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sábado, noviembre 12, 2011

Reflexiones acerca del trabajo de Teresa Burga - Eliana Otta

Reproduzco el hermoso texto de Eliana Otta, leído en la presentación del libro Teresa Burga. Esquemas. Diagramas. Intervalos. 7.9.10, realizado el pasado lunes 31 de octubre en el ICPNA de Miraflores.

En la presentación nos acompañaron el crítico Jorge Villacorta, la artista Gilda Mantilla y la artista Eliana Otta. Más información sobre la exposición aquí, y sobre su secuela en Stuttgart, Alemania, aquí.

Mil gracias a todos los que asistieron a la presentación!
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Reflexiones acerca del trabajo de Teresa Burga
Eliana Otta



Este año la revista Somos cumplió 25 años y editó un número especial en el que resumió su visión del Perú en las categorías en las que suelen dividir las publicaciones locales los complejos entramados que prefieren ignorar cuando no aportan a sus discursos mercantiles de turno. Aunque cada vez hay menos que leer en esa revista, han habido momentos en los que ha tomado el pulso a la escena local, como parte de uno de los periódicos en lo que algún rezago de crítica artística ha podido subsistir.

En el recuento mencionado, el repaso a las últimas dos décadas de producción artística no incluía el nombre de una sola mujer. En las dos páginas dedicadas a la “cultura” la única imagen de una mujer era la de Blanca Varela. Esta exclusión es sintomática de las condiciones de los sistemas del arte en el país y su relación con los medios de comunicación, activos generadores de un parnaso de prominentes figuras masculinas de gran demanda en el mercado. Es por eso que no es de extrañar el perfil bajo que la trayectoria de Teresa Burga ha mantenido hasta que Miguel López y Emilio Tarazona decidieron, afortunadamente, investigarla.


Sobre todo cuando sabemos que desde el inicio de su carrera, Teresa asumió su quehacer como algo que existía ajeno a los vaivenes y tendencias de la compra y venta. Sin preocuparse por un reconocimiento traducible en lo mediático o lo tasable, su uso del tiempo parece haber obedecido a un ritmo muy particular, totalmente maleable a sus necesidades de experimentación. Quizá cargado de la densidad del tiempo cuyo transcurrir se hace notar al emplearse en actividades impersonales o monótonas, como las que podía realizar en las aduanas, donde trabajó gran parte de su vida para mantener la independencia que le permitió llevar tan lejos la “improductividad” del trabajo artístico.


Cuando conocí a Teresa en el 2007 para restaurar la “cama-mujer” que se mostraría en la exposición “Arte Nuevo”, me sorprendió la desafección con la que se expresaba sobre las creaciones, que conservaba entonces aún en desorden, por diferentes partes de su casa. Años de existir sin recibir atención o comentario alguno contrastaban con la gran emoción que Miguel y yo compartimos entonces al descubrirlos. La ausencia de interlocutores que había caracterizado su proceso artístico, contrasta también enormemente con el espacio que su aparición en la historia del arte peruano reciente llena para personas como yo, que encontramos de pronto un importante referente hacia donde mirar y que podemos alegrarnos y enorgullecernos de sentirnos en cierta manera herederos de algunas de sus preocupaciones y estrategias.



Pero una mayor difusión de su obra no hará que Teresa cambie su forma de contarla, pues para ella parece haber sido siempre natural tener una idea y llevarla a cabo, y no parece encontrar mayor mérito en este hecho. ¡Como si para todo el mundo fuera lo normal ver hecho realidad algo que imaginó!, ¡Como si todo el mundo se atreviera a probar tantas maneras de hacer las cosas, tantos lenguajes y códigos distintos! ¡Como si fuera lo habitual despreocuparse de categorías, etiquetas, expectativas ajenas y de las estructuras del contexto! Por eso creo que en la foto frontal de “Informe autorretrato”, Teresa se ríe ligeramente. Sabe que está concretando otra idea y que de esa podrá pasar a otra, porque tal como cita Marie-France Cathelat a Mercedes Cabello en el libro, “toda idea invita otra mayor que la ha de suceder”.


En este caso podemos ser testigos de la variedad de recursos con los que Teresa materializó lo que miraba y pensaba. Y en el conjunto de piezas que he conocido a través del libro me sorprendió encontrar la “Estructura Propuesta Sonido”: partituras realizadas en base a un poema de, nuevamente, Blanca Varela, con quien creo que Teresa comparte la discreta concisión de quien mira con distancia, atentamente, los fenómenos pero sin pretender traducirlos o explicarlos. Los disecciona y ofrece pistas, señalamientos específicos, aparentemente desapasionados pero que expresan latencias, pulsiones de un compromiso vital de orden mayor, de una voz que no se debilita por existir solitaria y cuyos caminos tocan sutil pero íntimamente a quienes están a la escucha.

Desde hace un tiempo vengo pensando qué preguntas deberían incluirse si se hiciera una nueva versión de “Perfil de la Mujer Peruana”, a 30 años de su elaboración, por parte de Teresa y Marie-France Cathelat. Aquel proyecto inclasificable por ser participativo, de investigación, procesual, editorial y expositivo abarcó un abanico de temas cuya actualidad y carácter de urgencia, respecto a los temas sobre los que llamaba a la reflexión, lamentablemente, se mantiene casi inalterada. Tres décadas después de que esta artista y esta investigadora se unieran para tratar de poner en debate cuestiones tradicionalmente invisibilizadas en nuestro país respecto a los alcances y límites del rol de la mujer en la sociedad, la primera candidata presidencial con reales posibilidades de ganar, usó su condición de mujer y de madre como garantes de una honestidad y confianza que poco tenían que ver con su prontuario y el de su partido. Así también, las recientes opiniones que declararon la inutilidad del Ministerio de la Mujer al habérsele quitado la responsabilidad de los programas sociales, evidencian la preeminencia del imaginario que equipara mujer con familia e, independientemente de la pertinencia de dicha institución, muestra una alarmante indiferencia hacia la agenda pendiente en temas de género. En el año 81,

“Perfil de la Mujer Peruana” planteó abiertamente preguntas que hoy son aún consideradas tabú, y que son ineludibles para alcanzar la autonomía de la mujer para empezar, respecto a su propio cuerpo.

En ese sentido rescato el comentario de Mirko Lauer, cuando en el libro sostiene “mi impresión es que lo que nos están diciendo es: nosotras podemos hablar en términos artísticos sobre la mujer y decir cosas más importantes, más interesantes y más relevantes de las que probablemente 120 años de lienzos en este país han presentado. Nosotras estamos en condiciones de superar esta visión artística de la mujer en el Perú e ir más allá de lo que la vista da, ir más allá del ojo, y hacer una especie de corte transversal de esta realidad y, gracias al recurso de liberar el arte de la pura visibilidad, del recurso básicamente primitivo de presentar la imagen pintada, crear un conocimiento de tipo nuevo.”

Leer esta cita de hace treinta años me hizo recordar algo que leí hace tres meses en la introducción que Pablo Oyarzun hace a su traducción de “El Narrador” de Walter Benjamin: “el índice fundamental del “presente” es la complejidad de las relaciones que constituyen el mundo moderno, una complejidad que impone por doquier el trabajo de la mediación (…) El mundo como obra humana desplaza a la obra de arte como reflejo del mundo (…) De ahí que también la única vía por la cual sea posible hacerse cargo de tal complejidad, llevando a la concreta realización de ese mundo como espacio histórico de la libertad realizada, es la misma que está en las bases de su progresiva construcción, es decir, el desarrollo pleno de la reflexión. Esta, en un sentido general, podría referirse al modo de producción del mundo moderno en cuanto tal, cuya experiencia matriz tendrá que ser, de ahora en adelante, reflexiva, no reflejada.”

Admiro a Teresa porque ejerció libremente el desarrollo pleno de la reflexión y lo seguirá haciendo, según me han contado. Admiro a muchas artistas mujeres que no salen en recuentos pues carecemos de espacios serios de crítica de arte. Y admiro a muchos artistas hombres que también liberan con su quehacer las posibilidades del arte y el conocimiento, siguiendo sus intuiciones solitarias hasta volverlas algo para compartir, como han hecho Miguel y Emilio con este libro y con las exposiciones por las que conocí el trabajo de Teresa. Agradezcamos que su trabajo no está disperso en casas particulares, si no que es un cuerpo complejo y disponible para ser mostrado y pensado por fin, como lo merece.



viernes, diciembre 10, 2010

II Foro de la Edición. Publicaciones Independientes de Arte en Latinoamérica, en el MUSAC

El día de mañana se realizará el II Foro de la Edición. Publicaciones Independientes en Latinoamerica, organizado por el MUSAC. Entre los participantes y las revistas invitadas se encuentran Roxana Martínez (co-editora de populardelujo, Colombia), Guadalupe Maradei (coordinadora de la revista Ramona, Argentina), Lisette Lagnado (curadora, coeditora revista online Trópico, Brasil), Bernardo Ortiz (coeditor de la revista Valdez, Colombia), Julieta Aranda (codirectora de e-flux Journa, NY), Analia Sokomonoff (proyecto Last México, moderadora de las jornadas III Edición Foro de Ediciones Contemporáneas del Museo Carrillo Gil), y yo, que estaré hablando de la revista Juanacha que editamos cooperativamente desde el Espacio La Culpable en 2007 y 2008. El foro se transmitirá en streaming desde este link.

Cabe decir además que sin imaginarlo me he tropezado aquí con varias referencias a publicaciones limeñas. E incluso como parte del proyecto Vitrinas del MUSAC, que tiene como invitada a la revista venezolana Pulgar, han colocado en exhibición y consulta el número #3 de la revista Prótesis que coeditaramos (junto con Eliana Otta, Sharon Lerner, Juan Salas, Nancy La Rosa, Santiago Quintanilla, y otras personas) ya cinco años atrás y que curiosamente anuncié en uno de los primeros post de este blog. Coincidentalmente también la presentación de esa revista la hicimos en La Culpable!

Y según me contaron ahora en el MUSAC el número #0 de Juanacha (que editamos Eliana Otta y yo en Medellín, en el contexto del MDE07) ha sido recientemente sustraido del espacio de consulta. Me ha dado algo de pena porque es un número realmente difícil de conseguir, pero habiendo tantas revistas buenas allí expuestas quiero pensar que tal vez el ladrón la disfrutó y quiso tanto que no tuvo más opción que robarla! Espero que al menos pueda seguir circulando. Reproduzco la información del foro ahora y luego de esta actividad (la última del año, espero) prometo actualizar de forma regular.
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II Foro de la Edición. Publicaciones Independientes de Arte en Latinoamérica

Fecha y lugar
: sábado 11 de diciembre, Auditorio del MUSAC // lunes 13 de diciembre, Fundação Serralves, Oporto.
Publicaciones participantes: E- Flux Journal, Nueva York; Juanacha, Perú; populardelujo, Colombia; Pulgar, Venezuela; Revista Ramona, Argentina; Trópico, Brasil; Valdez, Colombia.
Dirigido por: Araceli Corbo, Responsable Biblioteca-Centro de Documentación MUSAC; María Inés Rodríguez, Conservadora Jefe MUSAC
Contenidos: Mª Virginia Jaua
Matrícula: 10€ (5 € estudiantes, jubilados y personas en situación de desempleo). A través de www.musac.es y en recepción del museo
El número de cuenta: Caja Duero 2104 3235 75 9128437875.
Número de plazas y plazo de presentación: 100. Hasta completar aforo
Inscripción: AQUÍ

Representantes de las publicaciones
:
* Julieta Aranda, codirectora de e-flux Journal, NY
* Miguel López. Crítico de arte, coeditor revista Juanacha, Perú.
* Roxana Martínez. Coeditora de populardelujo, Colombia.
* Guadalupe Maradei. Coordinadora de la revista Ramona, Argentina
* Lisette Lagnado. Comisaria, coeditora revista online Trópico, Brasil.
* Bernardo Ortiz. Coeditor de la revista Valdez, Colombia
* Analia Solomonoff. Proyecto Last México, moderadora de las jornadas III Edición Foro de Ediciones Contemporáneas del Museo Carrillo Gil
Instituciones Colaboradoras: Fundacao Serralves, Oporto y Museo Carrillo Gil, México

PROGRAMA MUSAC
11 de diciembre. De 11 a 14 y 17 a 20h.

11:00 h.
Presentación del II Foro de la Edición
María Inés Rodríguez, Conservadora Jefe MUSAC y Araceli Corbo, Responsable de la Biblioteca-Centro de Documentación MUSAC

11:15 – 12:30 h.
Espacio para los artistas y lugar de formación de discursos
Guadalupe Maradei, Coordinadora de la revista Ramona, Argentina; Lisette Lagnado, Comisaria, coeditora revista online Trópico, Brasil; Bernardo Ortiz, Artista y Coeditor de la revista Valdez, Colombia;

12:45 – 14:00 h. Centros de información independiente, urgencia de nuevos cuestionamientos
Julieta Aranda, artista y coeditora de E-Flux Journal; Miguel López, Crítico de arte, coeditor revista Juanacha, Perú; Roxana Martínez, Coeditora de populardelujo, Colombia;

17:00 – 18:30 h. Panorama general de las publicaciones independientes y de crítica del Arte en Latinoamérica
Modera: María Inés Rodríguez
Participan: E-Flux Journal, NY / Juanacha, Perú / populardelujo, Colombia / Pulgar, Venezuela / Ramona, Argentina / Trópico, Brasil / Valdez, Colombia
Analia Solomonoff, participa en el debate a través de vídeoconferencia para enlazar con las Jornadas que modera en el Museo Carrillo Gil de México: III Edición Foro de Ediciones Contemporáneas, que se celebran simultáneamente

18:30 – 20:00 h. Presentación del número 0 de RADAR, Revista de Arte y Pensamiento MUSAC
Agustín Pérez Rubio, Director MUSAC
María Inés Rodríguez


MUSAC promueve desde 2010 el Foro de la Edición, un encuentro bianual cuyo formato permite la creación de una comunidad temporal de trabajo para reflexionar sobre diferentes aspectos de la edición de publicaciones de crítica, teoría y práctica artística contemporánea en distintos ámbitos.

Complementando la exposición de la Revista venezolana Pulgar en el Proyecto Vitrinas, en esta ocasión, el II Foro enfocará su mirada a las publicaciones independientes de arte editadas por colectivos de artistas o intelectuales del contexto latinoamericano, a través de una reunión abierta, que se celebrará el 11 de diciembre, entre los editores, artistas, pensadores y mediadores culturales invitados.

Los editores de las revistas independientes de arte Ramona, Argentina; populardelujo, Colombia; Juanacha, Perú; Trópico, Brasil; E- Flux Journal, Nueva York y Valdez, Colombia, cuestionarán las publicaciones como espacios para los artistas, lugares de formación de discursos y centros de información independiente, y valorarán el panorama general de las publicaciones independientes y de crítica de Arte en Latinoamérica.

Las publicaciones latinoamericanas seleccionadas, son la representación del sólido compromiso de los editores con el arte contemporáneo y con su contexto. La labor editorial independiente les ha permitido emprender sus publicaciones con libertad, autonomía y criterio definido, e idear procesos y soluciones creativas para superar las barreras inherentes a la producción independiente. Estas publicaciones son medios flexibles y dinámicos que no sólo permiten la circulación de la información, sino que exploran nuevas construcciones culturales, generan sentido y, sobretodo, son espacios mentales que se erigen como un campo de experimentación ineludible para la sociedad contemporánea.

Continuando con la línea editorial del MUSAC el Foro de la Edición publicará El Boletín del Foro, en la que se recogen textos críticos e inéditos de los participantes, y la agenda del próximo encuentro, programado en mayo de 2011.

La I Edición celebrada en mayo puso en juego el papel de las publicaciones de Critica de Arte en España y congregó a José Luis Brea, Director de Estudios Visuales; Mª Virginia Jaua: Directora editorial de salonKritik; Martí Manén, Co-director de A*DESK; Darío Corbeira, Editor de Brumaria, Mar Angosto, Coordinadora de mus-A, y Maider Zilbeti Pérez, Directora de Zehar.

MUSAC presentará en el marco del Foro, el número O de RADAR, Revista de Arte y Pensamiento MUSAC, espacio crítico que aborda las construcciones culturales contemporáneas de Latinoamérica desde la visión de algunos de sus artífices más influyentes.

La Fundação Serralves de Oporto se suma a la iniciativa celebrando en su sede el encuentro el 13 de diciembre para expandir el análisis sobre la edición independiente a través de las publicaciones latinoamericanas participantes.



Programa de ponentes en MUSAC:
Guadalupe Maradei (coordinadora de la revista Ramona, Argentina)
Roxana Martínez (co-editor populardelujo, Colombia)
Miguel López (crítico de arte, coeditor revista Juanacha, Perú)
Lisette Lagnado (comisaria, coeditora revista online Trópico)
Bernardo Ortiz (coeditor de la revista Valdez)
Julieta Aranda (codirectora de e-flux)
Analia Solomonoff (Proyecto Last México, moderadora de las jornadas III Edición Foro de Ediciones Contemporáneas del Museo Carrillo Gil)

Programa de ponentes en SERRALVES:
Guadalupe Maradei (coordinadora de la revista Ramona, Argentina)
Roxana Martínez (co-editor populardelujo, Colombia)
Bernardo Ortiz (coeditor de la revista Valdez)
Sofia Gonçalves y Marco Ballesteros (diseñadores de publicaciones)
José Bártolo (profesor y teorico de diseño)

Más información F. Serralves

Revista *Ramona
www.ramona.org.ar

Presentado por Guadalupe Maradei (coordinadora de la revista Ramona, Argentina)

Revista mensual dedicada a las artes visuales en Buenos Aires, publicada desde mayo del año 2000 hasta junio del 2010. La revista se posicionó como un medio central para la formación de discursos sobre las artes visuales en el país. Fue seleccionada para participar en la bienal Documenta 12 magazines - Kassel 2007. Alrededor de 300 autores -artistas, historiadores, críticos, comisarios/curadores, coleccionistas, galeristas, escritores e investigadores- han colaborado en la revista, entre ellos se destacan: Liam Gillick (U.K), Thierry de Duve (Bélgica), Nelly Richard (Chile), Dmitry Vilensky (Rusia), Brian O' Doherty (Irlanda), Claire Bishop (U.K), Suely Rolnik (Brasil), Susan Douglas (Canada), Robert Storr (USA), Kevin Power (U.K), Arthur Danto (USA), Gianni Vattimo (Italia), Abbas Kiarostami (Irán). Editada por la fundación Sociedad, Tecnología, Arte (START), entidad sin fines de lucro. Se trata de una revista de unas 100 páginas, de formato textual y sin imágenes, impresa en blanco y negro.
Editor fundador: Gustavo Bruzzone.
Grupo Editor: Roberto Amigo, José Fernández Vega, Graciela Hasper, Roberto Jacoby, Fernanda Laguna, Ana Longoni, Guadalupe Maradei, Judi Werthein

Desde 2001 también existe una versión online, *www.ramona.org.ar*, y un boletín semanal que registran todas las muestras que se realizan en el país (alrededor de 100 exhibiciones por mes). Este sitio, actualmente disponible, recibe 150.000 visitas cada año. Allí se pueden leer y descargar versiones electrónicas de las ediciones de *ramona* en soporte papel.

Sobre Guadalupe Maradei

populardelujo, Colombia
www.populardelujo.com

Presentado por Roxana Martínez

Populardelujo es un proyecto sin ánimo de lucro y en función del patrimonio colectivo, dedicado a dar cuenta, proteger y estimular el capital cultural popular y urbano de Bogotá, Colombia, Suramérica. Populardelujo investiga y recoge información; produce exposiciones, textos y conferencias, y vincula y promueve iniciativas que se inscriben dentro de su misma preocupación, conformando un dinámico centro de información que en diversos formatos integra múltiples visiones sobre la Bogotá común y corriente.

Aunque puede adoptar múltiples formas, Populardelujo tiene a internet como principal plataforma de publicación de contenidos y mecanismo de funcionamiento cooperativo. El sitio web www.populardelujo.com recibe alrededor de 20.000 visitas al mes y sus boletines mensuales son leídos por más de 5.000 suscriptores alrededor del mundo.

Sobre Roxana Martínez

Juanacha, Perú
Web

Presentado por Miguel López

Juanacha es una publicación de crítica cultural y escritura sobre artes visuales de carácter cooperativo del Espacio La Culpable (Lima, Perú). Nace como una urgencia editorial asociada a este espacio independiente y colectivo de arte que intentaba transformar sus formas de discutir en la escena limeña. La Culpable desde finales de 2006 es un lugar de reunión y discusión semanal, zona de talleres y proyectos especiales, plataforma de activación ciudadana, eventual recinto de exposiciones de emergencia, etc. Acciones todas que en cierto momento exigieron un soporte físico de discusión. La primera edición de Juanacha fue producto de la residencia de La Culpable en el ‘Encuentro Prácticas Artísticas Contemporáneos Medellín 07’, en Colombia (junio 2007). Frente a la severidad académica tradicional de una revista de arte, Juanacha apuesta por el espíritu crítico entendido como lugar de experimentación.

Sobre Miguel López

Revista online Trópico, Brasil
Web

Presentado por Lisette Lagnado

La revista electrónica brasileña Trópico es una iniciativa del periodista de la Folha de S. Paulo, Alcino Leite Neto, actualmente editor de PubliFolha. Además de Leite Neto, colaboran en la edición de la revista, la antropóloga, Esther Hamburger y la crítica de arte, Lisette Lagnado. Pionera de las revistas electrónicas de cultura en Brasil, participó en la plataforma Documenta 12 magazines (Kassel, 2007). La revista electrónica, invita a un nutrido grupo de colaboradores a contribuir desde un posicionamiento crítico y teórico con ensayos en torno al Arte, audiovisual, publicaciones de prosa y poesía, investigaciones sobre territorio, política, identidad, construcciones culturales, etc.

Los objetivos con los que nace la publicación eran: realizar una revista electrónica de cultura, una revista multidisciplinar, dedicada tanto al ensayo como a la crítica y al periodismo, evitando la pauta dominante de la prensa escrita, enfocada hacia asuntos poco comunes en los periódicos y revistas de gran circulación; y explorando los aspectos desconocidos para el público cuando trata de temas culturales dominantes, o globalizados.

Sobre Lisette Lagnado

E- Flux Journal
www.e-flux.com/

Presentado por Julieta Aranda

Editada por Julieta Aranda, Brian Kuan Wood y Anton Vidokle, e-flux journal es una publicación de arte mensual que incluye ensayos y contribuciones de algunos de los artistas y pensadores más comprometidos de hoy. La publicación está disponible en línea, PDF y en formato impreso a través de su red de distribuidores. Con el número inaugural de e-flux journal se pretende desarrollar al mismo tiempo un espacio discursivo y un lugar para la producción de arte en el que escritores, artistas y pensadores son invitados a escribir sobre temas de su elección, con la intención de que las contribuciones incluidas puedan empezar a dar sentido a la variedad de preocupaciones y urgencias de hoy en día, y que surjan ciertas consistencias y problemas generales para poder dar forma a los siguientes números de la publicación.

Sobre Julieta Aranda

Revista Valdez, Colombia
Web

Presentado por Bernardo Ortiz

Editada por François Bucher, Lucas Ospina y Bernardo Ortiz Valdez. Valdez empezó en 1994 como un diálogo local entre amigos en Colombia. El contenido de Valdez obedece a la lógica que sus editores definieron en su primer editorial como “anacrónica y de autor”. Dado que la revista fue planteada desde el principio como económicamente inviable, la periodicidad y la actualidad informativa no regulaban los intereses de los editores. Valdez se movió en tres vertientes principales: Traducciones de textos que no se conseguían fácilmente en su momento, artículos de colaboradores que incluían dibujos, cuentos, ensayos, documentos, etc; la construcción de una buena parte de la vida y obra de Pedro Manrique Figueroa, el precursor del collage en Colombia, y La publicación de pequeñas películas a manera de flipbook en la esquina inferior derecha de toda la revista.

La revista incluía pequeños chistes tipográficos, que indican un cierto cuidado, juegos con las notas al pie, con las fe de erratas, con las cartas al editor, con todas aquellas cosas que definieron en una época el género revista y que se armaron en esta revista como una ficción. La revista desapareció en 2007.

Sobre Bernardo Ortiz

Revista Pulgar, Venezuela
http://pulgar.multiply.com/

Pulgar es una revista venezolana editada por el artista Luís Romero desde 1999. Junto al Comisario Eneas Bernal, han configurado un proyecto específico en torno a la publicación para las Vitrinas del MUSAC. La muestra se acerca a algunas de las pautas que han definido la labor de Pulgar: el intercambio entre creadores, el trabajo en red y el rigor de las miradas curatoriales que se han ido sucediendo a lo largo de las diferentes ediciones. Los comisarios muestran también una selección de destacados proyectos editoriales de creación procedentes de distintos contextos latinoamericanos.

Como parte del proyecto MUSAC ha coeditado un número especial de PULGAR. Con una tirada de 4.000 ejemplares, esta nueva publicación gravita sobre la(s) práctica(s) editorial(es) como uno de los ejes de la creación visual contemporánea en América Latina. Un ensayo que desde un lugar y un contexto dado (PULGAR) analizará el creciente interés y la vitalidad de los procesos e ideas así como la sustentabilidad y creatividad que fundamentan el ámbito de la edición en América Latina a través de una nutrida participación de colaboradores en activo y varios proyectos que se han decido rescatar por su interés en determinados contextos del sur del continente.

jueves, setiembre 02, 2010

Viernes 3 de setiembre: 'MASH UP. Arte en choque --> fuga', en el CCE


Tomando aliento de la cultura urbana local y constatando sus efectos sobre las prácticas estéticas contemporáneas en nuestras artes visuales, esta exposición reúne obras de 17 artistas cuya edad fluctúa entre los 25 y los 40 años. Activos en este punto en el tiempo – algunos con una presencia que podría ganarse un lugar en espacios internacionales; otros nunca antes expuestos a la atención del público, generadores de una obra casi secreta-, los participantes se perfilan hacia el futuro con procesos de creación que anuncian diferencia. Apuntan a intereses específicos e inauguran nuevos rumbos entre nosotros, abriendo perspectivas distintas sobre los contextos en los que nos movemos. Muestran además su marcada predilección por el empleo de una gran diversidad de recursos y medios.

El título mash up proviene de una práctica frecuente a nivel global consistente en hacer una canción o composición por combinación de dos o más, por ejemplo, superponiendo la pista de voces de un tema a la pista melódico-instrumental de otro en una mezcla tan exacta como desprejuiciada. Lo cierto es que lo que resulta de ello tiene un impacto sonoro nuevo, nunca antes oído e imaginado, pero paradójicamente basado en parte en la inesperada posibilidad de reconocer o identificar qué canciones han aportado qué elementos a la mezcla.

Los artistas nacionales aquí seleccionados están juntos pero no revueltos. Sus obras permiten avizorar cambios, o al menos imaginar que es posible percibirlos en el panorama. La presentación combinada de sus trabajos provoca una visión de conjunto en la que el eco, la consonancia, el roce o la fricción entre una obra y otra desencadenan una experiencia de conexiones intensas y fugaces entre pasado y presente y lo que presentimos como futuro. La sorpresa mayor está en que en todo descubrimiento palpita la persistencia residual de lo conocido.

Artistas participantes: Nereida Apaza, Iosu Aramburú, Roger Bellido, Luigui Carrillo, Rudolph Castro, Elena Damiani, Viviana Hosaka, Koening Johnson, José Kobashigawa, Nancy La Rosa, Nicolás Lamas, Sandra Nakamura, Eliana Otta, Piero Parra, Camila Rodrigo, Juan Salas y Erika Vásquez.

Concierto Viernes 3 de Setiembre, 7.30pm: “Kanaku y el Tigre” y Leonardo Camacho

Coordinación: David Flores-Hora – Escuela de mArte
Curaduría:José-Carlos Mariátegui Ezeta + Jorge Villacorta Chávez.

Sábado 4 (5:00 p.m.)
Visita guiada con Jorge Villacorta.

lunes, enero 18, 2010

Exposiciones varias

Reproduzco las notas de algunas exhibiciones que me llegan al mail.
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Maya Watanabe presenta una individual que revisa su trabajo reciente en videos: 'Videos 2005-2009' en el Centro Fundación Telefónica de Lima. [Nota: el video Abrasis (2009) sólo se mostrará en la inauguración y los fines de semana de enero]


Eduardo Hirose con el proyecto Intervención - MALI en la galería Lucía de la Puente en Barranco.

Mañana se inaugura Una ciudad / Un país, en el espacio de Sucre 101 Ex-La Culpable, en Barranco.

Este martes 21 de enero se inaugura en la Galería El Pacífico, en Stuttgart, Alemania, la exposición 'Pintura Peruana Actual' en la cual participan José Luis Carranza, Iván Fernández-Dávila, Renzo Nuñez Melgar, Elizabeth López Avilés, Shila Acosta, Jairo Robinson, Giancarlo León Waller, Jack Caballero, Valia Llanos, Marcos Palacios, Jorge Miyagui

Los Ciegos, 2009
óleo sobre lienzo, 50 x 60 cm.


Elizabeth López Avilés, Dulces seis meses, 2009
óleo sobre lienzo, 50 x 60cm

viernes, setiembre 25, 2009

El Bodegón deja de existir / Una entrevista con Humberto Junca (en MDE07)

El Bodegón, uno de los espacios independientes y grupos de trabajo colectivo más activos de Bogotá, anuncia su cierre para hoy viernes 25 de setiembre. Recordaba ahora que yo los conocí por el eco de lo que hicieron en el Encuentro Prácticas Artísticas Contemporáneas Medellín 07, un encuentro internacional de 6 meses al cual La Culpable también fue invitada y ante el cual tuvimos que responder (el tema era sobre la "hospitalidad" y no había manera de no pensar en lo que se había hecho allí ya anteriormente). Una de las acciones de La Culpable fue precisamente realizar entrevistas a distintos colectivos que habían sido invitados bajo ese paraguas, y fue entonces cuando nació la revista Juanacha, editado en su primera edición por Eliana Otta y por quien esto escribe.

Cuando La Culpable llegó en mayo a Medellín encontramos solo a uno de los cómplices de El Bodegón, Humberto Junca, a quien entrevistamos. No estoy seguro si se publicó por aquí todas las entrevistas, pero la reproduzco ahora (casi 2 años y medio después) como un pequeño saludo sobre lo que hicieron y el buen momento. Luego de MDE07 saltamos a Bogotá y pudimos ver a El Bodegón en acción y conocerlos a todos -recuerdo que la primera exposición que vi fue una de pequeños juguetes todos en el suelo-. Luego de eso he vuelto a Bogotá y he tratado de estar pendientes de sus anuncios porque sin duda era de lo poco interesante que lograba combinar agitación con irrupción.

No se si ellos consideren representativa la entrevista pero ya que se disuelven físicamente procuremos que la memoria de las pequeñas cosas sobreviva. En mi siguiente post colgaré el anuncio de su última actividad para hoy viernes 25 de setiembre.
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Laboratorio y delito en las páginas sociales
Una conversación con Humberto Junca

Miguel. Cuéntanos qué es El Bodegón

Humberto Junca. El Bodegón es un espacio independiente en Bogotá. Tiene un slogan que dice: “Arte Contemporáneo y vida social”. Lo que hacemos es dar una mensualidad para pagar una bodega que queda en un barrio popular muy cerca de dos universidades privadas en las cuales yo enseño (la Tadeo Lozano y la Universidad de los Andes). Tiene como unos nueve socios, algunos han sido alumnas míos, pero no todos. Creo que todos son egresados o estudiantes de la Tadeo ya que ha sido una iniciativa básicamente de estos alumnos en compañía de Víctor Albarrazín que es profesor allí y egresado de cine y televisión de la Universidad Nacional. A mí me llamaron porque necesitaban socios para conseguir pagar el arriendo, y con eso se pagan también las invitaciones, el alquiler de equipo, las cervezas. Cargamos con todo e invitamos a artistas que nos gustan, que son o muy jóvenes o que no hacen parte del circuito hegemónico central de la capital. Lo que queríamos era justamente eso, una especie de alternativa. Vendemos cervezas en las inauguraciones —si el artista no se opone- y también hacemos fiestas de vez en cuando. Ahora que lo pienso nos va mejor haciendo fiestas que exposiciones (risas), la gente toma más en las fiestas. Se intenta como ser más alternativos y evitar el modelo prepotente y acartonado, nos interesa ir en contra de lo terriblemente serio. Mucho de ello lo sacamos de una galería independiente que hizo una chica norteamericana pero de madre colombiana, Michel Faguet. Ella dirigió ‘La Panadería’ en México en sus últimos tiempos, y allí conoció a los chicos de ‘El Vicio’ (Simón Hernández y José Tomas Giraldo), la invitaron y se vino a Bogotá, colocó un lugar que se llamó ‘La Rebeca’ y era increíble. Tenía además el apoyo de becas extranjeras, y con ese dinero traía gente de afuera, sostenía el lugar y también daba oportunidad a gente de la ciudad.

M. ¿En qué año fue eso? ¿Existía El Bodegón o Ganga Internacional Gallery en ese momento en Bogotá?

HJ. Calculo que en el año 2004 ó 2003. Entonces no existía El Bodegón ni Ganga. Yo creo que ambos aprendimos un poco de ella. A ella le tocó muy duro porque por un lado era feminista en una sociedad terriblemente machista y por otro lado norteamericana. Todo le parecía tenaz, caótico... Con el tiempo se fue agotando, y el suyo es además un espíritu nómada así que ahora está trabajando en una galería en Vancouver, Canadá. Pero aprendimos mucho de ella...

M. Y esto de “vida social” de su slogan ¿cómo se incorporo al proyecto?

HJ. Lo de “vida social” es como un chiste porque acá decimos que la gente no va a las exposiciones sino en las inauguraciones, que les fascina porque hay trago, y que además esa gente no va a ver las obras sino a hacer vida social. Eso de “hola, cómo estás, me contaron que estás escribiendo en tal revista, y dime cómo hacemos...” (risas). Por eso le pusimos “arte contemporáneo y vida social”, y porque además nos dimos cuenta que era una muy buena idea hacer exposiciones únicamente de inauguraciones, una única noche que es la noche de apertura, porque además no tenemos plata para pagar seguros ni celaduría ni vigilancia, entonces como que estamos muy pendientes y obviamente la gente va. Y luego hablando con Lucas Ospina él me hacía caer en cuenta de una cosa muy importante, que en un momento donde todo es extremadamente mediatizado a él le parece increíble la mecánica performativa de que la acción-exposición sea una sola noche. Es decir que si no estuviste allí te lo perdiste porque se vuelve una situación como del momento, de un tiempo y un espacio determinado. Por eso es vida social, tiene que ver con la inauguración, con el hablar, echar carreta...

Eliana. ¿Y tú has vista qué la gente preste un poco más de atención justamente por el hecho de ser una cosa fugaz? Es decir, ¿sientes que la vida social ha disminuido o no? (risas)

HJ. Yo creo que sí, además tenemos un público muy dispar, pero sobre todo son estudiantes universitarios y ellos como que sí están pendientes de la cosa. No es la gente de dinero que va a pavonearse como en otras galerías. Aunque también de vez en cuando va gente de plata, y depende si se enteran y les interesa pues van... Aunque hay atracadores en la vía ya que la cosa queda en un lugar bastante popular. Es un lugar un poco peligroso por la noche, y si tú das la oportunidad de que te atraquen pues seguro que lo hacen, incluso a unos coleccionistas les pasó yendo a una exposición de Wilson Díaz, fue tenaz y no nos enteramos hasta un mes después. Me los encontré en una exposición y les pregunté: ¿Fueron a la exposición de Wilson? y me dijeron “Sí, fuimos pero nos atracaron cuando estábamos llegando al lugar...” (risas) Por eso ahora colocamos siempre en las invitaciones: “atracadores en la vía” para que no se diga que no les advertimos.

M. Pero entonces las propuestas que entran al espacio tienen habitualmente también un formato no convencional... ¿o son también pinturas?

HJ. Pueden ser pinturas pero tiene que ser una pintura que nos llame la atención. Digamos que la pelea no es con los medios, la pelea es con lo que tú hagas con ellos. la decoración no nos interesa y por eso nos llamamos El Bodegón, nos parece un buen chiste entre el típico bodegón que es por supuesta la pintura que más define la idea cliché del arte comercial o decorativo, y la bodega porque literalmente funcionamos en una bodega que es por cierto muy chiquita. Es también hacer un chiste con su tamaño: suena ‘el bodegón’ y la gente dirá “wow debe ser un gran espacio”... Y en verdad debería llamarse La Bodeguita... (risas)

M. ¿Y cuál fue la propuesta de ustedes para este Encuentro en Medellín?

Hl. los chicos de El Bodegón somos varios, yo soy el mayor de todos, y la menor creo que tiene 21. Si hacemos un promedio la edad está por los 24 ó 25 años, y la verdad es que los mayores somos únicamente Víctor Albarrazín, María Isabel Rueda y yo. Los demás son súper jóvenes, no llegan a los 30. Entonces para el Encuentro de Medellín ellos dijeron que cómo así que un encuentro, que cómo así de hospitalidades, y tenían presente que a esta ciudad que también se le dice Medallo en un momento se lo llamó Metrallo asociada a esta imagen que se tienen de los sicarios y de la época más dura. Entonces ellos dijeron: “hagamos algo que sea entre la hospitalidad y la hostilidad”, por eso la muestra se llamó ‘Hostipitalidades’. Lo que hicimos fue convocar a artistas en Bogotá que trabajaran con arte o con obras que estuvieran en el linde con el delito, que pudieran ser leídas también como trasgresión. La presentación que se hizo de El Bodegón fue también de una sola noche, pero se hicieron tres eventos de una sola noche: un conversatorio en La Jíkara, a los ocho días abrimos lo exposición y el lanzamiento de una revista, y una noche siguiente hubo como un concierto-fiesta con ‘Los Claudias’ de Colombia, haciendo un guiño además con uno de nuestros artistas del arte conceptual más emblemáticos que es Antonio Caro...

E. ¿Y Antonio se molestó un poquito, no? (risas)

HJ. Antonio se molestó cuando tocaron porque se supone que es un homenaje a Manuel Petra y a Antonio Caro. Y también porque el líder de Los Claudios, Carlos Castro, hace arte apropiativo, apropiándose de imágenes de Caro y de un montón de gente, incluso imágenes mías. Y Castro se metió a ARBO, que es la Feria de Arte de Bogotá, donde nadie lo había invitado, puso sus cosas en el suelo y se puso a vender como un vendedor informal: Caros falsos, Beatriz Gonzáles falsos, pero además se sabía que era falso. ¡Obvio que era falso! Desde allí Antonio se molestó hartísimo y quedó como la pelea. Entonces cada vez que puedo le hurgo ahí en la herida, es tenaz. Además Carlos Castro se empelota, le encanta el strip-tease...

M. Y sobre las intervenciones que hicieron aquí...

HJ. Puedo hablarte de tres. Un chico robó betún de almacenes EXITO, caballetillas y cepillos y con eso embolaba los zapatos de los policías, y todo esté registrado. Otra, que no se si se hizo o no, pero en Bogotá hay un sitio que se llama la Plaza de Toros donde hay muchos drogas, muchos bazuqueros que se van con monedas a pelar ladrillos porque el bazuco que se fuman lo mezclan con polvo de ladrillo. Entonces la obra que él tiene es que coge bazuko que mezcla con tinher y con un poquito de cemento, y hace una mezcla con la que resano los huecos que están rasgadas por los bazukeros. Es como que puedes volver a pelar y te lo puedes volver a fumar porque ya esté compacto, como una forma de curar la ciudad pero también de darle al drogadicto lo que quiere. Pero creo que él se enfermó en un momento y no se si llegó a resanar los muros o no.

Había otra intervención que fue la más sonada, donde se convocaba a la gente a través de volantes a ir a cantar al McDonalds canciones colombianas, y que decía algo así como: “canta una canción colombiana y reclama gratis tu cono McDonald’s...” Llegó gente al McDonalds diciendo que dónde cantaba y los administrados no entendían nada, y allí estaban los de El Bodegón filmando con una cámara todo lo que ocurría. Y nadie cantó porque les dijeron que esa promoción no existía. Les preguntaron qué donde los habían dado el volante y llamaron a la policía. Entonces cercaron a la gente de El Bodegón, a Lorena y Francisco, y los llevaron a la cárcel. Y si tu intención era lindar con el delito y no te llevan a la cárcel es como si no hicieras nada, es algo inofensivo. Lo que me contaban es que la gente de El Bodegón nunca se llevó bien con los de La Jíkara porque ellos estaban justamente desde el lado contrario, en una especie de campaña de resane de tejido social y cultural de su comuna, y utilizan el arte como cosas positivas y constructivas y no como cosas negativas. Entonces era complicada la cosa. Si me preguntas a mí pues yo les dije: “no me parece muy buena idea...” (risas) Pero allí todos votamos ya que buscamos siempre la cosa horizontal y gana la mayoría.

E. ¿Cuál crees que es el criterio para ir juntando los espacios anfitriones? es decir, estos espacios que vienen de afuera con los espacios locales. Como que por ejemplo uno podría pensar que juntaron a los de El Bodegón con la Jíkara porque ambos pertenecen a barrios populares o un tanto similares.

HJ. Allí sí hay una visión como de clase. Aunque tú sabes que el clasismo es de doble vía, yo no estoy siendo clasista pero a veces me pongo paranoico y me pongo a preguntarme. Ellos tal vez dijeron “El Bodegón y La Jikara”, de una... de eso sí estoy casi convencido.

M. Asociado también a un contexto de violencia por lo que nos cuentas.

HJ. Pues la historia del barrio de La Jíkara señala que de allí solieron Tyson y Popeye, que fueron dos de los más grandes sicarios de Pablo Escobar. Curiosamente de ese barrio de Castilla salió también René Higuita.

E. ¿Y cómo han evaluado a su regreso a Bogotá los de El Bodegón su participación aquí en Medellín y sobre todo con este concepto de la hospitalidad y la relación con La Jíkara?

HJ. Creo que fue bien difícil porque para comenzar aquí mismo en el evento hubo una serie de roces internos en El Bodegón. Y lo que contaba un poquito Jaime [Cerón] sobre la presencia de El Bodegón en Medellín, como que ellos llegaron y el Encuentro recién estaba comenzando, habían momentos donde parecía que no tenía ni pies ni cabeza. Además hubo algo de presión: nunca nos habían invitado afuera, nunca se había trabajado afuera, ni habíamos tenido este apoyo con presupuesto y también con un contexto que posiblemente no entiende lo que tú estás haciendo. Cuando volvieron a Bogotá fue tenaz. Y las historias eran como que “me metieron a la cárcel”, “que Nicolás el del bazuko se enfermó”, “que en Castilla un día la policía había encontrado unos cadáveres descuartizados...” Estaban medio asustados también. En fin, todo es enseñanza y tú aprendes también echando las cosas a perder. Yo creo que se sintieron un poquito incomprendidos, pero también como niños que quieren hacer una travesura, y como que esa travesura no tiene tanto eco, lo cual puede resultar siendo incluso contraproducente, volteándoseles la situación un poco. Pero habría que preguntarles a la gente de La Jíkara y a la gente del barrio que pensó de la exposición.

M. Dices que es la primera vez que salen de Bogotá, y no se si cuando los invitaron a este evento se pusieron a pensar que desplazar el espacio de actividades también implica correr el riesgo de perder cierto objetivo crítico, como esa especificidad del sentido enmarcado y pensado para una situación contextual localizada. Es decir, ¿qué se pierde y qué se gana en ese tipo de situaciones? O si algo de la espectacularidad del evento también reduce o circunscribe de forma excesiva su campo de acción...

HJ. Creo que nunca se pensó en eso, y más bien era como que nos enteramos del presupuesto que está moviendo esto y por supuesto que era justamente eso que tú estás diciendo, algo que parece ser tan espectacular aunque no necesariamente, ya que no tiene un clímax sino pequeños golpes. Y dijimos “qué loco esa de que se haya depositado tanto dinero en una cosa cultural en Colombia, y eso de ser hospitalario, pues que hay allí una cosa sospechosa, entonces hagámoslo inverso”. En ese contexto que tiene una historia tan agresiva pues hagamos arte brusco. Pero fue casi suicido ese pensamiento. Yo estaba completamente atareado con mi exposición entonces. Si me preguntas creo que fuimos un poquito ingenuos, pero sabíamos también que era una laboratorio, vinimos a ver que pasa, y si la gente se pone brava pues buenísimo. Creo que nunca pensamos resultar en la cárcel, eso sí no, pero tampoco pasó nada...



[tomado de: Juanacha la Revista, No. 0, Ediciones La Culpable, junio de 2007, páginas 26 a 29]

miércoles, abril 15, 2009

Entrevista a Jorge Villacorta. "Una especie de retazo de un tiempo en el que había arte contemporáneo para la gente de a pie"

Reproduzco la entrevista a Jorge Villacorta, crítico de arte y director de la galería [e]Star, publicada en el número 89 de la revista argentina ramona, dedicado a Lima.
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ENTREVISTA A JORGE VILLACORTA

“Una especie de retazo de un tiempo en el que había arte contemporáneo para la gente de a pie”



Una conversación con el director de [e]star, nuevo espacio de arte en el centro de Lima


Rodrigo Quijano (1) y Eliana Otta (2)


Rodrigo Quijano:
¿Qué es [e]star, y cómo empezó?

Jorge Villacorta (3) : [e]star es, para empezar, la materialización de un deseo personal, y sobre todo una instancia en la que yo admito algo que puede darme una satisfacción personal. Todo comienza tratando de buscar un espacio para hacer un trabajo cultural y habiendo leído que había un plan de hacer un centro cultural en el Cine Teatro Colón. A través del autor del libro, Víctor Mejía, conozco a los propietarios del Cine Teatro Colón y descubro que no está ni siquiera definido como obra civil de centro cultural, sino que está completamente en proceso. Saliendo de ahí me invitan a conocer un edificio que está ligado a un chifa cantina de los años ’70 y ’80 que conocí y tú también, que era el Woni. Yo pensé que había desaparecido, y de pronto lo encuentro en ese momento tal cual. Ahora lo han seguido cambiando y ya no lo reconoces tanto, pero en ese momento estaba muy reconocible. El mismo día, después de la sorpresa del retorno al pasado, me muestran un espacio en el mismo edificio, en el tercer piso, en donde ellos quieren poner una galería. Cuando entramos a verlo, personalmente no pensé en una galería, pensé sólo en el espacio, y me encantó. Tenía una ventana muy grande a la calle, y ventanas a la parte de atrás. Podías ver dos aspectos de Lima, el de la fachada y el de la puerta falsa. Estaba semiabandonado pero limpio, se notaba que querían hacer la galería ahí. Me gustó tanto que les dije que si querían ayuda, yo les podía dar una mano.
Lo primero que hice fue hacerlos desistir de convertirlo en una galería. Ellos querían que fuera una galería comercial de arte como las de Miraflores, San Isidro, o Barranco. Entre las cosas que tienen que ver con eso, estaba la de intentar darle el aspecto, lo cual implicaba invertir cuantiosamente en el espacio. Yo les dije que precisamente de lo que se trataba era de dejarlo tal cual, o de hacer cambios mínimos. Eso tiene que ver con dos cosas: con lo que vi que hacían en Berlín en 2003, donde cualquier espacio podía ser un espacio de presentación de arte con ajustes mínimos. Y creo que también tiene que ver con una idea que tú generaste en el año 2000, una propuesta que me presentaste por escrito a tu regreso de Francia. Ahí hablabas del Museo de Arte Modesto, y de la necesidad de revisar las prioridades en el manejo de la sala Miró Quesada; tratar de definir qué cosa era realmente prioritaria en un espacio de arte. Asociado a esa re-priorización estaba el hecho de que de aquello con lo que se dispone se desprende cuál va a ser la naturaleza del proyecto. Si no tienes mucho, lo haces con lo que tienes. A mí esa clase de cosas me dan vueltas por la cabeza mucho rato antes de llegar a entenderlo o decidirme. El momento de entenderlo había llegado poco antes, lo había guardado por mucho tiempo, y de pronto, en este sitio decidí que debía ser un espacio y no una galería, porque me gustó mucho arquitectónicamente. Yo sé que la gente se refiere al espacio como galería, pero no tiene ni oficina, es un sitio donde entras de frente al espacio en sí. Es la primera vez que no me he hecho problemas con cómo están las cosas antes de comenzar a trabajar. Como el espacio me gustaba de por sí, y estaba buscando algo diferente pensé que había que renunciar a la idea del cubo blanco, y me encantaban las ventanas, la idea de que lo que tengas dentro esté en relación directa con el exterior, con la fachada y con la puerta trasera. Porque los techos de Lima hablan mucho de cómo es la ciudad; esa situación de que la parte trasera puede parecer un baldío completamente decadente y precariamente sostenida, me parecía importante.
Todo esto para decir que no hubo un plan para [e]star, realmente. El nombre también tiene que ver con eso, aunque no he terminado de llevar las cosas que me gustarían que estén ahí, como sofás y sillones. Me gustaba la idea de que la gente pudiera sentarse a pasar unos minutos en un sitio así junto a lo que esté en ese momento presentado, e incluso que pueda entrar y sentarse con el sitio vacío.

RQ: ¿Qué criterios te vinieron a la mente cuando empezaste a planear esto? ¿Qué tipos de cosas querías que se mostraran ahí, qué actividades?

JV: Como el sitio era grande pensé que era un espacio interesante para mostrar escultura; por eso es que la primera exposición fue con los escultores de la Católica, porque además con ellos había pasado bastante tiempo, les había enseñado, y me gustaba mucho lo que hacían. Les propuse que experimentaran; me interesaba como espacio para intervención, instalación o escultura, y también me gustaba como espacio en donde se pudiera recuperar una dimensión experimental del arte. Independencia y experimentación. El nombre de [e]star es un robo del título de una canción de Rayovac. Para ellos era “Estar” con e, me parece, pero de cualquier manera el juego encierra el verbo estar. En el lenguaje corriente nos referimos a un “estar” como una sala. Le puse los corchetes porque me parecía que visualmente reforzaban la idea de espacio, de algo contenido.

RQ: Y tal vez la idea de cierto estrellato.

JV: Sí, un poco un juego también con “Star”

RQ: Pero en cuanto a esta relación de la que hablabas de adentro-afuera del espacio mismo, ¿podrías poner en contexto en qué momento específico actual se da la aparición de un espacio como [e]star? ¿Qué está pasando con el centro de Lima para que aparezca ahora eso?

JV: Cuando el alcalde Andrade comenzó a recuperar Lima en los ’90, a mí me pareció que había muy poca presencia de iniciativas privadas, y más bien todo era como una especie de barrido con toda la energía de la Municipalidad de Lima. Pero me acuerdo que mucha gente se entusiasmaba y hablaba de comprar pisos en el centro y cosas por el estilo. Estamos hablando del ‘96, ‘97. Creo que es bastante obvio que todo ese plan fracasó, e incluso iba a decir que la Bienal de Lima, si bien hubiera sido muy deseable que continuara, no iba a contribuir a que cambie la ciudad. Porque creo que estaba ya en la segunda época del fujimorismo, y de alguna manera, las ganancias personales, que habían sido cuantiosas, pero también la continua prudencia y sobre todo atención a posibles ganancias sin ceder un ápice del empresariado, generaban un cierto clima de egoísmo dentro del cual era muy difícil proceder. Ese centro de Lima en esos términos creo que no iba a darse.

RQ: Era en plena dictadura y era un centro de Lima absolutamente controlado.

JV: Lo que pasa es que Andrade pretendía algo distinto, pero no proyectaba algo necesariamente distinto; solamente su independencia como político, que ya era bastante. Pero no tenía planes reales.

RQ: ¿Quién le habrá sugerido que como parte de la Bienal de Lima hubiera esa especie de re-escenificación de la ciudad, con calesas virreinales? Había una época en donde por esas cosas que suceden en las cabezas de quienes gobiernan las ciudades, la Bienal era como una forma de integrar el centro de Lima, con sus sedes repartidas por todos lados. Pero a alguien se le ocurrió la idea de poner calesas, manejadas por cocheros con sombreros de copa, en plena Plaza de Armas, y nunca me ha quedado de dónde ha salido este espíritu de Disneylandia colonial, en el contexto de la Bienal.

JV: Creo que en la satisfacción de comprobar que la Bienal era una posibilidad, el Director de la Bienal, Lucho Lama, cedió mucho terreno. Entonces probablemente él cede ante alguien, la oficina de turismo, no recuerdo quién estaba a cargo en ese momento. Pero siempre Lima, en cuanto tú se lo dejas, trata de entrar en el terreno de la leyenda, de la tradición de Ricardo Palma, que es en realidad una construcción de los años 30, tergiversando todo el espíritu de la tradición de Ricardo Palma.

JV: Hay todo un aspecto de la música criolla que está dedicada justamente a esa deformación celebratoria de esta Lima que menos le gustaba a Salazar Bondy (4) , que es esta Lima arcaica, que nunca existió, pero que hace que a todo el mundo le encante, con lacayos, gente con librea atendiendo en las casas, o asociada a carruajes y calesas.

RQ: Bueno, y eso coincide con el momento de la reoligarquización de la escena nacional, cuando Pardo Mesones mete su cama al banco que le quiere estatizar Alan García. Más o menos empieza ahí, como una especie de gran pisotón por la propiedad oligárquica de nuevo. Y Fujimori consolida eso.

JV: Eso es lo que encuentro yo, que Andrade quiso diferenciarse, pero no lo logró, cayó en lo de siempre. Para mí Lima nunca ha sido eso y he escuchado todos los valses, aun los más estúpidos, como “Lima, la perla del pacífico”, y todo ese universo de calesas y virreyes. A alguien se le ocurrió que Lima se vendía con esa imagen pasatista. Y creo que es un retorno al orden que siempre se busca.

RQ: Como contrapartida hablabas de que [e]star aparece en un momento en que hay muchos bares y bandas de rock and roll dando vueltas por esa zona del centro de Lima.

JV: Es muy importante mencionar eso, porque me estaba olvidando algo crucial. Para mí la experiencia del centro de Lima siempre ha sido Plaza San Martín, y nunca la Plaza de Armas. Y todo lo que hemos ido mencionando es algo que se ha armado en torno a la Plaza de Armas. Ni siquiera la época de “Lava la Bandera” para mí redimió a la Plaza de Armas, nunca me ha gustado como espacio. Siempre encontraba la Plaza San Martín como escenario de toda clase de manifestaciones. En 1970, el mimo Juan Acuña, gente que predicaba las bondades del maoísmo, gente que te vendía jarabe de culebra, y luego las manifestaciones en los ’80. Era un espacio público activo, mientras que la plaza de Armas no tiene mucha espontaneidad, no la permite.

Eliana Otta: Pero justamente la aparición de [e]star ha coincidido con un momento en que se ha consolidado la intención de disminuir ese espíritu de espontaneidad alrededor de Plaza San Martín. Quilca, y su Boulevard, por ejemplo. Toda la gente que se reunía siempre a conversar en Plaza San Martín se extendían hacia allá, y eso está muy disminuido. La gente siguió reuniéndose ahí hasta que oficialmente decidieron convertir el Boulevard de Quilca en esta cosa de restaurantes turísticos, venta de pisco, etc. Y prohibieron la reunión de gente durante una época, tocaban el silbato para que la gente no se reuniera, pero ahora están volviendo a Plaza San Martín, a veces se ven grupos de personas.

JV: Lo que pasa es que la autoridad en Lima siempre está pronta a juzgar todo como “desorden”. Tienen miedo del desorden. Creo que tienen miedo porque saben cuánto dejan de cumplir con las promesas que hacen cuando están tratando de ser elegidos. Ese miedo hace que traten de parametrar todo. El potencial desorden que viene de permitir la libre asociación de las personas en el espacio público es algo que les aterra. Creo que es algo que delata muy fuertemente la falta de conciencia de qué cosa es ser ciudadano, y también la negativa de las autoridades de comunicarlo, o de realmente internalizar en sus estructuras eso. O sea que la ciudadanía no existe, y esto está oficializado, Eso es lo que encuentro yo en las estructuras de poder tal como están. En el momento en que tú vives en Lima sintiendo que todo lo que se te debería dar como derecho es algo que tú tienes que reconocer como un favor que te están haciendo, estamos en un problema. Yo vine siguiendo en parte a la gente que estaba poniendo espacios para música.

RQ: Pero ¿qué rol crees que está cumpliendo [e]star actualmente, como apertura de espacio?

JV: Es un espacio diferente y algo que ayuda es que tiene una forma muy peculiar. Entonces no importa cuántas veces entres, siempre lo ves como algo distinto. Yo no he terminado de armarlo como quisiera; mi idea era acercarme un poco a la gente de Bellas Artes, que es gente que dejé de frecuentar hace mucho tiempo. Estando en el centro de Lima, pensé que tal vez podría observarlos más de cerca y entablar relaciones.

RQ: ¿Sucedió?

JV: Muy poquito, pero es que ellos tienen otras cosas entre manos, es una crisis muy severa la que están pasando. Y en esa crisis todo tiene que ser jugado en un terreno muy específico, que es la escuela. El terreno mismo de la escuela es simbólico, y no puede ser transferido a ningún otro espacio en este momento. Pero espero poder entablar una mejor relación con ellos. Los visitantes son más bien del centro.

EO: ¿Entonces sí hay un flujo normal de ciudadano de a pie del centro de Lima? ¿Se contabiliza eso? ¿Cómo se sabe que es gente de ahí y no de otro barrio?

JV: Porque los chicos funcionan como “jaladores”, es decir, traen gente a la galería. Dos de ellos son amigos que vivían en Quilca. Y los otros son chicos que trabajaban para el Cine Teatro Colón. Es curioso, pero se comportan en relación al espacio como “jaladores” de cualquier otro negocio, y la gente entra. Hay cosas muy graciosas. Por ejemplo, cuando Luz María Bedoya estaba exponiendo en el quinto piso, con el ascensor malogrado y siendo una exposición bastante críptica, el personal de [e]star estaba realmente consternado, porque la gente estaba dispuesta a subir los cinco pisos sin ascensor, pero les preocupaba que llegando ahí no recibieran nada a cambio, nada tangible que pudieran llevar como un buen recuerdo. Me contabilizaban el número de personas que iban. Era como para tratar de convencerme de que yo tenía que hacer algo. Yo lo veo así, así como la Bienal de Lima hizo por primera vez consciente al mundo de que había un público en la calle que era el público limeño, que podía responder a una propuesta cultural. Entonces ahora es como si, siete años después de la última Bienal de Lima, tú estuvieses tratando de recuperar ese público que aún está en la calle, que es un público que tuvo su primer disfrute y encuentro con el arte contemporáneo a partir de la Bienal. De pronto este sitio, para los que deambulan allí termina siendo una especie de retazo de un tiempo en el que había arte contemporáneo en un evento anual, y que todavía puede ser invitado ese público a entrar y participar.

RQ: ¿Tiene idea de cuánta gente entra por mes a [e]star?

JV: Sí, más o menos 25 o 40 personas los días lunes, miércoles, viernes. El sábado es un día muerto, curioso. Pero el domingo en la tarde, entre las dos y las seis pueden fácilmente entrar las cuarenta personas de cualquiera de los otros días. Suponiendo que fueran 170 a la semana, son como 600 personas al mes por lo menos.
Pero además piensa que tienen que subir una escalera… Por eso es que los “jaladores” tienen una función ahí, pero ellos se la inventaron, a mí nunca se me habría ocurrido pedirles eso. Lo que ellos también me sugirieron es que ponga el banner, al estilo de las fotocopiadoras de Wilson (5) . Lo pusimos desde la primera vez, y ayuda un montón. Es cuestión de hacer un poco como hacen todos los negocios en el centro. Ahora, también hay un público que va desde Miraflores, pero ese público siempre quiere que o bien ellos me digan luego que fueron, preguntan por mí con nombre y apellido, o quieren que el personal de [e]star me diga que ellos estuvieron. En ese sentido sí hay una diferenciación que ellos inmediatamente hacen. Como son del vecindario, ellos me han contado mucho del tipo de delincuencia que hay en la zona, porque sí la hay en cierto grado, y definitivamente hay que tener cuidado, especialmente en cuanto a horarios tarde en la noche, aunque el movimiento en torno a la plaza es bastante tranquilo.

EO: ¿Qué decía entonces la gente cuando bajaba de lo de Luzma [Bedoya]?

JV: (risas) Decían cosas como “¿qué es eso? No entendí ni mierda. Debería haber una explicación”. Pero lo interesante es que haya gente dispuesta a subir cinco pisos por escalera; a mí me dio curiosidad la avidez del público que hay en el centro.

EO: Es que sí hay unas ganas de aprovechar todo lo aprovechable del espacio.

JV: Me parece que es como si hubiera una especie de espíritu flaneur en el peatón en Lima, que está dispuesto, si tiene tiempo, a chequear el espacio que tú le propongas que chequee.

EO: ¿Cuánto tiempo tiene ya [e]star?

JV: Abrimos el 29 de agosto, tiene ahora cinco meses.

EO: Parece más.

JV: Es que en otros momentos hemos usado otros pisos en el mismo edificio, hay un momento en el que realmente me había apropiado del edificio entero. Funciona en el tercero de seis pisos, pero he ocupado el quinto para por lo menos dos presentaciones de trabajos.

RQ: ¿Es posible saber qué tipo de inversión está detrás de [e]star?

JV: Sí, Juan Carlos Chamorro paga la luz y el agua; él es el dueño del edificio.

RQ: No quería ser tan específico, sino preguntar si hay un respaldo financiero importante.

JV: (risas) Ah, no, ninguno. Los “jaladores” los pago yo de mi bolsillo, y Juan Carlos paga un par de ellos. Dos cada uno.

EO: Pero ahora tienes todo un súper plan para la parte de arriba, ¿no?

JV: Ese plan era originalmente con Kiko Mayorga, pero luego cuando se solicitó una financiación para Alta Tecnología Andina (ATA) a la fundación holandesa Prince Klaus, lo que decidimos con Kiko fue que si el espacio ya estaba hablado para ser utilizado como espacio experimental, como un observatorio en el centro de Lima sobre todo lo que es el mundo digital, electrónico y de reciclaje, tal vez lo mejor era que el espacio que nosotros habíamos pensado se fusionara con el espacio que ATA estaría instalando, y así es como ATA termina instalándose en el quinto y el sexto piso. En un principio no era así.

RQ: ¿Se muda completamente ATA al centro de Lima?

JV: Sí, es una operación aparte de [e]star.

RQ: ¿Qué ha tenido que pasar en Lima para que aparezca un lugar como [e]star, y ocupe ese lugar expectante en la escena?

JV: Yo creo que todos tenemos que redescubrir lo que es el espíritu independiente. A mí en ese sentido los músicos me lo recuerdan en todo momento, lo que veo de sus proyectos, su precariedad.

RQ: ¿Qué ha pasado entonces con respecto a esa independencia en el manejo del arte peruano? ¿Qué tipo de panorama establecerías de eso?

JV: Creo que lo que pasa es que hemos ido cediéndola. Me parece que la institucionalización que todos queríamos en los ‘90, ver surgir el Museo de Arte de Lima, era realmente encomiable, era estupenda, pero luego… creo que los limeños tenemos una tendencia a contradecirnos (risas)… Porque la tendencia que tenemos es que cuando existe una institución queremos que regule, reglamente y haga todo por nosotros.

RQ: Pero también está lo otro, el paralelo del paternalismo al que uno está acostumbrado de parte de las instituciones oficiales, es también como contrapartida al control que ejercen sobre las cosas sin dar piezas de recambio. Ahora tenemos instituciones, pero ¿Qué hemos ganado con eso los productores, los consumidores, ese tipo de cuestiones ligadas al proceso artístico? Me queda claro lo que dices, que hemos perdido mucho terreno a cambio de muy poco.

JV: Me parece que justamente hay una necesidad de reafirmar lo que es ser independiente, pero hay que redescubrirlo de alguna forma.

RQ: ¿Qué se ha cedido entonces, para terminar de redondear?

JV: Yo me acuerdo mucho de algo que decía Juan Javier Salazar a principios de los ‘90, cuando lo entrevisté para Página Libre. Me dijo que en Lima, donde ninguna vereda está en buen estado ni está completa, todas tienen huecos y son irregulares, todos los cuadros de las galerías parecen salidos de la lavandería, como planchados y sanforizados, y almidonados en bastantes casos. Y creo que eso ha sido empujado a un extremo, donde casi la lectura del arte contemporáneo limeño actual requiere una pulcritud y un acabado brilloso o brillante e inmaculado, como matemática y mecánicamente perfecto. Como que la institucionalización nos ha llevado no solamente a lo HiFi, sino también a lo Deluxe. Y yo creo que tenemos que recuperar lo LoFi, y más que lo LoFi casi el trash. El problema está en que no hay manuales que nos ayuden a ver cómo recuperarlo. Lo que pasa es que –tal vez es una visión romántica de Lima, medio teñida del anarquismo punk– pero la Lima de los ‘80 era una Lima liberada.

RQ: Sí, la calle no tenía control. Para recuperar lo trash, antes bastaba con mirar a la calle. Ya no se puede, tú miras a la calle y esa especie de cosa estandarizada está en todos lados, es la invasión de la publicidad, es el aparato corporativo que opera sobre el control ciudadano, sobre la forma en que te mueves, lo que miras en todos lados. De alguna manera, no es sólo la institucionalidad artística lo que está en cuestión, es el resto del control sobre la ciudad y la sociedad también.

JV: Es la producción de imágenes, y lo que te incita al consumo. Pero justamente hay grandes áreas que son entre basurales, cementerios, lugares donde siempre hay pequeños altares. Como Tacora, las Malvinas, Paruro, o Mesa Redonda, donde el comercio no está tan basado en esa generación de imágenes que incita al consumo, sino con una cuestión más humana y de pululación de gente en el espacio.

RQ: Como solía ser el centro de Lima en los años ‘80 previamente a su transformación.

JV: Ahora, esas áreas son descritas por la mayoría de la gente que podría mejorar el centro de Lima como “áreas de desorden”. Por eso insistía tanto en la noción esta de que las autoridades sienten que siempre que hay libre asociación de personas, la proclividad al tumulto o a la revuelta está ahí nomás. Creo también que cuando hay pululación de personas en el espacio, hay una sensación de que eso no es orden. Como si para tener control, tuvieras que poder estar seguro de los movimientos de cada uno de los individuos que cruzan una calle. Creo que en la visión clase B, o nivel B de Lima, un lugar como Mesa Redonda, o el Hueco, o Polvos Azules… hay una gradación, tal vez vayan a Polvos azules alguna vez, no creo que vayan al Hueco, y definitivamente no van a Mesa Redonda. Sin embargo, ese movimiento de personas, esa actividad intensa es vista. Gamarra, por ejemplo, en un momento dado era como un rostro tolerable de eso. Ahora está enrejado, Gamarra.

RQ: No lo solía estar. Mi pregunta iba a que estamos hablando de una domesticación completa de los espacios de la cultura peruana, desde la calle hasta el arte, pero pasando por otros tipos de consumo. La literatura tampoco se salva de eso.

JV: Pero hay algo que todavía resulta interesante. La manera en que la generación de artistas más jóvenes, o una de las generaciones más jóvenes entiende lo político, o en todo caso dan su respuesta política al espacio público está, por ejemplo, en esa acción de Lalo Quiroz de “Se vende o se alquila”; tienes una cosa muy limpia en el sentido conceptual, y en el sentido de que siendo modesta es limpia. Y se hace muy rápido, esto de desplazarse y colocarse frente al edificio, agarrar el “Se vende o se alquila” para ser fotografiado, y luego seguir. Esa forma de trabajar en el espacio, casi afirmando un nuevo modo de encarar políticamente las cosas dentro del espacio público, me parece que es cierta forma de hacer arte que es posible en Lima, sin dejar una huella duradera. Creo que mucho de la obsesión del arte actualmente, es que se incide mucho en el producto acabado, es como que el acabamiento va a hacer del producto un hito.

RQ: ¿No es eso efecto también del control de las instituciones, de cómo se procesan las gestiones para producir la obra que tiene que estar perfectamente acabada, a fin de insertarse en el circuito de lo vendible, lo coleccionable, lo rentable y mediatizable? ¿Es eso lo que hemos cedido?

JV: Sí, creo que eso es lo que hemos cedido. Y al cederlo, hemos cedido una capacidad de respuesta a la vida misma. No estoy por eso diciendo que haya una continuidad arte-vida, como las vanguardias, pero hemos perdido capacidad de respuesta a la vida misma. La discontinuidad pareciera hacer justificable una serie de actitudes, comportamientos y producciones.

EO: Como que, mientras los artistas están tratando de acabar el producto en el taller, se les pasa el costado de la vida cotidiana, el contexto en general, y no hay respuesta a nada...

JV: Es como si el artista no estuviera pretendiendo que lo suyo salga del taller y vaya a un lugar donde la gente pueda verlo. Hay un sentido a veces de que aquello que está saliendo del taller está bien que vaya directamente a la colección o a la galería, o al extranjero, por ejemplo, para ser vendido sin que se muestre localmente. Es como si el público no existiera, como si fuera secundario. Y eso me parece bien loco.

RQ: ¿No es acaso una analogía perfecta del sistema de exportación de minerales, o la agroexportación?

JV: Sí, me parece justo.

RQ: Es un sistema completo de simbolización que está atado de un sistema de producción avalado por las instituciones para que sea así.

JV: Pero lo que es interesante es que para lo otro tienes una maquinaria, y una serie de normas. ¿Por qué tendría la producción artística que plegarse? Ni siquiera es parte de una maquinaria, ¿por qué querría ir por esa autopista?

RQ: Es que es el señuelo que le han puesto, y se lo han puesto las instituciones, es un poco la idea.

JV: Por eso mismo creo yo que tenemos que tratar de entender qué es ser independiente otra vez.

RQ: ¿Dónde están los focos de rebeldía para eso?

JV: El primer foco de rebeldía que pude encontrar fue Arte sin argollas, con todas las discrepancias que uno puede tener con ello, pero fue bien elocuente. En tiempos más recientes, por ejemplo, creo que el gradual crecimiento hasta su fin de el espacio La Culpable, yo no lo definiría como un espacio de rebeldía, pero sí como un espacio de apertura, donde las relaciones eran presentadas como posibles, de una manera distinta. Creo que también lo que hay que recuperar de alguna forma es una comprensión distinta de cómo relacionarnos. Creo que tenemos un problema entre manos, y cómo relacionarnos es importante, por eso me parece a mí que en La Culpable, a través de algunas cosas que se hicieron a través de su historia, se fueron descubriendo posibilidades, formas de relacionarnos.

RQ: Y formas de disentir con lo otro, también. ¿Ves esos espacios de disentimiento en proceso de crecimiento o en declive?

JV: Yo no puedo dejar de lamentar que La Culpable como tal haya dejado de existir, pero sí me parece muy interesante que sobre sus cenizas aparezcan otras iniciativas. Y creo que eso es lo que está pasando, que probablemente hay muchos más espacios que existen en pequeño, sin tanta presencia visible, pero que tienen el potencial ahí de crecer y de hacerse visibles.

RQ: ¿Podrías citar un par?

JV: Más bien quisiera citar la existencia de individuos que son como activistas, y que están buscando cosas experimentales dentro de lo que cuentan. Por ejemplo Alan Poma, Cristians Luna, o Lalo Quiroz. El Centro Martín Olivos tiene un potencial, es muy interesante que sea un espacio en el cono norte.

EO: ¿Y qué pasa con los artistas que están fuera de ese circuito de museos?

JV: Para mí están bien, existen y están saludables, pero el asunto sería si esos artistas se comenzaran a acomplejar y a pensar que no existen si no están ni en la colección del museo, ni en la subasta ni en la colección de fulano, mengano. Ahí es donde justamente es muy importante la noción de público, porque lo que queda en claro en ese momento, es que el público no es las instituciones. El público es otra cosa, algo que está muy vivo, no es domesticable ni debería serlo, y al mismo tiempo es mucho más receptivo de lo que uno piensa. Pero si uno se expone a él, definitivamente tiene que estar preparado para muchas cosas. Creo que lo que pasa es que uno tiene que salir al encuentro de otro público, como tú has hecho cuando has ido a exponer lo que hiciste en 80 metros cuadrados a La Victoria. Yo creo que eso es importante, pero no lo vemos una buena parte del tiempo.

RQ: Es un poco como si la institucionalización hubiera especializado las cosas como suelen hacerlo los mercados; dejando a los artistas en un lugar, a los gestores en otra, y deslindando responsabilidades en cada uno para que ese llamado público esté lo suficiente mediatizado por una serie de instancias institucionales que lo que producen es esto. Esta pérdida de visión del lugar desde donde se está trabajando y para quién, es otro terreno donde supongo que se ha cedido también, demasiado.

JV: Ahora, el público es curioso y definitivamente existe. Una vez que entras en relación con él, contribuyes a su formación posterior.

RQ: ¿Crees que hay una respuesta pública a la idea tan manida de una especie de boom emergente de arte peruano?

JV: La verdad no entiendo muy bien cuál es la definición del “boom emergente del arte peruano”, porque todavía pienso y constato que el boom emergente exige que haya una crítica que vaya de la mano con eso que emerge. No lo veo en el Perú, y continúa existiendo en otras partes. Los artistas que surgen y son considerados importantes, inmediatamente son objeto de estudios, ensayos. Acá no tenemos eso, porque la crítica se fue a pique hace por lo menos 12, 15 años.

RQ: ¿Por qué motivo?

JV: Porque se fueron cerrando los espacios. Creo que el asunto fue que en general la intolerancia de Fujimori, que fue desmantelando las instancias de crítica en su gobierno, y que fue algo que vivimos pasivamente muchos de nosotros, resultó ser algo que terminó desmantelando también la crítica en otros espacios, los espacios de la creación. Cuando desapareció la crítica de la vida pública desapareció también la crítica de arte. Era inevitable, solamente que tal vez no pensamos eso en ese momento.

RQ: Pero en la transformación rápida que tuvo la prensa a través de las censuras del fujimorismo, que fueron muy sutiles, la prensa misma se apuró, sin que nadie la presionara mucho, a cortar esos espacios. Alguien como tú, que solía escribir en prensa con cierta asiduidad, no ha vuelto a escribir en los últimos 15 años.

JV: Sí, yo terminé de escribir cuando cerraron El Mundo. Y Hoy, la otra revista en que trabajaba también cerró. Pero no me di cuenta cuándo dejé de escribir crítica.

RQ: ¿Tendrías dónde hacerlo ahora?

JV: No creo, y eso que ni siquiera estamos hablando de que uno hace de malo de la película, que escribe cosas que desinflan todo. Estamos hablando justamente de reflexión sobre cosas que a uno le pueden interesar particularmente. Pero ahora tú sabes que hasta una nota de prensa es vista como un comentario crítico. A mí me parece de locos, eso. La cosa también es que el estrellato del curador ha hecho que también la crítica disminuya. La gente ya no quiere ser crítico de arte, quiere ser curador.

RQ: Claro, paga mejor… El comentario cínico va a que es muy conveniente dado que hace diez años la labor curatorial se apoyaba en la escritura. Ahora ya no necesitas escribir, el rol de curador se mezcla muy fácilmente con el de gestor, y creo que la institucionalización respalda ese tipo de confusión.

JV: Definitivamente, tal vez es el terreno en que hemos cedido más gravemente. De repente, en ese sentido [e]star es como una especie de barco que ha anclado recientemente. Vamos a ver qué es lo que pasa, qué baja del barco y qué cosa sube.
Tiene que ver con la noción de intentar seguir siendo diferente frente a una uniformización y a una homogeneización, que de repente no es muy patente, pero que está, a mi modo de ver, amenazando. Es curioso, porque tienes un montón de artistas jóvenes que admiran a Juan Javier Salazar, por ejemplo, y todo lo que hacen ellos no tiene nada que ver con él. Entonces ¿qué es lo que admiran? O ¿Qué clase de condición esquizoide es la que está presentándose? Lo que también es importante es que el LoFi puede ir desde lo “chacra” buscado adrede hasta una cierta limpieza escueta que te la da el hecho de que no tienes necesariamente todos los medios para algo, pero no pretendes que lo que estás haciendo sea otra cosa que lo que es. Creo que es el gran problema local, muchas veces estamos en una situación en la que queremos empujar algo por una serie de limitaciones mucho más allá de lo que es. Queremos que sea una especie de despliegue vistoso de voluntad y eso es muy jodido. Susana Torres siempre ha sido muy clara diciendo que ella encara la pintura como si estuviera maquillando. En la actualidad, tienes gente que no sabe mucho más de pintura que ella, pero sin embargo siente que debe pintar cosas grandes, y pinta cosas grandes. Y esas cosas grandes se venden, y la gente las cuelga en sus casas. Si miras un poquito más de tiempo eso, te das cuenta de que como trabajo artístico llora, en realidad, porque no es lo que pretende ser. Pero como la crítica ya no tiene cómo meter su pie antes de que cierren la puerta, que cierren el negocio, lo que ocurre es que esas cosas se compran, y pasan por ser representativas del arte contemporáneo. En realidad no son representativas de nada, salvo de una ambición y una voluntad particular del artista.

RQ: Si el rol de la crítica es poner su pie en la puerta, ¿Qué cosa es el gestor? ¿Un facilitador?

JV: Sí, es un facilitador, pero a la vez es como el intermediario estrella. La institución busca al gestor porque el gestor ha sabido hoy día vender su imagen como necesaria, y como infalible muchas veces, lo que es un problema. No puedes hacer algo si no buscas a… En el teatro eso se ve más claramente, ese gestor ha pasado a llamarse productor. Pero en las artes visuales todavía no hay un gestor infalible. En el momento en que el gestor infalible surja en nuestro medio, me imagino que va a ser un poco dramático para todos.

RQ: Dijiste hace un rato que, ante la ausencia de crítica, la dimensión verdadera de las cosas estaba trastocada por la forma en que realmente se vendía. ¿Qué proporción crees que hay en la vida cultural peruana que caiga en esa definición? ¿Qué proporción de músicos, artistas, o escritores están inflados y se muestren como algo que en realidad no son, merced de una ausencia crítica?

JV: Voy a decir solamente de lo limeño. El porcentaje de la vida cultural limeña que está así marcada, me parece que debe ser como del 85%.

RQ: ¿Qué construye ese consenso contrario, entonces? ¿La información corporativa?

JV: Sí, es algo así como que ahí donde depositas tu dinero, lo inflas. Es como La sociedad del espectáculo. ¿Te acuerdas de la definición de Debord? Es como si el capital llenara la imagen, pero la llena a una plenitud que casi rebasa su encuadre. Lo peor, sin embargo, es que muchas veces nos damos prisa en sensaciones de derrotismo, y tendemos a deprimirnos en la situación en la que estamos, y perdemos energía y la capacidad de emprender algo. Creo que esos son los momentos en que cedemos más todavía. Si al menos pudiésemos discutir si ese 85% del que hablo es real o no, creo que sería interesante. Yo quisiera que alguien me demuestre que estoy equivocado.
Es como si todo pudiera ser reductible a nombres propios, que barajados adecuadamente colman el espacio de la visión y te hacen pensar que no estamos tan mal, porque hay un peruano que dirige la NASA (risas), cosas por el estilo.

RQ: En este caso me refiero al maquillaje de la información, es un buen negocio inflar cosas. Ese simulacro es también como una herencia pesada de la dictadura, que se armó en base a eso. Es raro cómo ya pasada la dictadura (entre comillas, claro) todavía seguimos viviendo sus efectos, como la desaparición de la crítica, el simulacro de la información.

JV: Hay una generación más joven que no tiene la carga de haber visto que esto ocurra. Esa generación joven, sin embargo, no parece tener nada clara la noción de esfera pública. De repente son más solipsistas, o tal vez egoístas a un nivel bien básico. Yo creo que tarde o temprano van a ir descubriendo las cosas, y probablemente no tienen el lastre de lo vivido, y pueden hacer algo que responda a necesidades y que cuestione los espacios institucionalizados de una manera adecuada. Pero creo que esa generación más joven necesita intercambio entre sí, y una cierta priorización de intereses.

RQ: En este contexto la aparición de un espacio como [e]star, que busca marcar la diferencia en términos expositivos, de atracción de públicos y artistas heterogéneos ¿Podemos esperar también la aparición de espacios de crítica que nos devuelvan eso en que tú estás pensando ahora?

JV: Podemos esperarlo, pero creo que en la circunstancia actual, individuos que harían esa crítica, serían genuinamente como unos marcianos. La reaparición de la crítica en el espacio limeño va a ser una acción subversiva. Siempre me acuerdo de un texto que escribiste en que te referiste al crítico como un aguafiestas. Para que reaparezca el crítico en la escena actual, el individuo tiene que estar preparado para ser el perfecto aguafiestas, y soportar esa presión. Me parece muy interesante que a lo largo de la conversación hayan ido ligando lo que ocurre con la esfera de lo cultural con la esfera mayor de la vida peruana. En lo que quisiera incidir es: ¿por qué tendría la producción de lo simbólico –para la cual no hay maquinaria productiva, ni grandes intereses comerciales, económicos y políticos–, encorsetarse o ponerse la camisa de fuerza, que implica actuar como el resto de la vida peruana? ¿Nos hemos debilitado hasta ese punto?



(Desgrabación: Luciana Olmedo)

(1) Rodrigo Quijano nació en Lima en 1965. Es crítico, poeta y se desempeña como curador independiente. Entre sus muestras merecen destacarse Con los anteojos de azufre: César Moro, artista plástico, Benjaminiana: 7 artistas desde la mirada de Walter Benjamin y, más recientemente, Still Life, Naturaleza muerta - Arte contemporáneo británico y peruano. Ha colaborado en los principales medios periodísticos de su país y también ha publicado diversos ensayos, entre los que se encuentran El Museo Hawai. Una naturaleza muerta de la cultura (Ritual de lo Habitual editores, 1999), Puntos cardinales (Quidam ediciones, 2001), Lima 01-La ciudad por el ojo de la aguja (Ediciones del Escusado, 2001), e Historia, modernidad y ruina peruana (Ritual de lo Habitual ediciones, 2004). Es miembro del finado espacio La Culpable y editor de la revista Juanacha.

(2) Eliana Otta es artista y miembro del ex espacio La Culpable, así como del comité editorial de la revista Juanacha.

(3) Jorge Villacorta es crítico de arte y curador independiente. Titulado en genética en la Universidad de York, Gran Bretaña, ha desarrollado paralelamente a su actividad científica un fuerte interés en la investigación en artes visuales contemporáneas en el Perú. Desde 1997 es Profesor de Arte y Comunicación en la Maestría de Comunicaciones (PUCP). Fue asesor de Parafernalia, galería de arte, entre 1993 y 1997. Ha tenido a su cargo la organización de distintas exposiciones, entre ellas: Desplazamientos / Carlos Runcie Tanaka (curaduría); ¿¡Kontrakultura!? / Herbert Rodríguez: Retrospectiva del Arte alternativo en Lima, 1979-1997 (curaduría); Geografía de los No-Lugares (curaduría); Pacto con el Momento Incierto (co-curaduría) y por último El Laberinto de la Choledad (co-curaduría), una panorámica de las artes visuales peruanas de 1979 a 1999. Reside en Lima y actualmente es el director de [e]star, un nuevo espacio de arte en el centro de la ciudad.

(4) Sebastián Salazar Bondy (1924-1964), autor del emblemático ensayo Lima la horrible [1964], título tomado a su vez de un célebre poema de César Moro (1903-1956).

(5) “Wilson” es el nombre genérico de varias manzanas en el centro de la ciudad que aglutinan a una innumerable cantidad de impresores e imprentas digitales informales, además de serígrafos y venta de software pirata.