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viernes, junio 17, 2011

Carta abierta al Ministro de Cultura - Víctor Vich

Quizá en un país como el Perú nada hubiera podido impedir que Alan García instalara ese Cristo en el morro solar. La falta de instituciones (y de unos medios de comunicación que nunca ayudan a redefinir la política) da pie a que ella siga entendiéndose como la necesidad de hacer “grandes obras” y nunca como la urgencia por construir aparatos institucionales sólidos y descentralizados que impidan el paso de la autoridad al autoritarismo. La falta de instituciones en el país promueve que un Presidente, cual Rey, pueda hacer lo que quiera, como quiera y donde quiera.

Pero en esta historia del Cristo en el Morro Solar, sí hay un responsable adicional y es necesario decirlo aunque ello me cueste el saludo y la amistad universitaria. Me refiero al Ministro de Cultura Juan Ossio. Me explico mejor: si ha existido alguna autoridad que pudo haber contribuido a frenar tal barbaridad, esa debió haber sido el Ministro de Cultura, quien debió mostrar su disenso y no defender lo indefendible. ¿Por qué no lo hizo? La respuesta no es difícil: porque en el Perú hasta los sectores más ilustrados siguen entendiendo la política como una “prebenda” y como un conjunto de favores que hay que agradecer; porque en el Perú la política sigue siendo una suma de complicidades con el “amo tutelar” a quien nunca hay que cuestionar y al que hay que apañar en todos su engreimientos.

El Ministro Ossio debió discrepar de tal atentado contra la ciudad y liderar la oposición contra ese monumento vergonzoso que es una ofensa múltiple a nuestra propia tradición religiosa, al espacio público, a todos los artistas del país y a las propias políticas culturales que en este momento muchos colectivos, intelectuales y activistas están intentado ejecutar en el Perú. El Ministro Ossio debió renunciar a su cargo y hacer entrar en razón al presidente, o enfrentarse a él. Quizá, si él renunciaba, hubiera existido una pequeña crisis de gabinete y algo se hubiera podido negociar. El propio Ministro hubiera podido liderar la oposición con todo el sector cultural y ello hubiera contribuido a su mayor cohesión. No conozco a nadie del sector cultural que se encuentre a favor de ese monumento atroz e indefendible. No hay que ser ningún radical para afirmar que se trata de una obra absolutamente demencial.

Pero lo que más llama la atención de toda esta historia es que el Ministro Juan Ossio sea un antropólogo de profesión, es decir, una persona que apuesta por las particularidades locales y que las defiende y las fomenta. La antropología, hasta donde yo sé, hace todo lo contrario a promover la imitación burda de otras culturas y ha sido justamente esa disciplina la que ha descubierto que ese tipo de prácticas son siempre un gesto autoritario de poder.

Da mucha pena que el Ministerio de Cultura termine así su primer periodo de funcionamiento. Hoy sabemos que la aprobación de tal monumento sólo duró un día en Ministerio de Cultura. Es muy triste haber descubierto eso. O quizá haya que decirlo mucho más académicamente: en lugar de convertir a la cultura en un agente que contribuya a la construcción de una mayor ciudadanía garantizando, sobre todo, el derecho de las minorías, lo que hoy tenemos son las muertes de Bagua, Islay, la crisis actual con la comunidad Aymara y los decretos que fomentan la impunidad en la gestión pública; en lugar de utilizar la cultura para introducir nuevas representaciones que cuestionen a los poderes existentes, lo que tenemos es un ministerio que se somete al poder y que avala la imposición de una copia. Mucho más aún: en lugar de fomentar a la cultura como la instancia más crítica de una sociedad (al estilo de la crónica de Guamán Poma), lo que hoy se nos entrega es su conversión en una institución servil a un presidente loco. Tristísimo. O patético, por decir lo menos.


Víctor Vich

viernes, julio 09, 2010

Convocatoria Centro Abierto 10

http://www.centroabierto.org/

martes, junio 15, 2010

Reponen las piedras (y los nombres) de la escultura El Ojo que Llora

Entre la cantidad de notas que no dar cuenta la última semana hay varias publicadas en la bitácora de Micromuseo, en una serie de posts titulado 'batallas por la memoria'. Entre algunas notas recientes se destaca una polémica en torno a la remodelación del monumento a las víctimas del atentado de la calle Tarata en Miraflores, y un más reciente post sobre el pronunciamiento de los profesores de la facultad de arte de la Universidad Católica sobre la destrucción del monumento de Villa María del Triunfo. Reproduzco ahora una nota sobre la acción pública reciente que repuso las piedras del monumento de Lika Mutal agredido en abril del año pasado (ver aquí). Más información en la Bitácora de Micromuseo.
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BATALLAS POR LA MEMORIA VIII: La inscripción de los (otros) nombres


En diversos foros continúa el debate sobre la pertinencia de la inscripción del nombre del alcalde de Miraflores sobre el remodelado monumento a las víctimas del atentado terrorista en la calle Tarata. Pero tal vez el comentario más emotivo sea el menos deliberado, efectuado incluso varios días antes que esa controversia tomara cuerpo. Me refiero a la ceremonia ritual efectuada en el memorial El ojo que llora, concebido por Lika Mutal como un homenaje a los caídos durante nuestra aún reciente violencia grande. Allí el 3 de junio varios artífices –incluyendo a los grupos Yuyachkani y Arena y Esteras– acompañaron con sus sones y sus danzas la reposición de las piedras simbólicas en que los nombres de las víctimas aparecían antes pintados y ahora grabados: incisos sobre la materia telúrica como una huella mnemónica en la historia misma. Un gesto de enorme carga simbólica.

Transcribo a continuación la información sobre el tema circulada por los organismos de derechos humanos.


Gustavo Buntinx




Artistas participan en colocación de piedras en El ojo que llora


El día de ayer un grupo de artistas se hizo presente en el memorial El ojo que llora para participar en el proceso de recolocación de piedras con los nombres de las víctimas de la guerra interna. Cada uno de ellos cargó en sus manos una de las piedras, la que luego fue pegada en uno de los caminos del laberinto cuyas piedras se encuentran en proceso de restauración.

Al compás de la música y cantos de Yuyachkani, Carmen Ascarza y Norka Monzoni, los asistentes participaron de una emotiva actividad junto a los familiares de las víctimas, debido al ambiente especial elaborado por los artistas. El grupo Arena y Esteras dio un toque mágico al danzar en un mar de piedras, tomando gotas del agua de la fuente central, para limpiar delicadamente algunas de ellas.

Hasta el momento han sido colocadas 5800 piedras con los nombres restaurados, debiendo culminarse esta primera etapa en octubre alcanzando a los 10,000 nombres.

Una amplia jornada de colocación de las piedras se programa para el próximo 27 de agosto.
<http://spaces.live.com/spacesapi.aspx?wx_action=create&wx_url=/friends.aspx&mkt=en-us>

domingo, mayo 16, 2010

El velo como excusa - Xavier Antich

El 25 de julio de 1897 aparecía en La Vanguardia, entre los anuncios de espectáculos, una nota que hoy provoca estupefacción: “Los Aschantis. Pueblo negro, 150 individuos. Abierto de día y de noche. Ronda de la Universidad, 35. Entrada 1 peseta, los jueves día de moda, 2 pesetas”. Aunque parezca increíble, durante cuatro meses se expusieron en un solar de Barcelona, como si fueran animales exóticos, a los miembros de una tribu de Guinea, recolonizada entonces por los británicos. La exhibición, como testificaron las crónicas de época, fue un auténtico acontecimiento en la vida de la ciudad. Contribuyó lo suyo, por lo que parece, una efectista escenografía: barracas, dormitorios, talleres artesanales y cocinas. Algunos se quejaron de que faltaran árboles, accidentes del terreno y otras peculiaridades geográficas para que todo fuera más verosímil; alguien incluso sugirió que hubiera sido mejor acomodarlos en los jardines de algún parque, como a los animales. En este espacio cerrado, habitaron hombres, mujeres y niños, entreteniendo a los curiosos barceloneses, que pagaron encantados la entrada, con sus costumbres particulares, comidas, artesanía, bailes y canciones.

Entre las reacciones, hubo de todo. Desde la irritación puritana por la muestra de los cuerpos negros desnudos hasta el sentimiento de ofensa y agravio por la exhibición de rituales paganos. Por supuesto, también la benevolencia paternalista de quienes, vagamente inspirados por la idea del buen salvaje, reconocían su forma de vida, a pesar del cerco, como más simple y pura, más próxima al estado de naturaleza, que la propia de la industrialización occidental. En general, sin embargo, se elogiaba el interés por esta muestra de la vida salvaje y primitiva (“que la obra de la civilización no ha contaminado todavía”) pues, en última instancia, corroboraba la superioridad cultural de los colonizadores occidentales, que paseaban como un trofeo de guerra ese muestrario de vencidos.

A pesar de que L´Esquella de la Torratxa consideraba que “estaban allí como en su casa”, la realidad es que este fenómeno habitual en Europa entre 1874 y 1932 bien puede considerarse como una de las manifestaciones más inquietantes de la inferiorización del Otro en los orígenes de nuestra modernidad. El espectáculo de los zoos humanos, en todo caso, es un momento clave en la transformación del racismo científico en un racismo popular, arraigado en la convicción de la superioridad de la modernidad occidental. En la última década han aparecido, en el ámbito académico internacional, suficientes llamadas de atención sobre el fenómeno de la espectacularización de la alteridad. Un fenómeno que pone de manifiesto, al mismo tiempo, tanto la aversión ante la diferencia como el regodeo en el primitivismo de los otros: en ambos casos, sin embargo, a pesar del antagonismo de las posiciones, puede adivinarse la misma conciencia de superioridad.

No es del todo inoportuno recordar los orígenes de nuestras formas particulares de colonialismo cultural a la hora de abordar una cuestión tan compleja como la planteada a propósito del debate sobre el uso del velo en Europa. Porque produce una cierta perplejidad la contundencia y el simplismo con los que, demasiado a menudo, se está abordando el problema. Entre las reacciones habituales, tal vez puedan resumirse en tres las más peligrosas y preocupantes: en primer lugar, el nuevo racismo que ha reaccionado con una violencia inusitada ante la emergencia en nuestro espacio público de formas de vestir que son leídas como una ofensa a la identidad de acogida, supuestamente compacta (“si quieren vivir aquí, que se adapten a nosotros”); en segundo lugar, la ingenua convicción que disfraza de tolerancia un desinterés que bien puede ser otro rostro del desprecio (“que vivan y vistan como quieran”, “ellos son así”); y en tercer lugar, esa perversión lógica, de naturaleza conspirativa, que podría calificarse de demagogia metonímica (según la cual, llevar velo es, automáticamente, indicio de machismo y de fundamentalismo religioso).

Tal vez sea pertinente formularse algunas preguntas antes de dar respuesta cómoda o precipitada. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos del velo? ¿Cuál es el problema, el velo o la coacción a la libertad personal con la que automáticamente lo identificamos? ¿Las formas de vestir o la misoginia? En la oposición al uso del velo en el espacio público y en las apelaciones a legislar sobre las formas de vestir, insólitas en una sociedad democrática, conviven, a un tiempo, la irritación racista por la visibilidad de la diferencia y la sospecha automática de que es indicio de una coacción misógina de la libertad personal.

Por eso, el problema no parece que sea el velo en sí: basta conocer algo de este mundo para reconocer que, en muchos casos, el uso del velo es asumido con conciencia y libertad como una forma de afirmación cultural. Y, sin embargo, a pesar de saberlo, o de quererlo ignorar, demasiado a menudo nos amparamos en el mismo paternalismo, ya denunciado entre tantos otros por Edward Said, según el cual Occidente ha pretendido a menudo decidir sobre las otras culturas por considerarlas inferiores y menores de edad. Esa actitud, en la que incluso incurrió el propio Marx cuando en El dieciocho Brumario, sentenció que “no pueden representarse a sí mismos, deben ser representados”: por nosotros, claro, los occidentales, que sí sabemos lo que les conviene y lo que es mejor para ellos. Pero, ¿somos capaces de reconocer que los procesos de modernización tienen temporalidades diferentes? ¿Podemos pensar en ejercicios de libertad que conduzcan a opciones diferentes de las unánimemente reconocidas entre nosotros? ¿Estamos en condiciones de aprender lo que quiere decir convivir con la diferencia? El fantasma de Trento recorre Europa. Ojo con él.

[Publicado en La Vanguardia, 03 de abril de 2010] [imagen: Shirin Neshat, Speechless, 1996, B/W RC print and ink, fotografía: Larry Barns. Cortesía Barbara Gladstone]

lunes, marzo 01, 2010

Brutal represión al Carnaval de Barranco

Reproduzco la info de Prensa Alternativa sobre la represión violenta de los policias en Barranco el pasado fin de semana.
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Brutal represión al Carnaval de Barranco
Tiran bombas lacrimogenas contra pacifica fiesta en la calle

En una actitud extremadamente abusiva y sin ningun miramiento efectivos de la Policia Nacional reprimieron con gases lacrimógenos la pacífica fiesta del Carnaval en Barranco.
La policia no tuvo ningun reparo en la presencia de familias con niños o personas con discapacidad en silla de ruedas, que estaban ahi presentes celebrando el carnaval, pudiendo haber provocado desgracias.
En las imagenes a continuacion puede verse como una madre busca desesperadamente aire puro al ver que su pequeño bebe era afectado por los gases lacrimogenos. Lo mismo pasaba con la gente que ahi buscaban refugio lo mas lejos posible de los toxicos gases. Especialmente dramatico fue al caso de aquellos fueron alcanzados por los mismos al interior de sus viviendas.

Hubo gran cantidad de contusos producto de las agresiones y al menos una decena de jóvenes fueron detenidos por la policia.
La ola represiva contra las festividades de la población y la reinvidicación del uso de los espacios públicos para el esparcimiento crece de sobremanera si a esto le sumamos el violento desalojo del "Hippie Sunday" del parque Maria Reiche el ultimo domingo y el hostigamiento a cultores del Skate en Miraflores, producto de las desatindas y más de una vez cuestionadas gestiones municipales de alcaldes con asesores de seguridad ligados a la dictadura fujimorista.

Basta de represión al derecho ciudadano que hace uso libre de los espacios públicos.
Deberían reprimir lo que corrompe y destruye la democracia, comenzando por aquellos ladrones de saco y corbata, que roban a manos llenas y que en vez de eso; se les hacen leyes para salvarlos de pagar sus culpas, y no reprimir a aquellos espacios, que nos dan un poco de alegría, en un país donde el derecho básico es pisoteado constantemente, y la constitución tiene el valor de un pedazo de papel higienico gracias a su podrida clase politica y a aquellos que le hacen el juego.

Aqui un video


Algunas fotos

Cincuenta policias lanzaron bombas lacrimógenas en fiesta de Barranco

No puedo dejar de comentar con indignación la prepotencia y el autoritarismo rampante de ciertas municipalidades y su escuadra policial que amedretan y atacan a la sociedad civil de forma continua. Reproduzco una nota sobre el absurdo ataque con gases lacrimógenos de la policia del distrito de Barranco sobre los vecinos que estaban celebrando, como todos los años, la fiesta del Carnaval realizado cada verano. Esto es no solo es un reclamo público sino una llamada de atención general sobre la necesidad de reivindicar que la calle y el espacio público son de la sociedad civil y no de la policia y su burocracia edil cobardemente empoderada. (foto a la derecha tomada de Prensa Alternativa)

Para distintas notas al respecto ver aquí, aquí, aquí y aquí. Reproduzco una nota aparecida ayer en el diario El Comercio.
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Cincuenta policías lanzaron bombas lacrimógenas en fiesta de Barranco

Los uniformados llegaron sorpresivamente y atacaron a los presentes, pese a que en el lugar también había niños.

Domingo 28 de febrero de 2010 - 12:04 am


Alrededor de 300 personas se encontraban festejando la Fiesta del Carnaval de Cajamarca, en el distrito de Barranco, cuando 50 efectivos de la Policía llegaron al lugar y de súbito atacaron con bombas lacrimógenas a los presentes, reportaron asistentes al evento.

El incidente ocurrió a las 10 de esta noche en el cruce de las calles Cajamarca y Santa Rosa cuando los asistentes se encontraban bailando y tomando.

En la fiesta también había niños y algunos de los que participaron en la fiesta llegaron a tomar fotos y videos de los agentes lanzando las bombas lacrimógenas.

Los barranquinos dicen estar desconcertados por lo ocurrido, pues la fiesta se celebra cada año y nunca había ocurrido algo similar. Hasta el momento no se ha confirmado que alguno de ellos haya sido detenido.

SOLTARON LAS BOMBAS DE LA NADA
Carmen Gallegos, periodista de El Comercio y testigo de los hechos narró que la acción policial comenzó sin palabra de por medio. “Todos corrimos y algunos vecinos nos abrieron las puertas de sus casas”, indicó.

“La policía no respetó nada. En la casa donde me refugié había un bebe que lloraba por efecto de las bombas lacrimógenas. No sé que suerte corrieron las demás personas que siguieron en la calle”, indicó.

VERSIÓN POLICIAL
De acuerdo con la policía, la fiesta realizada en Barranco no tenía autorización para llevarse a cabo y por ello un contingente de efectivos llegó al lugar para disolver la celebración. Según indicaron, los efectivos explicaron a los asistentes los motivos por los cuales no podían continuar con la fiesta, pero no les hicieron caso y decidieron lanzarles las bombas lacrimógenas.

En medio del alboroto, ocho personas resultaron detenidas por los uniformados y conducidos a la comisaría del distrito, incluido un periodista de El Comercio pese a que este se identificó con su carnet de prensa. Solo una persona permaneció en la cárcel acusada de atacar a un patrullero, pero fue liberada a medianoche.

Un policía también resultó herido por el impacto de una botella en la pierna.

jueves, febrero 04, 2010

Portafolio relámpago! Basurama en Sucre 101 (Ex La Culpable)

(antes de ir al Túpac Tono los previos son con los amigos de Basurama en la exculpable!!)


Directamente desde Madrid y luego de la exitosa intervención “Tren Fantasma” en las ruinas del tren eléctrico de la Av.Aviación, el colectivo Basurama presentará su su portafolio y sus experiencias de trabajo en espacios públicos, para discutir y debatir sobre las ciudades y sus procesos y sobre todo encontrarse con todos en el cálido y conocido y ya difunto espacio de Sucre 101, Barranco (margen derecha del Puente de los Suspiros).

Hora: de 8 a 10 pm

Cerveza helada a discreción!

-Este portafolios se presenta calentando el ambiente para la exposición que realizará Basurama este viernes 5 en el CC de España.-


Nacido en la Escuela de Arquitectura de Madrid, Basurama es un colectivo dedicado a la investigación y a la gestión cultural desde 2001, centrando su área de estudio y actuación en los procesos productivos, la generación de desechos que éstos implican y las posibilidades creativas que suscita esta coyuntura contemporánea. Pretende estudiar fenómenos inherentes a la producción masiva de basura real y virtual en la sociedad de consumo aportando nuevas visiones que actúen como generadores de pensamiento y actitud. Detecta resquicios dentro de estos procesos de generación y consumo que no sólo plantean interrogantes sobre nuestra forma de explotar los recursos, sino también sobre nuestra forma de pensar, de trabajar, de percibir la realidad.

Basurama se ha propuesto encontrar los residuos allí donde no sería tan obvio hallarlos y estudiar la basura en todos sus formatos.

Se convertido en un evento pluridisciplinar en el que se desarrollan simultáneamente actividades dispares pero con un enfoque común. Tienen cabida todo tipo de talleres, ponencias, conciertos, proyecciones, concursos y edición de publicaciones. También se pretende establecer una plataforma para que entren en contacto y trabajen juntos personajes del entramado social que ocupan lugares muy diferentes y sin embargo no muy alejados. Se han realizado actividades en Bruselas, San Sebastián, Sao Paulo, Linz, Caracas, Palma de Mallorca, Valdemoro, México DF, Santo Domingo, Buenos Aires, Lima y tiene su base en Madrid.

lunes, enero 18, 2010

Acción civil y discurso corporal, por Félix Suazo

El artista y curado cubano, radicado en Venezuela, Félix Suazo, ha empezado a colgar sus textos en su blog Ojo por Ojo. Reproduzco el último allí subido, escrito en Caracas en 2001.
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Acción civil y discurso corporal
por Félix Suazo

La ciudad es el lugar donde la performance social adquiere su mayor intensidad en tanto orígen y consecuencia de las acciones de los hombres que allí protagonizan sus propias vidas como “actores innatos”. En este escenario transcurre el teatro de la vida: el drama de la niñez abandonada, la tragedia mortífera de la violencia delincuencial, la épica de los conflictos políticos y la comedia de aquellos “inocentes” que resbalan con una concha de mango.

De esta manera, los problemas de la gestualidad y la expresión escénica trascienden el estrecho reducto del teatro, la danza y las artes visuales. En medio del ajetreo urbano, los cuerpos se aproximan o se repelen entre sí, se asiente con un ademán, se rechaza con un gesto, se desaprueba con un bostezo o un desvío casi imperceptible de la mirada. Los enamorados se agarran las manos o se soban las mejillas, el panadero gesticula, el yuppi se apura como si no le alcanzara el tiempo, el taxista se exaspera frente al volante... Todo esto ocurre en un instante, al mismo tiempo, en espacios simultáneos: la cola de un banco, un restaurante, un centro comercial o la parada del autobús.

El asunto se complica cuando el discurso corporal se transforma en vehículo de una acción civil, es decir, en medio de expresión de la conciencia ciudadana. Entre los fenómenos más interesantes que se registran en esta dirección se encuentran aquellos vinculados a las manifestaciones cívicas, ya sean marchas pacificas o manifestaciones de protesta. En ellas se proyecta, unas veces con violencia e intransigencia; otras con picardía y humor, la opinión de los ciudadanos respecto a los temas más sensibles de la actualidad: derechos civiles, ecología, inseguridad urbana, conflictos electorales, oposición antigubernamental, conflictos bélicos, globalización, etc.

El giro teatral y espontáneo que a menudo adquieren las jornadas de protesta, suele encarnar simbólicamente tanto el conflicto desencadenante de la acción como los tipos humanos o institucionales que la protagonizan; de un lado el pobre, el rico y el delincuente, del otro el gobierno, los sindicatos y el mercado. Cerrar una vía para llamar la atención de las autoridades gubernamentales, amarrarse a un árbol para protestar contra la depredación ambiental o simplemente salir a la calle desnudo y con el cuerpo pintado pueden ser acciones metafóricas que, como en el teatro aristotélico, tienen una finalidad catártica. En este sentido, los individuos son actores y la ciudad es el escenario de múltiples batallas que se plantean como simulacros de una situación real.

Mientras el llamado arte corporal en sus diferentes modalidades –happenig, performance, acciones en vivo- obedece a un programa y una intencionalidad generalmente provocativa que busca la reacción del espectador, las acciones cívicas se enmarcan dentro de un conflicto real donde tanto los agraviados como los demandantes son personajes de la misma trama, pero se desdoblan para conseguir que sus reclamos sean cumplidos. En marcha a través de las principales vías de circulación de la ciudad, parada en una plaza o frente a algún edificio determinado, la gente enarbola banderas, pancartas o se disfraza de algo o de alguien asumiendo un personaje. A veces estas acciones adquieren una dimensión tan apasionada y efusiva que desembocan en grandes celebraciones o en un gran desorden colectivo.

Este fenómeno se registra con mayor o menor intensidad en diferentes ciudades de Latinoamérica, sobre todo en aquellas donde los contrastes socio-económicos y la violencia política son más evidentes. Particularmente destacado es el caso de Venezuela, cuya capital es un escenario dominado por una estampida multitudinaria y heterogénea de gente que se apresura en todas direcciones en medio del caos urbano y la polución visual. Los individuos van y vienen por las aceras esquivando a los comerciantes callejeros o a los grupos de manifestantes ocasionales. En el trayecto al trabajo o de regreso a la casa uno puede ser interceptado por algún promotor de ventas, un misionero errante o una marcha de vecinos contra la violencia. No faltan los niños de la calle y los locos acurrucados en las aceras. En medio de esta marejada feroz transcurre gran parte de la vida del caraqueño, hecho que modela sus comportamientos y lo involucra en eventos a los cuales asiste sin participar de ellos necesariamente. Ese entorno lo hace testigo de una gama de sucesos que va de lo pintoresco a lo dramático. En mayo del 2000 una gallina fue decapitada públicamente a las puertas del Consejo Nacional Electoral durante una jornada de protesta en la cual se enfrentaron representantes del partido de gobierno y fuerzas opositoras. Ese mismo mes un singular cortejo fúnebre recorrió varias avenidas de la ciudad, llevando el cadáver de un conductor de autos por puesto que fue víctima del hampa hasta la sede del Ministerio del Interior y Justicia, para demandar acciones contra la delincuencia. En ambos casos la gravedad de los hechos desencadenantes no impidió una cierta atmósfera carnavalezca y satírica muy característica en las manifestaciones populares venezolanas, desde las fiestas hasta los velorios.

Pero las expresiones cívicas, sobre todo en Caracas, no se reducen a su expresión política. También abundan algunas conductas marcadas por una fuerte teatralidad, vinculadas al comercio informal y la prédica religiosa. Los vendedores callejeros suelen emplear diversas técnicas promocionales para la venta de sus productos con ayuda de gráficos, altoparlantes, disfraces y demostraciones en vivo donde demuestran una gran efectividad comunicativa. Con estos medios, consiguen ganar la atención de los transeúntes que se detienen a observar y escuchar las ventajas y posibilidades de la oferta, disfrutando de la presentación de la misma como si de un espectáculo se tratara. Por su parte, los predicadores son generalmente declamadores apasionados que narran enfáticamente ciertos capítulos de las sagradas escrituras en los cuales se describen los tormentos de los pecadores e incitan a llevar una vida religiosa. Con la Biblia en las manos y en medio de la muchedumbre, estos emisarios divinos tienden a buscar un sitio destacado (un banco, una jardinera, etc.) que les sirva de escenario durante la arenga. Estas y otras acciones callejeras relacionadas con el expendio de helados, chicha y tarjetas telefónicas están matizadas por el eco de una vieja tradición proveniente de la época colonial y todavía arraigada en pequeñas ciudades que se basa en el pregón, la gestualidad y el uso de una indumentaria específica para cada tipo de actividad.

En contraste con esta especie de desbordamiento conductual a escala urbana, la performance artística en Venezuela se ha desenvuelto generalmente en un entorno más controlado y dirigido hacia un público especializado. Sin embargo, conviene señalar aquellas acciones concebidas para escenarios urbanos que lograron involucrar a una mayor cantidad de personas, específicamente los eventos realizados a principios de los años setenta por Diego Barboza en Caracas y otras ciudades del país. La caja del cachicamo y El ciempiés son propuestas que se basaban en la identificación del cuerpo y el contexto, donde los participantes se integraban espontáneamente al discurso de la obra. Según el artista estas acciones se nutrían de la relación arte-vida y tienían su orígen en “las fiestas de los pueblos, las retretas, los carnavales, los ambientes de bambalinas de colores y piñatas donde se celebran los cumpleaños...”[1]. Experiencias como estas no son muy comunes en el arte venezolano aunque últimamente se ha desarrollado una vertiente singular representada por las llamadas fiestas de farándula, cuya máxima expresión fueron los Happenigs Extremos organizados en varios puntos de Caracas a fines de los años noventa. Allí confluían los disfraces, los desfiles de moda y la música de discoteca, constituyendo eventos de gran atractivo para el público juvenil.

No obstante, al volver la mirada hacia la incesante actividad citadina estos ejemplos se ven como hechos minoritarios, confinados a pequeños sectores generacionales y sociales. El espíritu de la calle en sus diversas manifestaciones es aún más constante, vigoroso e impredecible. Allí la gente de cualquier condición –profesionales, comerciantes, limosneros, activistas sociales y religiosos- coprotagoniza el mismo drama urbano.

Caracas, mayo de 2001


[1] Barboza, Diego. Acerca de la poesía de acción. En, Acciones frente a la plaza. Reseñas y documentos para una nueva lógica del arte venezolano. Fundarte. Caracas, 1995.p. 59

viernes, diciembre 25, 2009

2 Festival de Intervención y Acción Artística

Reproduzco la convocatoria para el 2do Festival de Intervención y Acción Artística, organizado por el Proyecto Cultural Noviembre.
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CONVOCATORIA AL 2 FESTIVAL DE INTERVENCIÓN Y ACCIÓN ARTÍSTICA

El 2 Festival de Intervención y Acción Artística se inscribe en un contexto de agudización de los antagonismos existentes dentro de las distintas esferas de la vida social a través de la profundización de un modelo de desarrollo hegemónico que sólo privilegia el crecimiento económico y no el desarrollo humano. En ese contexto el Proyecto Cultural Noviembre convoca al 2 Festival de Intervención y Acción Artística para poner en tensión las relaciones entre minería, agua y pueblos nativos.

En el marco del evento se llevará a cabo una exposición de documentos y registros fotográficos y audiovisuales de proyectos de intervención y acción artística realizadas en la periferia de la ciudad; además de talleres, conversatorios y portafolios dirigidos a estudiantes de secundaria, a realizarse en el mes de marzo del 2010 en Lima – Perú.

La presente convocatoria tiene como objetivo seleccionar 8 proyectos los que serán incluidos en el Festival.

Bases para la inscripción:

- Los proyectos deben ser específicos para el 2 Festival de Intervención y Acción Artística – las acciones performativas deben ser participativas-. Deben tratarse de proyectos que pongan en tensión las relaciones entre, minería, agua, y pueblos nativos.

- Cada participante podrá inscribir dos proyectos como máximo.

- Cada proyecto presentado deberá ir acompañado de la siguiente documentación:

1. Nombre del autor o autores de la acción.
2. Título de la intervención o acción artística.
3. Breve descripción de la acción (máximo 25 líneas).
4. Diagrama o bosquejo.

- Solamente se seleccionarán 8 proyectos, los cuales deben ser enviados al siguiente correo: proyectoculturalnoviembre@hotmail.com, hasta el día viernes 21 de febrero de 2010.

Informes: proyectoculturalnoviembre@hotmail.com. Teléfono: +511-993122404.

domingo, diciembre 06, 2009

Reconocimiento de la AACA a la publicación El Siluetazo

La semana pasada se anunciaron algunos reconocimientos --Premios a la crítica 2007/2008-- otorgados por la Asociación Argentina de Críticos de Arte (AACA), y entre los cuales figura el premio a la mejor publicación del 2008 (investigación) al volumen compilatorio El Siluetazo, editado por Ana Longoni y Gustavo Bruzzone. Más allá de señalar el mérito ante el notable trabajo editorial y la investigación realizada, o de la mera celebración ante el premio, es significativo advertir el particular desplazamiento que allí parece operar en tanto no se trata propiamente de una publicación de arte sino una reunión de documentos, textos y entrevistas con sociólogos, historiadores, periodistas, docentes, activistas, las propias madres de Plaza de Mayo y claro también artistas involucrados, entre varios otros actores y protagonistas durante los últimos 25 años. Es interesante recordar que las acciones recordadas bajo el nombre del Siluetazo a inicios de los 80 (el trazado de la forma vacía de un cuerpo a escala natural sobre papeles para luego ser pegadas en los muros de la ciudad como forma de representar “la presencia de una ausencia") se originan principalmente como una manifestación que otorga potente visualidad --quizá la mayor a inicios de los 80-- al movimiento de derechos humanos en Argentina, y que se multiplica y reproduce hasta el presente a través de la producción incesante de siluetas de una multitud anónima en las distintas marchas de protesta. Es también significativo pensar que aquella experiencia se haya mantenido relativamente al margen tanto de los recuentos de la propia historia del arte como de la propia historia política. En esas coordenadas tal vez el reconocimiento sobre el libro (y sobre el Siluetazo mismo) podría ser leído como algo más que la mera artistificación de lo político, y en cambio podría permitirnos volver sobre la capacidad de la práctica estética de poner en duda y redefinir permanentemente sus contornos, sus modos de hacer y sus formas de intervenir en lo común.

Recupero una frase de Longoni sobre la experiencia: "Los primeros Siluetazos (septiembre de 1983 a marzo de 1984) señalan uno de esos momentos excepcionales de la historia en que una iniciativa artística coincide con una demanda de los movimientos sociales, y toma cuerpo por el impulso de una multitud. Implicó la participación, en un improvisado e inmenso taller al aire libre que duró hasta la medianoche, de cientos de manifestantes que pintaron, pusieron el cuerpo para bosquejar las siluetas, y luego las pegaron sobre paredes, monumentos y árboles, a pesar del dispositivo policial imperante. En medio de una ciudad hostil y represiva, se liberó un espacio (temporal) de creación colectiva que se puede pensar tanto como redefinición de la práctica artística como de la práctica política."

Hace algunos meses atrás se publicó también en el diario La Vanguardia un dossier a propósito de la salida del libro, y cuyos textos pueden leerse aquí (Xavier Antich), aquí (Marcelo Expósito) y aquí (Miguel López).

Aquí también una pequeña nota que anuncia el premio sobre el Siluetazo en Página 12, y aquí la lista entera de los premios. Me gustaría destacar además el premio a la publicación del 2007 al libro "Noescritos" de Luis Felipe Noé por la editorial Adriana Hidalgo; el premio al texto curatorial del 2008 de Roberto Amigo por "Las armas de la pintura. La Nación en construcción"; y el premio a la investigación en artes visuales del 2007 por la exposición "Arte Nuevo en La Plata 1960-1976" por Fernando Davis, María Cristina Rossi, María de los Ángeles de Rueda y María Florencia Sánchez Guerrini.