En estos años se consolidó el proyecto Micromuseo (Gustavo Buntinx) y también la presencia de algunos artistas notables, entre ellos Christian Bendayán, Patricia Villanueva, Sandra Gamarra, Ishmael Randall Weeks, José Carlos Martinat, Huanchaco, y la presencia cada vez más frecuente del arte de la Amazonía. [Lima, 8 de enero del 2010].





LA DIRECTORA DEL MUSEO DE ARTE DE LIMA RESPONDE A LAS CRÍTICAS DE FERNANDO DE SZYSZLO. EN EL FONDO, LA DISCUSIÓN PARECE GIRAR EN TORNO AL VALOR DEL ARTE CONTEMPORÁNEO
Por: Carlo Trivelli
Fernando de Szyszlo criticó recientemente la labor del Museo de Arte de Lima (MALI), primero en la revista de la Biblioteca Nacional y luego en declaraciones a “Perú.21”. El reconocido pintor no está de acuerdo con que el MALI se ocupe del arte contemporáneo, labor que lo hace parecer, según dijo, una galería de arte y que debería dejar, más bien, al Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Al respecto conversamos con Natalia Majluf, directora del MALI.
¿Qué opina de estas críticas a la labor del MALI?
No es la primera vez que Fernando de Szyszlo cuestiona el trabajo que el Museo de Arte de Lima viene haciendo en el campo contemporáneo. A mí me cuesta entender esa obstinación tan tajante en contra de que el MALI tenga un papel en el fomento del arte contemporáneo y, menos aun, que proponga que esa tarea se deje a una institución que aún no logra constituirse. Quiero dejar en claro que espero que esa institución, el Museo de Arte Contemporáneo, se llegue a constituir, porque en una ciudad de 8 millones de habitantes hacen falta más espacios para la difusión cultural. Pero si el MAC estuviera activo hoy, el MALI seguiría trabajando en el campo contemporáneo. No entiendo por qué una institución debe tener el monopolio de un ámbito de la creación cultural. Si el MALI no hubiera trabajado en el campo contemporáneo en las últimas dos décadas, ¿quién lo habría hecho? Hay cierto tipo de trabajo que no pueden hacer las galerías o los institutos.
Como crear una colección.
Efectivamente. Esa es la función esencial de un museo. Y un museo como este, que pretende ser representativo de toda la historia del arte del Perú, no puede simplemente borrarse de un plumazo toda la segunda mitad del siglo XX. El arte de las décadas del 60, 70, 80, 90 no puede desaparecer del mapa. Y lo que estamos haciendo es construyendo un acervo público para el país.
Otra de las críticas es que pareciera que, por ocuparse del arte contemporáneo, el MALI no atiende el arte de otros períodos.
Eso me sorprende muchísimo porque Fernando de Szyszlo, como integrante del Patronato de las Artes, recibe regularmente información sobre el museo: los planes de trabajo, los presupuestos y, por lo tanto, sabe todo lo que el MALI hace. Él sabe que se ha hecho un esfuerzo muy grande hace poco para adquirir un importante cuadro de Sabogal [su retrato de Camilo Blas] y que, además, hemos podido incorporar a la colección todo el archivo de Camilo Blas, que es el conjunto más grande de dibujos de un artista peruano del siglo XX. Y él sabe también del ambicioso trabajo que se está haciendo con José Gil de Castro, que no tiene precedentes en el país ni —me atrevería a decir— en toda la región, entre otros proyectos.
Acerca de las instalaciones de Centro Abierto, promovidas por el MALI y otras instituciones, Szyszlo dijo que le parecieron algo muy lindo pero falto de seriedad. Y añadió: “Ser peruano significa decir algo que tenga sentido para nosotros, y no pensar como si estuviéramos en Nueva York o Madrid”.
El mismo Szyszlo fue quien dijo, con respecto a la Agrupación Espacio y con respecto a la publicación de la revista “Las Moradas” que 1947 fue el año en que los peruanos fuimos por primera vez contemporáneos de todos los hombres. ¿Tendríamos que dejar de serlo hoy día? Creo que no. Y lo que el museo no quiere y no va a hacer es replegarse a una posición provinciana y solo mirar hacia adentro. Creo que el gran dinamismo que ha cobrado el arte peruano en los últimos 5 o 10 años tiene que ver con la apertura que la escena peruana demostró a partir de las bienales de Lima y también a partir del trabajo del propio museo que, con enorme esfuerzo, ha traído muestras como las de Cornelia Parker, On Kawara, Joseph Albers, la gran muestra de Fluxus con el instituto Goethe… Todas ellas han ayudado a gestar en el Perú una nueva mirada sobre el arte. No llego a entender esa posición en una persona que, con toda justicia, reclama valorar lo que hizo el Instituto de Arte Contemporáneo durante las décadas del 50 y 60, que trajo a artistas que, de otro modo, no hubiéramos podido conocer.
Parece haber cierta intransigencia con respecto al arte contemporáneo, de parte de Szyszlo y de otras personalidades de su entorno. Son conocidos, por ejemplo, los ataques de Mario Vargas Llosa a buena parte del arte contemporáneo, como a la famosa muestra “Sensation”, a la que le dedicó una columna titulada “Caca de elefante”, y, más recientemente, al trabajo de Damien Hirst…
No parecen tomar en serio las prácticas artísticas contemporáneas. Y yo lo entiendo, porque el arte de la posguerra en adelante ha sido un espacio de cuestionamiento al modernismo y sus supuestos. Y hay una ruptura generacional que yo considero mucho mayor que la que significó el arte moderno en su momento. Para alguien formado en la tradición moderna, el arte contemporáneo resulta difícil y resulta hostil. Eso se puede entender. Lo que no podemos hacer es dejar de reflexionar sobre ese proceso. Eso es parte de lo que nos toca hacer como museo.
PRÓXIMA GRAN EXPOSICIÓN
Antológica de Gordon Matta-Clark
Cuando se le pregunta por qué los grandes temas del arte, los universales y trascendentes, parecen ausentes en el arte contemporáneo, Majluf explica: “Es que están ausentes en la filosofía contemporánea. Eso es parte del gran cambio que ha significado lo que yo llamaría la revolución cultural de las últimas décadas. El modernismo quiso hablar del arte como un lenguaje abstracto y universal; los planteamientos posmodernos cuestionan ese discurso, proponen más bien fijarse en la diferencia, en las especificidades, para valorar y cuestionar los supuestos detrás de la utopía modernista”.
Es en esa línea de trabajo que se inserta la próxima exposición “Gordon Matta-Clark: deshacer el espacio”, un proyecto de alcance regional organizado por el MALI. Matta-Clark, hijo de los artistas Roberto Matta y Anne Clark, es una figura de singular importancia en el arte contemporáneo, aunque poco conocido en Latinoamérica. Por eso la muestra tiene carácter itinerante: está actualmente en Chile, viaja luego a Brasil y viene a Lima en el segundo trimestre del 2010 como parte de las actividades por la reapertura del MALI.
ORDON MATTA-CLARK: deshacer el espacio[Lima, noviembre de 2009].- Por primera vez se realiza en Sudamérica una gran muestra antológica del artista Gordon Matta-Clark, organizada por el Museo de Arte de Lima - MALI con el apoyo del Legado de Gordon Matta-Clark y David Zwirner, Nueva York.
Gordon Matta-Clark (Nueva York, 1943-1978), hijo de los artistas surrealistas Roberto Matta (Santiago de Chile, 1911 - Civitavecchia 2002) y Anne Clark (Lincoln, Illinois, 1914 – Nueva York, 1997), es un artista de estatura legendaria cuyo trabajo es poco conocido en esta parte del continente; su trabajo, sin embargo se centró en temas urbanos, sociales y políticos que podrían encontrar cabida en la coyuntura actual de muchas ciudades latinoamericanas.
Gordon Matta-Clark: deshacer el espacio, curada por Tatiana Cuevas –Curadora de arte contemporáneo del MALI- y Gabriela Rangel –Directora de artes visuales de la Americas Society de Nueva York-, busca presentar el trabajo de Matta-Clark como una figura radical que combina los discursos críticos de las neo-vanguardias europeas con ciertas prácticas del arte experimental surgidas en Nueva York en la década de 1970. La exhibición propone una revisión de los distintos registros involucrados en el trabajo artístico de Matta-Clark, así como su interés en la historia de la arquitectura y en los espacios urbanos marginales o abandonados.
Itinerancia internacional: Esta importante muestra organizada por el MALI comienza su periplo el 10 de noviembre en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile (MNBA), donde permanecerá abierta al público hasta el 24 de enero de 2010. Posteriormente continuará su recorrido por Brasil, donde se presentará en el Museu de Arte Moderna de Sao Paulo entre febrero y abril de 2010, para terminar su presentación en el Museo de Arte de Lima - MALI en los meses posteriores a su reapertura el próximo año.
Actualmente se está trabajando en la edición de un completo catálogo que acompañará a las diferentes sedes de la exposición.
MÁS SOBRE EL ARTISTA, LA EXPOSICIÓN Y EL CATÁLOGO:
La exhibición propone una revisión de los distintos registros involucrados en el trabajo artístico de Matta-Clark, así como su interés en la historia de la arquitectura y en los espacios urbanos marginales o abandonados. Junto con la documentación fotográfica y fílmica de su icónicos “cortes” de edificios como A W-Hole House (1973), Splitting (1974), Bingo (1974), Day’s End (1975), Conical Intersect (1978), Office Baroque (1977), y Circus (1978), Gordon Matta Clark: deshacer el espacio reconsidera algunas de las acciones del artista basadas en aspectos sociales o políticos, como Garbage Wall (1970), su participación en la Contra Bienal (1971), Fresh Air (1972), Fake Estates (1973), el desarrollo del concepto y lenguaje de Anarquitectura (1972-1974), o el registro de uno de sus últimos performances, realizado en el Muro de Berlín –The Wall (1976)–. La muestra busca ubicar estas obras dentro de un contexto más amplio que incluye la Guerra Fría y las transformaciones urbanas de la segunda mitad del siglo XX.
Gordon Matta Clark: deshacer el espacio examina la respuesta crítica del artista hacia el fracaso de la arquitectura moderna como un esfuerzo humanista y al colapso de las políticas de vivienda asequibles. La muestra incluye algunos de sus proyectos concebidos como respuesta a su preocupación por crear refugios para indigentes o grupos sociales marginados basándose en viviendas auto-sostenibles que involucraran la construcción de paredes de basura, casas canasta, casas globo, entre otras. Estas ideas podrían encontrar un eco en los cambios urbanos y las demandas sociales de muchos países sudamericanos, especialmente en ciudades como Lima, Santiago y Sao Paulo, donde se presentará la exposición.
Esta es la primera vez que será exhibido un grupo de fotografías de la intervención llevada a cabo por el artista en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile en 1971, la cual involucra uno de los primeros “cortes” realizados por Matta-Clark. La muestra presentará también una selección de bocetos, dibujos y documentos, que van desde escritos sobre sus posturas como artista hasta meditaciones filosóficas sobre el espacio y el tiempo. La obras que conforman esta muestra provienen del Legado de Gordon Matta-Clark, el Canadian Centre for Arquitecture y la organización Electronic Arts Intermix, así como de algunas colecciones privadas en Nuevas York.
1.
José Gil de Castro. Mariscal de Campo Francisco Calderón Zumelzú
Santiago, [1823]
Óleo sobre lienzo, 114,7 x 89,5 cm.
Museo Histórico Nacional, Santiago de Chile
Fotografía de Jorge Sacaan

2.
Imagen radiográfica del lienzo de Francisco Calderón Zumelzú, mostrando el retrato del Rey Fernando VII debajo. Radiografía tomada en el Centro Nacional de Conservación y Restauración, Santiago de Chile en abril de 2009.

3.
José Gil de Castro. Fernando VII
Santiago, 1815
Óleo sobre lienzo, 122.5 x 97 cm.
Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, en depósito en el Museo de la Nación, Lima.
Fotografía de Daniel Gianonni


Fe de errata: En el tríptico impreso debe decir “José Carlos Martinat” en vez de “José Luis Martinat”. Les pedimos disculpas por el error, especialmente a los artistas involucrados.

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