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viernes, diciembre 10, 2010

II Foro de la Edición. Publicaciones Independientes de Arte en Latinoamérica, en el MUSAC

El día de mañana se realizará el II Foro de la Edición. Publicaciones Independientes en Latinoamerica, organizado por el MUSAC. Entre los participantes y las revistas invitadas se encuentran Roxana Martínez (co-editora de populardelujo, Colombia), Guadalupe Maradei (coordinadora de la revista Ramona, Argentina), Lisette Lagnado (curadora, coeditora revista online Trópico, Brasil), Bernardo Ortiz (coeditor de la revista Valdez, Colombia), Julieta Aranda (codirectora de e-flux Journa, NY), Analia Sokomonoff (proyecto Last México, moderadora de las jornadas III Edición Foro de Ediciones Contemporáneas del Museo Carrillo Gil), y yo, que estaré hablando de la revista Juanacha que editamos cooperativamente desde el Espacio La Culpable en 2007 y 2008. El foro se transmitirá en streaming desde este link.

Cabe decir además que sin imaginarlo me he tropezado aquí con varias referencias a publicaciones limeñas. E incluso como parte del proyecto Vitrinas del MUSAC, que tiene como invitada a la revista venezolana Pulgar, han colocado en exhibición y consulta el número #3 de la revista Prótesis que coeditaramos (junto con Eliana Otta, Sharon Lerner, Juan Salas, Nancy La Rosa, Santiago Quintanilla, y otras personas) ya cinco años atrás y que curiosamente anuncié en uno de los primeros post de este blog. Coincidentalmente también la presentación de esa revista la hicimos en La Culpable!

Y según me contaron ahora en el MUSAC el número #0 de Juanacha (que editamos Eliana Otta y yo en Medellín, en el contexto del MDE07) ha sido recientemente sustraido del espacio de consulta. Me ha dado algo de pena porque es un número realmente difícil de conseguir, pero habiendo tantas revistas buenas allí expuestas quiero pensar que tal vez el ladrón la disfrutó y quiso tanto que no tuvo más opción que robarla! Espero que al menos pueda seguir circulando. Reproduzco la información del foro ahora y luego de esta actividad (la última del año, espero) prometo actualizar de forma regular.
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II Foro de la Edición. Publicaciones Independientes de Arte en Latinoamérica

Fecha y lugar
: sábado 11 de diciembre, Auditorio del MUSAC // lunes 13 de diciembre, Fundação Serralves, Oporto.
Publicaciones participantes: E- Flux Journal, Nueva York; Juanacha, Perú; populardelujo, Colombia; Pulgar, Venezuela; Revista Ramona, Argentina; Trópico, Brasil; Valdez, Colombia.
Dirigido por: Araceli Corbo, Responsable Biblioteca-Centro de Documentación MUSAC; María Inés Rodríguez, Conservadora Jefe MUSAC
Contenidos: Mª Virginia Jaua
Matrícula: 10€ (5 € estudiantes, jubilados y personas en situación de desempleo). A través de www.musac.es y en recepción del museo
El número de cuenta: Caja Duero 2104 3235 75 9128437875.
Número de plazas y plazo de presentación: 100. Hasta completar aforo
Inscripción: AQUÍ

Representantes de las publicaciones
:
* Julieta Aranda, codirectora de e-flux Journal, NY
* Miguel López. Crítico de arte, coeditor revista Juanacha, Perú.
* Roxana Martínez. Coeditora de populardelujo, Colombia.
* Guadalupe Maradei. Coordinadora de la revista Ramona, Argentina
* Lisette Lagnado. Comisaria, coeditora revista online Trópico, Brasil.
* Bernardo Ortiz. Coeditor de la revista Valdez, Colombia
* Analia Solomonoff. Proyecto Last México, moderadora de las jornadas III Edición Foro de Ediciones Contemporáneas del Museo Carrillo Gil
Instituciones Colaboradoras: Fundacao Serralves, Oporto y Museo Carrillo Gil, México

PROGRAMA MUSAC
11 de diciembre. De 11 a 14 y 17 a 20h.

11:00 h.
Presentación del II Foro de la Edición
María Inés Rodríguez, Conservadora Jefe MUSAC y Araceli Corbo, Responsable de la Biblioteca-Centro de Documentación MUSAC

11:15 – 12:30 h.
Espacio para los artistas y lugar de formación de discursos
Guadalupe Maradei, Coordinadora de la revista Ramona, Argentina; Lisette Lagnado, Comisaria, coeditora revista online Trópico, Brasil; Bernardo Ortiz, Artista y Coeditor de la revista Valdez, Colombia;

12:45 – 14:00 h. Centros de información independiente, urgencia de nuevos cuestionamientos
Julieta Aranda, artista y coeditora de E-Flux Journal; Miguel López, Crítico de arte, coeditor revista Juanacha, Perú; Roxana Martínez, Coeditora de populardelujo, Colombia;

17:00 – 18:30 h. Panorama general de las publicaciones independientes y de crítica del Arte en Latinoamérica
Modera: María Inés Rodríguez
Participan: E-Flux Journal, NY / Juanacha, Perú / populardelujo, Colombia / Pulgar, Venezuela / Ramona, Argentina / Trópico, Brasil / Valdez, Colombia
Analia Solomonoff, participa en el debate a través de vídeoconferencia para enlazar con las Jornadas que modera en el Museo Carrillo Gil de México: III Edición Foro de Ediciones Contemporáneas, que se celebran simultáneamente

18:30 – 20:00 h. Presentación del número 0 de RADAR, Revista de Arte y Pensamiento MUSAC
Agustín Pérez Rubio, Director MUSAC
María Inés Rodríguez


MUSAC promueve desde 2010 el Foro de la Edición, un encuentro bianual cuyo formato permite la creación de una comunidad temporal de trabajo para reflexionar sobre diferentes aspectos de la edición de publicaciones de crítica, teoría y práctica artística contemporánea en distintos ámbitos.

Complementando la exposición de la Revista venezolana Pulgar en el Proyecto Vitrinas, en esta ocasión, el II Foro enfocará su mirada a las publicaciones independientes de arte editadas por colectivos de artistas o intelectuales del contexto latinoamericano, a través de una reunión abierta, que se celebrará el 11 de diciembre, entre los editores, artistas, pensadores y mediadores culturales invitados.

Los editores de las revistas independientes de arte Ramona, Argentina; populardelujo, Colombia; Juanacha, Perú; Trópico, Brasil; E- Flux Journal, Nueva York y Valdez, Colombia, cuestionarán las publicaciones como espacios para los artistas, lugares de formación de discursos y centros de información independiente, y valorarán el panorama general de las publicaciones independientes y de crítica de Arte en Latinoamérica.

Las publicaciones latinoamericanas seleccionadas, son la representación del sólido compromiso de los editores con el arte contemporáneo y con su contexto. La labor editorial independiente les ha permitido emprender sus publicaciones con libertad, autonomía y criterio definido, e idear procesos y soluciones creativas para superar las barreras inherentes a la producción independiente. Estas publicaciones son medios flexibles y dinámicos que no sólo permiten la circulación de la información, sino que exploran nuevas construcciones culturales, generan sentido y, sobretodo, son espacios mentales que se erigen como un campo de experimentación ineludible para la sociedad contemporánea.

Continuando con la línea editorial del MUSAC el Foro de la Edición publicará El Boletín del Foro, en la que se recogen textos críticos e inéditos de los participantes, y la agenda del próximo encuentro, programado en mayo de 2011.

La I Edición celebrada en mayo puso en juego el papel de las publicaciones de Critica de Arte en España y congregó a José Luis Brea, Director de Estudios Visuales; Mª Virginia Jaua: Directora editorial de salonKritik; Martí Manén, Co-director de A*DESK; Darío Corbeira, Editor de Brumaria, Mar Angosto, Coordinadora de mus-A, y Maider Zilbeti Pérez, Directora de Zehar.

MUSAC presentará en el marco del Foro, el número O de RADAR, Revista de Arte y Pensamiento MUSAC, espacio crítico que aborda las construcciones culturales contemporáneas de Latinoamérica desde la visión de algunos de sus artífices más influyentes.

La Fundação Serralves de Oporto se suma a la iniciativa celebrando en su sede el encuentro el 13 de diciembre para expandir el análisis sobre la edición independiente a través de las publicaciones latinoamericanas participantes.



Programa de ponentes en MUSAC:
Guadalupe Maradei (coordinadora de la revista Ramona, Argentina)
Roxana Martínez (co-editor populardelujo, Colombia)
Miguel López (crítico de arte, coeditor revista Juanacha, Perú)
Lisette Lagnado (comisaria, coeditora revista online Trópico)
Bernardo Ortiz (coeditor de la revista Valdez)
Julieta Aranda (codirectora de e-flux)
Analia Solomonoff (Proyecto Last México, moderadora de las jornadas III Edición Foro de Ediciones Contemporáneas del Museo Carrillo Gil)

Programa de ponentes en SERRALVES:
Guadalupe Maradei (coordinadora de la revista Ramona, Argentina)
Roxana Martínez (co-editor populardelujo, Colombia)
Bernardo Ortiz (coeditor de la revista Valdez)
Sofia Gonçalves y Marco Ballesteros (diseñadores de publicaciones)
José Bártolo (profesor y teorico de diseño)

Más información F. Serralves

Revista *Ramona
www.ramona.org.ar

Presentado por Guadalupe Maradei (coordinadora de la revista Ramona, Argentina)

Revista mensual dedicada a las artes visuales en Buenos Aires, publicada desde mayo del año 2000 hasta junio del 2010. La revista se posicionó como un medio central para la formación de discursos sobre las artes visuales en el país. Fue seleccionada para participar en la bienal Documenta 12 magazines - Kassel 2007. Alrededor de 300 autores -artistas, historiadores, críticos, comisarios/curadores, coleccionistas, galeristas, escritores e investigadores- han colaborado en la revista, entre ellos se destacan: Liam Gillick (U.K), Thierry de Duve (Bélgica), Nelly Richard (Chile), Dmitry Vilensky (Rusia), Brian O' Doherty (Irlanda), Claire Bishop (U.K), Suely Rolnik (Brasil), Susan Douglas (Canada), Robert Storr (USA), Kevin Power (U.K), Arthur Danto (USA), Gianni Vattimo (Italia), Abbas Kiarostami (Irán). Editada por la fundación Sociedad, Tecnología, Arte (START), entidad sin fines de lucro. Se trata de una revista de unas 100 páginas, de formato textual y sin imágenes, impresa en blanco y negro.
Editor fundador: Gustavo Bruzzone.
Grupo Editor: Roberto Amigo, José Fernández Vega, Graciela Hasper, Roberto Jacoby, Fernanda Laguna, Ana Longoni, Guadalupe Maradei, Judi Werthein

Desde 2001 también existe una versión online, *www.ramona.org.ar*, y un boletín semanal que registran todas las muestras que se realizan en el país (alrededor de 100 exhibiciones por mes). Este sitio, actualmente disponible, recibe 150.000 visitas cada año. Allí se pueden leer y descargar versiones electrónicas de las ediciones de *ramona* en soporte papel.

Sobre Guadalupe Maradei

populardelujo, Colombia
www.populardelujo.com

Presentado por Roxana Martínez

Populardelujo es un proyecto sin ánimo de lucro y en función del patrimonio colectivo, dedicado a dar cuenta, proteger y estimular el capital cultural popular y urbano de Bogotá, Colombia, Suramérica. Populardelujo investiga y recoge información; produce exposiciones, textos y conferencias, y vincula y promueve iniciativas que se inscriben dentro de su misma preocupación, conformando un dinámico centro de información que en diversos formatos integra múltiples visiones sobre la Bogotá común y corriente.

Aunque puede adoptar múltiples formas, Populardelujo tiene a internet como principal plataforma de publicación de contenidos y mecanismo de funcionamiento cooperativo. El sitio web www.populardelujo.com recibe alrededor de 20.000 visitas al mes y sus boletines mensuales son leídos por más de 5.000 suscriptores alrededor del mundo.

Sobre Roxana Martínez

Juanacha, Perú
Web

Presentado por Miguel López

Juanacha es una publicación de crítica cultural y escritura sobre artes visuales de carácter cooperativo del Espacio La Culpable (Lima, Perú). Nace como una urgencia editorial asociada a este espacio independiente y colectivo de arte que intentaba transformar sus formas de discutir en la escena limeña. La Culpable desde finales de 2006 es un lugar de reunión y discusión semanal, zona de talleres y proyectos especiales, plataforma de activación ciudadana, eventual recinto de exposiciones de emergencia, etc. Acciones todas que en cierto momento exigieron un soporte físico de discusión. La primera edición de Juanacha fue producto de la residencia de La Culpable en el ‘Encuentro Prácticas Artísticas Contemporáneos Medellín 07’, en Colombia (junio 2007). Frente a la severidad académica tradicional de una revista de arte, Juanacha apuesta por el espíritu crítico entendido como lugar de experimentación.

Sobre Miguel López

Revista online Trópico, Brasil
Web

Presentado por Lisette Lagnado

La revista electrónica brasileña Trópico es una iniciativa del periodista de la Folha de S. Paulo, Alcino Leite Neto, actualmente editor de PubliFolha. Además de Leite Neto, colaboran en la edición de la revista, la antropóloga, Esther Hamburger y la crítica de arte, Lisette Lagnado. Pionera de las revistas electrónicas de cultura en Brasil, participó en la plataforma Documenta 12 magazines (Kassel, 2007). La revista electrónica, invita a un nutrido grupo de colaboradores a contribuir desde un posicionamiento crítico y teórico con ensayos en torno al Arte, audiovisual, publicaciones de prosa y poesía, investigaciones sobre territorio, política, identidad, construcciones culturales, etc.

Los objetivos con los que nace la publicación eran: realizar una revista electrónica de cultura, una revista multidisciplinar, dedicada tanto al ensayo como a la crítica y al periodismo, evitando la pauta dominante de la prensa escrita, enfocada hacia asuntos poco comunes en los periódicos y revistas de gran circulación; y explorando los aspectos desconocidos para el público cuando trata de temas culturales dominantes, o globalizados.

Sobre Lisette Lagnado

E- Flux Journal
www.e-flux.com/

Presentado por Julieta Aranda

Editada por Julieta Aranda, Brian Kuan Wood y Anton Vidokle, e-flux journal es una publicación de arte mensual que incluye ensayos y contribuciones de algunos de los artistas y pensadores más comprometidos de hoy. La publicación está disponible en línea, PDF y en formato impreso a través de su red de distribuidores. Con el número inaugural de e-flux journal se pretende desarrollar al mismo tiempo un espacio discursivo y un lugar para la producción de arte en el que escritores, artistas y pensadores son invitados a escribir sobre temas de su elección, con la intención de que las contribuciones incluidas puedan empezar a dar sentido a la variedad de preocupaciones y urgencias de hoy en día, y que surjan ciertas consistencias y problemas generales para poder dar forma a los siguientes números de la publicación.

Sobre Julieta Aranda

Revista Valdez, Colombia
Web

Presentado por Bernardo Ortiz

Editada por François Bucher, Lucas Ospina y Bernardo Ortiz Valdez. Valdez empezó en 1994 como un diálogo local entre amigos en Colombia. El contenido de Valdez obedece a la lógica que sus editores definieron en su primer editorial como “anacrónica y de autor”. Dado que la revista fue planteada desde el principio como económicamente inviable, la periodicidad y la actualidad informativa no regulaban los intereses de los editores. Valdez se movió en tres vertientes principales: Traducciones de textos que no se conseguían fácilmente en su momento, artículos de colaboradores que incluían dibujos, cuentos, ensayos, documentos, etc; la construcción de una buena parte de la vida y obra de Pedro Manrique Figueroa, el precursor del collage en Colombia, y La publicación de pequeñas películas a manera de flipbook en la esquina inferior derecha de toda la revista.

La revista incluía pequeños chistes tipográficos, que indican un cierto cuidado, juegos con las notas al pie, con las fe de erratas, con las cartas al editor, con todas aquellas cosas que definieron en una época el género revista y que se armaron en esta revista como una ficción. La revista desapareció en 2007.

Sobre Bernardo Ortiz

Revista Pulgar, Venezuela
http://pulgar.multiply.com/

Pulgar es una revista venezolana editada por el artista Luís Romero desde 1999. Junto al Comisario Eneas Bernal, han configurado un proyecto específico en torno a la publicación para las Vitrinas del MUSAC. La muestra se acerca a algunas de las pautas que han definido la labor de Pulgar: el intercambio entre creadores, el trabajo en red y el rigor de las miradas curatoriales que se han ido sucediendo a lo largo de las diferentes ediciones. Los comisarios muestran también una selección de destacados proyectos editoriales de creación procedentes de distintos contextos latinoamericanos.

Como parte del proyecto MUSAC ha coeditado un número especial de PULGAR. Con una tirada de 4.000 ejemplares, esta nueva publicación gravita sobre la(s) práctica(s) editorial(es) como uno de los ejes de la creación visual contemporánea en América Latina. Un ensayo que desde un lugar y un contexto dado (PULGAR) analizará el creciente interés y la vitalidad de los procesos e ideas así como la sustentabilidad y creatividad que fundamentan el ámbito de la edición en América Latina a través de una nutrida participación de colaboradores en activo y varios proyectos que se han decido rescatar por su interés en determinados contextos del sur del continente.

viernes, mayo 07, 2010

Mariella Agois. Pared (1987) y otras piezas realizadas en Chicago, en Sucre 101

Reproduzco el anuncio de la ex-La Culpable (Sucre 101, Barranco).
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MARIELLA AGOIS

Pared (1987)

y otras piezas realizadas en Chicago.

Lugar: ex Espacio La Culpable (Sucre 101, Barranco)

VIERNES 7 de mayo a las 8PM

Tempranamente vinculada a la fotografía, la obra de Mariella Agois ha tenido un recorrido paulatino hacia la pintura con la que se define su trabajo actual.


Como cruzando una frontera entre la imagen fotográfica y la pintura, estas piezas de los años 80 nunca antes exhibidas en Lima, establecen un momento singular en la exploración de su imagen, jugando en el límite de la planitud y el volumen, entre la representación y la cita.


Un momento único, del cual la artista ha vuelto a realizar como pieza emblemática para esta ocasión, Pared, una pieza instalativa cuyo original se perdió en el paso de los años.



MARIELLA AGOIS


Pared (1987) 
y otras piezas realizadas en Chicago, reune obra de la artista nunca antes exhibida en Lima,

como siempre en el cálido y nunca bien ponderado ex espacio la culpable.


martes, diciembre 29, 2009

Contra el Consenso de Lima: Notas incompletas sobre las colectividades artísticas en el Perú, sus nuevas, viejas condiciones - Rodrigo Quijano

Reproduzco ahora un texto de Rodrigo Quijano publicado en la revista chilena Plus, editada en el marco de la Trienal de Santiago, y que ha sido recientemente subida a su blog desde donde la copio. Creo que es una buena manera de atizar la discusión sobre la configuración del sistema del arte local que algunos posts anteriores propusieron (aquí y aquí) y además para pensar el año (y la década) que ya se va. Lo que sí da que pensar es que no hayan plataformas editoriales que recojan y activen este tipo de debates de una forma amplia, y que puedan también afinar sus modos de incidencia efectiva en la discusión pública.

En los próximos posts además aprovecharé para terminar de colgar los textos de la Ramona 89, dedicada a la escena limeña, que no pude publicar en su momento (textos de Alfredo Márquez, Max Hernández-Calvo y el mio; a la derecha activé también una columna para leer los textos) donde parte de esta discusión directa e indirectamente también tiene lugar.
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CONTRA EL CONSENSO DE LIMA: NOTAS INCOMPLETAS SOBRE LAS COLECTIVIDADES ARTÍSTICAS EN EL PERÚ, SUS NUEVAS, VIEJAS CONDICIONES

Rodrigo Quijano


1. Ya son más o menos aceptados los diagnósticos que hablan del origen de la aparición de las colectividades artísticas y críticas en el reciente período antidictatorial y postdictatorial en el Perú (pueden cansar varios de ellos en un testimonio personal en www.ramona.org.ar)[1]. A ellos sólo quisiera agregar que dicha aparición (y en algunos casos, su desaparición) se produjo a contrapelo de un espeso consenso cultural y social ordenado en torno al extremo conformismo alentado e impuesto brutalmente por la década de dictadura fujimorista (1990-2000). Ese consenso, que llamaremos Consenso de Lima (porque me provoca aludir al Consenso de Washington que le dio origen desde la reacción neoliberal), existe a partir de la reoligarquización simbólica del escenario nacional iniciada como respuesta al intento de estatizar la banca a fines de los 80, una reacción capitaneada entre otros por Mario Vargas Llosa: una inspiración retro que apunta al Perú pre-reforma agraria con todos sus símbolos reanimados alrededor de un conveniente neo nacionalismo (pisco de bandera; caballo de paso; nueva comida tradicional; nueva y casi correcta –o al menos cada vez mejor vista- segregación racial y social con nanas mestizas y porteros de casino negros; etcétera), incluyendo la mansa cooptación de la antes chirriante y radical cultura popular urbana emergente, sus colores y sus sonidos.

Esa reoligarquización simbólica se ampara fundamentalmente en la reconcentración de los recursos de la economía en manos de una minoría de happy few; esa reoligarquización simbólica además reposa sobre una nueva reconcentración de la propiedad, que incluye la propiedad urbana y pública reprivatizada, la nueva sensibilidad doméstica del interior burgués y con él la reconcentración del producto simbólico y artístico en pocas manos privadas. En la confluencia de estas dos últimas se produce además el discurso imperante del nuevo coleccionismo y su nueva musealidad, que incluye, entre otras, una institución en desarrollo pleno como el MALI; adicionalmente, un frustrado Museo de Arte Moderno de iniciativa privada sobre espacio público municipal y, más recientemente, un futuro Museo de la Memoria, de espíritu negociado y pactado a manos del estado y la derecha militar, en pro del acallamiento de las conclusiones más incómodas del valiente trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación – si bien con su anuencia-.

2. En esa confluencia de la reprivatización mayoritaria del sentido museal se condiciona, por último, la aparición de una nueva “escena” artística cuyos aparentes éxitos aun están por evaluar. El discurso estandarizado que subyace esa escena y su praxis reproduce, por un lado, los fantasmas locales de un aggiornamiento con cierto tipo de contemporaneidad y por otro un deseo de mercado y de coleccionismo, ambos aun demasiado incipientes y sin influencia real en la producción, a no ser sino por cierto halo de exitismo[2].

El Consenso de Lima (CL) organiza en consecuencia, aunque con sus reeditadas peculiaridades y novedades, una condición en la actividad artística acaso ya conocida por todos previamente, pero para nada irremediable, como históricamente hemos visto en el activismo de grandes experiencias utopistas como las enarboladas por los grupos Paréntesis (1979), Huayco (1980-1981) y N.N. (1986-1991), por ejemplo[3].

En cuanto a otras experiencias colectivas posteriores y aun actuales, como La Culpable, Tupac y otros grupos de artistas organizados, su creación y activismo surfeó estos años ambivalentemente entre todas las condiciones citadas más arriba, incluyendo por supuesto el CL: pecaminoso y envenenado fruto -a veces masticado inadvertidamente- de la necesidad de salir de formatos mal vinculados con lo público, de una necesidad de confrontar esa escena y de abrir la puerta de un espacio privilegiado para crear discusión y debate. Pero la existencia y origen de estas agrupaciones colectivas dependió, también y sobre todo, de una razón adicional que constantemente hay que volver a citar: a principios de esta década el activismo artístico peruano vivía de un oxígeno renovado por la impostergable necesidad de recuperación de las calles y en general de los espacios y distintas esferas de lo público de manos de la dictadura y sus socios corporativos. Esferas de lo público que no sólo abarcan los espacios geográficos y ciudadanos ya privatizados, sino sobre todo los del diálogo mediático de prensa y televisión en manos de los colaboradores de la dictadura. Un espacio público así secuestrado en beneficio del CL, una esfera de lo público así lotizada por el mercado. Un mundo entero por recuperar.

Pero desarticulada esa pasión antidictatorial, aun hoy en los grupos más jóvenes como El Colectivo, Martín Olivos o El Proyecto Cultural Noviembre, entre otros, las ambivalencias de la actividad colectiva acaso dependen menos de sus vinculaciones netamente artísticas como a veces de deseos más programáticos, o a veces para-institucionales, de acción y sobre todo de reacción a un entorno por lo general adverso. Y en ambos casos, viejos y nuevos, este es un activismo colectivo que es difícilmente evaluable como una manera o condición de renovación de las prácticas artísticas meramente y sí como la destilación de un antídoto al escenario histórico, en la reproducción de sistemas radicales de reflexión o acción crítica sobre lo circundante. O también, en el mejor de los casos, sobre todo de los deseados, en la voluntad de extraer sentido político de debajo de los escombros culturales.

3. Pero claro que hasta aquí toda esta explicación y diagnóstico es pre Bagua.

La masacre de Bagua[4] marcó un antes y un después en la develación del aparato de montaje del CL, que ha venido funcionando aceitadamente desde su elaboración a fines de los años 80. Con la represión del 5 de junio de este año en la ciudad de Bagua, luego de un bloqueo de carreteras por parte de pobladores amazónicos, la sangre despectivamente derramada y la fuerte reacción ciudadana que le sobrevino, se hicieron evidentes otra vez los mismos mecanismos de control, consolidados bajo la dictadura y sistemáticamente continuados desde entonces. Mecanismos de control así articulados en torno del conformismo exitista, del periodismo corporativo y del discurso oficial imperante del supuesto crecimiento que, como se sabía y hoy consta más que nunca, ha estado al servicio discriminatorio de una pequeña minoría: el claro producto de la reoligarquización ya mencionada.

Precisamente, la manera en que este discurso oficialista reaccionó ante los reclamos de preservación de modos colectivos de vida alejados de la explotación y mercantización de los recursos naturales, en la defensa de modos ancestrales y no instrumentales de convivencia con el entorno natural fue tan radicalmente cínica, colonial, sangrienta y racista que no hubo forma de tapar el sol con los dedos. Pocas veces se han visto en la historia local contemporánea las formas desesperadas y evidentes de un consenso así contradicho: la defensa cerrada de un modelo de explotación extremo, asociada a las razones vagamente trascendentales de un estado nación terminal, incluyendo una Presidencia a favor de la carnicería, más la idea explícita y soez de ciudadanos de primera y de segunda categoría. Algo que ni siquiera los beneficiarios, relativos o absolutos de esta idea, y pertenecientes a los sectores emergentes de la economía del país, estaban al parecer dispuestos a tolerar.

Del mismo modo que en la pelea antidictatorial de una década atrás, la reacción masiva de la ciudadanía en la multitudinaria marcha de protesta del 11 de junio, fue incontrolablemente espontánea. Como fue impecablemente digerido y demostrado por el artista Alfredo Márquez, en un slide show con fotos de la marcha, emitido en una de las muchas convocatorias públicas producidas a pocos días de la masacre, esa factura espontánea y visualmente expresiva y creativa, emergió de las ganas colectivas de mostrar por encima del soporte manifestante. Reactivando los signos de una visualidad alternativa al mainstream y a través de ella oxigenando y refrescando una retórica que, por artística, ha estado precisamente cooptada a través de sus canales convencionales de circulación, sean galerías públicas o privadas, sean colecciones “publicas” o privadas. Reacción espontánea sí, pero no random o aleatoria: más bien precisa en sus necesidades y sus diálogos, en sus referentes de pelea. Lo contrario hubiera sido mero ejercicio de artistas. O decoración. O ambos[5].

La masacre en Bagua y la reacción ciudadana de esos días de junio se dieron no por coincidencia a pocos días de la importante Cumbre Internacional de Pueblos Indígenas en la ciudad de Puno, en el altiplano del país. El discurso emergente de la necesidad de rearticular una nueva conciencia y organización colectivas, a contrapelo del condicionamiento del modelo global, fue sin duda una de las muchas luces así prendidas en el imaginario de quienes reaccionaron a la masacre.

Pues acaso lo que termina por develar nuevamente un episodio como el de Bagua, en la reciente experiencia de resistencia a las peores parejas de baile del modelo de explotación y conocimiento imperantes, es la manera en que los condicionamientos políticos y culturales de la actualidad se articulan, usualmente de manera invisible, a través del pensamiento unívoco y controlado del mercado: una escena en la que lo colectivo como ejercicio, lo mismo ciudadano que artístico, aparece como una reacción pluralizada de necesidades frente a esa univocidad.

Bagua no sólo develó esa articulación, nuevamente, sino que además contradijo casi por primera vez e hirió casi de muerte un consenso hecho del control corporativo y de herméticos simulacros, de obscenas discriminaciones y desigualdades.

Y por eso, ya en la felicidad de acabar, quisiera creer que es en esa brecha abierta y en sus largamente negadas opciones, en la que las colectividades artísticas locales han empezado a hacerse un nuevo espacio. O al menos a mirar y a dejarse ver por sus rendijas, a pesar de todas las amenazas en su contra.

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Notas

[1] Originalmente reproducido en Hacia el salón del siglo XXI. Más allá del centro de exhibición. Arte Global. Arte Latinoamericano. Nuevas Estrategias. Buenos Aires: ArteBA Fundación, 2009. pp. 168-178.
[2] Sobre ese exitismo artístico, uno podría agregar que, cuando es parte activa- deliberada o no- del Consenso de Lima (CL), y de manera análoga a la extracción de recursos no renovables a manos de esfuerzos emparentados, es un gesto que ha sobreestimulado también el nivel de la infinita especulación, sin sentar las bases materiales de alguna renovación real, siquiera de alguna continuidad real. En otras palabras se actúa con las convenciones de una escena aparentemente subvencionada, pero con la lógica cruda y extrema del mercado: quien puede se adapta y sobrevive y quién no puede debe desaparecer o irse y muchos se han ido y se van.
[3] Sobre Paréntesis y en particular sobre los nexos entre las escenas de Lima y Bs As entre las décadas de los 70 y 80 véase de Ana Longoni, La conexión peruana, en: Rosana [Ramona] 87, Buenos Aires; sobre el grupo Huayco, G. Buntinx, EPS Huayco. Documentos. Mali-IFEA, Lima 2005.
[4] El 5 de junio del 2009, el gobierno de Alan García arremetió en contra de un piquete de miles de pobladores organizados de la Amazonía, rebelados en contra de los decretos ley mediante los cuales el estado peruano pretende alienar a 62 etnias de sus territorios originarios, para su lotización y explotación a manos de corporaciones petroleras y madereras. El saldo extraoficial fue de un centenar de lo que la prensa y el gobierno llamó colonialmente “nativos” (incluyendo denuncias de desapariciones y quema de cadáveres por parte de las fuerzas del orden) y también gran cantidad de policías. Esa distinción oficial y mediática, entre “nativos”, policías y civiles, produjo un movimiento de espontánea identificación con la población discriminada en el lema “Todos somos nativos”.
[5] No es lugar discutir aqui sobre la artisticidad de esa reacción, aun cuando muchos artistas han estado involucrados. No lo voy a hacer porque esa categorización ontológica no me interesa en general y porque no me parece pertinente para esta discusión, y no me parece pertinente porque creo que (si se me permite este grado cero de ingenuidad) cuando hablamos de colectivos aquí, estamos hablando de intereses que van más allá de la convención artística, sobre todo de la convención artística que surfea cómodamente en un mainstream como el del CL específicamente – y casi diría, en cualquier otra cómoda escena artística-. Aunque queda claro que las colectividades artísticas son también otra conocida manera de acceder al mainstream.

viernes, setiembre 25, 2009

El Bodegón deja de existir / Una entrevista con Humberto Junca (en MDE07)

El Bodegón, uno de los espacios independientes y grupos de trabajo colectivo más activos de Bogotá, anuncia su cierre para hoy viernes 25 de setiembre. Recordaba ahora que yo los conocí por el eco de lo que hicieron en el Encuentro Prácticas Artísticas Contemporáneas Medellín 07, un encuentro internacional de 6 meses al cual La Culpable también fue invitada y ante el cual tuvimos que responder (el tema era sobre la "hospitalidad" y no había manera de no pensar en lo que se había hecho allí ya anteriormente). Una de las acciones de La Culpable fue precisamente realizar entrevistas a distintos colectivos que habían sido invitados bajo ese paraguas, y fue entonces cuando nació la revista Juanacha, editado en su primera edición por Eliana Otta y por quien esto escribe.

Cuando La Culpable llegó en mayo a Medellín encontramos solo a uno de los cómplices de El Bodegón, Humberto Junca, a quien entrevistamos. No estoy seguro si se publicó por aquí todas las entrevistas, pero la reproduzco ahora (casi 2 años y medio después) como un pequeño saludo sobre lo que hicieron y el buen momento. Luego de MDE07 saltamos a Bogotá y pudimos ver a El Bodegón en acción y conocerlos a todos -recuerdo que la primera exposición que vi fue una de pequeños juguetes todos en el suelo-. Luego de eso he vuelto a Bogotá y he tratado de estar pendientes de sus anuncios porque sin duda era de lo poco interesante que lograba combinar agitación con irrupción.

No se si ellos consideren representativa la entrevista pero ya que se disuelven físicamente procuremos que la memoria de las pequeñas cosas sobreviva. En mi siguiente post colgaré el anuncio de su última actividad para hoy viernes 25 de setiembre.
......


Laboratorio y delito en las páginas sociales
Una conversación con Humberto Junca

Miguel. Cuéntanos qué es El Bodegón

Humberto Junca. El Bodegón es un espacio independiente en Bogotá. Tiene un slogan que dice: “Arte Contemporáneo y vida social”. Lo que hacemos es dar una mensualidad para pagar una bodega que queda en un barrio popular muy cerca de dos universidades privadas en las cuales yo enseño (la Tadeo Lozano y la Universidad de los Andes). Tiene como unos nueve socios, algunos han sido alumnas míos, pero no todos. Creo que todos son egresados o estudiantes de la Tadeo ya que ha sido una iniciativa básicamente de estos alumnos en compañía de Víctor Albarrazín que es profesor allí y egresado de cine y televisión de la Universidad Nacional. A mí me llamaron porque necesitaban socios para conseguir pagar el arriendo, y con eso se pagan también las invitaciones, el alquiler de equipo, las cervezas. Cargamos con todo e invitamos a artistas que nos gustan, que son o muy jóvenes o que no hacen parte del circuito hegemónico central de la capital. Lo que queríamos era justamente eso, una especie de alternativa. Vendemos cervezas en las inauguraciones —si el artista no se opone- y también hacemos fiestas de vez en cuando. Ahora que lo pienso nos va mejor haciendo fiestas que exposiciones (risas), la gente toma más en las fiestas. Se intenta como ser más alternativos y evitar el modelo prepotente y acartonado, nos interesa ir en contra de lo terriblemente serio. Mucho de ello lo sacamos de una galería independiente que hizo una chica norteamericana pero de madre colombiana, Michel Faguet. Ella dirigió ‘La Panadería’ en México en sus últimos tiempos, y allí conoció a los chicos de ‘El Vicio’ (Simón Hernández y José Tomas Giraldo), la invitaron y se vino a Bogotá, colocó un lugar que se llamó ‘La Rebeca’ y era increíble. Tenía además el apoyo de becas extranjeras, y con ese dinero traía gente de afuera, sostenía el lugar y también daba oportunidad a gente de la ciudad.

M. ¿En qué año fue eso? ¿Existía El Bodegón o Ganga Internacional Gallery en ese momento en Bogotá?

HJ. Calculo que en el año 2004 ó 2003. Entonces no existía El Bodegón ni Ganga. Yo creo que ambos aprendimos un poco de ella. A ella le tocó muy duro porque por un lado era feminista en una sociedad terriblemente machista y por otro lado norteamericana. Todo le parecía tenaz, caótico... Con el tiempo se fue agotando, y el suyo es además un espíritu nómada así que ahora está trabajando en una galería en Vancouver, Canadá. Pero aprendimos mucho de ella...

M. Y esto de “vida social” de su slogan ¿cómo se incorporo al proyecto?

HJ. Lo de “vida social” es como un chiste porque acá decimos que la gente no va a las exposiciones sino en las inauguraciones, que les fascina porque hay trago, y que además esa gente no va a ver las obras sino a hacer vida social. Eso de “hola, cómo estás, me contaron que estás escribiendo en tal revista, y dime cómo hacemos...” (risas). Por eso le pusimos “arte contemporáneo y vida social”, y porque además nos dimos cuenta que era una muy buena idea hacer exposiciones únicamente de inauguraciones, una única noche que es la noche de apertura, porque además no tenemos plata para pagar seguros ni celaduría ni vigilancia, entonces como que estamos muy pendientes y obviamente la gente va. Y luego hablando con Lucas Ospina él me hacía caer en cuenta de una cosa muy importante, que en un momento donde todo es extremadamente mediatizado a él le parece increíble la mecánica performativa de que la acción-exposición sea una sola noche. Es decir que si no estuviste allí te lo perdiste porque se vuelve una situación como del momento, de un tiempo y un espacio determinado. Por eso es vida social, tiene que ver con la inauguración, con el hablar, echar carreta...

Eliana. ¿Y tú has vista qué la gente preste un poco más de atención justamente por el hecho de ser una cosa fugaz? Es decir, ¿sientes que la vida social ha disminuido o no? (risas)

HJ. Yo creo que sí, además tenemos un público muy dispar, pero sobre todo son estudiantes universitarios y ellos como que sí están pendientes de la cosa. No es la gente de dinero que va a pavonearse como en otras galerías. Aunque también de vez en cuando va gente de plata, y depende si se enteran y les interesa pues van... Aunque hay atracadores en la vía ya que la cosa queda en un lugar bastante popular. Es un lugar un poco peligroso por la noche, y si tú das la oportunidad de que te atraquen pues seguro que lo hacen, incluso a unos coleccionistas les pasó yendo a una exposición de Wilson Díaz, fue tenaz y no nos enteramos hasta un mes después. Me los encontré en una exposición y les pregunté: ¿Fueron a la exposición de Wilson? y me dijeron “Sí, fuimos pero nos atracaron cuando estábamos llegando al lugar...” (risas) Por eso ahora colocamos siempre en las invitaciones: “atracadores en la vía” para que no se diga que no les advertimos.

M. Pero entonces las propuestas que entran al espacio tienen habitualmente también un formato no convencional... ¿o son también pinturas?

HJ. Pueden ser pinturas pero tiene que ser una pintura que nos llame la atención. Digamos que la pelea no es con los medios, la pelea es con lo que tú hagas con ellos. la decoración no nos interesa y por eso nos llamamos El Bodegón, nos parece un buen chiste entre el típico bodegón que es por supuesta la pintura que más define la idea cliché del arte comercial o decorativo, y la bodega porque literalmente funcionamos en una bodega que es por cierto muy chiquita. Es también hacer un chiste con su tamaño: suena ‘el bodegón’ y la gente dirá “wow debe ser un gran espacio”... Y en verdad debería llamarse La Bodeguita... (risas)

M. ¿Y cuál fue la propuesta de ustedes para este Encuentro en Medellín?

Hl. los chicos de El Bodegón somos varios, yo soy el mayor de todos, y la menor creo que tiene 21. Si hacemos un promedio la edad está por los 24 ó 25 años, y la verdad es que los mayores somos únicamente Víctor Albarrazín, María Isabel Rueda y yo. Los demás son súper jóvenes, no llegan a los 30. Entonces para el Encuentro de Medellín ellos dijeron que cómo así que un encuentro, que cómo así de hospitalidades, y tenían presente que a esta ciudad que también se le dice Medallo en un momento se lo llamó Metrallo asociada a esta imagen que se tienen de los sicarios y de la época más dura. Entonces ellos dijeron: “hagamos algo que sea entre la hospitalidad y la hostilidad”, por eso la muestra se llamó ‘Hostipitalidades’. Lo que hicimos fue convocar a artistas en Bogotá que trabajaran con arte o con obras que estuvieran en el linde con el delito, que pudieran ser leídas también como trasgresión. La presentación que se hizo de El Bodegón fue también de una sola noche, pero se hicieron tres eventos de una sola noche: un conversatorio en La Jíkara, a los ocho días abrimos lo exposición y el lanzamiento de una revista, y una noche siguiente hubo como un concierto-fiesta con ‘Los Claudias’ de Colombia, haciendo un guiño además con uno de nuestros artistas del arte conceptual más emblemáticos que es Antonio Caro...

E. ¿Y Antonio se molestó un poquito, no? (risas)

HJ. Antonio se molestó cuando tocaron porque se supone que es un homenaje a Manuel Petra y a Antonio Caro. Y también porque el líder de Los Claudios, Carlos Castro, hace arte apropiativo, apropiándose de imágenes de Caro y de un montón de gente, incluso imágenes mías. Y Castro se metió a ARBO, que es la Feria de Arte de Bogotá, donde nadie lo había invitado, puso sus cosas en el suelo y se puso a vender como un vendedor informal: Caros falsos, Beatriz Gonzáles falsos, pero además se sabía que era falso. ¡Obvio que era falso! Desde allí Antonio se molestó hartísimo y quedó como la pelea. Entonces cada vez que puedo le hurgo ahí en la herida, es tenaz. Además Carlos Castro se empelota, le encanta el strip-tease...

M. Y sobre las intervenciones que hicieron aquí...

HJ. Puedo hablarte de tres. Un chico robó betún de almacenes EXITO, caballetillas y cepillos y con eso embolaba los zapatos de los policías, y todo esté registrado. Otra, que no se si se hizo o no, pero en Bogotá hay un sitio que se llama la Plaza de Toros donde hay muchos drogas, muchos bazuqueros que se van con monedas a pelar ladrillos porque el bazuco que se fuman lo mezclan con polvo de ladrillo. Entonces la obra que él tiene es que coge bazuko que mezcla con tinher y con un poquito de cemento, y hace una mezcla con la que resano los huecos que están rasgadas por los bazukeros. Es como que puedes volver a pelar y te lo puedes volver a fumar porque ya esté compacto, como una forma de curar la ciudad pero también de darle al drogadicto lo que quiere. Pero creo que él se enfermó en un momento y no se si llegó a resanar los muros o no.

Había otra intervención que fue la más sonada, donde se convocaba a la gente a través de volantes a ir a cantar al McDonalds canciones colombianas, y que decía algo así como: “canta una canción colombiana y reclama gratis tu cono McDonald’s...” Llegó gente al McDonalds diciendo que dónde cantaba y los administrados no entendían nada, y allí estaban los de El Bodegón filmando con una cámara todo lo que ocurría. Y nadie cantó porque les dijeron que esa promoción no existía. Les preguntaron qué donde los habían dado el volante y llamaron a la policía. Entonces cercaron a la gente de El Bodegón, a Lorena y Francisco, y los llevaron a la cárcel. Y si tu intención era lindar con el delito y no te llevan a la cárcel es como si no hicieras nada, es algo inofensivo. Lo que me contaban es que la gente de El Bodegón nunca se llevó bien con los de La Jíkara porque ellos estaban justamente desde el lado contrario, en una especie de campaña de resane de tejido social y cultural de su comuna, y utilizan el arte como cosas positivas y constructivas y no como cosas negativas. Entonces era complicada la cosa. Si me preguntas a mí pues yo les dije: “no me parece muy buena idea...” (risas) Pero allí todos votamos ya que buscamos siempre la cosa horizontal y gana la mayoría.

E. ¿Cuál crees que es el criterio para ir juntando los espacios anfitriones? es decir, estos espacios que vienen de afuera con los espacios locales. Como que por ejemplo uno podría pensar que juntaron a los de El Bodegón con la Jíkara porque ambos pertenecen a barrios populares o un tanto similares.

HJ. Allí sí hay una visión como de clase. Aunque tú sabes que el clasismo es de doble vía, yo no estoy siendo clasista pero a veces me pongo paranoico y me pongo a preguntarme. Ellos tal vez dijeron “El Bodegón y La Jikara”, de una... de eso sí estoy casi convencido.

M. Asociado también a un contexto de violencia por lo que nos cuentas.

HJ. Pues la historia del barrio de La Jíkara señala que de allí solieron Tyson y Popeye, que fueron dos de los más grandes sicarios de Pablo Escobar. Curiosamente de ese barrio de Castilla salió también René Higuita.

E. ¿Y cómo han evaluado a su regreso a Bogotá los de El Bodegón su participación aquí en Medellín y sobre todo con este concepto de la hospitalidad y la relación con La Jíkara?

HJ. Creo que fue bien difícil porque para comenzar aquí mismo en el evento hubo una serie de roces internos en El Bodegón. Y lo que contaba un poquito Jaime [Cerón] sobre la presencia de El Bodegón en Medellín, como que ellos llegaron y el Encuentro recién estaba comenzando, habían momentos donde parecía que no tenía ni pies ni cabeza. Además hubo algo de presión: nunca nos habían invitado afuera, nunca se había trabajado afuera, ni habíamos tenido este apoyo con presupuesto y también con un contexto que posiblemente no entiende lo que tú estás haciendo. Cuando volvieron a Bogotá fue tenaz. Y las historias eran como que “me metieron a la cárcel”, “que Nicolás el del bazuko se enfermó”, “que en Castilla un día la policía había encontrado unos cadáveres descuartizados...” Estaban medio asustados también. En fin, todo es enseñanza y tú aprendes también echando las cosas a perder. Yo creo que se sintieron un poquito incomprendidos, pero también como niños que quieren hacer una travesura, y como que esa travesura no tiene tanto eco, lo cual puede resultar siendo incluso contraproducente, volteándoseles la situación un poco. Pero habría que preguntarles a la gente de La Jíkara y a la gente del barrio que pensó de la exposición.

M. Dices que es la primera vez que salen de Bogotá, y no se si cuando los invitaron a este evento se pusieron a pensar que desplazar el espacio de actividades también implica correr el riesgo de perder cierto objetivo crítico, como esa especificidad del sentido enmarcado y pensado para una situación contextual localizada. Es decir, ¿qué se pierde y qué se gana en ese tipo de situaciones? O si algo de la espectacularidad del evento también reduce o circunscribe de forma excesiva su campo de acción...

HJ. Creo que nunca se pensó en eso, y más bien era como que nos enteramos del presupuesto que está moviendo esto y por supuesto que era justamente eso que tú estás diciendo, algo que parece ser tan espectacular aunque no necesariamente, ya que no tiene un clímax sino pequeños golpes. Y dijimos “qué loco esa de que se haya depositado tanto dinero en una cosa cultural en Colombia, y eso de ser hospitalario, pues que hay allí una cosa sospechosa, entonces hagámoslo inverso”. En ese contexto que tiene una historia tan agresiva pues hagamos arte brusco. Pero fue casi suicido ese pensamiento. Yo estaba completamente atareado con mi exposición entonces. Si me preguntas creo que fuimos un poquito ingenuos, pero sabíamos también que era una laboratorio, vinimos a ver que pasa, y si la gente se pone brava pues buenísimo. Creo que nunca pensamos resultar en la cárcel, eso sí no, pero tampoco pasó nada...



[tomado de: Juanacha la Revista, No. 0, Ediciones La Culpable, junio de 2007, páginas 26 a 29]

martes, abril 28, 2009

Portafolio y exhibición de Kasper Andreasen en Sucre 101, Barranco (ex La Culpable)

PRESENTACION DE PORTAFOLIO/EXHIBICION en Sucre 101- Barranco (¡el difunto espacio La Culpable!)
Jueves 30 de abril, 8pm.

:: *Déjame ir* ::
:: Cartografías de Kasper Andreasen ::

Kasper Andreasen (Copenhagen, Dinamarca, 1979) es un artista que vive y trabaja en Bruselas. Su obra se define en base a materiales e imágenes que tienen una historia colectiva y personal, y que tienen relación con la representación de espacios físicos y mentales. Su punto de partida es el espacio y el archivo de prácticas cotidianas. En su trabajo, Andreasen enfatiza cada línea, gesto y contorno como intervención física, acción, pensamiento o procedimiento. Las marcas y los textos que él produce sugieren un recorrido, una ruta o una dirección. De esta manera se establece un intercambio entre texto e imagen, entre paisaje natural y paisaje mental pero también entre artista y autor.

Kasper Andreasen mostrará dibujos, grabados y libros sobre mapas y rutas de espacios y lugares.
En el transcurso de la exposición (que durará 4 días) él estará presente en el espacio diariamente de 2pm. a 6pm para dialogar con el público. No falte!

http://mail.google.com/mail/?ui=2&ik=73b1a475a4&view=att&th=120e8988c01bdc06&attid=0.1&disp=inline&zw

jueves, abril 02, 2009

Conversación entre artistas. ¿Perú país blindado?

Cuelgo el primero de los artículos de ramona 89. Una conversación coordinada por Rodrigo Quijano (RQ) y Eliana Otta (EO), que reunió a los artistas Alfredo Márquez (AM), Fernando Bryce (FB), Giancarlo Scaglia (GC), Philippe Gruenberg (PG) y Gilda Mantilla (GM). La conversación es extensa y con pasajes significativos. El diálogo incide sobre puntos claves para pensar esta nueva articulación artística local bajo el falaz paraguas exitista que nos acompaña en los últimos años. Temas como el nuevo coleccionismo, la emergente institucionalidad, las definiciones (en venta) de lo contemporáneo, aparatos educativos absolutamente inocuos, y el aparente nuevo boom del mercado, que vienen a coronar la ausencia completa y persistente de discurso crítico en Lima.

Sin duda Alfredo Márquez tiene razón al hablar de la urgencia de prácticas que puedan generar una acción y no un mero consumo (consumo es precisamente de lo que se caracterizan estas nuevas retóricas de lo espectacular). Retomo la idea de Alfredo para intentar preguntarnos qué noción de 'público' estamos manejando o si es acaso ello ha entrado alguna vez en discusión. Es decir, qué tipo de producción de subjetividad (qué sujeto político) están generando las prácticas estéticas y los espacios institucionales en nuestro presente. ¿Qué efectos imprimen sobre lo común?

No hace falta haber prestado demasiada atención o ser excesivamente perspicaz para advertir el proceso complaciente y despolitizador de este nuevo consenso y sus mecanismos neoliberales. De alguna manera esta charla que aquí reproduzco parece dar cuenta de lo complejo de leer este nuevo proceso de crecimiento económico devenido en el acomodamiento tranquilizador de los procesos artísticos recientes, poco interesados en imaginar espacios de disidencia y confrontación antes que gestionarse un lugar en el nuevo aparato de consumo. Y esto lo digo de forma personal en tanto yo mismo soy un productor visual que ve con decepción, en su propia generación, las escasas ganas de asumir localmente formas de intervenir, revolver y desbaratar los modos coercitivos de esta realidad modelizante e identitaria.

Me pregunto cómo será posible recuperar la criticidad de tales prácticas. Cómo asumir hoy el arte como esa puesta a disposición pública de otros modos de imaginar lo real, de construirlo radicalmente. Impugnar el orden y el consenso paralizador de la nueva escena para afirmar contra ella, que sí, efectivamente, las prácticas estéticas pueden colaborar en la construcción de una esfera pública del disenso, de subjetividades críticas, de sujetos políticos capaces de litigar en contra de los acuerdos sociales que quieren poner a cada uno en su lugar. Las prácticas estéticas como producción del antagonismo.
......

CONVERSACIÓN ENTRE ARTISTAS

¿Perú país blindado?

Cinco artistas y sus puntos de vista sobre la escena del arte contemporáneo peruano y los cambios ocurridos en la última década


Rodrigo Quijano y Eliana Otta


Rodrigo Quijano: ¿Ustedes piensan que en el Perú las artes visuales viven un gran momento que no ha existido previamente a los últimos diez años? Esta internacionalización imprevista, si existe ¿de qué depende y cómo empezó?

Alfredo Márquez (1) : No todos hemos trabajado más de diez años en esto… Yo no conozco tanto de lo que pasaba hace diez años en términos de arte.

RQ: Con eso quieres decir que en el 2000 esto no existía como momento.

Fernando Bryce (2) : En el 2000 había presencia de artistas peruanos afuera, el mercado del arte, las ferias. ¿Pero de qué estamos hablando? Si es de ferias sí, desde hacía tiempo, pero no había mayor repercusión.

RQ: El tema más bien yo diría es, si hay una pegada a qué se debe, y si esa pegada afuera además es una pegada adentro. Si es una especie de respaldo hacia la escena de adentro.

Gilda Mantilla (3) : Que es diferente a decir que ha habido un gran momento, porque todo depende de qué consideres un gran momento.

RQ: El consenso, del cual no necesariamente los que estamos aquí reunidos formamos parte o estamos de acuerdo, dice eso. El consenso es, como dice la prensa: la opinión pública, que es un invento, por supuesto. O si prefieren el “pensamiento El Comercio”.

GM: Pero hablando de un lugar en el que las notas periodísticas son casi publicidad, no es que lo que se difunde en los medios sea producto de un análisis sino que se nos quiere vender un…

Philippe Gruenberg (4) : Tampoco creo que sea el “pensamiento El Comercio”, es una cosa mucho más cerrada. Me atrevo a decir que viene de ciertos coleccionistas que han decidido que eso es lo que está pasando, se han empezado a interesar más y han soltado algo como eso. No creo que venga de la prensa.

FB: Yo sí pienso que a partir de la Bienal Iberoamericana (hace diez años), y en especial de la última en el 2002, hay una serie de personajes que vienen aquí, invitados a esta Bienal con una mirada puesta sobre lo que estaba pasando en el momento.
La escena artística antes de eso era totalmente distante. Ese es un punto de partida para ver lo que pasa después. En los últimos 5 años, he estado siempre viniendo al Perú y participando de alguna manera de la escena local, pero lo que pasa desde hace como 5 o 6 años es que mucha gente se va. Por ejemplo Gabriel Acevedo se va a México, pasa por Nueva York y termina en Dublín. A David Zink Yi recién lo conocí hace 2 años, me lo presentó José Carlos Mariátegui que ya lo conocía por su trabajo con el video, conectando mucha gente. Me presentó a David, que vivía en Berlín y yo no sabía.
Ustedes también han estado saliendo mucho: se crean redes, empieza a saberse que hay gente que está trabajando allí y allá. Es toda una dinámica que cambia un poco el panorama en el sentido de que hay una visibilidad. No sólo por la gente que está afuera sino que aquí también ocurren cosas.

Giancarlo Scaglia (5) : Alfredo dijo que esta entrevista y el hecho de que haya un número [de ramona] dedicado a lo que está pasando en Perú va a tener mucha más repercusión cuando la revista llegue de Argentina que si lo hiciera Juanacha (6) misma acá. Han tenido que empezar a pasar cosas afuera para que los coleccionistas digan “no me la puedo perder, se me están yendo de las manos un montón de cosas”. Como han visto que a la gente que se ha ido les ha ido bien, que se están haciendo un nombre y una carrera y todo esto…

RQ: Giancarlo, tú que tienes experiencia codirigiendo una galería ¿dirías que muchos coleccionistas o la capa más visible de ellos están detrás de una buena oportunidad de compra de un artista que brille afuera, de poder comprarlo todavía a precios asequibles para ellos?

GS: Lo que creo es que a partir de esta experiencia de artistas cuyos precios han subido mucho y que no estuvieron o no armaron una carrera en Lima, se han fijado más en gente de nuestra generación como especulando sobre lo que puede pasar con ellos en el futuro. Y eso es un apoyo directo a la carrera del artista para que siga produciendo.

RQ: Podrías decirlo como parte de tu experiencia personal, de tu carrera. Y eso sí es absolutamente nuevo ¿O existía antes?

GM: Una de las cosas de las que se hablaba hace años, así como del recurrente tema de la carencia de instituciones, era la carencia de mercado. Entonces la llamada escena es como una criatura un poco contrahecha, porque ahora le empieza a crecer un brazo más pero le sigue faltando por ejemplo torso. Porque tiene estas mini esferas de mercado, y está bien, pero la academia o el ámbito de la educación, el ámbito de las políticas culturales, los museos…
Ahora se genera todo este barullo porque el mercado se ha consolidado por el rebote de una serie de situaciones, se ha enfocado hacia lo que dice Giancarlo entre otras cosas. Eso da que hablar y llena también paginas de revistas, pero no me da a mí para pensar que sea un gran momento necesariamente sino que probablemente sea un gran momento en la medida en que aparece un mercado que no existía hace un tiempo. Me parece bien que aparezca porque es algo que se necesita para seguir produciendo y para poder vivir de nuestros trabajos, pero esos entusiasmos me parecen un poco cegatones.

RQ: Quizás es un poco contraproducente, como una especie de presión hacia estos artistas jóvenes que empiezan a vender a precios a veces bastante altos para el tiempo que llevan trabajando o mostrando.

GS: Es que yo no conozco el antecedente, no sé lo que pasaba con la generación anterior.

RQ: Da la impresión tal como se pintan ahora las cosas, que como Gilda dice, son incompletas o contrahechas. Parecería que en la forma en que se quiere ver desde algunos lados, como en la prensa, que no hubiera habido nada antes.
El otro día conversábamos con gente sobre qué había pasado con la generación de pintores de los ‘80 de los ‘90. Hay por lo menos 2 generaciones de pintores que no aparecieron más. No sé cómo se mueve la compra de ese tipo de artista ahora, pero no están en la cresta de la ola por así ponerlo. Por otro lado tengo la impresión de que toda esta novedad está yendo hacia adelante desinteresándose en términos históricos de todo lo previo. Y frente a eso, daría la impresión de que el adelante está afuera siempre. Hay una cosa que está circulando afuera en términos tanto de mercado como de ejercicio, si quieren, crítico o de interés específico que se mueve en bienales y en ferias, nada de lo cual sucede acá.

AM: Yo tengo una visión de que todo este asunto es sumamente colonial. Para mí esta supuesta presencia, ni siquiera diría éxito, del arte peruano, pasa por vernos como una cosa de la periferia que tiene presencias descontextualizadas, vistas como exóticas de una u otra manera en distintos lugares, dinamizándose hacia afuera, pero eso no tiene ningún rebote con los procesos productivos y operativos acá. Son individuos, como Fernando que tiene presencia por su trabajo. Pero no sé si nos toman en cuenta como artistas, al artista peruano. No veo que se entienda que es un trabajo de artista, a secas. El complemento que la da sentido: artista peruano u obra de arte de Perú, es por lo que nuestra burguesía, que es la misma de siempre y no tiene ninguna creatividad, está apostando. A que sea visto como algo tipo cebichito, esta idea de que tenemos un producto para vender. Para mí lo de mercado no es el tema, para mí va por otro lado que tiene que ver con qué correspondencia cultural puede haber entre estas propuestas, estos artistas, hacia el Perú y hacia fuera. Que el movimiento fuera de ida y vuelta pero que tuviera alguna repercusión más allá del núcleo de los artistas y quienes ven el arte, porque tiene más que ver con el proceso político de Perú.
La Bienal es clave. Hasta entonces no había ninguna relación con los pensadores de arte de otros lados, y ni siquiera es decir con los centros hegemónicos del poder cultural, sino gente como Mosquera en Cuba, que estaba haciendo una movida a nivel regional. El Perú logró tener un vínculo de comunicación regional a partir de la Bienal de Lima, que se produjo por una cuestión eminentemente política coyuntural local: un cambio de alcalde. Pero creo que la visibilidad de las propuestas de los artistas del Perú tuvo mucho que ver con la caída de Fujimori, porque no es casual que se haya logrado a través de las gestas dentro de lo que era el aparato simbólico en enfrentamiento a su dictadura. No estoy hablando sólo de “Lava la bandera” (7) sino que todas estas situaciones hicieron sentir que había un trabajo en serio. Lo que me desespera es que como colectividad artística, si existiera, no somos conscientes del tremendo poder del trabajo con el poder simbólico. Nuestro fuerte reside en eso, en esa capacidad de desmontar el poder y mostrarlo de otra manera, desestructurarlo y crear otras relaciones.

FB: O sea, un discurso crítico.

AM: Pero uno verdadero. No un discurso crítico en el discurso sino en los productos de los artefactos artísticos. Eso es lo que nos ha empoderado y estoy seguro de que por ahí no va la visión de los coleccionistas.

FB: Yo creo que sí, 2000-2001 fue un momento fuerte a nivel de productividad de discurso crítico. Hubo una situación real de producción y de enfrentamiento político y además esa visibilidad que se dio sobre todo a través de la Bienal, fue un hecho muy importante para la escena peruana. Lo que pasa después coincide con esta explosión del mercado, en el ámbito internacional, y no me atrevería a describir los procesos que ocurren, pero surgen algunas iniciativas luego del 2001, como La Culpable por ejemplo. Hay otros sectores que apuestan por una política cultural de otro tipo, pero como alternativa y alejada de todo este mundo del arte. Pero aquí tampoco hay esas interrelaciones que puede haber en otros contextos. En los últimos 8-10 años, la cuestión del mercado se vuelve mucho más poderosa y la de la internacionalización. Y ahí hay artistas peruanos, que son como historias más individuales si se quiere, pero que de alguna manera revierten en esta cuestión que luego se construye aquí de la imagen del arte peruano hoy en día. La cuestión es, como planteó Rodrigo, qué es lo que realmente está ocurriendo.

AM: Tratar de disipar un poco la neblina provocada por lo que se dice y tratar de ver qué es lo que pasa.

RQ: ¿ Sienten que esta neblina ha contribuido a deshacer cierto tipo de iniciativas que se vuelven cada vez más invisibles? El momento 2000-2001 es sin duda uno de aparición de un discurso crítico y una visibilidad de cierto tipo de postura artística que además tenía que ver con la creación por pura necesidad. No sólo política sino también de supervivencia, como la de los colectivos que empezaron a más o menos reproducirse y ahora se les ve más decaídos. La pregunta es si ustedes creen que esa neblina está tapando otro tipo de procesos, o como bien dijo Fernando, la imagen que se tiene aquí del arte peruano no es necesariamente la misma que se explota afuera. Alfredo habló de cierto exotismo que probablemente funciona afuera, pero también hay una imagen que se forma aquí sobre cómo son esos procesos internacionales respecto de lo que son a nivel local. No son dos cosas que vayan necesariamente de la mano, o paralelas y desde mi punto de vista lo importante del manido tema de la desinstitucionalización, es que esto no significa que no haya museos o galerías que es, no secundario, pero sí consecuencia de otro tipo de procesos, sino que no hay esos procesos donde se produzcan nexos. ¿Qué produce eso en una escena o en artistas como ustedes?

AM: A mí me tocaría ser como una persona en una situación de privilegio con respecto a varias cosas, porque siendo muy chico el colectivo del que formaba parte fue invitado a la Bienal de la Habana en el ‘89, lo que en su momento, ahora entiendo, fue importante. Como todos los colectivos en los que he trabajado han estado haciendo su propio camino, nunca se produjo nada en función a un mercado porque el mercado sencillamente no existía. Nadie estaba pensando que alguien estaría interesado en el objeto plástico producido de un trabajo crítico sobre el genocidio provocado por Alan García en los penales en el año ‘86. No hacías las cosas pensando en eso.
Pero no solamente es posible, sino que está sucediendo, que el ser parte de una colectividad que ha seguido trabajando en estas operaciones llamadas arte, ha hecho que también se visibilicen cosas que estaban invisibilizadas como procesos colectivos desde hace 20, 25, 30 años. Yo nunca he participado en una feria pero sí de muchas bienales, y no es que tenga un promotor que esté diciendo “a este compadrito, tienes que mirarlo, invítalo”. Hay muchos agentes en circulación y momentos donde coinciden cosas y resulta que tu trabajo puede ser visible. En ese sentido, el mercado nunca fue una parte importante.
Sí tengo una hipótesis: que lo que es visible ahora de lo que pasó en el arte de los ‘80 es justamente todo aquello que no tenía nada que ver con ese mercado absolutamente pacato que existía en ese momento. La gente que compró cuadros u obra plástica de artistas reconocidos dentro del Perú en ese momento tiraba la plata a la basura, porque lo que ha sobrevivido más bien es lo que venía de una contracultura urbana limeña y contraculturas urbanas de distintas partes del Perú. Eso es lo que ha quedado. Lo que siento es que el arte contemporáneo peruano tiene mucho más que ver con un espíritu confrontacional de los ‘80 que inclusive lo que los mismos artistas contemporáneos están dispuestos a asumir o a saber si quiera. Eso me parece muy paja, el haber vivido ese proceso, con toda la represión de los ‘90, que fue bastante más sofisticada que en los ‘80, en que te dejaban hacer las cosas. No éramos identificables en artes plásticas, en música, lo que fuera. Todo era más libre, más anárquico, más suelto. En los ‘90 hubo muchísima más represión y más selectiva. En los 2000 hay gente que ha sobrevivido y sigue haciendo cosas y en la gente nueva, en el espíritu de las cosas más pajas que hacen, yo veo que esa parte viene de allá. Como si en la música, la onda subte (8) hubiera sobrevivido a pesar de que haya desaparecido en el feeling de los músicos contemporáneos. Algo de eso hay, pero creo que en las artes visuales es un poquito más fuerte.

RQ: ¿Qué lugar tenía el espacio galerístico para un colectivo como en el que participaste en los ‘80? Tú tuviste oficialmente tu primera muestra individual en la galería 80m2 en el 2008 y creo que no te fue nada mal en la venta.

AM: Es la primera vez que produje un cuerpo de obra que puede ser coleccionable.

RQ: Pero con contenido crítico.

AM: Claro, correspondiente con el proceso que estamos viviendo. La idea era hacer un objeto plástico que pudiera tener la memoria de lo pasado y estar colocado aquí y ahora. Esas piezas han sido coleccionadas y espero que sigan siendo coleccionadas.

RQ: ¿Cómo asumes el hecho de que en términos de contenido, lo que era incoleccionable e invisible a ojos del mercado tenga ahora un lugar a pesar de su contenido?

AM: Creo que es por su contenido y eso es lo que me parece rico del asunto. Haciendo un link con la pregunta: ¿por qué el arte peruano podría tener más visibilidad ahora que en otro momento? Porque los contenidos y los procesos son independientes de lo que ahora somos como colectividad. Si alguien tiene interés en una visión de la iconografía política de procesos desde distintos lados, el trabajo de Fernando [Bryce], por ejemplo, les va a contar muchísimo más que cualquier otro. Tú puedes hacer un proyecto que analiza la Guerra Civil Española con tanta contundencia que incluso los mismos españoles no lo habían hecho hasta el momento en que lo hiciste. Eso tiene que ver con cómo son nuestros procesos. Porque tú puedes hacerlo en Europa, pero tu cabeza y tus modos de producir tienen que ver con el hecho de haberte formado en Lima, de haber tenido una determinada experiencia de cómo es el archivo, de cómo eso opera a nivel del poder de la imagen. Siento que el poder de los artistas peruanos está en eso, en de dónde proceden. No es que tengamos que imitar la factura de otros lados, sino más bien beber de lo propio. Cuando veo el trabajo de todos los que estamos acá, todo tiene que ver, no con hacer una memoria sobre el Perú sino construir un discurso de lo que significa vivir en Perú y eso sí es distinto de cualquier otro lado. Me parece que hay una visión de gente que viene de afuera, que dice “esto que me estás mostrando es otra cosa”, no porque sea exótico sino porque tiene…

RQ: Un filo propio.

AM: Y otro proceso, que creo que después se puede empezar a identificar, pero todavía estamos en un momento como de diáspora, donde la gente está haciendo proyectos individuales aquí y allá y así va adquiriendo significado. De repente se puede leer como arte peruano, yo creo que es arte del Perú.

RQ: ¿Crees Giancarlo que el hecho de que un cuadro como el que ganó el premio en ArteBA el año pasado, que está hecho sobre el episodio de los perros colgados del cuello con los que despertó Lima una mañana en los años ‘80 como una acción simbólico-política de Sendero Luminoso, crees que ese contenido viene a confirmar lo que propone Alfredo?

GS: Lo que me confirma es lo ridículo de la situación de ser un artista peruano y de lo que se espera de eso en un primer mundo cultural. Lo hice por eso, no por un tema complaciente para nada, pero a mí sí me parece que hay un prejuicio internacional sobre lo que un artista peruano debería hacer por todo lo que hemos vivido. Siempre comento una anécdota que pasó en la presentación del portafolio de Alfredo en La Culpable y me marcó bastante. Alfredo había terminado de hablar y una chica se levantó y lo felicitó, y dijo que aplaudía tu proceso, tu trayectoria y que lo que le parecía más importante de todo esto era que eras uno de los pocos artistas que trabajaba más el tema social-político, y que todo lo que no era social y político en el arte era una mierda. Yo estaba sentado al costado y estaba armando una muestra para la galería Lucía de la Puente y me pareció de puta madre que la gente pensara así, y me puse a pensar que la gente espera algo de lo que somos nosotros, por donde estamos. Y me parece paja trabajar con eso.

RQ: Trabajar con eso como una materia…

GS: De burla.

RQ: Hablaste de un prejuicio acerca de qué se espera de un artista. ¿Qué alimentaría ese prejuicio en términos de lo que sucede en el Perú? ¿Qué tipo de actitud, si es un sector de la crítica, o un artista cliché, o un personaje social muy peruano de cierta época? Ese prejuicio si existe tiene que estar alimentado por un tipo de existencia que lo justifique.

GS: No sé si con esto te responda, pero como decía Alfredo, que se ha ido armando algo bastante fuerte dentro del Perú, a lo que se le daba la espalda todo este tiempo, y los ojos de afuera simplemente empiezan a aparecer y a descubrir la pólvora viendo a artistas que han trabajado siguiendo este proceso. Siento que lo que hacen es de alguna manera pagar sus culpas por haber ignorado tanto este tipo de temas. Es una manera de purificar sus almas y me parece ridículo, pero me parece de puta madre también ser consciente estando dentro.

RQ: ¿Quiénes estarían pagando sus culpas?

GS: Alguien que compra una pintura que es una imagen de una pared de esteras para ponerla en su casa en Asia (9) . O un museo en algún país de Europa que compra una obra como la tuya, por ejemplo [a Alfredo]. Me cuestiono: ¿por qué lo están comprando? ¿Hay un interés real o simplemente…

RQ: Lo cuestionas como una mirada central paternalista acerca de supuestos procesos…

GS: Es para sentirse mejor, más humanos.

EO: Pero esa visión sería hasta condescendiente con esa otra postura, porque creo que es más una cuestión de intereses económicos que de pagar culpas. Finalmente el mercado siempre está buscando the next best thing y siempre tiene que ver con lo que ha estado escondido, pero tiene que ver más con ese lado económico que con el lado de la culpabilidad o vacíos culturales. No creo que haya una intención ingenua de llenar esos vacíos culturales hasta este momento postergados.

AM: Más que económico debería ser de valor. Todo este asunto no es un asunto de plata, es sobre todo de valor, de valor simbólico. Ese valor simbólico puede traducirse a veces en dólares o en euros pero hay otra cosa que está detrás, que es el valor cultural que pueda tener, el significado de los procesos políticos, sociales, de los cuales proceden éstos y que cuando tú adquieres esa obra estás adquiriendo todo lo que es ese proceso. Tiene mucho que ver con tu trabajo. Cuando construyes, de alguna manera deconstruyes todo un repertorio visual y construyes uno propio. Te lo apropias y lo devuelves regurgitado.

FB: En relación a lo de la culpa y a cierta mirada que ha cambiado por parte de los coleccionistas hay que diferenciar eso del tema con el que empezamos, la idea del consenso. Dónde está la diferencia entre estas dos cosas. El otro día en el artículo de [la directora del Museo de Arte de Lima] Natalia Majluf en El Comercio había algo muy preciso acerca de por qué el museo tiene que comprar arte contemporáneo. Hay una pequeña definición muy escueta de cómo entiende ese museo lo que es el arte contemporáneo, que seguramente es el criterio general que existe en todos lados: es el arte que de alguna manera por sus propios medios reflexiona sobre los problemas de una sociedad determinada. Casi como un lugar común, pero es un punto. Y que eso se denuncie así y que se diga tan claramente aparte de cómo lo pueda evaluar la política real en este medio y las vinculaciones con la cuestión internacional, ya es un punto interesante porque no sé si antes ésa era la visión, creo que no. Antes era simplemente aquello que es bello y sublime y aquí se está produciendo una cosa por otro lado.

AM: Y que está definido dentro de un marco temporal. Contemporáneo porque está hecho en este tiempo.

FB: Pero hay otros elementos. Preguntarse si tal o cual coleccionista efectivamente compra por inversión o porque también tiene una mirada interesada sobre los temas que se están tocando y tiene en su cabeza este lema de que arte contemporáneo es una reflexión sobre los problemas actuales. Seguramente sí hay un pequeño cambio en la mirada de la gente que se está interesando en el arte contemporáneo. Hasta qué punto eso es real y puede ser productivo y está ligado a una política con fines más sólidos y democráticos, eso ya es muy discutible. Democráticos en el sentido de interesarse realmente en la cultura, en la producción y promover cosas que hagan que la gente se cuestione las cosas.

RQ: Digamos que los canales por los cuales discurre eso ya no son necesariamente señoriales y que dependen de un criterio tan bobo y aristocrático como el previo.
Eso es un cambio dentro de las instituciones que se puede reclamar democrático de una manera institucional pero que también Alfredo y otros aludirían a la idea de que eso no necesariamente está interesado en cierto tipo de contenido que podría ser más crítico. Estamos hablando hasta acá de dos actitudes respecto de este nuevo momento, en el orden local e internacional y que en ambos casos discurre por el lado o institucional (dentro del cual pueden estar los coleccionistas, los museos y las galerías) y por otro que tiene que ver más con los procesos individuales de cada artista, cómo los contenidos pueden ir variando respecto de ese orden institucional. Lo que estás diciendo es que hay un orden que podríamos llamar democrático que se interesa más en una definición un poco más inteligente que la previa. ¿Pero eso asegura de alguna manera que los procesos críticos sean visibles?

FB: Para nada. Porque los únicos que pueden asegurar que los procesos críticos sean visibles y existan son los propios artistas.

RQ: Porque yo sí sospecho que en tiempos recientes ha habido artistas con procesos críticos perfectamente invisibles para esta nueva ocasión de la escena. Estaba por preguntarle a Gilda si esto que pasa con los contenidos, que de alguna manera Alfredo y Giancarlo han visto desde posturas diferentes (Alfredo con un énfasis distinto y Giancarlo tomándolo como un motivo de trabajo más ironizable), ¿esos cambios o avatares de los contenidos, cómo han sido en el caso de cosas que solías trabajar antes en tu obra? Por ejemplo del tema de una mirada sobre la mujer o de cierto tipo de subjetividad distinta. Son temas que no sé si son visibles o invisibles ahora.

GM: Hay algo que tiene que ver con el comentario de Eliana acerca de por qué interesan ciertas cosas en determinados momentos, temas de moda, de actualidad o trendys que despiertan el interés y hasta las apetencias de instituciones o coleccionistas. Retomando lo que decía Alfredo acerca de quienes venimos trabajando de un tiempo atrás y hemos visto cómo ha cambiado la cosa, personalmente me quedo con una sensación de no creerme mucho estas “alegrías”, a pesar de que en cierta medida me tocan y mi trabajo se ha visto beneficiado por esta apertura a cierto tipo de producción actual. Tengo un tipo de feeling descreído de lo que pueden ser los consensos del momento, más que descreído, de tomarlo siempre con pinzas. Pienso que es algo que queda de haber sido uno formado en un momento en que no había mucho que esperar a ese nivel. Las motivaciones eran mucho más vinculadas a urgencias personales, incluyendo el interés personal que uno pudiera tener por lo que va más allá de lo personal. No quiero creer que eso me va a hacer ingenua en el momento actual de pensar que no están pasando cosas detrás de todo esto. Sé que están pasando cosas, tanto como las del tipo que dice Giancarlo, motivaciones vinculadas, puedes llamarlo sentimiento de culpa, intereses económicos, intereses de poder simbólico, de posesión de lo simbólico.
Lo que quiero decir es que me siento un poco dentro del grupo que no se entusiasma tanto, a pesar de que reconozco que las cosas ahora me han tocado desde un lado amable en relación a cómo era cuando comencé a trabajar. Porque sé que hay demasiadas cosas que se cruzan por debajo de todo y no estoy muy segura de tenerlo claro.
Por ejemplo, hablando del interés de museos extranjeros en obra crítica producida en el Perú. Chévere: probablemente es una manera de que se conserve esa memoria, pero sería mucho más paja que esa memoria se conserve aquí. Que hubiera una visión que complementara el interés y el deseo de los artistas de trabajar en ese registro crítico que tuviera una recepción también. A eso me refería cuando decía que veía la escena como contrahecha. Me parece que tal vez no puede ser de otra manera siendo la sociedad peruana como es. Que el trabajo pendiente es el de curar un poco esta malformidad, esa sería la pelea siempre pendiente. Siempre casi todos estamos en falta en ese asunto.

PG: Si vemos desde arriba lo que está pasando en la escena artística, hay cosas que son sumamente contradictorias porque hablamos del mercado y todo este boom, pero está la Escuela de Bellas Artes con los chicos que han tomado el local….

AM: Ayer la gente de la Escuela organizó una actividad en la plaza Francia para visibilizar el hecho de que están hace más de dos meses en una actitud de resistencia a la estructura de autoridades que tienen. La crisis que ellos estaban mostrando va mucho más allá de la cosa institucional. Es durísima porque a mí me parece alucinante que su lucha es para tener autoridades idóneas. No es una lucha de revolución de la estructura de las enseñanzas de las artes plásticas o de la relación con el Estado: quieren tener buenas autoridades y buenos profesores para poder ser buenos estudiantes.

RQ: También les iba a preguntar, desde el momento de la Bienal que empezó este grado de mayor circulación y visibilidad de gente de afuera interesada en lo que pasa acá. Si es una cosa que pasa cada vez más, ¿cuál es el correlato entre esa curiosidad, esa circulación de gente que viene a ver qué pasa y lo que realmente pasa?

FB: Claro, ese es el punto, y nos lleva también a cuestionarnos de qué se trata ese supuesto boom realmente. Lo que pasa es que hay como un proceso de normalización de ciertas formas, pero que en la realidad misma no funcionan porque hay muchas carencias. En otros países sí es un boom, como estos artistas de la India, que hay uno que otro pintor bueno, pero con burguesía que está metiendo mucha plata.
Esos sí son como el arte inglés de los ‘90, una serie de fenómenos que se dan, que son fenómenos especulativos. Por supuesto, hay obra y cosas interesantes pero está el dinero detrás. Aquí en términos reales y comparativos con otras situaciones.. no sé, aunque me parece muy bien que se estén comprando artistas contemporáneos.

PG: Pero hay que decirlo con sus palabras, esa gente que está comprando es un grupo de personas que ha juntado y entusiasmado el MALI, tampoco estamos hablando de muchas personas ni de colecciones públicas interesadas en crear un discurso…

GM: Porque puede haber una burguesía o un pequeño grupo que haga su trabajo de promoción y venta pero a nivel de obra de artistas y producción qué situación refleja: ¿quiénes somos los que estamos ahorita, quiénes los que van a venir? ¿La gente que está saliendo de las escuelas? No, es la gente que ha tenido que hacer otro tipo de camino.

PG: ¿Qué porcentaje de la gente que empieza la carrera se termina yendo?

EO: La mala educación genera ese éxodo de artistas, y la mayoría de gente más interesante es la que se va. Algunos necios nos quedamos, de los más o menos interesantes, pero de los que nos quedamos es la minoría la que se dedica a esto. Los que se van no vuelven a vivir acá o a tener al Perú como su centro de operaciones. Eso está totalmente relacionado a la formación que recibimos, totalmente deficiente.

RQ: Y también a la distancia que hay entre el supuesto boom y la verdadera operatividad de un mercado o un sistema institucional hecho de fundaciones o becas que benefician a los artistas…

FB: En ese caso sí es necesario comparar el caso del Perú con casos de la región como Chile o Argentina. En Chile hay becas, apoyo institucional para los artistas de parte del estado, y no sé cuantos museos de arte contemporáneo hay, ni cuántos compran ni cuánto ni a quién, pero me imagino que la cosa tiene cierto sentido común que parece no existir aquí. Por más que hemos dicho que nosotros somos los beneficiados en cierta forma del asunto, el cómo funcionan las cosas me parece demasiado arbitrario. Paradójicamente lo señorial sigue ahí, desde el momento en que solamente hay un grupo que se dedica a promover el arte porque esté apostando por obras que valen la pena entre comillas, va a ser siempre un problema. Lo ideal sería que esta cosa sea mucho más diversa.

AM: Un dato interesante al respecto: Yacana es un pub en el centro de Lima gestionado por un joven que debe tener 26 años, Juan de Dios Chamorro, y que ha creado un concurso de arte con un premio de 5 mil dólares. Ni las instituciones que realmente tienen poder en el sentido de lo que significan por el nombre, por el logotipo, ni a grupos económicos que tienen la plata se les ocurre una cosa tan mínima y estimulante como un pequeño concurso de arte con un premio que motive a participar.

RQ: Pero sí hubo un momento, a finales de los 90s y a principios del 2000, justo cuando comenzó la Bienal Iberoamericana, que uno podría llamar el momento de los concursos. Estaba el de Telefónica, Johnny Walker, de Distillers, en fin…
Ante la ausencia de un sistema de becas o de estímulos del estado había eso y es sintomático que haya desparecido y que en su lugar esté un grupo de coleccionistas. No me sorprendería que las vinculaciones entre una y otra cosa sean más que directas. Ahora se ve raro que el dueño del Yacana, que es un bar, haga un concurso así.

AM: Quisiera pensar que no es raro. Tenemos un proceso económico que ha hecho que sectores que durante generaciones fueron postergados sean los nuevos ricos, cuyo lugar de procedencia territorial es distinta a la del limeño, son migrantes, de primera, segunda, tercera, cuarta generación. Y sus focos de hábitat son los que han modificado totalmente Lima, que ya no es más una ciudad, es varias ciudades dentro de un territorio más o menos articulado. Entonces tú ves a un pata como el de Yacana que viene de ese otro lado y que decide hacerlo. Yo quería ver el lado amable y es que existen otros que pueden hacer que el movimiento económico que mantiene la cosa se siga moviendo.

RQ: La cantidad de estudiantes de arte, o nuevos egresados que salen del Perú también ha terminado por constituir un pequeño bolsón de artistas que circulan internacionalmente, no a gran nivel quizás, pero que tienen la oportunidad de lograr una especie de ciudadanía artística saliendo de acá. Y eso mueve una serie de artistas que sospecho que son de interés para la escena local. La inquietud es que los temas que hemos visto que tratan son muy vinculados al Perú, del retorno, de la identidad, ese tipo de tema recurrente siempre.

GS: Los artistas con los que trabajamos en la galería viven acá. Pero aparte del proyecto de residencias somos concientes de que muchos artistas que vienen de fuera, que han pasado por todo el trámite de salir hace 10-20 años, que empezaron allá y estudiaron allá, no han tenido la oportunidad de mostrar acá en Lima. Es darle a la gente conocimiento de lo que está pasando con ellos.

RQ: El caso de Fernando es muy claro, y único: un artista que acaba de recibir un homenaje en Pinta, en Nueva York. Pero sospecho que hay más gente local pendiente también de cómo la están haciendo los artistas peruanos afuera. No sé si eso sucede en otras escenas de artistas en otros países de Latinoamérica, pero me da la impresión de que hay cierta expectativa, de que entre la gente joven sí es un consenso el hecho de seguir carreras de peruanos afuera y me interesa ver si eso tiene un tipo de consecuencia en cómo se mueven las cosas aquí.

PG: Yo creo que quieren saber nada más cómo hacer para irse. (Risas)

RQ: Por un lado es una escena tan chica esta y con todas estas características de los últimos años de las que hablábamos que el hecho de que alguien como a ti le vaya tan bien, es una cosa a la que inevitablemente le ponen atención pero quizás también…

AM: ¿Qué tiene Bryce que no tengo yo? (Risas)

RQ: No sé qué tanto también está alimentado por ese discurso que cada año parece sonar más de “Sí se puede”.

GM: “De gran aceptación en Europa y Latinoamérica.”

RQ: Claro, esta fiebre de optimismo del peruano, a lo “Es bueno y es peruano”. No sé cuanto de ese tipo de slogan hay en esa atención en las carreras de los que se van.

AM: Yo percibo que hay una sensación de adquirir ciudadanía cuando eres alguien que es visible más allá de tu frontera y ese es un valor deseable. Cuando estás siendo visible eres recién ciudadano del mundo, porque tenemos también la sensación de estar en una isla.

EO: Las cosas acá se hablan mucho en esos términos: quién “la hizo”, quién “no la hizo”. Creo que los artistas jóvenes a veces están viendo las cosas así: según cómo la haces y cómo no la haces.

RQ: Pero eso requeriría una evaluación un poco más amplia que lo que sucede en las artes visuales. Es verdad que hay un contexto de nacionalismo dirigido, hay cierto discurso del estado desde la dictadura que no ha cambiado un ápice aunque se acabó.
El otro día Mirko Lauer hizo un comentario gracioso en su columna acerca de que cuando surgió el tema de la crisis financiera y Alan García salió a la televisión a decir que el Perú era un país blindado, Lauer retoma el tema y dice “Pero blindado para todo: no entra nada, no entra información, etc, etc”. En ese sentido decía él, no entra información acerca de que hay una serie de dogmas y discusiones que los neoliberales locales no están mirando. Estamos blindados a todo en ese sentido. Y la pregunta va más a la idea de ¿cuánto de ese “blindaje” le da la forma a una escena de artistas visuales en el Perú? ¿Para gente más joven es posible que ese aislamiento sea simplemente esquivable gracias a las comunicaciones o a los viajes? ¿Basta con eso? Porque “Perú, país blindado” es un slogan jodido…

AM: Yo siento que hace permeable el hecho de que pueda haber un nivel de circulación de producción, de discurso, del movimiento de propuestas de arte. Creo que parte de su funcionalidad es eso. Para mí también nuevamente la cara amable de este asunto es que se visibilizan procesos culturales contemporáneos a través de las propuestas de arte hechas por artistas contemporáneos, gente que procede del Perú pero vive en otro lado, que va y viene. Es interesante porque tiene un nivel de carácter de embajada, me ha tocado estar en otros contextos donde decían “había arte contemporáneo en el Perú”. Porque claro, el peso de la historia del Perú y de todas las culturas que se han desarrollado acá y la visión de que lo único que tiene valor es lo “inca”, esta idea pasatista, es algo con lo que tienes que lidiar.

RQ: Eso es lo pesado de las campañas de promoción, el estado administra culturalmente cosas en las que no invirtió un sol como Machu Picchu. Todo lo que administra tiene 600 años de antigüedad.

AM: Así como la comida contemporánea que es también deudora de procesos culturales complejísimos. Tú ves que todo aquello que se promueve ya tiene su ISO, alguien te garantiza que eso está debidamente controlado, equilibrado, que tiene los ingredientes precisos. Creo que las propuestas de arte logran romper eso y ese para mí es su valor, que contemporanizan el asunto. Entonces lo que visibilizan no son solamente los individuos que hacen arte sino las colectividades de las cuales vienen. Y no tienes que pintar perros colgados solamente. Por ejemplo en ese caso, es que tus modelos [a Giancarlo] no son los perros colgados peruanos sino los perros colgados españoles, porque son galgos (10) . Eso no lo has dicho, pero yo he investigado las imágenes, y efectivamente no tenemos un referente local, más allá de las fotos de Caretas del momento, que se haya mediatizado a ese nivel sino después de Yuyanapaq (11) . Entonces tú construyes unos perros colgados que son perros colgados españoles…

GS: Que en verdad es la imagen es de una instalación de un artista…

AM: …de un artista español en el MOMA de Nueva York, pero sé que tú no lo dices. Y haces todo ese juegazo bien interesante. Yo siento que el peruano se puede tomar esas licencias con toda la concha del mundo, y eso me parece paja. Por ejemplo, retomando lo de tu trabajo [a Fernando] que se ubica en distintas localidades. Para ti como peruano es mucho más fácil porque no tienes el complejo de culpa que tienen en otros países por sus procesos locales.

RQ: Sobre todo porque Fernando empezó con una mirada descolonizadora con el Museo Hawai, con temas de la esclavitud y la producción guanera, entonces es una operación que viene de antes. Pero tú mismo te quejabas, Fernando, de que en Europa hay lugares donde esos contenidos se ven menos que el hecho formal de que algunos de tus dibujos son vistos como meros buenos dibujos.

FB: Sí. Lo que dice Alfredo es interesante, para compararlo con lo que decía Eliana de esta cosa exotista con la que se está olvidando la visión del trabajo mismo, en términos de contenido. Por otro lado, cuando hablamos de estas particularidades, son reales. Hablamos de subjetividades y sensibilidades que cada vez son menos temas en el mundo del arte internacional, por esta idea del lugar común, o de que está pasado de moda. Entonces todo es posible en todos lados. Desde los centros de poder se van descubriendo también las cosas que están por descubrirse, lo que básicamente puede tener su colorido local y hay esta idea de que todo el mundo está haciendo más o menos lo mismo, cosa que no es cierta.
Pero tal como está planteando la discusión Alfredo, es algo difícil de discutir, porque de pronto en otro contexto podemos decir “Pero tú todavía estás pegado al tema de la identidad nacional, de los peruanos son así” y obviamente es una caricatura del asunto con la que yo tampoco estoy de acuerdo.
No hay una esencia peruana, eso no existe, pero sí tenemos una subjetividad y una sensibilidad hecha por la historia y la sociedad de donde uno viene. El problema es que por un lado hay este discurso de que todo es más o menos igual, y al mismo tiempo cuando tocas temas que tienen que ver con los locales de allá, -no siempre por supuesto, cierta recepción del trabajo estaría en contradicción con lo que voy a afirmar- pero sí es una cuestión problemática. Que no necesariamente se plantea en los mismos términos, como cuando Thomas Struth viene aquí con el apoyo del Goethe Institute y toda la división alemana, a sacar fotos en la selva, lo cual está muy bien. Pero eso también se podría tematizar porque cada quien puede hacer cosas donde quiera, pero hay desbalances que nunca llegan a ser discutidos.

RQ: La recepción de tu trabajo sobre la Guerra civil española en España tuvo cierto perfil bajo.

FB: Sí, en Barcelona fue distinto. Cuando expuse en Madrid la primera vez en la galería Marlboro pasó más o menos desapercibida. Salieron un par de notas luego con la muestra de la Tapies, ahí sí hubo cierta recepción.

RQ: Pero hubo una especie de “métete en tus asuntos”, por eso lo citaba. Me refiero a la contemplación desigual que había en términos de discusiones.

PG: Te ofrecieron diez mil euros para repatriarte. (Risas)

RQ: Supongo que ustedes tendrán expectativas o proyecciones de qué puede pasar con el supuesto boom o con la manera en que está planteado el esquema de una escena fracturada, con distancias, con auges súbitos y caídas más súbitas todavía.

PG: La pregunta es si hay una semilla que se ha plantado para ver crecer un árbol o sólo es un bluff, cosas muy por encima.

AM: Para mí es importante ese punto, porque si puede haber un boom es porque hay materia, hay subjetividad construida con los medios y las técnicas que están detrás de ese territorio informe que llaman arte, que tiene un valor para mí porque es producto en casi todos los casos, de bregas personales. A ninguno le han regalado lo que ha construido. Y ese poder es de puta madre, como decía Gilda, porque no eres hijo de la beca no sé cuantitos, la gente se ha sacado la mierda.

PG: Eso sí te dan las instituciones acá, como no funcionan… (Risas)

AM: Tenemos esa capacidad de que puede pasar la sensación de boom pero la gente va a seguir chambeando.

RQ: Pero hay gente administrando eso, es como las AFP. Tú trabajas y las AFP administran tu plata, es un poco lo que de alguna manera ha estado pasando.

AM: Entonces otra cosa que falta es que los administradores de esa energía sean empáticos con los productores culturales. En tu caso [a Rodrigo], tú eres alguien que escribe pero participas de la dinamización de este asunto. Porque por ejemplo, ¿por qué estamos hablando ahora para Ramona? Porque creemos que la publicación es un vehículo para poder proyectar una discusión que rebote sobre las cosas que creemos que pasan acá. Cuando dejamos en manos de los especuladores de siempre todo este asunto estamos jodidos, yo siento que debe haber un nivel de autogestión, de autonomía…
Que La Culpable ya no sea el nombre de un colectivo y que sin embargo estemos reunidos en el espacio que albergaba eso habla mucho de la importancia de la autogestión, y esa también nuestra fuerza.

PG: Eso es un buen punto pero yo no estoy tan seguro de que mucha de la gente que está saliendo de la escuela o está empezando a chambear esté tan interesada en la autogestión tanto como en buscar en qué galería fichar y cómo empezar a hacer billete ya mismo. No siento que después de todos estos años en que han funcionado colectivos autogestionados la gente que emerge esté apostando por ese camino. Y eso es una consecuencia de este boom de mercado.

AM: Estás diciendo que la realidad no es que eso sea para todos sino que es para muy pocos, y sobre todos para aquellos que se atreven a asumir el propio riesgo de administrar sus fuerzas, sean personales o colectivas.

EO: También porque estamos hablando siempre de un círculo o varios círculos indirecta o directamente relacionados a nosotros y nuestras experiencias y nuestros centros educativos o donde hemos trabajado. Y es ahí donde los colectivos a los que pertenecíamos o que podíamos frecuentar por ejemplo, han desaparecido; pero hay otros relativamente nuevos, como el colectivo El colectivo que sigue, o la Casa Martín Olivos, y que justamente son, y no casualmente creo, los que están alejados de este boom.

RQ: Si tratas de hacer una contabilidad de los últimos diez años el número no crece. Y uno de esos colectivos que has mencionado está dedicado más en realidad a cuestiones de gestión y ese tipo de cosas. No son colectivos de artistas visuales.

PG: Ni siquiera pensar en colectivos, sino simplemente en espacios momentáneos de exhibición y cosas más sueltas que muevan cierto trabajo. No hay un espacio cultural que no pase por la galería, que no pase por el museo o por la cosa bien establecida y pesada. No llegó a pasar del todo. Hubo como un momento en que parecía que había algo que empezaba a brotar por ese lado pero tampoco llegó a consolidarse como una gran escena cultural. Y cada vez hay menos.

AM: Pero también hay otras cosas que pasan, por ejemplo, La Brigada Muralista, que tienen una cobertura porque se mueven con instituciones vinculadas a proyectos de izquierda institucional. Desarrollan una actividad y hacen murales en Villa el Salvador, Carmen de la legua, también en Cusco.

RQ: ¿Esa brigada es autónoma o es el “brazo pictórico de”…?

AM: A eso voy. El problema para mí es que hay una institución detrás que tiene el discurso, y cuando los artistas ceden su discurso por el de la institución, sea de izquierda o de derecha es una mierda, porque terminas siendo el “ilustrador de”, finalmente una viñeta dentro del libro del otro. Y el poder se lo cedes, se lo regalas o lo concedes y eso es un gran problema…

PG: No sé tampoco hasta qué punto existan esos espacios solidarios porque, por ejemplo ves lo de Bellas Artes y están peleando solos, no es que la comunidad artística esté ahí…

RQ: Yo tiendo a pensar que lo llamado comunidad artística es una quimera y creo que el supuesto boom está interesado en que tal cosa exista de manera muy segmentada. Precisamente, la desaparición de los colectivos o del interés en el trabajo colectivo, la individuación de todas estas operaciones de sujetos que están buscando lo suyo tiene que ver con eso.

PG: Esa escena colectiva tiene que renovarse porque no puede ser eterna. No puedes tener ahorita a los NN (12) …( Risas)

RQ: Pero no estamos hablando de grupos específicos sino del interés en eso como una manera de contrapesar lo más nefasto…

FB: La renovación también se da en una manera en el trabajo individual, no individualista. Finalmente el arte es muy incierto y si lo ponemos en términos profesionales a uno le puede ir bien un día y en dos años ya no. El asunto es lo que decías antes [a Alfredo], de confiar en las propias fuerzas, que es una frase del presidente Mao.

AM: No quería decir de dónde salía…(Risas)

PG: Además no se trata de hacer arte político en términos caricaturales como a veces se entiende el asunto, pero de hecho hay una despolitización creciente desde el 2000 hasta el 2009.

AM: Que es una resaca del fujimorato también.

EO: Y que tiene que ver con, por ejemplo, la convocatoria de Bellas Artes. Se les ocurre organizar un concierto, pintar unos murales, graffiti también y un par de cosas más, pero no hay atisbos de actitud política. La gente se reúne para plantones o marchas pero nadie se para a hablar algo pensado que la gente que esté escuchando o participando en esa situación pueda discutir o apoyar.

RQ: El efecto del orden tal como están planteadas las cosas es el que mucha gente cree que es, que son los caminos planteados para, en este caso, la escena visual. Y en la medida en que no hay publicaciones ni discusiones, es obvio que esos son los canales con los que la gente está enganchándose. No hay otros. Quizás estamos asumiendo muy fácilmente que la gente piensa que hay otros canales cuando simplemente no los hay, canales alternativos a estos no los hay.

AM: Pero eso es como si venciera un sentido común aberrante. Yo apuesto por lo otro, apuesto por juntarme con mis pares. Uno va reconociendo en el camino a la gente con la que encuentra puntos de vinculación y te pones a conversar como ahora, o participas de actividades de unos y otros. Hay que romper ese sentido común aberrante que es jodido.
El otro día se hizo en el Centro Cultural de España una discusión sobre los colectivos. El amigo que tenía al costado, cuando terminó, se sentía estafado. Y de alguna manera fue la sensación de muchos que estuvieron ahí, porque había un montón de gente, gente que no pudo entrar. A la gente le interesa el asunto, pero por el diseño de mesa no se provocó la discusión, sólo hubo un desbalance hacia Lava la bandera, como el arquetipo de lo que un colectivo puede lograr hacer. Eso fue también responsabilidad del pata de El Codo que estaba invitado y que hizo mutis. Dijo que ellos no son un colectivo, que son un grupo de patas que se juntan para pintar paredes y lo que pintan no tiene ninguna referencia ni reflexión sobre el espacio sobre el que están operando.
¿Qué discusión pudo provocar eso? Nada. Fue una de esas oportunidades desaprovechadas, pero el dato interesante es que sí hay gente interesada en qué pasa con esa discusión. Es como acá [en La Culpabe] con los portafolios: han habido unos con más o menos gente pero ha habido una media bastante nutrida. Hay interés en escuchar, en discutir, pero se me acercan los chicos de Bellas Artes y me dicen: danos ideas. Les digo: ”no tengo ideas que darles, lo único: sigan haciéndola”. También hay esta actitud de esperar que alguien te diga lo que tienes que hacer.
En todo caso yo estoy por la minoría activa, no por esta mayoría informe y carente de ningún tipo de voluntad de poder. Lo bueno es cuando, por ejemplo Cristians Luna, Miguel López, contigo [a Eliana], hacen esa convocatoria de 3x3 para intervenir el Parque Universitario y yo no me esperaba esa respuesta, realmente un montón de gente fue e hizo su invasión ahí. Fue un éxito. Gente absolutamente heterogénea, con intereses y procedencia distinta; había antropólogos, arqueólogos, sociólogos, chicos de la calle, gente que pasaba por ahí y se metió en el rollo.
A los chicos de Bellas artes no se les ocurrió hacer una toma conceptual del espacio de la Plaza Francia, apostaron por el concierto como la cosa del espectáculo, y entonces el que va se solidariza con Bellas Artes siendo un consumidor pasivo de un espectáculo.

RQ: ¿Hay un triunfo del espectáculo en la escena…?

AM: No en la escena porque no existe escena. Para mí lo que existe son voluntades dispersas que no terminan de asumir que la herramienta de la que se están quejando, la tienen en la mano.

RQ: Da un poco la impresión de que están dispersas por el espectáculo, por la dimensión del entretenimiento…

AM: Es de puta madre que haya espectáculo pero generado por ti mismo. El Do it yourself de los punks está ahí, es cuestión de hacer el link otra vez y no esperar. Me gustaría que iniciativas como los Lunes del Centro Cultural de España o acciones como la de Plaza Francia provocaran en los convocados una acción, no sencillamente un consumo.

PG: ¿Qué elementos tienen que estar presentes para que se pueda llamar una escena?

AM: Para mí el elemento básico es un estado de ánimo compartido, que es una cosa absolutamente subjetiva, pero lograr participar de un estado de ánimo compartido es lo máximo. Ese estado de ánimo tiene sensibilidades, ideas, pero están detrás. No es lo que está delante. Porque si tú pones una pancarta y todos dicen “Yeah!” a la pancarta, pero el movimiento se queda en eso, en un gesto. Lo otro sí te plantea un tipo de recorrido. Y eso es infabricable, nadie lo puede fabricar, son cosas que se gestan, suceden, y donde uno de repente está envuelto.

RQ: Pero quizás más que fabricar algo con el material que está latente, habría que tener la claridad y la decisión de atacar las cosas que dificultan que ese algo se fabrique: la monotonía de la información de los medios de comunicación, la forma en que la publicidad invade todo el espacio público, la forma en que se ha tratado de debilitar las maneras en que la gente puede organizarse colectivamente. Son un montón de trabas contra las que casi no hemos hecho nada. Porque más bien el ánimo colectivo siento que sí está, pero a voz bajita, o entre los amigos…

AM: Por ejemplo cuando entró Alan García, al poco tiempo hubo una movilización inmensa en Arequipa. Porque antes del terremoto había un nivel de movilización regional creciente, y en Arequipa de repente apareció, dentro de estas marchas con una retórica visual predecible, una marcha de muñecones absolutamente delirantes y alucinados que eran una burla hacia todos los compadres que manejan el poder. Hubo una respuesta plástica creativa distinta, pero después estas movilizaciones se disolvieron y ya no se vio más ese tipo de construcción en medio de las marchas, aunques sí se dan.

FB: Pero lo espontáneo también tiene sus limitaciones. A nivel de las escuelas, hasta cierto punto alumnos de la Católica o Corriente Alterna por lo menos tienen estructuras frente a las cuales ponerse rebeldes. Pero ¿qué pasa con Bellas Artes? Simplemente es la demanda por tener una escuela. Ni siquiera estás en una escuela donde quieres cambiar las cosas, es cambiar para empezar de cero. No hay esta dialéctica de enfrentarse a un poder que está ahí y tratar de cambiarlo sino que es como estar en el aire. Eso es lo dramático de la situación porque reflexionar o tener un discurso crítico es más difícil si las carencias son tales.

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(1) Alfredo Márquez (1963) es artista y ex miembro del colectivo NN.

(2) Fernando Bryce (1965) estudió arte en Lima y París. Recibió una distinción en la Feria Pinta 2008. En la actualidad reside en Berlín.

(3) Gilda Mantilla (1967) es artista y miembro del ex espacio La Culpable.

(4) Philippe Gruenberg (1972) es fotógrafo y miembro del ex espacio La Culpable.

(5) Giancarlo Scaglia (1981) es artista y co-director de la galería Revólver.

(6) Revista editada por miembros del ex Espacio La Culpable en Lima.

(7) Serie de acciones realizadas en la Plaza de Armas de Lima en el contexto de la segunda vuelta electoral con la que Fujimori pretendía reelegirse por segunda vez en el año 2000. Los artistas del colectivo Sociedad Civil invitaban a los paseantes a lavar la bandera peruana como símbolo de una ansiada limpieza que arrasara con la corrupción y abuso de la dictadura, así como una forma de re-apropiación del espacio público circundante al poco representativo Palacio de Gobierno.

(8) El llamado Movimiento Subterráneo, o simplemente subte: la aparición masiva de bandas y de todo un ethos punk que coincide con el período inicial de la violencia interna peruana.

(9) Exclusivo balneario al sur de Lima.

(10) Acerca del cuadro “Perros voladores”, ganador del premio “En obra”, de “Barrio Joven” en ArteBa 08.

(11) Exposición fotográfica como informe visual de la Comisión de Verdad y Reconciliación, dando cuenta del horror vivido en el Perú el 1980 y 2000. Inaugurada en el 2003, recientemente el gobierno peruano rechazó una donación alemana para construirle un museo exclusivo para su exhibición permanente.

(12) Colectivo multidisciplinario que integró Alfredo (1988 – 1991)