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sábado, noviembre 12, 2011

Reflexiones acerca del trabajo de Teresa Burga - Eliana Otta

Reproduzco el hermoso texto de Eliana Otta, leído en la presentación del libro Teresa Burga. Esquemas. Diagramas. Intervalos. 7.9.10, realizado el pasado lunes 31 de octubre en el ICPNA de Miraflores.

En la presentación nos acompañaron el crítico Jorge Villacorta, la artista Gilda Mantilla y la artista Eliana Otta. Más información sobre la exposición aquí, y sobre su secuela en Stuttgart, Alemania, aquí.

Mil gracias a todos los que asistieron a la presentación!
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Reflexiones acerca del trabajo de Teresa Burga
Eliana Otta



Este año la revista Somos cumplió 25 años y editó un número especial en el que resumió su visión del Perú en las categorías en las que suelen dividir las publicaciones locales los complejos entramados que prefieren ignorar cuando no aportan a sus discursos mercantiles de turno. Aunque cada vez hay menos que leer en esa revista, han habido momentos en los que ha tomado el pulso a la escena local, como parte de uno de los periódicos en lo que algún rezago de crítica artística ha podido subsistir.

En el recuento mencionado, el repaso a las últimas dos décadas de producción artística no incluía el nombre de una sola mujer. En las dos páginas dedicadas a la “cultura” la única imagen de una mujer era la de Blanca Varela. Esta exclusión es sintomática de las condiciones de los sistemas del arte en el país y su relación con los medios de comunicación, activos generadores de un parnaso de prominentes figuras masculinas de gran demanda en el mercado. Es por eso que no es de extrañar el perfil bajo que la trayectoria de Teresa Burga ha mantenido hasta que Miguel López y Emilio Tarazona decidieron, afortunadamente, investigarla.


Sobre todo cuando sabemos que desde el inicio de su carrera, Teresa asumió su quehacer como algo que existía ajeno a los vaivenes y tendencias de la compra y venta. Sin preocuparse por un reconocimiento traducible en lo mediático o lo tasable, su uso del tiempo parece haber obedecido a un ritmo muy particular, totalmente maleable a sus necesidades de experimentación. Quizá cargado de la densidad del tiempo cuyo transcurrir se hace notar al emplearse en actividades impersonales o monótonas, como las que podía realizar en las aduanas, donde trabajó gran parte de su vida para mantener la independencia que le permitió llevar tan lejos la “improductividad” del trabajo artístico.


Cuando conocí a Teresa en el 2007 para restaurar la “cama-mujer” que se mostraría en la exposición “Arte Nuevo”, me sorprendió la desafección con la que se expresaba sobre las creaciones, que conservaba entonces aún en desorden, por diferentes partes de su casa. Años de existir sin recibir atención o comentario alguno contrastaban con la gran emoción que Miguel y yo compartimos entonces al descubrirlos. La ausencia de interlocutores que había caracterizado su proceso artístico, contrasta también enormemente con el espacio que su aparición en la historia del arte peruano reciente llena para personas como yo, que encontramos de pronto un importante referente hacia donde mirar y que podemos alegrarnos y enorgullecernos de sentirnos en cierta manera herederos de algunas de sus preocupaciones y estrategias.



Pero una mayor difusión de su obra no hará que Teresa cambie su forma de contarla, pues para ella parece haber sido siempre natural tener una idea y llevarla a cabo, y no parece encontrar mayor mérito en este hecho. ¡Como si para todo el mundo fuera lo normal ver hecho realidad algo que imaginó!, ¡Como si todo el mundo se atreviera a probar tantas maneras de hacer las cosas, tantos lenguajes y códigos distintos! ¡Como si fuera lo habitual despreocuparse de categorías, etiquetas, expectativas ajenas y de las estructuras del contexto! Por eso creo que en la foto frontal de “Informe autorretrato”, Teresa se ríe ligeramente. Sabe que está concretando otra idea y que de esa podrá pasar a otra, porque tal como cita Marie-France Cathelat a Mercedes Cabello en el libro, “toda idea invita otra mayor que la ha de suceder”.


En este caso podemos ser testigos de la variedad de recursos con los que Teresa materializó lo que miraba y pensaba. Y en el conjunto de piezas que he conocido a través del libro me sorprendió encontrar la “Estructura Propuesta Sonido”: partituras realizadas en base a un poema de, nuevamente, Blanca Varela, con quien creo que Teresa comparte la discreta concisión de quien mira con distancia, atentamente, los fenómenos pero sin pretender traducirlos o explicarlos. Los disecciona y ofrece pistas, señalamientos específicos, aparentemente desapasionados pero que expresan latencias, pulsiones de un compromiso vital de orden mayor, de una voz que no se debilita por existir solitaria y cuyos caminos tocan sutil pero íntimamente a quienes están a la escucha.

Desde hace un tiempo vengo pensando qué preguntas deberían incluirse si se hiciera una nueva versión de “Perfil de la Mujer Peruana”, a 30 años de su elaboración, por parte de Teresa y Marie-France Cathelat. Aquel proyecto inclasificable por ser participativo, de investigación, procesual, editorial y expositivo abarcó un abanico de temas cuya actualidad y carácter de urgencia, respecto a los temas sobre los que llamaba a la reflexión, lamentablemente, se mantiene casi inalterada. Tres décadas después de que esta artista y esta investigadora se unieran para tratar de poner en debate cuestiones tradicionalmente invisibilizadas en nuestro país respecto a los alcances y límites del rol de la mujer en la sociedad, la primera candidata presidencial con reales posibilidades de ganar, usó su condición de mujer y de madre como garantes de una honestidad y confianza que poco tenían que ver con su prontuario y el de su partido. Así también, las recientes opiniones que declararon la inutilidad del Ministerio de la Mujer al habérsele quitado la responsabilidad de los programas sociales, evidencian la preeminencia del imaginario que equipara mujer con familia e, independientemente de la pertinencia de dicha institución, muestra una alarmante indiferencia hacia la agenda pendiente en temas de género. En el año 81,

“Perfil de la Mujer Peruana” planteó abiertamente preguntas que hoy son aún consideradas tabú, y que son ineludibles para alcanzar la autonomía de la mujer para empezar, respecto a su propio cuerpo.

En ese sentido rescato el comentario de Mirko Lauer, cuando en el libro sostiene “mi impresión es que lo que nos están diciendo es: nosotras podemos hablar en términos artísticos sobre la mujer y decir cosas más importantes, más interesantes y más relevantes de las que probablemente 120 años de lienzos en este país han presentado. Nosotras estamos en condiciones de superar esta visión artística de la mujer en el Perú e ir más allá de lo que la vista da, ir más allá del ojo, y hacer una especie de corte transversal de esta realidad y, gracias al recurso de liberar el arte de la pura visibilidad, del recurso básicamente primitivo de presentar la imagen pintada, crear un conocimiento de tipo nuevo.”

Leer esta cita de hace treinta años me hizo recordar algo que leí hace tres meses en la introducción que Pablo Oyarzun hace a su traducción de “El Narrador” de Walter Benjamin: “el índice fundamental del “presente” es la complejidad de las relaciones que constituyen el mundo moderno, una complejidad que impone por doquier el trabajo de la mediación (…) El mundo como obra humana desplaza a la obra de arte como reflejo del mundo (…) De ahí que también la única vía por la cual sea posible hacerse cargo de tal complejidad, llevando a la concreta realización de ese mundo como espacio histórico de la libertad realizada, es la misma que está en las bases de su progresiva construcción, es decir, el desarrollo pleno de la reflexión. Esta, en un sentido general, podría referirse al modo de producción del mundo moderno en cuanto tal, cuya experiencia matriz tendrá que ser, de ahora en adelante, reflexiva, no reflejada.”

Admiro a Teresa porque ejerció libremente el desarrollo pleno de la reflexión y lo seguirá haciendo, según me han contado. Admiro a muchas artistas mujeres que no salen en recuentos pues carecemos de espacios serios de crítica de arte. Y admiro a muchos artistas hombres que también liberan con su quehacer las posibilidades del arte y el conocimiento, siguiendo sus intuiciones solitarias hasta volverlas algo para compartir, como han hecho Miguel y Emilio con este libro y con las exposiciones por las que conocí el trabajo de Teresa. Agradezcamos que su trabajo no está disperso en casas particulares, si no que es un cuerpo complejo y disponible para ser mostrado y pensado por fin, como lo merece.



miércoles, octubre 20, 2010

Ya salió el catálogo de 'Subversive Practices: Art under Conditions of Political Repression. 60s-80s/ South America / Europe'

Hace un par de semanas empezó a circular el catálogo de la exposición Subversive Practices: Art under Conditions of Political Repression. 60s-80s/ South America / Europe, que co-curamos junto a Emilio Tarazona el año pasado en Alemania y donde se presentó un conjunto bastante amplio de experiencias críticas peruanas situadas entre el golpe militar de Velasco de 1968 y el autogolpe de Fujimori de 1992. El catálogo está dividido en las distintos subcapítulos curatoriales, y en el caso nuestro hemos compilado una constelación de imágenes, documentos y registros de experiencias críticas importante de considerar --muchas de las cuales incluso no habían sido exhibidas ni reproducidas previamente. Nuestra sección incluyó obras, experiencias y documentación y proyectos de Hugo Salazar del Alcázar, Lucy Angulo, Luis Arias Vera, Teresa Burga, Jorge Eielson, Rafael Hastings, Taller E.P.S. Huayco, Francisco Mariotti, Alfredo Márquez, Yvonne von Möllendorff, Grupo Paréntesis, Herbert Rodríguez, Jesús Ruiz Durand, Emilio Hernández Saavedra, Juan Javier Salazar, Sergio Zevallos, entre otros. La publicación que ha resultado de este proyecto que involucraba a curadores de diversos países, tiene alrededor de 600 páginas e incluye conjunto numeroso de textos e ilustraciones. Reproduzco el anuncio del libro de la web de la institución y algunas páginas del mismo. Espero que si les interesa puedan adquirirlo. Dejaremos un par de ejemplares también en la biblioteca del MALI.
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Subversive Practices: Art under Conditions of Political Repression: 60s–80s / South America / Europe

Eds.: Hans D. Christ, Iris Dressler
Published by Hatje Cantz
ISBN: 978-3-7757-2755-6
584 pages, German-Englich, 804 illustrations (541 in color)
Format: 17 x 24 cm, Hardcover
Price: 39,80 Euro
Members of WKV: 35 Euro
Online Order
or at:
Christian Wick
Fon: +49 (0)711-22 33 7-16
Fax: +49 (0)711-29 36 17
wickremove-this@remove-thiswkv-stuttgart.de

The catalogue Subversive Practices, published in the framework of the eponymous exhibition at the Württembergischer Kunstverein in 2009, focuses on experimental and conceptual artistic practices generated under conditions of political repression in South America and Europe during the nineteen-sixties to eighties. Artistic practices are explored that not only call into question the traditional conception of art, the institution, or the relationship between art and public, but that were also posited against the existing political systems of power. Subversive Practices offers—besides documentation of the exhibition, in which over three hundred works were presented, and an introduction to its thematic fields—contributions by the thirteen co-curators as well as texts, manifestos, and scripts originating in the nineteen-sixties to eighties, with most translated into German and English for the first time.

With texts by

Ramón Castillo / Paulina Varas, Lutz Dammbeck, Hans D. Christ, Fernando Davis, Iris Dressler, Cristina Freire, Sabine Hänsgen, Miguel A. López / Emilio Tarazona, Ileana Pintilie Teleaga, Valentín Roma / Daniel García Andújar, Annamária Szőke / Miklós Peternák, Anne Thurmann-Jajes

With historical texts by
Juan Acha, Gábor Altorjay, Jorge Eielson, Miklós Erdély, Carlos Ginzburg, Ion Grigorescu, Indigo-Group, Mirko Lauer, Francesco Mariotti / José Andrés Lacko, Andrej Monastyrskij, Manuel Vázquez Montalbán, Paul Neagu, Gyula Pauer, Luis Pazos, Juan Carlos Romero, Edgardo Antonio Vigo, Horacio Zabala

and
Bibliography; Register; List of works; exhibition's documentation

Artists
Carlos Altamirano, Gábor Altorjay, Lucy Angulo, Ângelo de Aquino, Luis Arias Vera, Artists for Democracy, Auto-Perforations-Artisten, Artur Barrio, Horia Bernea, Ricardo Bofill / Taller de Arquitectura, Leonor Chocano, Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC), Micha Brendel, Teresa Burga, Ulises Carrión, Dalibor Chatrný, Carlfriedrich Claus, Fernando França Cocchiarale, Colectivo de Acciones de Arte (C.A.D.A.), Alberto Corazón, Attila Csernik, Lutz Dammbeck, Guillermo Deisler, Eugenio Dittborn, Juan Downey, Jorge Eielson, Miklós Erdély, Roberto Evangelista, Constantin Flondor, Die Gehirne, Generative Art Group, Carlos Ginzburg, Daniel Giralt-Miracle, Ion Grigorescu, Grup de Treball, Grupo Paréntesis, Grupul Sigma, Gyula Gulyás, Claus Hänsel, Rafael Hastings, Tamás Hencze, Paulo Herkenhoff, Emilio Hernández Saavedra, Joseph W. Huber, Pavel Ilie, Indigo-Gruppe / Indigo Group, IPUT, Kanal X, Iosif Király, Károly Kismányoki, Jiří Kocman, Kollektive Aktionen / Collective Actions, László Lakner, Leslie Lee, Carlos Leppe, Gastão de Magalhães, Ernesto Maguiña, Oskar Manigk, Francesco Mariotti, Alfredo Márquez, László Méhes, Norbert Meissner, Gonzalo Mezza, Yvonne von Möllendorff, Antoni Muntadas, Paul Neagu, Olaf Nicolai, César Olhagaray, Clemente Padín, Letícia Parente, Catalina Parra, Gyula Pauer, Luis Pazos, Dan Perjovschi, Géza Perneczky, Sándor Pinczehelyi, Júlio Plaza, Féliks Podsiadly, Pere Portabella, Mario Pozzi-Escott, Consuelo Rabanal, Robert Rehfeldt, Herbert Rodríguez, Juan Carlos Romero, Lotty Rosenfeld, Jesús Ruiz Durand, Juan Javier Salazar, Hugo Salazar del Alcázar, Sau-Kerle (aka Schleim-Keime), Valeri Scherstjanoi, Cornelia Schleime, Tamás St. Auby (aka Tamás Szentjóby, Tamach St. Aubsky, St. Jauby, Tamás Stjóby, Tamás Szentjóby), Petr Štembera, Gabriele Stötzer, Taller E.P.S. Huayco, Péter Türk, Regina Vater, Manuel Vázquez Montalbán, Cecilia Vicuña, Edgardo Antonio Vigo, Sala Vinçon, Krzysztof Wodiczko, Ruth Wolf-Rehfeldt, Horacio Zabala, Sergio Zevallos, Zwitscher-Maschine und andere.



martes, octubre 05, 2010

Exposición retrospectiva de Teresa Burga en Lima

Por el mínimo tiempo que he tenido estas últimas semanas no he podido ni siquiera anunciar la exposición retrospectiva de Teresa Burga que curamos, Emilio Tarazona y yo, en las galerías del ICPNA de San Miguel y del ICPNA de Miraflores. Fue un trabajo largo, derivado de las investigaciones iniciadas por ambos en 2006 sobre experiencias críticas locales poco documentadas, y en este particular caso, asociadas al arte conceptual y experiencias desmaterializadas desde los años 60 en adelante. Esa iniciativa conjunta nos permitió presentar en marzo de 2007 la exposición La Persistencia de lo Efímero. Orígenes del no-objetualismo peruano: ambientaciones / happenings / arte conceptual (1965-1975), la cual exhibió un conjunto amplísimo de documentos, registros, fotografías y obras que habían sido escasamente discutidas o del todo desconocidas por la historiografía del arte. En aquella ocasión, la obra de Teresa Burga tuvo una presencia importante en particular con la obra Autorretrato. Estructura. Informe. 9.6.72 (1972), la reconstrucción de Obra que desaparece cuando el espectador trata de acercarse (1970), y varias piezas conceptuales sobre papel y fotografías realizadas por la artista en Chicago durante 1970 y 1971. Y desde entonces fue evidente para nosotros la importancia de empezar a reconstruir aquel itinerario que llegaría hasta los 80, tan relevante como injustamente olvidado.

La exposición retrospectiva que aquí presentamos, bajo el título Teresa Burga. Informes. Esquemas. Intervalos. 17.9.10, es así parte de un proyecto mayor de recuperación de fuentes de esos años y lectura crítica de nuestro pasado reciente. La exhibición permite además presentar un conjunto muy numeroso de obras y proyectos que, por distintos motivos, no llegarían a ser exhibidos públicamente --es significativo advertir que gran parte de su producción en Lima se produce en los años del gobierno velasquista y sus postrimerías. Una obra que desde sus comienzo inició una persistente investigación sobre las posibilidades de la representación, vinculándose al llamado conceptualismo desde los tempranos 60, y desde entonces poniendo en marcha un proceso enérgico de disolución del soporte y experimentación estética contaminada por las teorías del lenguaje y los análisis científicos. Reproduzco aquí nuestro texto escrito para el tríptico de la muestra y además algunas pocas fotografías (tomadas al vuelo por Dorota Biczel) de ciertos pedazos del montaje.

La exposición se presenta en la Galería ICPNA San Miguel hasta el 7 de noviembre, y en la galería ICPNA Miraflores hasta el 17 de octubre.
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TERESA BURGA
INFORMES. ESQUEMAS. INTERVALOS. 17.9.10

Esta exhibición antológica resitúa la presencia decisiva –tanto por su audacia experimental como por su lucidez– de una trayectoria que ha resultado un caso marginal e inexplorado para la historia del arte peruano contemporáneo. La obra y proyectos de Teresa Burga (Iquitos, 1935) aquí desplegados no se proponen simplemente ampliar los referentes de una narrativa ya consolidada, sino sacudir los criterios a través de los cuales –a falta de un debate e investigación continuos, coludido con una empobrecida recepción– se ha construido un consenso más o menos homogéneo sobre lo que el circuito local de las artes visuales pondera. Frente a esa historia esta exhibición marca un recorrido disidente, y pretende ser menos una contribución que la puesta en evidencia de un permanente conflicto.

Es desde aquella discontinuidad que su obra comienza hoy a sostener un enrarecido diálogo con experiencias del arte más reciente. Esta producción se caracteriza por una enérgica disolución del objeto (artístico): una erosión y señalamiento crítico de sus soportes materiales, pero así también sociales. No es difícil leer tras los desencuentros y silencios alrededor de su trabajo las rupturas e ilusiones desplazadas del anhelo desarrollista a mediados de los 60, las posteriores contradicciones de la promesa revolucionaria, así como las diásporas en el escenario de violencias extremas de los 80. Para éstos últimos contextos, las tentativas de Burga serían poco menos que compresibles. Pese a ello, la ostensible vitalidad revelada (muchas de sus obras son aquí por primera vez exhibidas) nos introduce a uno de los más intensos itinerarios en el reverso de la historia.

Obra que desaparece

Egresada de la Universidad Católica en 1964, su trabajo recorre el campo de la pintura y el grabado en la primera mitad de los 60. Su serie de linóleos Lima imaginada (1965) ofrece representaciones urbanas realizadas a partir de imágenes guardadas en la mente, suprimiendo con ello el protagonismo del referente concreto. Poco después, Burga participa de las transformaciones renovadoras en la plástica y la consolidación de tendencias de vanguardia a través del Grupo Arte Nuevo (1966-1968). Tras una ausencia de dos años a fines de esa década, la artista regresa a Lima luego de sus estudios en el School of the Art Institute de Chicago. Desde entonces incorpora procesos experimentales y nuevas estrategias creativas: el uso de tecnologías de la información, registros científicos y un claro interés en trabajar con ‘conceptos’. Su trabajo deviene muchas veces en reportes, descripciones y esquemas que documentan acciones o propuestas a realizar, utilizando la estadística para releer el entorno. Y en otros casos, traduciendo la realidad y el lenguaje a diferentes códigos, cuantificando y problematizando una existencia que suponemos concreta y que Burga ausculta con cierta obstinación, ya se trate de su propio cuerpo, un poema, una comunidad definida o un segmento concreto del espacio urbano.

Escasas serán, sin embargo, las posibilidades de mostrar su experimentalismo más enérgico. Serían tan solo dos sus apariciones públicas en el contexto artístico limeño de los 70: Autorretrato. Estructura-Informe 9.6.72 (1972), y 4 mensajes (1974), ambas exhibidas en la salas del ICPNA. En aquel reformismo militar su propuesta será una afrenta prácticamente sin interlocución. Burga emprende, no obstante, un ininterrumpido trabajo que abarca series de dibujos, juguetes no-útiles y proyectos imposibles.

Perfiles y brechas

Reaparece en la escena a inicios de los 80 cuando presenta, junto a Marie-France Cathelat, el proyecto Perfil de la mujer peruana (1980-1981). Expuesto inicialmente en el I Coloquio de Arte No-Objetual y Arte Urbano en Medellín y luego en el Auditorio del Banco Continental en Lima, esta obra despliega una investigación y estudio sociológico sobre la situación de la mujer de 25 a 29 años de la clase media peruana, realizada a través de encuestas sobre la condición femenina desde sus aspectos políticos, económicos, religiosos, raciales, jurídicos y sexuales. Ya en 1967, a través de maniquíes y ambientaciones pop, Burga había adelantado una reflexión sobre el sentido común que asocia indiferentemente lo doméstico y lo femenino. Manteniendo un mismo aliento, la brecha entre ambas propuestas es también el periodo de consolidación de una nueva agenda feminista local.

Como los intervalos de tiempo rigurosamente consignados en varios de sus dibujos --a modo de cronómetro que registra el proceso de producción de la imagen-- esta exposición es también un intento de tomar el pulso al presente. Así como Burga ha producido un conjunto de documentos rigurosos del pasado reciente, y no solo en el terreno de lo artístico, el recorrido que aquí se propone es una suerte de archivo que pone en intervalo precario las bases en las que se ha consolidado el lugar común de la historia del arte en las últimas décadas.

Emilio Tarazona + Miguel A. López
Lima, agosto 2010



Teresa Burga. 4 Mensajes. 1974. Instalación de medidas variables

Teresa Burga. Autorretrato. Estructura. Informe. 9.6.72 (1972)
Instalación de medidas variables

Vista de montaje. Dibujos varios producidos en los años 70
Teresa Burga. Sin título. 1967.
Objetos restaurados en 2010 y 2007 respectivamente


Vista de instalación y detalles de objetos del proyecto realizado por Teresa Burga y Mari-France Cathelat (ISA, Investigaciones Sociales Artísticas) Perfil de la Mujer Peruana (1981), reconstruidos para esta exposición.

viernes, julio 23, 2010

Regresando a Lima

Anduve toda la semana pasada en Berlín y sin posibilidades de actualizar el blog. Termino ya dentro de poco mi residencia en Utrecht, en el BAK, invitado por el curador rumano Cosmin Costinas en el marco del proyecto Former West, un proyecto amplísimo de relectura de las transformaciones estéticas, culturales, económicas y políticas introducidas por los acontecimientos de 1989. Fueron tres meses de trabajo intenso, viajes, escritura, lectura y relevamiento de algunos materiales y experiencias que nuestros violentos 80s regaron como una diáspora fuera de nuestro país, y en particular en esta residencia sobre la del Grupo Chaclacayo. El trabajo empezó ya hace algunos años con Emilio Tarazona, pero finalmente ahora se viene encarrilando para que su recuperación permita abrir una discusión pública sobre los modos de hacer política desde el cuerpo que emergen entonces por fuera de los discursos ortodoxos, pero también sobre ciertos aspectos negados y reprimidos dentro de las configuracions consensuales en torno a las razones y procesos de la guerra. No me cabe duda que interrogarnos por nuestro pasado es siempre a la vez una pregunta por el futuro, y más aún por el estado presente de nuestras políticas, modelos de identidad y formaciones de comunidad organizadas ya casi homogéneamente en torno al consumo, y que responden a una concepción despolitizada de lo civil, de lo ciudadano o de lo democrático. Es quizá allí donde la cultura, la estética, la imaginación radical, es capaz de oponer nuevos sentidos y representaciones diferenciales de resistencia que pongan en crisis la paranoia policial pero también el profundo desprecio de un Estado necolonial solo preocupado en proveer infraestructura para la acumulación del capital para una sociedad de sujetos con 'espíritu de empresa' --creo que el actual nombramiento del fujimorista German Kruger Espantoso como actual Ministro de Cultura es un perfecto síntoma de esos modos de reconversión insulsa de la noción de cultura. Pero me estoy desviando demasiado, el objetivo de este post era decir que regreso a Lima la próxima semana con las ganas de quedarme trabajando allí por una temporada. Así que, en plan mudanza ya decidido, mi base personal de operaciones (mudanza junto con mi novia, es decir, nuestra base) al menos hasta el final de 2011 volverá a ser Lima luego de dos años y medio de estar fuera. De este periodo en residencia en Utrecht me llevo además una edición ya lista de Tercer Texto (Third Text) que estoy co-editando con Ana Longoni sobre antagonismos desde el arte y nuevas formas de la política en América Latina entre los 60 y 80, el cual ha reunido un nutrido conjunto de reflexiones transversales continentales y que será publicada pronto; pero además dos proyectos de libros para culminar en esta futura temporada (uno ya a medio escribir y el otro ya en estructura); un proyecto grande de investigación para poner en marcha en Lima y, por supuesto, todos los privilegios que otorga el mirar estas experiencias críticas con cierta distancia, desde nuevas perspectivas geográficas y políticas y nuevos tramados afectivos que revelan siempre otros aspectos de las cosas. Es un privilegio sin duda, y en ese sentido se trata también de una responsabilidad. Y un deseo. Veremos que sucede hacia adelante entonces. Lo primero a atender es la exposición retrospectiva de Teresa Burga que abre a fines de setiembre, y mis emociones ya están sobre ello.