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jueves, mayo 27, 2010

Pronunciamiento del Encuentro de Saberes y Movimientos Sociales a un año de los sucesos de Bagua

En el marco de la reciente detención del Apu Alberto Pizangu a su retorno a nuestro país para encarar la persecución política y judicial de la que es objeto por parte del gobierno acerca de los nefastos sucesos de Bagua, los intelectuales, dirigentes sociales, artistas y comunicadores libres comprometidos reunidos en el Encuentro de Saberes y Movimientos hacen llegar a la opinión pública el siguiente pronunciamiento.


(tomado de la web de Democracia y Transformación Global)

A un año de la masacre de Bagua…

…las y los firmantes, convocados y reunidos en la ciudad de Lima para el Encuentro de Saberes y Movimientos, nos manifestamos para recordar con profunda tristeza e indignación la masacre de indígenas, policías y otros civiles, del 5 de junio del año pasado en Bagua, y para expresar a la opinión pública lo siguiente:
- Esta lucha de los pueblos indígenas peruanos hace frente a una larga historia de la sociedad oficial, que pretende invisibilizar o reprimirlos, agrediendo su existencia como pueblo, sus derechos territoriales, culturales y políticos…
- A la vez, fue una muestra de cómo opera el modelo neoliberal frente demandas legitimas de los pueblos indígenas, como también de otras poblaciones del país y del continente, de elegir su propio modelo de desarrollo distinto al capitalismo neoliberal… La victoria de los luchadores de Bagua es también la de los luchadores y luchadoras asesinad@s, lesionad@s o enjuiciad@s en Andoas, el Rio Corrientes, Huancabamba, Ayavaca, Seclla, Tambogrande, Islay y muchas otras localidades del país…
- A casi un año de producirse estos sucesos se ha logrado la aprobación por el Congreso peruano de la ley de la consulta previa establecida en el Convenio 169-OIT; pese a sus limitaciones, significa el inicio del reconocimiento de los derechos para los pueblos indígenas, que debe contribuir en perspectiva a la refundación del Perú desde la diversidad de visiones y pueblos que lo componen. La discriminación secular de eta sociedad y el modelo neoliberal en curso deben enfrentarse mediante la construcción de un estado plurinacional e intercultural, que permita la discusión inclusiva sobre los modelos de desarrollo en el Perú…

Para superar este y todos los conflictos socioambientales del país, es necesario construir una nueva relación de respeto y confianza entre los pueblos del Perú y la institucionalidad estatal, lo cual implica

a. Una amnistía para los luchadoras y luchadores por sus protestas ante proyectos extractivos o leyes que no fueron previamente consultadas;
b. La libertad de Alberto Pizango Chota al Perú bajo condiciones de libertad y dignidad, y el reconocimiento de su liderazgo de la principal organización representativa de los pueblos indígenas amazónicos, AIDESEP;
c. la revisión de los procesos de concesiones mineras y petroleras actualmente existentes, que además de violar derechos de los pueblos indígenas han sido desarrolladas en un clima de corrupción generalizada, sin ningún respeto por los intereses del país, como confirman los famosos “petroaudios” y el lesivo contrato del gas de Camisea;
d. establecer la responsabilidad política de los sucesos en Bagua, con objetividad y sin afanes de persecución a los opositores del gobierno;
e. el respeto a la decisión de los pueblos Awajun-Wampis, Achuar del Pastaza, Kandoshi, Secoya, de Ayavaca, Huancabamba, Tarate, Candarave, Islay, Tambogrande y otros de no aceptar las actividades petroleras o mineras en sus respectivos territorios o jurisdicciones;

Desde los diferentes lugares de donde hemos venido, reiteramos nuestra solidaridad activa y continua con la lucha de los pueblos indígenas, y de otras poblaciones peruanas por un Perú más justo, democrático y digno, basado en la diversidad de sus pueblos, y en armonía con la naturaleza. Su lucha es la nuestra, una lucha por un mundo mejor donde quepan todos los mundos…

Firmas de solidaridad:
Teresita Antazú / AIDESEP (Perú)
Olmedo Auris / CGTP
Lourdes Huanca / FEMUCARINAP
Jorge Miyagui / Artista Plástico
Gina Vargas / Flora Tristán / PDTG
Rocio Muñoz / Lundú
Belissa Andia / Runa
Enviar adhesiones a: info@democraciaglobal.org

sábado, abril 17, 2010

Solidaridad con Elena Varela

Reproduzco un comunicado que me llega hace pocos días sobre el juicio recientemente iniciado contra la documentalista chilena Elena Varela que fue detenida el año pasado durante la realización de un documental sobre las luchas de comunidades indígenas mapuches.
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A la opinión publica nacional e internacional:

En el contexto del juicio oral contra la documentalista chilena Elena Varela, que comienza mañana lunes 12 de Abril, queremos llamar a la reflexión sobre este caso que ha golpeado a la comunidad artística y cultural.

Es por tod@s conocido que Varela fue detenida hace casi un año, mientras realizaba el documental “Newen Mapuche”, en el que pretendía dar cuenta de la percepción de las comunidades indígenas de la Araucanía frente a la represión sufrida en el proceso de recuperación de sus tierras, hoy en manos sobre todo de empresas forestales (Mayores referencias: http://libertadaelenavarela.blogspot.com/).

Una de las acusaciones que pesan sobre Elena es que la Productora a cargo de la obra, habría ocupado parte del dinero (proveniente de fondos concursables estatales) en financiar acciones terroristas. Acusación sin fundamentos basada en material de utilería para el arte de otro documental que estaba en preparación. Bajo dicho argumento, Elena no sólo está siendo injustamente procesada, sino que le fue confiscado el material registrado para el documental. Estos y otros antecedentes que empañan el proceso judicial en su contra, nos hacen dudar de la transparencia de dicho procedimiento.

Frente a estos atropellos, queremos no sólo solidarizar con Elena y demandar justicia de parte del Estado, sino sobre todo denunciar esta discriminación y violación a la libertad de expresión producto, a nuestro parecer, de la incapacidad que ha demostrado nuestro Estado para abordar desde una real integración y respeto por la diferencia, a nuestro pueblo mapuche no como un “otro”, sino como parte constitutiva de lo que somos en tanto cultura nacional. La detención de Elena Varela aparece así como un acto desesperado por parte del Estado por silenciar un discurso que le incomoda abordar por considerar “conflictivo” y -tal vez más grave- por reprimir y estigmatizar como “peligroso” a quien sí se atreve a explorarlo, poniendo en riesgo su integridad personal y profesional. Creemos que injusticias como ésta, solo lograrán agudizar las tensiones desde ya existentes en este complejo escenario que nos compete a tod@s.

Es por ello que deseamos que el juicio que se inicia mañana brinde muestras de probidad y que el Estado chileno garantice efectivamente el derecho de tod@s y cada un@ de sus ciudadan@s.

Atte,

Gloria Santana, periodista, 10.231.523-5
Ximena Rosales Neira, educadora ambiental, 8.376.815-0
Valentina Palma Novoa, cineasta, 17.041.517-5
Paola Ruz Salas, 13.468.006-7
Amparo Aguirre Cortés, antropóloga, 10.981.252-8
Silvia Donoso Hiriart, profesora, 10.696.638-9
Bettina Bettati, productora audiovisual, 8.346.710-k
Paola Lagos Labbé, realizadora audiovisual y docente, 13.116.812-8
Claudia Santos Salinas, antropóloga, 10.416.485-4
Pilar Figueroa Puente, periodista, 14.082.072-5 (y siguen firmas...)

sábado, enero 09, 2010

Los Desafíos del Museo: El caso del Museo del Barro en Paraguay - Ticio Escobar

El mes de diciembre pasado el Museo del Barro en Paraguay cumplió 30 años. Se trata sin lugar a dudas de uno de los proyectos de producción crítica más importantes a nivel continental, y que en su largo recorrido ha logrado catalizar no solamente una crucial reflexión epistemológica sobre el arte indígena, arte popular y el arte urbano, sino además ha logrado imaginar y componer una apuesta museográfica que desjerarquiza las lecturas tradicionales de lo estético, cuestionando la noción de ‘arte contemporáneo’ entendida en un sentido abstracto y universal en el orden occidental. El trabajo del Museo es quizá aún demasiado poco conocido a nivel regional para la importancia de tal iniciativa. A propósito de los 30 años, y además de su reciente y necesaria presentación en la Trienal de Chile (bajo la curaduría de Aracy Amaral), reproduzco un texto del teórico paraguayo Ticio Escobar, fundador del Museo de Arte Indígena del Museo del Barro, sobre el propio Museo tomado de las 'Lecturas a bordo' del web de Micromuseo (y publicado originalmente en María Luis Bellido Gant (ed.) Aprendiendo de Latinoamerica. El Museo como protagonista. Gijón, Trea 2007).

Vista de la Muestra "Una Mirada Múltiple" en la Trienal de Chile

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Los Desafíos del Museo:
El caso del Museo del Barro en Paraguay


por Ticio Escobar

Este artículo consta de dos partes. En la primera, se expondrán brevemente algunas de las cuestiones que debe enfrentar el museo y las reformulaciones que debe encarar para dar cuenta de los desafíos que, atropelladamente, plantea su propia actualidad. La discusión sobre la institucionalidad del arte se ha consolidado a partir de los desafíos sucesivos que impusieron los tiempos modernos y aceleraron los contratiempos globales. Ante el fenómeno creciente de una cultura-mundo y la expansión de las industrias culturales sobre espacios hasta entonces reservados a la cultura “erudita”, los circuitos a través de los cuales se mueve el arte actual deben reacomodar sus presupuestos teóricos, sus objetivos y sus estrategias. Este esfuerzo plantea dificultades serias al museo, pero, también, le abre posibilidades nuevas.

La segunda parte del artículo se apoya en el tratamiento de un caso concreto: el del Museo del Barro. La selección de esta entidad se debe no sólo a mi mejor conocimiento de un sitio en el cual trabajo, sino al hecho de que la coordinación de este libro consideró que su concepto podría ilustrar bien una cuestión central en el tema que nos ocupa. En efecto, la impugnación de fronteras fijas entre lo popular y lo culto (idea eje de este museo) supone una posición necesariamente pluricultural, abierta a modelos diversos de arte. Y el cumplimiento de esta perspectiva exige programas de proyección sobre los diversos sectores que producen las obras, tanto como requiere diversos mecanismos de difusión y contextualización de éstas orientados nacional, regional e internacionalmente. Por último, en las difíciles situaciones en que se desarrollan los proyectos societales de cultura, este caso también puede servir para proponer modelos alternativos de co-gestión, administración y financiamiento.

LOS OTROS MUSEOS

Antecedentes

Tradicionalmente, el museo es concebido como conservación del patrimonio simbólico colectivo: custodio de aquellas figuras que sostienen los imaginarios nacionales, locales o comunitarios. Pero esta función se ha ido complejizando, enriqueciendo y alterando ante el avance de la modernidad: a la mera conservación de imágenes, obras y documentos se ha agregado la necesidad de investigación, documentación y archivo, así como un mayor compromiso con el desarrollo social y comunitario y una nueva preocupación por la presencia ciudadana.

El vínculo de las instituciones del arte con la esfera pública exige relacionar la figura del museo con la de las políticas culturales. En vez de una institución encapsulada, impermeable a los embates de la historia, comienza a afirmarse la idea de una entidad promotora de cultura y de prácticas democratizadoras. En esta intersección se ubica hoy el museo: no puede sustraerse a los intereses omnipresentes del mercado, pero tampoco puede ignorar la promoción de valores ciudadanos que no pasan por la comercialización de la cultura y exigen operaciones no rentables.

Hoy, esas mismas funciones se han complicado aún más: el museo se vincula no sólo con la idea de espacio público, sino con la de un espacio público en gran parte globalizado. La transnacionalización de la cultura y la regionalización de las políticas públicas (Mercado Común Europeo, TLC, Mercosur, etc.) obligan a repensar el museo mediante modelos que trascienden la memoria nacional y local. Si es responsable de conservar (y de promover el trabajo de) la memoria colectiva, la institución debe adquirir una gran flexibilidad para adaptarse a diversas configuraciones de los imaginarios sociales, gran parte de las cuales se apoyan en identidades móviles y provisionales. Es decir, el concepto de un museo que preserva en bloque la memoria nacional ya no se sostiene, simplemente porque no existe una memoria NACIONAL, ni existe UNA memoria. Por eso, el escenario al que se abre el museo es un lugar cruzado por imágenes distintas y movido por objetivos e intereses diversos; contrapuestos a veces.

Por último, el colapso de la moderna autonomía del arte provoca la crisis del museo como espacio aséptico y separado, cerrado en torno a una noción definitiva de lo artístico. Este trastorno también exige replanteamientos en la función museal contemporánea. La pura forma, lo estético, ya no es aval de lo artístico; la discusión acerca de los límites del arte exige construcciones contingentes, provisionales, ad hoc; demanda conceptos que ya no se argumentan en la belleza o el estilo. Aquí aparece la complicada y controvertida figura del curador o del comisario, responsable de proponer narrativas, guiones o libretos que sostengan la puesta en discurso y en exhibición de objetos cuyas apariencias no bastan para instaurar una propuesta.

La crisis de la autonomía de lo estético también produce la contaminación de los espacios museales, abiertos no sólo a los empujes confusos de la historia, sino a la irrupción de disciplinas, cuestiones y temas diversos que hoy confunden y animan las otrora nítidas jurisdicciones del arte. La emergencia de los contenidos discursivos en los acotados espacios del arte conmociona sus límites tradicionales; los vuelve oscilantes siempre, siempre dependientes de posiciones, intereses y proyectos. Como cualquier cambio de paradigma, éste plantea problemas y confusiones, pero también abre alternativas: el cuestionamiento de un modelo arquetípico y ejemplar de museo y la aparición de diversos proyectos museales a ser configurados de modos distintos, según sus particularidades y objetivos. Así, surgen en este ámbito nuevos patrones adecuados a los requerimientos de tiempos y regiones diversas, a políticas culturales definidas, a programas históricos o didácticos determinados. Y, a partir de ellos, se desarrollan propuestas específicas de exhibición, distintos relatos curatoriales capaces de imaginar itinerarios particulares –provisionales– de lectura de lo artístico.

Estas circunstancias diversas exigen definir el concepto, o los conceptos, que sostiene(n) tal o cual institución: abandonada la pretensión de un museo soberano y total, se requiere explicitar las condiciones y supuestos bajo los cuales cada entidad museal específica acota un espacio de trabajo. Un lugar cuyos límites serán siempre borrosos y vacilantes y no terminarán de desmarcar definitivamente lo que es y no arte.

Alternativas

La expansión de las industrias culturales sobre los ámbitos eruditos socava los fundamentos tradicionales del museo y empuja a éste a convertirse en escenario de representación de las nuevas elites post-industriales y lugar de entretenimiento de públicos masivos. El esteticismo global nivela blandamente la sensibilidad contemporánea; presenta el drama en frecuencia de noticia o evento, la diferencia en tono de toque exótico y el enigma, como un misterio excitante. En estas circunstancias, el arte parece obligado a abandonar el aura grave generada por la distancia para adoptar los brillos glamorosos de vitrinas y pantallas; y los museos, a convertirse en “monumentos a los juegos de simulación de masas” (Baudrillard), meras plataformas para las industrias del espectáculo. Sobre el fondo de este riesgo, el museo se encuentra forzado a asumir su proyección multitudinaria sin sacrificar la idea ilustrada de un arte provisto de densidad poética, filo crítico y carga conceptual. Conciliar los términos de esa oposición resulta imposible: siempre quedará pendiente la cuestión de si las convocatorias masivas corresponden a maniobras populistas y estrategias de marketing o a genuinas políticas de democratización cultural.

La desconfianza de lo estético en el arte contemporáneo corresponde a una reacción suya ante la metástasis de la belleza en clave light y ante la dictadura de la forma autónoma. El arte pierde su soberanía y sus espacios amurallados e impugna un concepto de sí basado en puros argumentos estéticos. También pierde (en verdad, ya la perdió hace mucho tiempo) su pretensión de registrar identidades territoriales: de expresar maneras de ser desmarcadas por asentamientos locales, fronteras nacionales o situaciones regionales. Tanto como lo supone el esteticismo global, ambas pérdidas implican un mentís al programa del museo tradicional: a su intento de instaurar un espacio autosuficiente donde la bella forma selle y certifique el estatuto artístico de las obras allí expuestas y donde éstas traduzcan la esencia de una cultura definida en términos territoriales. Quebrantados esos objetivos, el museo tiene que ser replanteado: debe asumir que ya no puede abrir una escena sustraída a las inclemencias de la historia, ni constituirse en garante de un patrimonio simbólico, ni oficiar de árbitro que refrenda lo el estatuto de lo artístico.

Estos menoscabos significan un impacto traumático para la institución museo. Pero también le abren posibilidades de asumir configuraciones nuevas: en este paisaje repentinamente alterado, el museo queda exento de cargas apriorísticas y contenidos esenciales: la rancia casa de las musas deviene zona de proyecto, constructo, entidad en proceso, objeto de prácticas diversas, de alcances pragmáticos azarosos. La desconstrucción del término museo no significa su descarte, sino su puesta en contingencia; su puesta en intemperie quizá. Ese emplazamiento precario e inestable presenta sus ventajas: permite el margen de maniobra y la agilidad que requiere hoy cualquier intento de inscribir un objeto y presentarlo como artístico. Y abre la posibilidad de imaginar otros modelos museales, alternativos al basado en el paradigma clásico occidental; diferentes al Museo que, desde el poder central, funda los mitos de la Nación; ese Museo cuyos artificios disciplinan, uniforman y traducen los imaginarios dispersos en un territorio y cuyos cánones formatean e idealizan las memorias disparejas, los deseos desiguales.

Así, el museo sufre hoy las desventajas que acarrean los extravíos del fundamento: la incertidumbre de un proyecto incierto que no puede invocar misiones redentoras ni alegar destinos forzosos. En compensación, dispone de una ventaja: la libertad de las empresas no clausuradas. Es en este punto donde se abren ocasiones de diseñar modelos diversos de museo, entidades maleables, capaces de traducir la pluralidad de situaciones que plantean las particularidades culturales; pero, también, capaces de asumir las asimetrías y fracturas que persisten, y aun crecen, entre regiones de un mundo imaginado como un gran todo nivelado en cifra de mercancía.

Los giros de la identidad

Aparte de la industrialización y la estetización masiva de lo cultural, así como de la pérdida de la autonomía de lo estético que es su consecuencia, aparece hoy otro cambio que afecta profundamente el sistema moderno del museo: lo que se ha venido en llamar el giro identitario. Las industrias culturales –que suponen las de la información, la comunicación, la publicidad y el espectáculo– se han convertido en nuevas matrices de identificación y creación de subjetividades que tienden a desplazar las tradicionales (como la nación, el pueblo y el territorio). Pero este giro obedece, también, a procesos diferentes a los impulsados por la transnacionalización cultural: el descentramiento del privilegiado sujeto cartesiano, producido a lo largo de la alta modernidad,(1) ha preparado el terreno para comprender el régimen de las identidades a partir de identificaciones y posiciones variables. El concepto de identidad deja de cimentarse en sustancias fijas para apoyarse –ligera, brevemente a veces– en puestos provisorios y en proyectos circunstanciales: ya no designa una esencia, sino circunstancias contingentes, construcciones históricas. La ruptura de un centro unificador esencial ha provocado la emergencia de diversos “nosotros” que pueden superponerse o entrar en conflicto entre sí (la región, la ciudad, el barrio, la religión, la familia, el género, la etnia, la opción sexual, la ideología, etc.).

En resumen: la idea de una identidad plena, clausurada en torno a un centro estable, se ha vuelto insostenible. Por un lado, esta restricción plantea problemas al paradigma museal sostenido en la imagen de un sujeto nacional homogéneo e identidades fijas; imagen definida en términos de Tierra y Patria, amparada en el mito de patrimonios simbólicos intactos. Pero, por otro, ayuda a pensar el museo como proyecto configurable de modos distintos, acomodable a coyunturas y objetivos particulares. El museo puede ser concebido, así, en la intersección de intereses cruzados, variables. Y, una vez más, aquellos problemas y estas posibilidades exigen reformulaciones en el guión del museo contemporáneo. La figura contemporánea del curador o comisario –o, por lo menos, una arista marcada de tal figura– podría ser inscripta en esta situación cargada de vicisitudes, demandante de innovaciones y renuevos.

Los dos curadores

El concepto de curatoría emerge, o se reafirma, en una escena condicionada por los diversos reposicionamientos conceptuales que demanda la pérdida de autonomía del arte: la crisis del formalismo y, consecuentemente, el retorno de los contenidos (la emergencia de conceptos, narrativas, motivos y ejes temáticos), el “giro pragmático” (la práctica curatorial como intervención o acción política movilizadora de sentido), lo transdisciplinal (el cruce transversal de conceptos que atraviesan al sesgo niveles disciplinales distintos) y la obsesión por lo real (que otorga un cierto peso ontológico a las preocupaciones del arte actual).

Esta escena complicada exige, ya se ha dicho, nuevos formatos museales o, por lo menos, serias transformaciones del museo tradicional. La curatoría crece justamente ante esta necesidad; se vuelve un agente útil –un mal indispensable, para muchos– para trabajar discursos que descentren el museo, lo vinculen con las comunidades y lo provean del contingente conceptual que requieren hoy todas las instituciones del arte para compensar la pérdida de la autonomía de lo estético. Ante la retirada de las pretensiones holísticas del museo (la figura de institución omnicomprensiva) avanzan guiones parciales, cuya producción requiere ensayos, narrativas o temas acotados. Una exhibición museal ya no aspira a presentar el conjunto de la obra de un artista, una tendencia o una cultura local, nacional o regional, sino el desarrollo de una cuestión referida a cualquiera de ellas; el planteamiento de un problema que puede cruzar tiempos, estilos, territorios y disciplinas (y puede salir de lo considerado artístico, en sentido estricto). Estas estrategias curatoriales responden siempre a miradas sesgadas: no consideran en bloque un proceso, sino que recortan un segmento de su discurrir para argumentar en pro de una idea o un tema. Y este enfoque fragmentario no sólo afecta una muestra determinada, sino el propio libreto (museológico o, aun, museográfico) de instituciones que, renuentes a hacerse cargo de una totalidad, se detienen en aspectos suyos remarcando líneas de lectura y promoviendo interpretaciones paralelas.

La vocación de incompletud de ciertos museos, curatorialmente demarcados, debe ser confrontada con algunas circunstancias propias de la institucionalidad cultural latinoamericana. Sobre el fondo indigente de lo cultural periférico, la ausencia de políticas públicas y de apoyo empresarial obliga a determinados proyectos museales a hacer acopio de ingenio y maña para imaginar modelos sustentables, más apoyados en la comunidad que en los esquivos presupuestos oficiales o las migajas de las ignorantes burguesías locales. Si bien es cierto que las penurias malogran muchos proyectos, la inventiva desesperada que promueven ellas deviene a veces patrimonio conceptual, reserva política o recurso táctico de apuestas que terminan constituyendo modelos alternativos de museo. Valgan como ejemplos el caso del Museo del Barro, en el cual me detendré más tarde, y la propuesta del Micromuseo, dirigido en el Perú por Gustavo Buntinx.

Tras el lema Al fondo hay sitio(2), el proyecto funciona desde hace más de veinte años “construyendo una colección y una presencia curatorial distinta desde las estrategias de la precariedad y la itinerancia asumidas como un capital simbólico a ser materialmente potenciado”. Antes que reprimirla, el Micromuseo busca volver productiva la diferencia, y más que acumular objetos, los hace circular ocupando espacios sobrantes; “y, aunque atento a desarrollos transnacionales, no abriga vocación universal: aspira a ser específico, con la esperanza de llegar así a ser una institución pertinente y viva”(3). Iniciado hacia 1984, tras el propósito de rescatar obras amenazadas por la desidia estatal y el desinterés del mercado, el Micromuseo fue creciendo en sus acervos y adquiriendo presencia pública mediante la aplicación de estrategias creativas y flexibles. Su apoyo a diversas demandas ciudadanas, así como su política de curatorías nómades y alianzas con “instituciones cómplices”, le ha permitido multiplicar su acción en muy diversos espacios. El propio desarrollo que ha adquirido obliga hoy al Micromuseo a buscar una sede desde donde movilizar sus colecciones que circulan y se distribuyen en función de proyectos curatoriales varios.

La desigualdad entre los museos instalados en el centro (para simplificar, el Norte, la Metrópolis, el Primer Mundo), y los que operan en las periferias (el resto), marca la diferencia entre curadores de uno y otro lado del planeta. El poder de los presupuestos museales no sólo define el valor de los acervos, la opulencia de la arquitectura (efecto Guggenheim), la magnitud de las muestras y el brillo de las instituciones; también decide los alcances de la conservación patrimonial y las políticas de difusión, comunicación y extensión formativa. Estos privilegios tienen sus costes: las curatorías de los megamuseos, dependientes de audiencias masivas y compromisos políticos y económicos considerables, se encuentran más expuestas a los riesgos de la industrialización museal: aunque se cuiden muy bien de conservar los buenos modelos exhibitivos (contemporaneidad, buena factura, prestigio de los artistas, museografía actualizada) y aunque intenten conciliar el enigma del aura con las concesiones que suponen el éxito del público y el impacto mediático, las exposiciones espectaculares no pueden regatear la cuota de trivialidad y show que requiere el mercado. Durante los últimos años, trabajosamente, el proceso de disneyficación de los grandes museos ha sido mantenido a raya mediante calculadas operaciones orientadas a restablecer el canon de lo políticamente correcto en la materia y encargadas de vigilar que no se sobrepasen los límites consensuados por el sistema del arte. Pero ninguna muestra masiva puede dejar de adular a las audiencias y renunciar impunemente a las estéticas de la conciliación o los efectos especiales de las post-vanguardias.

El crítico chileno Justo Pastor Mellado distingue entre lo que él llama “curadores de servicio” y “curadores de infraestructura”. Aquéllos se encuentran encargados del diseño de los museos-espectáculo; éstos, buscan activar mecanismos de inscripción histórica y trazo político a través de propuestas movilizadoras de sentido colectivo. Por lo general, los primeros trabajan con museos centrales y los otros, con periféricos; pero esta relación indica apenas una tendencia y no debe ser tomada en los términos de una alternativa fatal o una disyunción maniquea. Ahora bien, resulta evidente que ciertos museos independientes o alternativos (muchos de ellos ubicados en territorios centrales) presentan mayores posibilidades de maniobra y autonomía curatorial. Y mucho mayor campo de acción: en general, sus curadores deben no sólo imaginar guiones museológicos o estrategias museográficas de bajo presupuesto, sino aportar a la construcción de institucionalidad local, apoyar proyectos comunitarios y realizar tareas que exceden sus oficios de diseño y argumentación conceptual (trabajos de producción, montaje, difusión, consecución de sponsors, etc.). Además, aunque no fueren oficiales (estatales, departamentales, municipales, etc.), los museos son responsables de políticas culturales: sus programas de exhibición, educación, información, investigación y archivo buscan producir efectos en la esfera pública. Y en este contexto, los curadores involucrados en programas museales de pequeño formato –con buenas alternativas de inserción en el cuerpo social– asumen funciones de gestión y promoción cultural de manera mucho más directa de lo que harían los curadores de megamuseos, inscriptos ellos en complejas redes institucionales cuyas sucesivas instancias de mediación los alejan de la práctica pública.

UN CASO: EL MUSEO DEL BARRO

Antecedentes (una crónica enrevesada)

El caso del Museo del Barro, Centro de Artes Visuales del Paraguay, se presta bien a ilustrar la diversidad de modalidades que asumen ciertos museos particulares, especialmente en América Latina, donde los apoyos estatales –necesarios a causa de las penurias económicas que sufre la región– se encuentran siempre en falta y donde, consecuentemente, la precariedad institucional exige a los proyectos museales redoblar esfuerzos y apelar a fórmulas inéditas de trabajo.

En 1972, Carlos Colombino y Olga Blinder, fundan la Colección Circulante, iniciativa privada que busca promover el arte durante los tiempos adversos de la oscurantista dictadura del General Alfredo Stroessner (1954-1989). Lo hacen itinerando a través de distintos puntos del Paraguay sus colecciones de arte gráfico moderno, que constituyen un patrimonio pregonero y ambulante, carente de sede fija. En 1979, el acervo de la Colección Circulante se bifurca en dos programas, impulsados por una vocación complementaria: el Museo Paraguayo de Arte Contemporáneo, dirigido por Carlos Colombino, y el Museo del Barro, fundado por este artista, Osvaldo Salerno e Ysanne Gayet. Ambos programas buscan colectar, exponer y difundir diversas formas de arte moderno y popular, respectivamente.(4)

En 1987 se inaugura en suelo propio el museo definitivo, que unifica sus diversos programas bajo el nombre de Museo del Barro / Centro de Artes Visuales del Paraguay, cuyos acervos fueron formados por donaciones de sus fundadores. (Los recursos para la terminación del edificio provinieron de los peculios de los fundadores, básicamente de Colombino, y aportes de empresas, colaboradores personales y agencias internacionales). El establecimiento del museo permitió que se fuesen complejizando sus fondos patrimoniales con colecciones de arte precolombino, pinturas y objetos e instalaciones (particularmente producidos en el Paraguay, aunque también en el resto de Iberoamérica). También fueron incrementando y diversificándose las colecciones de arte mestizo rural que, compuestas inicialmente por piezas de cerámica (que habían dado origen al nombre Museo del Barro), pasaron a reunir obras muy diversas: tejidos, tallas en madera, cestería y objetos de oro y plata. En 1989 se produce una nueva incorporación, que no sólo incrementa los acervos patrimoniales del museo, sino que incide en su definición conceptual: se anexa la colección de arte indígena formada y donada por Ticio Escobar, cuyas dependencias, conectadas con las de las otras colecciones, fueron habilitadas en 1995.

Una vez derrocada en 1989 la dictadura de Stroessner, que había constituido un gran obstáculo para el desarrollo del proyecto, parecía abrirse para éste una época de bonanza y prosperidad. Pero poco tiempo después, en 1992, mientras se estaban construyendo las dependencias que albergarían la colección de arte indígena, un violento tornado destruyó parte importante de la edificación del museo, cuyos techos fueron arrancados por la tempestad y aplastados contra las paredes de aquellas dependencias. La situación, en sí desalentadora, condujo a salidas imprevistas. Casi en ruinas, el museo lograba una súbita visibilidad pública y, desde ella, despertaba la solidaridad de sectores amplios. Comisiones de vecinos, grupos de artistas, movimientos ciudadanos y partidos políticos, así como la Municipalidad de Asunción, dependencias estatales y embajadas y agencias extranjeras comenzaron a apoyar un programa de emergencia y restauración. La empresa, que había comenzado con la recuperación y resguardo de las piezas anegadas o sepultadas entre escombro y barro (ninguna de ellas fue robada en medio de la confusión), terminó en 1995 con la inauguración de nuevas instalaciones cuya cuantía y dimensiones triplicaron las del edificio original, que permaneciera cerrado durante más de dos años.

El percance no sólo se había constituido en insólito principio de crecimiento, sino en productivo factor de compromiso ciudadano e impulso de nuevas actividades. La reestructuración del museo permitió, por una parte, que sus diferentes salas fueran interconectadas para facilitar el recorrido continuo de las diversas colecciones de acuerdo al guión curatorial del mismo (que considera en un mismo nivel de valor el arte popular y el erudito). Por otra, facilitó estrategias de articulación de diversos programas relacionados con el ámbito amplio que hoy transita el arte contemporáneo, algunos de los cuales se venían realizando ya desde tiempo atrás.(5) Todos estos proyectos operan sobre la base siempre de la gestión particular pero con sistemas de apoyos y convenios híbridos, que incluyen la participación de colaboradores individuales, empresas, entidades estatales, embajadas y agencias internacionales.

En el año 2004, las colecciones de arte latinoamericano (colonial, moderno y contemporáneo, popular y erudito) que forman parte de la Fundación Migliorisi se instalan en un edificio anexo al del Museo, de modo que, internamente, los circuitos entre ambas entidades funcionan de manera ininterrumpida. Este enlace incrementa y potencia notoriamente las instalaciones y acervos de ambas instituciones. Las colecciones y el edificio de la citada Fundación han sido donados por el artista Ricardo Migliorisi.

Actualmente, los objetivos del Museo del Barro movilizan –aparte de los relativos a la custodia, exhibición y difusión de sus colecciones – los siguientes quehaceres:

  • El archivo, la investigación y publicación editorial referentes a diversos aspectos de arte en el Paraguay y América Latina (tareas llevadas a cabo por el Departamento de Documentación e Investigaciones).
  • El trabajo de promoción artesanal que, realizado en forma sostenida desde 1980, implica el estímulo de la producción y la circulación de las obras de creadores campesinos e indígenas, así como la valorización y acompañamiento de sus trabajos (almacén de venta de obras de artesanos artistas y programas de asistencia técnica, intermediación y asesoría).
  • El apoyo del derecho a la diversidad y la autogestión de los pueblos indígenas (asistencia en proyectos culturales, apoyo a campañas de promoción y defensa de los derechos culturales).
  • El fomento de la creación de artistas jóvenes (talleres de arte y premios estímulo).
  • La realización de diversas actividades de formación, discusión y debate (un seminario que lleva seis años de duración, conferencias y coloquios internacionales y un programa de visitas de estudiantes).

Los conceptos del Museo del Barro

El Museo del Barro busca trabajar en pie de igualdad obras de arte popular (indígena y mestizo) y erudito.(6) Este planteamiento exige no sólo activar dispositivos de interacción entre tales obras, sino subrayar el estatuto artístico de todas ellas; es decir, se opone a la política que reserva el museo de arte a las producciones eruditas mientras relega las populares a los museos de arqueología, etnografía o historia, cuando no de ciencias naturales. Para trabajar en esta dirección, la curatoría museal debe manejar un concepto de lo artístico que, sin perder la especificidad de lo formal y lo expresivo, discuta el elitismo etnocentrista de la modernidad. Se propone, de este modo, un modelo inclusivo de arte, desarrollado paralelamente al programa moderno, aunque estrechamente vinculado con él. Argumentar en pro de la paridad entre sistemas diferentes de arte requiere una conceptualización de lo artístico popular.

El arte popular, como cualquier otra forma de arte, recurre al poder de la apariencia sensible, la belleza, para movilizar el sentido colectivo, trabajar en conjunto la memoria, intensificar la experiencia de la realidad y anticipar porvenires. Pero, cuando se trata de otorgar el título de arte a estas operaciones (plenamente artísticas, por cierto), la Estética interpone enseguida una objeción: en ellas, la forma no puede ser seccionada limpiamente de un complejo sistema simbólico que parece fundir diversos momentos diferenciados por el pensamiento moderno, como el del arte, la religión, la política, el derecho o la ciencia.

Esta confusión infringe el principio de la autonomía del arte, figura central de la modernidad, erigida abusivamente en paradigma de todo modelo de arte. La autonomía formal se funda en dos premisas claras: la separación entre forma y función y el predominio de la primera sobre la segunda. Apoyada en Kant, la Estética dictamina que sólo son artísticos los fenómenos en los cuales la bella forma desplaza todo empleo que contamine su pureza con el interés de una utilidad cualquiera (los oficios del rito, las aplicaciones domésticas, los destinos políticos o económicos, etc.). La autonomía formal encabeza la lista de otros requisitos demandados por el sistema moderno del arte para aceptar la artisticidad de una obra: la genialidad individual, la innovación, la originalidad y la unicidad: la obra debe ser creada ex-nihilo, a partir de una inspiración privilegiada, y debe provenir de un acto exclusivo y personal, irrepetible. Y, también, ha de significar una ruptura de la tradición en la cual se inscribe.

Resulta claro que las características recién mencionadas sólo corresponden a notas propias de la modernidad; un momento específico de la historia del arte desarrollado, en sentido muy amplio, entre los siglos XVI y XX. Por lo tanto, tales notas no resultan aplicables a muchos modelos del arte, como el popular, cuyas formas no son autónomas (aunque la belleza remarque funciones extra-artísticas), ni son fruto de una creación individual (aunque cada artista reinterprete a su modo los códigos colectivos), ni se producen a través de innovaciones transgresoras (a pesar de que su desarrollo suponga una constante movilización del imaginario social), ni se manifiestan en obras irrepetibles (aun cuando cada forma específica conquiste su propia capacidad expresiva). Es obvio que esta desobediencia de las notas del arte moderno no es exclusiva de las culturas populares: toda la historia del arte anterior a la modernidad carece de algunos de los requisitos que ésta erige como canon universal.(7)

Convertir el modelo del arte moderno occidental en paradigma universal del arte produce una paradoja en la teoría estética, que sostiene que toda cultura humana es capaz de alcanzar su cúspide en la creación artística. En este sentido, el arte se define no desde la autonomía de sus formas, sino como producto de una tensión entre la forma (la apariencia sensible, la belleza) y el contenido (los significados sociales, las verdades en juego, los indicios oscuros de lo real). De atenernos a esta definición, el arte es patrimonio de todas las colectividades (incluidas, obviamente, las populares) capaces de crear imágenes intensas mediante las cuales interpretan su memoria, su proyecto y su deseo. Desconocer este principio supone instalar una discriminación autoritaria entre los dominios superiores del gran arte (autónomo, soberano) y el prosaico mundo de las artes menores, poblado por artesanías, hechos de folclore o productos de “cultura material”.

El uso del término “arte popular” no sólo permite ensanchar el panorama de las artes contemporáneas, acosado por una visión demasiado estrecha de lo artístico, sino alegar en pro de la diferencia cultural: reconocer modelos de arte alternativos a los del occidental y refutar el prejuicio etnocéntrico de que existen formas culturales superiores e inferiores, merecedoras o indignas de ser consideradas expresiones excepcionales. Esta argumentación se basa en dos alegatos.

El primero invoca el concepto tradicional de arte basado no en la autonomía absoluta de la forma, sino en la tensión entre ésta y los contenidos sociales o existenciales (verdades, usos, valores poéticos, oscuros significados). Hombres y mujeres de diversas comunidades rurales y pueblos indígenas apelan a la belleza no como un valor en sí, sino como un refuerzo de diversas funciones ajenas al círculo estricto regido por la forma. En esta operación, el goce estético constituye una experiencia intensa, pero no autosuficiente: marca una inflexión en el curso de un proceso más amplio dirigido a activar complejos significados sociales, a rastrear los indicios de certezas inalcanzables(8).

Pero la falta de autonomía estética no significa ausencia de lo estético. Enredada en la textura del cuerpo social, la fuerza de la belleza impulsa el cumplimiento de funciones económicas, políticas, sociales y religiosas. Los colores más intensos, los diseños más exactos y las más sugerentes tramas e inquietantes combinaciones operan más allá de la lógica de la armonía y la sensibilidad: recalcan aspectos fundamentales del quehacer social despertando las energías furtivas de las cosas, realzando sus apariencias: volviéndolas excepcionales.

El segundo alegato en pro del término “arte popular”, apela a razones políticas. Ya fue sostenido que el reconocimiento de un arte diferente ayuda a discutir el pensamiento etnocéntrico según el cual sólo las formas dominantes pueden alcanzar ciertas privilegiadas cimas del espíritu. Pero este reconocimiento también apoya la reivindicación de la diversidad: los derechos culturales. La autodeterminación de las culturas alternativas requiere la tolerancia de sus particulares sistemas de sensibilidad, imaginación y creatividad (sistemas artísticos), desde los cuales ellas refuerzan la autoestima comunitaria, cohesionan sus instituciones y renuevan la legitimidad del pacto social.

Indígenas y campesinos visitan a menudo el museo (y colaboran a veces en los montajes, especialmente de los atuendos rituales), pero ellos tienen conciencia de que la exposición de sus propios objetos corresponde a un programa diferente al suyo; las coincidencias se dan más por los motivos políticos recién expuestos que por razones estéticas. Ellos pueden ver con satisfacción sus propias obras exhibidas en otro medio, pero no se identifican con esa operación que es esencialmente extraña a sus sistemas culturales. La mirada que despiertan las piezas dispuestas en vitrinas no es la misma que la suscitada en sus situaciones originales. El museo es, por definición, un dispositivo paradójico, orientado a descontextualizar y recontextualizar los objetos sin olvidar la referencia a los contextos originales. Pero el hecho mismo de que no sean las formas lo que determina el destino de las obras de arte popular (sino la relación de éstas con sus funciones variadas) permite que las articulaciones de este arte estén preparadas para ser desmontadas y rearmadas de acuerdo al requerimiento de usos variables. Por eso, cuando el museo convoca obra popular para subrayar (arbitrariamente) su lado artístico e inscribirla en un proyecto político, los objetos no desfallecen, no sufren un desarraigo radical: se reubican en esos nuevos marcos y muestran otras significaciones, que en sus contextos originales se encontraban latentes. Paradójicamente, así, la falta de autonomía formal termina asegurando un cierto margen de autonomía de presencia a una obra abierta a empleos y sentidos plurales. Expuesta al juego de miradas distintas que la interpelan de muchas maneras, ella podrá, a su vez, suscitar distintas cuestiones en quienes la observan desde otros lugares.(9)

Esta posibilidad resulta especialmente ventajosa en relación a los pueblos indígenas: defender otras formas de arte puede promover miradas nuevas sobre hombres y mujeres que, cuando no son despreciados, sólo son considerados –desde la compasión o la solidaridad– como sujetos de explotación y miseria. Reconocer en ellos a artistas, poetas y sabios obliga a estimarlos como figuras notables, sujetos complejos y refinados, capaces no sólo de profundizar su propia comprensión del mundo, sino de alentar con los argumentos de la diferencia el deprimido panorama del arte universal.


Notas

1. Según Hall, son cinco los grandes descentramientos del sujeto ocurridos durante la segunda mitad del siglo XX: los producidos por el marxismo, el sicoanálisis, Saussure, Foucault y el feminismo. Stuart Hall, Identidade Cultural, Coleçâo Memo, Fundaçâo Memorial da América Latina, Sâo Paulo, 1997.

2. Esta frase es usada en el Perú por los conductores de ómnibus para invitar a los pasajeros a subir a sus vehículos aunque éstos se encuentren sobrecargados.

3. Gustavo Buntinx, “Comunidades de sentido / Comunidades de sentimiento. Globalización y vacío museal”, ponencia sin editar presentada en la reunión preparatoria del coloquio Museos y esferas públicas globales, convocado por la Fundación Rockefeller, Buenos Aires, junio 2001. (El coloquio tuvo lugar en Bellagio, Italia, el año siguiente).

4. El Museo Paraguayo de Arte Contemporáneo comenzó a construir un local en Asunción en un terreno adquirido con fondos propios de Carlos Colombino, mientras que el Museo del Barro se instaló en San Lorenzo, una ciudad cercana a Asunción, adonde se mudó en 1983.

5. Así, en 1987, en el contexto de la formación del Museo de Arte Indígena, se había organizado la Comisión de Solidaridad con los Pueblos Indígenas, dirigida a apoyar los derechos culturales de diversas etnias. Recién caída la dictadura, en 1989, el museo impulsó la constitución de un colectivo de artistas e intelectuales que, agrupados bajo la denominación de Trabajadores de la Cultura, desarrolló en su sede una serie de discusiones acerca del nuevo papel de lo cultural durante los inicios de la transición a la democracia.

6. A pesar de las connotaciones elitistas que pudieran designar esas expresiones, para nombrar la producción de artistas provenientes de la tradición ilustrada (académica o vanguardista) se prefiere emplear los términos erudito o culto antes que contemporáneo, pues se asume que las obras de artistas populares también son contemporáneas, aunque respondan a su propio tiempo de manera diferente. En sentido amplio, el término arte popular incluye el indígena, en cuanto se refiere al conjunto de formas alternativas que suponen una dirección no hegemónica, aunque no necesariamente contrahegemónica. Así, el arte popular comprende tanto el mestizo (generalmente rural) como el indígena, correspondiente a pueblos de origen prehispánico que mantienen una tradición cultural específica sobre la base de formas religiosas, lingüísticas y socioeconómicas particulares.

7. Para legitimar la tradición hegemónica ilustrada, la historia oficial no tiene problemas en reconocer la artisticidad de culturas que carecen de las notas del arte moderno, pero no constituyen culturas populares en sentido estricto (arte chino, babilónico, griego, egipcio, gótico).

8. En este punto, el arte popular coincide con el arte contemporáneo, que recusa la autonomía formal moderna para saludar el retorno de los contenidos y propulsar una apertura a lo extra-artístico. La relación forma / función constituye una fuerza inconciliable, un “indecidible” que dinamiza el quehacer del arte actual y borronea sus contornos tajantes.

9. Las instituciones del arte tienen hoy la posibilidad de crear marcos, párerga (Derrida), no cerrados: los lugares de exposición no delimitan los límites de la escena, de modo que los objetos puedan cruzarlos y dejar en suspenso su propio carácter de “artísticos”, desconociendo ideas a priori de lo que es o no arte. Así como los arbitrarios marcos museales no son definitivos, tampoco lo son las originales condiciones de producción de una obra que trasciende en parte sus propios sentidos y deviene principio de lecturas plurales.

domingo, diciembre 27, 2009

Desde la AMAZONÍA REBELDE: ¿Hacia dónde va el Perú?

Por una sobrecarga de tareas que me obligó a dejar este blog varado por diez días en diciembre no pude anunciar a tiempo las actividades organizadas por el Programa Democracia y Transformación Global para el pasado 17 y 18 de diciembre en el SINATBAN bajo el título "Desde la Amazonía Rebelde: ¿Hacia dónde va el Perú?". Tomando como punto de partida los sucesos en Bagua --que pusieron en evidencia (una vez más) las dinámica miserables y coloniales que nos envuelven-- el encuentro proponía reactivar el debate sobre los conflictos sociales y los modos de acción política en la coyuntura, incorporando dentro de sus ejes un punto particularmente importante titulado Bagua: Arte y política. Es evidente el rol clave de la producción simbólica, la resistencia creativa y la producción de nuevos imaginarios como una de las manera de disentir y hacer frente a la campañas sesgadas de desinformación y de criminalización de la protesta que los canales oficiales pusieron (y continúan) en marcha.

Para mayo de 2010 el PDTG está organizando en Lima el ENCUENTRO DE SABERES Y MOVIMIENTOS: Movimientos Sociales y Cambios Políticos-Culturales del Siglo XXI: Entre la crisis y los otros mundos posibles en América Latina, cuya información inicial puede verse aquí.
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Desde la AMAZONÍA REBELDE: ¿Hacia dónde va el Perú?

Organiza:
Programa Democracia y Transformación Global ( PDTG) con la colaboración de Aidesep, Conacami, Cooperacción, Colectivo Ambre, Iniciativa Social Blanco y Negro, Arte por la Memoria, Zoom, Amapolay y los Marginales, Digna Rabia, Colectivo ContraNaturas, Thomas Quirynen y Marijke Deleu.

INGRESO LIBRE

Jueves 17 de Diciembre
Desde las 5:00 P.M.
Instalación Artístico Cultural / Presentación Proyecto Audiovisual Bagua

5:30-700 P.M.
Presentación Historieta: "Si pues el territorio es nuestro" de Alfons López (España)
Carlos Tovar - Carlín
Juan Acevedo
Nicolás Yerovi*

7:00-9:00 P.M.
Modelos de desarrollo en cuestión: políticas y conflictos sociales
Jackeline Binari (Equipo Técnico AIDESEP)
Chalena Vásquez (Antropóloga)
Julia Cuadros (CooperAcción)
Rodrigo Carpio (CONACAMI)
Modera: Raphael Hoetmer ( PDTG)

Desde las 5:00 P.M.
Instalación Artístico Cultural / Proyecto Audiovisual Bagua

6:00-7:00 P.M.
Contacto con Joanna Cabello desde Copenhague (Conferencia Mundial sobre Cambio Climático) *

7:00-9:00 P.M.
¿Hacía dónde enrumba el país? Lecturas críticas sobre el contexto peruano.
Mario Palacios (Presidente CONACAMI)
Marco Arana (Mov. Tierra y Libertad)
Carlos Tapia (Partido Nacionalista)
Lourdes Huanca ( Presidenta FEMUCARINAP)
Teresita Antazú (Dirigenta AIDESEP)*
Modera: María Ysabel Cedano ( Demus)

CIERRE MUSICAL


DEL PUEBLO
MALLANIHUE (Grupo Shipibo - Cantagallo)

Chalena Vásquez*

POKOFLO*


* POR CONFIRMAR
INSTALACIÓN ARTÍSTICO CULTURAL BAGUA: ARTE Y POLÍTICA
Jueves 17 y Viernes 18 de diciembre. De 5 a 9 p.m.
Participan:
Inicativa Social Blanco y Negro
Museo itinerante Arte por la Memoria
Amapolay y los Marginales
Digna Rabia- Proyecto Audiovisual Bagua ( Cortometraje de 20 Minutos+materiales sobre el conflicto amazónico)
Fotos de Thomas Quirynen y Marijke Deleu ( Bélgica)
Colectivo Ambre
Colectivo Zoom
Colectivo ContraNaturas
PRESENTACiÓN DE OBRAS
Libro: "La Amazonía Rebelde: Perú 2009"
Historieta: "Sí pues, el territorio es nuestro" De Alfonso López (España)



El 17 y 18 de diciembre en el SINATBAN

LÍDERES POLÍTICOS, ACADÉMICOS, ACTIVISTAS

Y ARTISTAS REUNIDOS PARA RE-PENSAR EL PERÚ



Con el objetivo de promover la discusión sobre los actuales conflictos sociales relacionados a los modelos de desarrollo en el Perú, el accionar de los movimientos sociales y para intentar un balance y perspectivas de la coyuntura política se reunirán en Lima importantes actores de la escena política, académica y artística del país. El punto de partida son los hechos de Bagua y el conflicto Amazónico, es así como el evento DESDE LA AMAZONÍA REBELDE: ¿Hacia dónde va el Perú? Organizado por el Programa Democracia y Transformación Global quiere aportar al debate sobre los problemas sociales y alternativas del Perú.

Las diversas actividades a realizarse el 17 y 18 de diciembre en el SINATBAN (Sindicato Nacional de Trabajadores del Banco de la Nación) tiene el objetivo de ofrecer diferentes entradas para analizar la realidad política peruana contemporánea. Por ello tendremos dos mesas, la primera a realizarse el jueves 17 de diciembre. “Modelos de desarrollo en cuestión: Políticas y conflictos sociales” que busca motivar el debate sobre el modelo económico y de desarrollo, como un modelo cultural que contiene implicancias políticas. El segundo día, viernes 18 el foro “Balances y Perspectivas: Lecturas críticas sobre el contexto peruano” tratara de visualizar perspectivas sobre el futuro peruano, tanto en el ámbito social como el político. Para esta última convocamos a representantes de organizaciones partidarias de izquierda, intelectuales y dirigentes de organizaciones sociales.

Junto a las mesas de debate tendremos una muestra de arte titulada BAGUA: ARTE Y POLITICA que se expondrá durante esos dos días. La exposición contará con instalaciones que apuntan a generar una crítica al proceso social peruano. Desde el arte plástico, la fotografía y el arte audiovisual buscamos brindar nuevas miradas a lo ocurrido el 5 de junio y a la coyuntura peruana en general.

ANTECEDENTES

El último 5 de junio, la Amazonia peruana fue el centro de uno de los conflictos sociales más violentos de los últimos años. El saldo -por lo menos- cinco nativos, cuatro civiles, y veinticuatro policías muertos. La voces se alzaron para generar un debate nacional sobre la naturaleza de este conflicto desde diversos enfoques. Algunos circunscribieron su origen a un problema ligado a la propiedad de la tierra, otros a una cuestión étnica. Se puso en cuestión el modelo económico, de desarrollo y de vida. Ni la cobertura mediática , ni la presión internacional lograron profundizar el debate sobre aspectos estructurales. El gobierno se encargó de reducir las culpas sobre los dirigentes amazónicos. A su vez, los medios de comunicación, de visibilizar aún más, las brechas entre la Amazonia y Lima.

La premisa de entender al modelo económico de desarrollo como un modelo cultural y de vida ha sido el principal límite para identificar a este problema como un conflicto estructural en nuestra sociedad. Las respuestas ha todos los procesos de crisis y conflictos sociales han sido de manera fragmentada, implementando o esbozando soluciones sectoriales o monotemáticas. Ello sumado al poco y lento diálogo entre el estado, la sociedad civil y las organizaciones sociales, ha propiciado así, la postergación de soluciones reales.

Por otra parte, los conflictos sociales en el Perú se han incrementado alarmantemente. Según cifras de la Defensoría de Pueblo hacia finales de octubre se registraron 286 conflictos sociales. De ellos los conflictos socioambientales ocupan el 46% (132 casos). Esto no sólo pone en cuestión la relación que tenemos con el medio ambiente y los recursos naturales, sino la estructura misma del modelo de vida. Así mismo, pone en relieve las propuestas alternativas de vida que han construido e implementado las comunidades, y organizaciones sociales en este país, desde muchos años atrás.

En esa línea, espacios como la Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU a desarrollarse en Copenhague (Dinamarca) en diciembre de este año, llaman la atención sobre lo real de este fenómeno. Planteando la urgencia de ponerlo en el primer nivel del debate global. No sólo como una cuestión técnica y científica, sino como un debate cultural a nivel mundial.

Ante ello, nos parece pertinente convocar a reflexiones que fusionen dinámicas y experiencias artísticas, académicas y políticas para buscar alternativas de solución y articulación, a partir de un acercamiento con diferentes enfoques. En este sentido buscamos un otro tipo de aproximación a las problemáticas nacionales, a partir del conflicto amazónico que tuvo su punto más alto en Bagua. Teniendo en cuenta que ese hecho ha influenciado y configurado los conflictos sociales que se desarrollaron luego.

Esta jornada pretende ser un espacio de encuentro, donde diferentes sensibilidades y experiencias puedan intercambiar saberes en base a dinámicas participativas. Con esto es necesario reconocer que la organización y articulación son claves en el esbozo de diferentes soluciones a los conflictos sociales. La jornada resulta propicia para incorporar a la discusión y presentar el texto “ La Amazonia Rebelde : Perú 2009” , y la historieta “Si pues, el territorio es nuestro”. Materiales que son producto del trabajo y acompañamiento a los diferentes organizaciones sociales, que como Programa Democracia y Transformació n Global (PDTG), hemos venido desarrollando.

Las obras como la jornada son organizadas por el PDTG con el apoyo de organizaciones como CooperAcción – Acción Solidaria para el Desarrollo, la Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería – CONACAMI, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana - AIDESEP y compañerxs trabajadores del arte y la cultura.


Agradecemos mucho su difusión.
Informes:
PDTG – 7153450

viernes, diciembre 25, 2009

2 Festival de Intervención y Acción Artística

Reproduzco la convocatoria para el 2do Festival de Intervención y Acción Artística, organizado por el Proyecto Cultural Noviembre.
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CONVOCATORIA AL 2 FESTIVAL DE INTERVENCIÓN Y ACCIÓN ARTÍSTICA

El 2 Festival de Intervención y Acción Artística se inscribe en un contexto de agudización de los antagonismos existentes dentro de las distintas esferas de la vida social a través de la profundización de un modelo de desarrollo hegemónico que sólo privilegia el crecimiento económico y no el desarrollo humano. En ese contexto el Proyecto Cultural Noviembre convoca al 2 Festival de Intervención y Acción Artística para poner en tensión las relaciones entre minería, agua y pueblos nativos.

En el marco del evento se llevará a cabo una exposición de documentos y registros fotográficos y audiovisuales de proyectos de intervención y acción artística realizadas en la periferia de la ciudad; además de talleres, conversatorios y portafolios dirigidos a estudiantes de secundaria, a realizarse en el mes de marzo del 2010 en Lima – Perú.

La presente convocatoria tiene como objetivo seleccionar 8 proyectos los que serán incluidos en el Festival.

Bases para la inscripción:

- Los proyectos deben ser específicos para el 2 Festival de Intervención y Acción Artística – las acciones performativas deben ser participativas-. Deben tratarse de proyectos que pongan en tensión las relaciones entre, minería, agua, y pueblos nativos.

- Cada participante podrá inscribir dos proyectos como máximo.

- Cada proyecto presentado deberá ir acompañado de la siguiente documentación:

1. Nombre del autor o autores de la acción.
2. Título de la intervención o acción artística.
3. Breve descripción de la acción (máximo 25 líneas).
4. Diagrama o bosquejo.

- Solamente se seleccionarán 8 proyectos, los cuales deben ser enviados al siguiente correo: proyectoculturalnoviembre@hotmail.com, hasta el día viernes 21 de febrero de 2010.

Informes: proyectoculturalnoviembre@hotmail.com. Teléfono: +511-993122404.

viernes, junio 12, 2009

Arrestos durante la protesta

Me llega la información que Sergio Abugattas, escultor recientementre egresado de la Facultad de Arte de la Universidad Católica, fue ayer arrestado durante la manifestación pública nacional en protesta por las muertes ocurridas en la Selva. Protesta en la cual hubieron diversos disturbios e incluso el lanzamiento de varias bombas lacrimógenas contra las personas que se encontraban protestando pacíficamente. No tengo mayores informaciones sobre los arrestos ni sobre el estado de las personas. Cuelgo momentáneamente de las pocas notas (del blog Revolviendo la Sopa) que alude el tema.

Actualización 13 de junio: Todos los arrestados ya fueron puestos en libertad.
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Más de 500 estudiantes de la Universidad Católica marcharon por la Amazonía

Rechazan actos de violencia, sin embargo consideran desproporcionada la represión policial.

La indignación, la organización y el compromiso de más de 500 estudiantes de la universidad Católica (PUCP) se hicieron sentir en la movilización en el centro de Lima por la Jornada Nacional de apoyo a la Lucha Amazónica y el rechazo del autoritarismo del gobierno. Los estudiantes marcharon por la Avenida Universitaria, Colonial y las primeras cuadras de la Avenida Abancay. Su arengas decían: “La selva no se vende, la selva se defiende”, “Marcha, marcha, marcha, por un alto al fuego, no queremos ver más peruanos muertos”, “Alerta, alerta, alerta que camina la marcha estudiantil por la amazonía”; y resaltó su constante muestra de solidaridad con la muerte de los policías, frente a la cual, responsabilizaron al gobierno “Por culpa de García, mueren policías”.

Se movilizaron de manera pacífica y sin contratiempos hasta las primeras cuadras de la Avenida Abancay junto a los estudiantes de la universidad Ruiz de Montoya. En los momentos de represión se replegaron a la plaza Francia y consideraron no continuar movilizandose por razones de seguridad; sin embargo también condenaron el hostigamiento y el uso excesivo de bombas lacrimógenas por parte de los policías, considerando estas medidas desproporcionadas respecto con las acciones que la mayoría de los universitarios realizaron.

Y llamaron la atención de que el Comité de Solidaridad por la Amazonía y el Frente por la Soberanía y la Vida habían rechazado con anterioridad este tipo de acciones, y que el uso de bombas molotov fueron acciones aisladas de algunos estudiantes. Así mismo, están preocupados por la detención del egresado de la Facultad de Arte, Sergio Abugattás y de otros más de 15 estudiantes, como otros actos de agresión.


Finalmente, vale recalcar que algunas de sus pancartas y arengas señalaron que las demandas de los pueblos amazónicos no se acaban con la derogación de los decretos legislativos, sino están cuestionando el modelo de desarrollo y la acción negativa de las transnacionales: “Queremos masato, queremos maíz, las trasnacionales fuera del país”.

Más fotos de Jorge Meneses: aquí.

Gobierno al borde de un ataque de nervios, por Augusto Álvarez Rodrich

Reproduzco la columna de opinión del periodista Augusto Álvarez Rodrich, publicado el día de hoy en La República; y además la entrevista vergonzosa realizada a la actual Ministro de Interior, Mercedes Cabanillas, publicada ayer también en La República (hacer click para agrandar). Álvarez Rodrich alude certeramente a la entrevista de Cabanillas en su artículo, pero además la publico aquí porque sus declaraciones son otro índice del nivel de irresponsabilidad política con el cual se viene actuando frente a los últimos acontecimientos.
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Gobierno al borde de un ataque de nervios
por Augusto Alvarez Rodrich


Se requiere más diálogo, menos matonería.

La entrevista ofrecida ayer por Mercedes Cabanillas a La República constituye una revelación patética no solo de la difícil circunstancia por la que ella atraviesa sino del gran atolladero en que se ha metido todo el gobierno. Salir del mismo requerirá inteligencia antes que la prepotencia con que está respondiendo.

Las declaraciones de la ministra del Interior sobre la mayor tragedia policial que se recuerde la presentan en el reino del ‘no sabe/no opina’, del ‘mayormente desconozco’ y del ‘soy ministra pero no sé nada’ pero, principalmente, desesperada por evadir una responsabilidad política ineludible, lo cual, además, agravará la alicaída moral de la Policía Nacional.

Si Cabanillas, que tiene temple y experiencia política, anda en esa actitud, se puede entender el endurecimiento adoptado por el gobierno en su conjunto, el cual está respondiendo a la crisis con la misma torpeza que tuvo cuando se metió en ella, por su exclusiva responsabilidad y no por la conspiración que inventa para camuflar su ineptitud y arrogancia.

Hoy el gobierno enfrenta un cuadro descalabrado por la confluencia de varios factores: 1) Las leyes que defendió a capa y espada están suspendidas pero en la práctica derogadas. 2) Debió retirar el absurdo spot publicitario que se volvió emblema de su torpeza y arrogancia. 3) Debe cargar con la responsabilidad de alrededor de cuarenta muertes, incluyendo veinticinco policías que fueron enviados como carne de cañón. 4) Sin credibilidad para, por ejemplo, dar cuenta del número de pobladores muertos en la revuelta. 5) La selva sigue convulsionada y la protesta llega, como ayer, a las ciudades. 6) Deterioro de su reputación internacional por la manera como manejó la crisis, como se puede leer en los informes del influyente The Economist. 7) Retiro por 120 días de congresistas opositores, lo que se ve muy mal. 8) Hostilidades a la prensa. 9) Un asilado político. 10) Un país peligrosamente dividido.

¿En qué falló el gobierno? En la forma (por no consultar a las organizaciones de la selva y luego tratarlas con desprecio) y en el fondo, pues cada vez hay más expertos –como Margarita Benavides– que desnudan las deficiencias de las normas.
La responsabilidad es del gabinete que las creó –el de Jorge del Castillo– y del que las defendió –el de Yehude Simon– y alcanza a varios ministros por su diseño y legalidad (Comercio Exterior, Justicia, Agricultura, Ambiente, entre otros) y por el control de la protesta (Interior).

La superación de este momento complicado del gobierno no será –como hasta ahora– con prepotencia y matonería sino con humildad, diálogo y legalidad. El gabinete debe irse pero el presidente debe cambiar de rollo antes de que la factura por pagar sea más abultada.

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jueves, junio 11, 2009

Se cayó el sistema, por Augusto Álvarez Rodrich

La grave responsabilidad de los partidos políticos.

Podría conmover el entusiasmo de los congresistas que con cara de ‘felicítame pues’ informaron ayer de la suspensión de los decretos 1090 y 1064, si no fuera porque eso recién ocurrió con al menos 40 muertos y dos meses de convulsión en la selva.

Parte de la responsabilidad corresponde a la arrogancia del Presidente, al desprecio de los ministros por la población indígena, la intransigencia de los líderes amazónicos y la irresponsabilidad de los congresistas. Pero la otra parte de la explicación radica en un sistema político sin capacidad de representar a la población ni de procesar sus demandas sociales.

Todos conocemos la expresión ‘se cayó el sistema’. La oímos como notificación de que ocurrió algo que nadie entiende, pero sí se conoce la consecuencia: la atención se detiene y hay que volver otro día. Algo así sucede en el Perú porque el sistema político ha dejado de funcionar hace mucho tiempo.

La política debe representar a la gente para identificar oportunamente sus demandas y procesarlas con eficiencia. Eso no ocurre en el Perú porque el aparato público es incapaz de resolver problemas sociales fundamentales, y porque los partidos políticos han colapsado. Estos deberían representar a la población para intermediar sus demandas ante los centros de poder donde se toman las decisiones, pero eso no sucede en la práctica. Los partidos solo representan los intereses, muchas veces mezquinos, de sus dirigentes.

Por ello, cuando un sector de la población tiene un reclamo, carece de los canales institucionales para tramitarlo. Entonces, para hacerse notar, recurre a la protesta violenta para ver si los políticos de Lima llegan a enterarse. Como la llanta quemada ya no impresiona a nadie, crece la intensidad de la señal: raptar al jefe policial, tomar el puente, quemar el edificio público y hasta muertes lamentables como las de estos días.

No se puede justificar estos actos violentos, pero sí entender que ocurren por un Estado incompetente y unos partidos políticos tullidos. Estos, para disimular su incapacidad, recurren a las excusas absurdas de siempre: conspiraciones contra la democracia o la irresponsabilidad de los medios de comunicación.

Por ello, en la solución de los problemas sociales sobran los partidos políticos y se debe recurrir a la Iglesia, la prensa o la Defensoría. Por eso, el Rotafono es más eficaz para resolver problemas que medio gabinete o el Congreso.

Sin reformas políticas de fondo en los partidos, seguiremos con el ‘sistema caído’ y tragedias como las de Bagua serán más frecuentes, poniendo en jaque ‘al sistema’, no por conspiraciones que solo existen en las cabecitas de nuestros políticos incompetentes sino por gente harta de que no se solucionen sus problemas cotidianos.


[publicado en su columna de opinión del día de hoy, en el diario La República /
alvarezrodrich@larepublica.com.pe]

miércoles, junio 10, 2009

HOY: Concentración por la Amazonía, la Democracia, la Paz y la Vida

Reproduzco la nota que me llega por mail.
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Concentración por la Amazonía, la Democracia, la Paz y la Vida

Estamos cansados de muertes y prepotencias, de indiferencia y desinformación sobre la Amazonía. La violencia y la represión no son medios que nos integren como peruanos. Debemos proteger nuestra selva, su diversidad cultural y natural. Debemos asegurar la vida y la democracia en la Amazonía.

Por eso es hora de salir a las calles a mostrar que no somos indiferentes a lo que ha venido sucediendo en la última semana. Pero también a demostrar que los peruanos somos solidarios y pacíficos.

Este no es un evento de políticos. Es un evento de ciudadanos.

La selva no es un campo de batalla.
La muerte de policías e indígenas duelen por igual.
No queremos más muertes.
No acentúemos la indiferencia.

Lugares de Concentración:
Óvalo de Miraflores y Parque Universitario (Lima)
Dìa: Miércoles 10 de junio.
Hora: 5pm.

Ambos grupos nos encontraremos a las 9pm en la Defensoría del Pueblo
(Jr. Ucayali 338 en el Centro de Lima).
Los esperamos.
Por favor difundir. La Amazonía los necesita.

KEROSENE

El artista visual quien a mediados de los 90 realiza una de los proyectos políticos más críticos y memorables en protesta por la matanza de la Cantuta del gobierno dictatorial de Alberto Fujimori reedita y envía a este blog -vía CLX- su serie de KEROSENE. Una nueva edición del autoadhesivo que editara originalmente en 1995 para ser repartido y pegado clandestinamente en distintas calles de Lima como denuncia al comando paramilitar 'Grupo Colina', y que ahora el artista acompaña con una noticia del 5 de junio pasado que denuncia la desaparición clandestina de algunos cuerpos indígenas por parte del Gobierno (noticia, como muchas otras, aún no confirmada).

Esta reedición del artista presenta una superposición -en toda su vulgar aspereza y literalidad- de violencias irresueltas, sobrecargando y desbordando toda posible semántica: 'kerosene' empieza a tener aquí nuevas e insospechadas alusiones como la de las noticias de los cuerpos clandestinamente quemados en Bagua; o incluso como la lucha por el petróleo mismo, del cual se obtiene este barato combustible, y que enmarca una de las razones de esta guerra en la Selva. Una yuxtaposición visual que además coloca y transfigura a Martín Rivas, cabecilla del grupo Colina -grupo paramilitar del dictador Fujimori-, en el presidente Alan García, proponiendo en ese solo gesto la posibilidad de pensar todo este Gobierno como un monstruoso aparato paramilitar: el Estado develado como gran máquina mafiosa y asesina. Reverberaciones inciertas -como todas las posibilidades simbólicas del arte- que parecen presagiar aquí también su eventual caída. La repetición dolorosa de la historia.

Sobre KEROSENE y Gloria Evaporada ver algunas lineas en este blog. Reproduzco la nota y las imágenes tal como me acaban de ser enviadas.
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DENUNCIAN QUE POLICIA ESTARIA QUEMANDO CADAVERES DE AMAZONICOS Coordinadora Nacional de Derechos Humanos exige a fiscal Echaiz que intervenga

Lima, 05/06/2009 (CNR) -- Los cuerpos de los pobladores amazónicos
muertos durante los enfrentamientos con la policía en la carretera
Fernando Belaunde, en la zona de "La Curva del Diablo" estarían siendo
quemados por efectivos policiales de la Dirección de Operaciones
Especiales (Diroes) y arrojados al río Marañón en el caserío de
Reposo, en Bagua (Amazonas), según denunció el dirigente amazónico
Zebelio Kayap.

En diálogo con la CNR contó que siguen masacrando a indígenas, y
solicitó la intervención de los organismos defensores de Derechos
Humanos.

Kayap precisó que hasta el momento hay aproximadamente 20 heridos y 40
muertos, “pero pueden ser más porque la Diroes ha entrado a atacarnos
con balas y todo es un alboroto”.

Una pobladora de la zona que aseguró ser testigo de los hechos
confirmó la versión de Kayap. “Yo vi que los cadáveres fueron metidos
en sacos negros y fueron llevados hasta las orillas del río Marañón
para arrojarlos. La población pedía que se les devuelva los cuerpos de
sus familiares para darles cristiana sepultura, pero la policía no
hizo caso”, informó.

Narró además que los miembros del orden perseguían a población
aguaruna acusándola de senderista, y precisó que unos mestizos
ayudaron a trasladar a los indígenas hasta Bagua, pero otros que no
fueron embarcados en los carros fueron retenidos en una casa de adobe
donde los están masacrando.

La ciudadana, de nombre María, cuyo apellido prefirió mantener en
reserva, contó que en tono amenazante un policía advirtió: “Así como
han matado a nuestros compañeros policías, ustedes también tienen que
morir”.

http://www.cnr.org.pe/noticia.php?id=26461