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sábado, diciembre 05, 2009

Revolución en la revolución 3: Contra todo totalitarismo

Gustavo Buntinx comenta nuevamente en su blog en torno al caso de Yoani Sánchez (quien fue agredida en Cuba por mantener un blog crítico del régimen castrista) y los reparos que existen al defender la libre opinión frente al control totalitario del discurso. Me pregunto: qué otra revolución podemos defender sino aquella del lado del ejercicio libre de la palabra, de la desclasificación permanente de los cuerpos. Es acaso imposible imaginar --y más aún desde un discurso de izquierdas-- un proyecto político y crítico más poderoso que cualquier ideologización burocrática, impuesta y controlada, para imaginar una revuelta radicalmente otra inscrita en el desacuerdo mismo, en esa demarcación radical del artificio consensual y profundamente despolitizador que intenta continuamente asignar lugares perfectamente demarcados dentro el orden así llamado revolucionario, filtrando la entrada y la salida de ciertos cuerpos, disponiendo los límites de aquello que puede ser dicho o pensado. Hay situaciones donde la 'policía' se quiere enmascarar como auténtica política.

(en el otro extremo: ahora mismo en Colombia se despliega una acusación judicial sobre un joven estudiante de arte que armó un grupo en facebook donde se 'amenazaba' a la familia del presidente. más allá de la imprudencia que pueda reprochársele sorprende la espectacular celeridad y la sobrecarga mediática que bien parecen orquestadas como una buena inyección de miedo colectivo. esta vez sí se trata de la policía --sin máscaras posibles-- en todo su espledor)
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Revolución en la revolución 3: Contra todo totalitarismo
por Gustavo Buntinx



Vuelvo sobre los temas urgentes de las luchas por la emancipación y la ciudadanía total. Tareas políticas de primer orden que bajo el régimen cubano se ven ahora encarnadas por voces independientes y reprimidas como las de Yoani Sánchez. Miguel López, en su blog Arte Nuevo, se pronuncia también al respecto en un gesto significativo por multiplicar el potencial liberador de internet. Pero han habido otras comunicaciones, privadas, expresando ansiedades ante la ruptura con una quimera que algunos identifican con juventudes e ilusiones perdidas. Sueños que devienen pesadillas a las que sin embargo la tortuosa psique humana se sigue aferrando. No faltan quienes racionalizan sus inseguridades mediante esotéricas interpretaciones de líneas políticas supuestamente embozadas en las comunicaciones de Yoani y otros disidentes.

El tema, por supuesto, es enteramente otro: la simple y llana libertad para la libre circulación e intercurso de ideas (y de personas), cualesquieras ellas sean. Para no agotarme en argumentar lo obvio, cuelgo arriba el video clandestino en que Yoani registra su confrontación con agentes del servicio de migraciones de Cuba al ser notificada de una nueva prohibición para su salida del país, sin explicación ni justificación alguna.

Insisto: ¿cuántos de los que entre nosotros titubean ante la dictadura cubana tolerarían ese ejercicio arbitrario del poder sobre sus propios cuerpos, sobre sus mentes?

Tarea revolucionaria crucial es liberar la palabra “revolución” de cualquier connotación opresiva y totalitaria. He allí una gesta romántica. Y de izquierdas.

jueves, setiembre 03, 2009

Posiciones en conflicto. Jaime Iregui - Miguel López

A propósito de mi último post en este blog y en esferapublica, el editor de este último, Jaime Iregui, se encontró conmigo ayer en Bogotá para retomar en una breve conversación algunos hilos de mi escrito y del debate. La idea de pensar la acción de Bruguera como un collage parece insinuarla indirectamente ya Lucas Ospina en su acotado pero sugerente envío titulado Memorias del Subdesarrollo. Gran parte de mis opiniones partieron de presenciar la 'discusión' del día sábado en torno a la obra de Bruguera en la Universidad Nacional, y cuyas intervenciones completas pueden ser oída aquí (y aquí las intervenciones y respuestas de Gomez Peña y Rocío Boliver también presentes en la mesa).
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Posiciones en conflicto


Sobre el performance de Tania Bruguera se han dicho muchas cosas y todavía se pueden decir muchas más. Entre ellas, la forma como el público de sus últimos performances ha dado cuenta de lo que sucedió en el momento de su presentación.

En el caso del presentado en la Bienal de la Habana, el público estaba compuesto por curadores, artistas y visitantes de varios países que tomaron fotografías y grabaron videos que luego se divulgaron a través de varios blogs y otros medios de comunicación, dando visibilidad fuera de Cuba a la falta de libertad de expresión y el acceso restringido en la isla a medios como el Internet. En la Bienal de Venecia el público era similar y, según cuenta la artista, se mostró alarmado por el uso que hacía Bruguera de un revolver cargado que usaba como parte del performance para jugar a la ruleta rusa, lo que llenó el ambiente de tensión y rechazo a la acción.

En el caso de Bogotá, su presentación se hizo ante un público en su mayoría local, compuesto por artistas, profesores, estudiantes de arte y algunos participantes extranjeros invitados al Encuentro Hemisférico. Las percepciones y opiniones de varios de los asistentes se empezaron a publicar de forma inmediata en este foro dando lugar a un intenso debate en el que coexisten manifestaciones que, a pesar de entrar en conflicto y parecer irreconciliables, coinciden en aspectos como la exigencia de un mejor conocimiento del contexto local y/o de los conceptos y dinámicas implícitas en la obra de Tania Bruguera.

"Sobre estas posiciones en conflicto, así como la idea de pensar la acción de Bruguera como un collage y otros temas que propone en su texto Despolitizarlo todo (a propósito del debate en torno a la obra de Tania Bruguera) trata esta conversación con Miguel López, editor del blog de crítica Arte Nuevo."



Se recomienda escuchar con audífonos.

Jaime Iregui

viernes, junio 12, 2009

Blogs y crítica, por Peio Aguirre

El crítico y curador vasco Peio Aguirre, escribe en su blog un comentario sobre 'blogs y crítica' a modo de personal editorial. Reproduzco el texto.
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Editorial. Blogs y crítica

por Peio Aguirre

Últimamente llegan noticias acerca de la prensa norteamericana, un sector que sufre una grave crisis provocada por el descenso de los ingresos publicitarios y por la circulación de sus principales diarios. Aunque Barack Obama ha rechazado un plan de choque, la crisis se ha convertido en una cuestión de estado. No es necesario recordar aquí hasta qué punto la prensa es el principal instrumento de generación de opinión pública, y por lo tanto de una esfera pública basada en la democracia participativa. El conflicto no sólo concierne al sector industrial del papel. Precisamente, el papel es parte implicada en esta disputa; abuso de papel, o su ecología. La proliferación de instrumentos de comunicación 2.0. han irrumpido con fuerza, y así como los periódicos de comienzos del siglo XX buscaban la participación del lector (mediante cartas a la dirección y otros mecanismos participativos como bien explicó Walter Benjamin en su celebrado ensayo “El autor como productor”), ahora cada noticia publicada online provoca la interacción: en los dominios del sistema “foro” hemos entrado.

La crítica no escapa a esta multiplicación de la diseminación. La crítica estaba, y sigue estando, basada en una industria (editorial). Durante estos últimos años de trabajo, no he encontrado una mejor introducción, fatalista y a la vez esperanzadora, del estado de la crítica que la realizada por Terry Eagleton en la primera página de La función de la crítica: “La tesis de este libro es que hoy en día la crítica carece de toda función social sustantiva. O es parte de la división de relaciones públicas de la industria literaria, o es un asunto privativo del mundo académico”. Una nueva forma de crítica puede emerger de esta declaración.

La búsqueda de interacción con el lector es una constante. Los blogs nos apelan a sacar nuestras más profundas dotes de inquisición. Los blogs son la prueba de hasta qué punto la comunicación entre el periodista/escritor/autor y su lector se ha acortado. Sin embargo, la crítica de arte no quiere, o más bien, no tiene interés en ese campo. Pensemos en la cantidad de críticos de arte, o de gente que escribe acerca de arte contemporáneo en prensa y en medios especializados, y la poca cantidad de plataformas colectivas o personales a modo de blogs. Sí, es cierto que las grandes industrias editoriales se han dado cuenta de que hace falta acortar ese camino entre editor y lector y, sin ir más lejos, la revista Frieze ha abierto un blog por cada crítico del staff editorial. Se pide que se les escriba. Pero más bien, lo que parece es una maniobra acorde con el tratado de buen manual editorial de hoy en día. Esos mismos críticos establecen un formato blog, sí, de acuerdo, pero única y exclusivamente dentro de los cauces y de los límites de la estructura económica que les da voz.

Todavía no ha sido abordado, en su completa complejidad, hasta qué punto las revistas (como representantes de la industria editorial) y las instituciones (como representantes de la industria cultural) dependen de la publicidad y hasta qué grado el crítico es un esclavo en esa batalla por la publicidad. El crítico, o el crítico con aspiraciones a comisario, “está en el mercado”, como se suele decir vulgarmente. Y cuanto mayor sea la proliferación de su nombre asociado a una masa textual más o menos bien escrita mayor será su solicitud dentro del mercado. En ocasiones, la escritura sin compensación económica no es un voto de castidad auto-afligido, sino un sacrificio, un grito desesperado de existencia que clama a la llamada del mercado. Algunos blogs ponen en circulación esta desesperación: el crítico es también alguien necesitado de publicidad.

Recientemente he advertido, para mi regocijo, de la existencia de lectores “desconocidos”, algo que no debería sorprenderme a estas alturas pues el carácter público, abierto y diseminador del formato blog conlleva el reconocimiento de que uno es leído por una “masa” de lectores. (Ahora mismo, en el momento de escribir esto, caigo en la cuenta de que un blog no conlleva necesariamente la escritura de editoriales, como lo hacen la prensa escrita o las revistas al uso. Sirva este texto como editorial). Por esto, siento la necesidad de explicar que el sentido de un blog de estas características se encuentra sobre todo en la creación de un canal de subjetivación propio sin atender al requerimiento de hacer “público” aquello que ya es público por medio de otros canales: textos, ensayos, artículos y/o conferencias publicados en otros medios. Este blog no aspira a “publicar” la totalidad de mis actividades, sino sólo y exclusivamente aquellas que no encuentran salida o esas otras que actúan a modo de señuelo de prácticas diversas.

Como regla editorial, no deseo abordar cuestiones vinculadas a políticas culturales que, ¡oh!, son siempre las que congregan las mayores respuestas viscerales. No. Si existe una alegría de la crítica ésta se dará en formato online o en formato papel. Qué más da. Lo que cuenta es repartir semillas, aquí y allá. He decidido que este blog no debería ser nunca un lugar única y exclusivamente centrado en la publicidad (del que esto escribe se entiende). ¿Es esto posible?

Hace algún tiempo, harto de escribir en revistas más y menos especializadas, suplementos de periódicos y demás, y ante mi falta de continuidad en esos mismos medios, debido a cuestiones tan prosaicas que van desde la inanición económica al desaliento de un sistema “editorial” frustrante, por no hablar de sucesivas pérdidas de confianza con editores varias y al simple hartazgo, decidí cambiar en una biografía personal la fórmula internacional del “escribe regularmente para este y ese medio” por la más cercana a mi realidad; “escribe irrregularmente” anoté. Para mi sorpresa, ya dentro del marco de una conferencia, mi introductor comenzó a leer la breve biografía que yo mismo había redactado: “escribe regularmente” dijo, para contarle inmediatamente y requerirle que leyera correctamente lo que ponía.

No es ésta una cuestión baladí. La regularidad en la crítica, y la asociación del crítico con un medio concreto (o con un conjunto de medios concretos), es significativo de cómo opera el juego de la lucha por la publicidad. Diversifiquemos pues nuestro campo de acción y diseminemos nuestras semillas por aquí y por allá.

miércoles, setiembre 17, 2008

¿Un Museo inconcluso?

Hace una semana Jaime Iregui de [esferapública] estuvo por Lima para el encuentro PLASMA, y en su paso rápido por Lima pudo recoger las opiniones del crítico Jorge Villacorta en torno al Museo de Arte Contemporáneo MAC-Lima. Iregui ya ha publicado previamente algunos posts en torno a la primera polémica en torno al Museo, y también sobre el debate 'La Pelea por el Museo' en su blog Pensar el Museo.

También en el último número de A-desk, con el dossier dedicado a Lima, se desarrollan algunas otras ideas en torno al tema que postearemos aquí en breve.

Este audio ha sido colgado en la web de Sputnik que aloja varias otras entrevistas en torno al lugar de la crítica y a diversos aspectos de arte contemporáneo. La versión completamente transcrita puede ser leída aquí.


lunes, setiembre 08, 2008

Mañana: Arte para desaprender en el Centro Fundación Telefónica

Mañana también, martes 9 de setiembre a las 6 pm, en el Centro Fundación Telefónica, el curador y crítico Max Hernández Calvo estará dando la conferencia Arte para desaprender: Marcos pedagógicos, procesos de legitimación, posibilidades críticas. Creo además que la discusión atraviesa transversalmente algunos de los debates suscitados en todos estos meses vinculados a temas como educación, museos, instituciones, el rol de los agentes del arte, su dimensión pública y su inscripción crítica.

Copio tres párrafos de los circulados en la nota de la conferencia.

"El tramado institucional aquí es también político, pues el derecho universal al arte es indisociable de la educación. Hacer valedero dicho derecho supone facilitar la adquisición de herramientas conceptuales—un léxico, un marco arte-histórico—para posibilitar la constitución de una audiencia y su auto-identificación.

Dicha identidad institucional, “audiencia-artística”, se define en base a un sostenido involucramiento crítico con el arte. Una plataforma pedagógica para una audiencia debe, más aún, pautar su responsabilidad de auto-aprendizaje sobre arte.

Dado que la capacidad crítica es un marcador de una “audiencia artística”, dicha capacidad debe entenderse como potencialmente capaz de cuestionar el marco mismo de legitimación institucional. Aquí radica toda verdadera posibilidad de re-configuración institucional, de transformación de una escena artística. He aquí el imperativo ético y político del establecimiento de un marco pedagógico del arte: si el arte está relacionado con la libertad (como la libertad de expresión), esta atañe a artistas y espectadores por igual, libertad que ha de ser ejercitada a través de la discusión, que sólo será inclusiva mediante de la difusión de los discursos del arte."

Max Hernández Calvo

viernes, agosto 29, 2008

Lecturas I - Labor Precisa

Saludos a todos, de vuelta por estos pagos después de un prolongado periodo de silencio.
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Arranco con el posteo de un primer texto de una serie de escritos que he recopilado de diversas fuentes y que irán apareciendo en los próximos días. Son textos en su mayoría ya publicados en prensa escrita o en Internet -web, o circulando en forma de correo- cuyo nexo en común es reflexionar sobre la práctica artística y sus ramificaciones. Textos en formato de reseña, crítica, crónica con alguna peculiaridad que me interesa resaltar.
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El artista, docente y colaborador del foro colombiano esfera pública Lucas Ospina viene publicando desde hace unas pocas semanas una columna en el rotativo bogotano El Espectador. Ospina resuelve de manera perspicaz el paso del foro digital dirigido al cenáculo a la prensa escrita con un público más amplio y en su mayoría lego en la materia. Reconforta ver como es capaz de
adaptar su modus operandi habitual en el formato electrónico -el del crítico prolijo y demorado con habilidades y paciencia de relojero- a las estrecheces de la prensa escrita sin perder la agudeza e ironía habituales. Este enlace permite acceder a sus críticas de las exposiciones del bogotano premio Luis Caballero que aparecieron hace un tiempo en esfera pública. Y este es el artículo publicado hoy día viernes...
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Artes Aplicadas

Un estudiante le muestra al profesor de su clase de dibujo un proyecto que hizo en un taller “intermedial”, su “investigación” se llama “Semen-terio”: hojas de periódico, los obituarios, manchadas con trazos que hacen una cruz; “fueron hechos con semen”, añade el estudiante.

El profesor se ahorra la referencia a Duchamp y nota sobre la mesa una libreta de apuntes, pide verla, el estudiante se muestra reticente, el profesor insiste. En la libreta, casi escondido, hay un dibujo a lápiz de una botella, un objeto sencillo pero sugerente: un trazo decidido, un brillo bien puesto y un buen final (en dibujo hay que saber cuando parar) logran un aire extraño, misterioso. Dos o tres dibujos concretan algo similar: decir mucho con poco, con humildad, sin grandilocuencia. El profesor pregunta la razón de no mostrar esos dibujos, el estudiante dice que no los muestra “porque no los sé explicar”. El profesor piensa en lo que acaba de oír: no se muestra lo que no se sabe explicar, lo que no “comunica” en una fácil ecuación: semen, cementerio, obituario, cruz… blanco es, gallina lo pone… cinco aclamado… título de Maestro en Artes Plásticas… vendido…

La Galería Nueveochenta expone ‘Siguiente, por favor’, una muestra colectiva que reúne el trabajo de más de 10 artistas, la mayoría han pasado por la universidad (los autodidactas ya no existen) y lo expuesto es muestra de esta experiencia pedagógica que se afirma en lo explicativo: así como en una clase un profesor inventa un tema (“Cuerpo rizomático”, “Palimsesto posmoderno”, “Vida-Muerte”, “Lugar-no lugar”, “Bricollage”) y premia los trabajos que mejor cumplen con la receta cifrada que él propone, la Galería Nueveochenta expone una serie de obras que parten de la idea del “cadáver exquisito”, ese ejercicio surrealista que los docentes del bachillerato usan para fomentar la lúdica grupal.

Las obras funcionan como un silogismo, proponen un problema y su casi inmediata solución, una respuesta útil ya no para sacar un cinco en la academia sino para generar un texto que empalme bien en la cadena de transmisión artista-galerista-periodista-comprador. Algunos trabajos, gracias al placer de la inteligencia y la inteligencia del placer, lograron ir más allá de la ecuación (Lorena Espitia o Luis Hernández Mellizo), pero sólo en dos trabajos hay algo más cercano a la poesía que al compromiso ideológico (Jaime Tarazona y Jimena Andrade) y que validan el viaje hasta esta galería que por momentos parece una agencia de publicidad donde sus “creativos” hacen un arte “profesional”.

Lucas Ospina
Profesor de la Universidad de Los Andes

jueves, julio 31, 2008

Frontera_Incierta en tiempos de ERA 2007

El año pasado, en el marco del Encuentro Regional de Arte en Montevideo, el curador uruguayo Enrique Aguerre me pidió colaborar en un documento que estaba editando desde Frontera Incierta en torno al blog como espacio crítico. Finalmente, luego de un trabajo largo, Aguerre acaba de colgar el pdf en su blog para descarga gratuita (haciendo click aquí) donde incluye también un texto de Lila Pagola (Argentina), Jorge Sepúlveda (Chile), un índice de otros espacios además de un aserie de posts e imágenes tomados de su blog.

Copio a continuación su texto de presentación de Enrique tomado del pdf.
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INTRODUCCIÓN

De las diversas y variadas modalidades con las que contamos hoy en día de web 2.0 o web social encontramos el formato blog que destaca entre sus especificidades, la fácil publicación de contenidos y el rápido retorno comunicacional con los usuarios que lo visitan, entre las más relevantes. Es una herramienta poderosa que en muchos casos ha suplantado la página web personal y que propicia la creación de comunidades en línea.
Desde su origen en el año 2005 el blog frontera_incierta (http://fronteraincierta.blogspot.com) ha investigado sobre las móviles líneas divisorias en el campo del arte y las múltiples zonas de hibridación entre las diferentes prácticas artísticas contemporáneas y la tecnología, poniendo énfasis en sus diferentes usos. Aunque suele leerse, en forma perezosa, Internet como un no-lugar geográfico puede sin embargo encontrarse en los principales blogs de la región algunas de las producciones teóricas más rigurosas y afiladas en torno a la creación actual.

PROYECTO

Para reflexionar sobre este fenómeno en forma colectiva, fueron invitados a participar en el blog durante el transcurso de ERA 07 tres iniciativas de artistas-etc (término acuñado por Ricardo Bausbam que hace referencia a las labores desarrolladas desde el lugar expandido del artista en el campo de la crítica y la gestión cultural) que son referentes en nuestra región, a la producción de textos en torno al rol del blog como herramienta generadora de sentido. Las invitaciones recayeron en esta ocasión sobre: algunos de mis blogs favoritos son de artistas (http://doscero.wordpress.com/) de Lila Pagola (Argentina), Arte Nuevo (http://arte-nuevo.blogspot.com/) de Miguel López (Perú) y Curatoría forense (http://www.curatoriaforense.net/) de Jorge Sepúlveda T. (Chile).
Los textos de los invitados y los más de cuarenta posteos resultantes de esta experiencia se publicaron en formato pdf para ser descargado gratuitamente del sitio de frontera_incierta, en el entendido de que dicha experiencia no debe estar regulada por nada más que nuestro deseo de compartir conocimiento en forma abierta y libre.

Enrique Aguerre

miércoles, julio 16, 2008

Convocatoria: Grupo de discusión [Arte Nuevo]

hola a todos, muy breve y aprovechando la discusión en torno al museo,

dadas las limitaciones de arte nuevo como espacio de discusión (ya que en el blog se reemplaza un post con otro), y constatando la urgencia local de ampliar el espacio de debate en torno a este y otros temas, se ha abierto un yahoo groups para intercambiar opiniones de forma permanente. la ventaja de esta herramienta es que uno puede poner en común opiniones a través del propio mail (que llega a todo los suscritos de la lista) sin depender de acceder a la web o de la actualidad y/o presencia de un post en el blog. así, todos los miembros pueden opinar enviando sus mails a una sola cuenta: arte_nuevo@yahoogroups.com

la dirección del grupo es:
http://groups.yahoo.com/group/arte_nuevo/

suscripciones:
arte_nuevo-subscribe@yahoogroups.com
o introduciendo su correo en el recuadro de la derecha

nos interesa que sirva para poder circular debate e ideas importantes surgidas y colgadas en el blog, y al mismo tiempo extender ciertos tópicos que valen la pena profundizar (como este tema del 'museo' por ejemplo). lo cual incluso podría alimentar o definir el propio rumbo del blog. pienso que ello podría ayudar a circular nuevas opiniones o generar condiciones para que esos puntos de vista tengan lugar, interlocutores y puedan ser contrastados. pero además puede permitir que voces que quieren hacerse oír puedan generar un diálogo de pares y sostener, con el propio interés y responsabilidad, esta esfera crítica.

en lima nunca ha existido una plataforma o foro virtual en torno a las artes visuales contemporáneas (como [esferapública] de colombia, por ejemplo), pero creo que vale la pena aceptar el reto de intentar generar alguno, y luego ver qué ajustes, mejoras u otros espacios son posibles. todo comentario será bien recibido!

ya algunos me manifestaron su interés y presionaron para que esto sea posible, y agradezco mucho el compromiso. espero que esta convocatoria pueda terminar de comprometerlos a todos.

miércoles, setiembre 13, 2006

Yve-A. Bois: «La crítica precisa más discusión y menos poesía»

Salon Kritik acaba de actualizar su blog con textos bastante significativos. Entre ellos una entrevista (publicada en abc.es) que la historiadora española Anna María Guasch le hace al crítico de arte y teórico Yve-Alain Bois. Un diálogo bastante interesante retomando un poco las coordenadas de discusión sobre la propia crítica de arte de la pasada entrevista a José Luis Brea, y que también se ha planteado desde plataformas virtuales como Esfera pública. Aprovecho además para agradecer a Brea el espacio otorgado a un texto que escribiera hace algunos meses sobre la obra de Michael Snow, publicado hace poco tiempo también en Salon Kritik. Asimismo anuncio que no voy a poder actualizar este blog al menos hasta el sábado por un pequeño descanso médico obligado. Luego de eso volveré para comentar esta entrevista a Bois y muchas situaciones pendientes como la primera exposición del Festival de Arte Sonoro "VIBRA: Audio Lima Experimental" actualmente en las salas de Fundación Telefónica.
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Yve-A. Bois: «La crítica precisa más discusión y menos poesía»
Anna María Guasch

Yve-Alain Bois, historiador del Arte, profesor del Institute for Advanced Study de Princeton y reconocido crítico es junto con Benjamin Buchloh, Rosalind Krauss y Hal Foster uno de los coautores del influyente estudio Art Since 1900, un ataque al tipo de Historia y de crítica practicada desde un determinado concepto de modernidad unida al formalismo y al canon esencialista. Bois, que pasó por nuestro país para imapartir un seminario organizado por el CENDEAC, plantea diferentes narrativas y modos de aproximación al arte del siglo XX, partiendo de un mismo sustrato de fondo: el problema del «arte no-composicional».

¿Por qué ha querido sintetizar toda la compleja problemática que envuelve a la pintura a lo largo del siglo XX a partir de la «no composición» y qué lectura «no formalista», si la tiene, deriva de ella?

Ante todo querría aclarar un equívoco que se suele cernir sobre mi persona y que en ocasiones hace que mi lectura de la Historia de Arte se confunda con el formalismo de Greenberg. Mi «formalismo» procede más bien del formalismo ruso, de la semiología de Barthes e, incluso, de la estrategia brechtiana. Me interesa apuntar la transformación que se produce desde una concepción morfológica del formalismo (iniciada por Roger Fry y seguida por Greengerg en el período de postguerra) hasta una más estructuralista, para de ahí pasar a la posestructuralista. Ello justificaría mi interés por lo no-composicional que entiendo como problema histórico, como algo recurrente a lo largo del siglo XX, que nos lleva a encontrar «disimilitudes» y cambios de contextos ante obras y objetos formalmente muy similares como, por ejemplo, las pinturas de Piet Mondrian y las de Ellworth Kelly. Hay que superar la fase del «puro diseño», el heurístico poder de los análisis formalistas, y, con la ayuda del estructuralismo, proceder a la búsqueda de los «significados», que se pueden descubrir detrás de las neutras abstracciones del arte del siglo XX.

Podría insistirnos en su manera de entender el formalismo como un formalismo «no morfológico» o, en otras palabras, «expandido», «ideológico».
Puede parecer todo algo paradójico, pero, empezando por Saussure, es fácil entender cómo, por ejemplo, Brecht fue un formalista, aunque siempre dispuesto a demostrar que el lenguaje no era un vehículo neutral, sino que tenía una materialidad que además estaba cargada de significaciones. Y aquí es donde se sitúa mi aportación, sin olvidar tampoco las lecturas del Barthes de Mitologías (1957), en las que nos ofrece nuevas herramientas para el tipo de análisis ideológico propuesto por Brecht. De ahí mi interés por artistas como Ad Reindhart, Edward Ruscha, Barnett Newman, Ellsworth Kelly y Donald Judd -Matisse, Picasso y en general la semiología del cubismo son mis temas preferidos para las primeras vanguardias del siglo XX- y cómo lo que ven los ojos no es siempre lo que percibe la memoria y lo que las obras significan a un nivel histórico.

Esta claro que a usted le interesa insistir en una determinada metodología de trabajo que pueda aplicarse casi de un modo universal.
Más que de cuestiones metodológicas, yo hablaría de aspectos epistemológicos que tanto servirían para estudiar la historia de la pintura de la segunda mitad del siglo XX como para analizar y comprender desde las terracotas chinas hasta los murales románicos del siglo XII. En este sentido, la hipótesis de Claude Lévy-Strauss me sigue pareciendo muy válida: ¿qué tienen en común obras formalmente tan similares pero conceptualmente tan distintas como las máscaras de la antigua China, las de la costa noroeste de la India o de los maoríes? Pues el concepto de «persona» en el uso del cuerpo humano como primer soporte para toda inscripción artística. Creo pues en la existencia de algunos factores fundamentales que puedan unificar estas constantes. Y estos factores no tendrían tanto que ver con la naturaleza humana, sino con la construcción social. Si queremos comparar sistemas sólo podemos hacerlo desde un nivel fundamental, desde una construcción social.

¿Significa eso que sigue usted pensando en clave «estructuralista», cuando buena parte de la teoría contemporánea, incluso la practicada por sus colegas de la revista «October», como Hal Foster y Rosalind Krauss, hace ya tiempo se acogieron a la posestructuralista?
Dejéme decirle que el posestructuralismo es una invención del pensamiento anglosajón y que sólo uso la palabra posmodernismo entre comillas. También le diré que siempre he pensado, y eso se lo debo a Barthes, que no hay que abusar de la teoría para el estudio de la obra de arte. Los conceptos deben ser extraídos del «objeto» en función de sus exigencias específicas. La principal acción «teórica» consiste en definir el objeto, no lo que le rodea. Y para hacerlo, uno lo tiene que conocerlo íntimamente, es decir, conocer su materialidad. Sigo creyendo que, en un mundo donde ya no tienen sentido las metanarrativas, ni los criterios axiológicos de valor, el estructuralismo ?o la necesidad de encontrar principios estructurales que organicen el texto o la obra? es la única vía de acceder a estructuras más profundas, entre ellas, las de carácter social, y no siento ninguna vergüenza en afirmarlo.

Por lo que comenta, intuyo que no sólo cuestiona el uso y abuso de la teoría posestructuralista, sino que en su particular narrativa apenas existe diferencia entre modernidad y posmodernidad.
Exacto. Para mí, todo intento de establecer una diferencia entre lo moderno y lo posmoderno resulta una ficción. ¿Usted cree que James Joyce o Godard se pueden considerar posmodernos, como sostiene Frederic Jameson? ¿Es el pastiche y la cita una característica específica de la llamada «posmodernidad»? ¿Se puede vislumbrar alguna diferencia estructural entre Beckett y Sherman? No lo creo. Pienso que hubo una auténtica fantasía en el mundo del pensamiento en los años setenta, y que ni Barthes, ni Lacan, ni Foucault, ni el propio Derrida se reconocieron como posestructuralistas, aunque algunos de ellos empezaron a deconstruir algunas de las lógicas de la modernidad, entre otras, los sistemas «binarios». Yo me situaría, pues, en esta línea de pensamiento, una línea que comparte poco con el concepto de modernidad de Greenberg con el que algunos equivocadamente me asocian, y sí, en cambio, con el desmantelamiento de la concepción burguesa de subjetividad que podemos encontrar en el pensamiento de Barthes y, sobre todo, de Foucault. ¿Entonces cree que vivimos todavía en un mundo moderno? ¿Qué piensa de la globalización? Pienso que referirnos a un mundo dominado por la globalización tiene más sentido que hacerlo de un mundo posmoderno. El concepto de modernidad garantiza la autorreflexividad que requiere todo proceso intelectual, pero sin duda, lo que ha cambiado de un modo más espectacular (y ahí quizás una de las causas serían los procesos de la economía global) son las condiciones de recepción de la obra de arte, el extraordinario proceso de aceleración en su recepción.

Esta claro que usted es un «moderno» recalcitrante, y, a la vez, autorreflexivo, pero ¿con cuál de los conceptos «modernos» mantendría claras discrepancias?
Siempre he disentido de la idea de «esencia» vinculada a la pintura, algo que para el formalismo ortodoxo de la modernidad era casi una doxa. Creo que el trabajo del historiador del Arte tiene que consistir en «deconstruir» toda clase de ilusión o todo aquello vinculado a la fijeza ontológica de conceptos. Lo importante de la pintura no es su esencia, sino su problemática, los problemas históricos vinculados a ella. De ahí mi total desvinculación de Greenberg, cuyo pensamiento siempre he considerado muy limitado, demasiado reduccionista, muy localista y un fácil objetivo para los teóricos de la llamada posmodernidad. La crítica necesita menos inspiración y más seria discusión.

Pasando ahora al terreno de la crítica que, por cierto, usted practica asiduamente en «Artforum», me gustaría saber su opinión de lo que se entiende por «mundo del arte», ya sabe: documentas, bienales, ferias?
Si le he de ser sincero, asisto poco a estos acontecimientos del llamado «mundo del arte». Y una de las razones es que me deprimo mucho cuando lo hago. A veces veo cosas muy malas, y no me siento muy feliz. De hecho, no me gustan muchas cosas en el arte contemporáneo. ¡Quizás sea mi propia limitación! Casi siempre pienso que lo que estoy viendo ya lo había visto antes. Y cuando descubro algo que en realidad me sorprende es cuando apenas encuentro similitud con el pasado, o, cuando hay referencias, y éstas afloran de una manera inteligente. Entonces me siento muy feliz.

¿Cómo manifiesta su felicidad?
En primer lugar, intento conocer más del artista, busco documentación y eventualmente contacto con él; la mayoría de las veces acabo escribiendo sobre él. ¿Que si busco el efecto shock? No necesariamente necesito un choque violento. Más bien espero que la obra me sorprenda, incluso, que me seduzca, siempre más allá de las habilidades técnicas?

¿Podría ponernos un ejemplo de artista que cumpla esos requisitos?
Pues en la última bienal de Whitney me impresionó la obra de Pierre Huygue, y no por su pericia técnica, que cualquiera puede hacer en Hollywood, sino por su magia, su dimensión metafórica, casi romántica. Le voy a dar otro ejemplo: no hace mucho visité en Baltimore una exposición que mostraba arte en diapositivas, con obras muy conocidas de James Coleman o Robert Smithson. Pero a mí me impresionó especialmente, sobre todo por su simplicidad de medios y su efecto distorsionador, una proyección sobre el blanco de la pared, en la que un foco o zoom automático no proyectaba nada: blanco sobre blanco. Luego supe que el artista en cuestión era de origen paquistaní, Ceal Floyer se llamaba, que vivía y trabajaba entre Londres y Berlín. Llamé a la galería Lisson que lo representa y me encontré con él en Berlín. Allí seguimos hablando sobre su trabajo. Le voy a dar un nuevo ejemplo. Algunas de las obras más interesantes que descubrí en la última Bienal de Whitney fueron las pinturas de Toy Brauntuch, pero lo más sorprendente es que, al hablar con mi colega Benjamin Buchloh sobre lo que más nos había interesado de la bienal, llegamos, a través de referencias metodológicas e ideológicas tan distintas, a las mismas conclusiones: aparte de Huygue, nos habían interesado los mismos artistas, Brauntuch y el cineasta Kenneth Anger.

Y como crítico de arte, ¿cómo nos resumiría su actividad?
Yo escribo siempre en función de lo que veo, no de lo que está en los catálogos o en los libros. Y trato de revivir mis propias experiencias ante la obra. Para mí fue especialmente reveladora la exposición de Cy Tombly en la Gagosian de Chelsea este invierno pasado. Quedé totalmente sorprendido; no esperaba ver aquellas obras, enormes. Y esta experiencia fue la que intenté poner en palabras en mi artículo. Algo parecido me sucedió con la gran retrospectiva de Rauschenberg que este mismo invierno presentó el Metropolitan de Nueva York. Cuando por primera vez vi la exposición pensé que era excesiva, que había demasiadas obras y que hubieran podido reducirse a la mitad. Pero cuando la visité por segunda vez pensé en la evolución de Rauschenberg, y vi claramente diferenciados dos períodos en su trabajo: una primera etapa extraordinaria de combines hasta 1956-59, y una segunda, a partir de 1959, con obras sin apenas energía en las que no existía un fondo neutro o un campo de proyección sobre el que proyectar las imágenes, como sí ocurría en el collage tradicional. Tras este momento de desagrado, intenté explicar las razones históricas de este cambio para luego indagar más sobre aspectos fenomenológicos.

En su trabajo como crítico, ¿qué lugar ocupa la crítica negativa?
Pienso que es gastar mucha energía escribir sobre lo que no me gusta o escribir negativamente, pero está claro que algunas veces hay que tomar posición, y no solamente ante obras en particular, sino con relación a proyectos institucionales. En el primer caso, cuando Artforum me encargó hacer un artículo sobre la retrospectiva de Sol LeWitt en el MOCA de Los Ángeles me sentí ante un gran dilema y no tuve ningún reparo en afirmar que muchas de las obras de su segundo período me parecían decorativas, casi concebidas para grandes corporaciones con escasas relaciones con el mundo del arte. En relación al MoMA, fui bastante más agresivo. De hecho, creo que el nuevo MoMA puede considerarse una traición a la tradición. El MoMA sólo está interesado en el poder del dinero, en atraer a las masas en detrimento de todo lo que signifique investigación. Todo está muy alejado de los tiempos en los que William Rubin concebía las directrices del MoMA y de los tiempos en los que el departamento más importante era del de Pintura y Escultura. Ahora el MoMA se ha convertido en un espacio corporativo y su poder está en el dinero.

El CENDEAC le trajo hace unos meses a España. ¿Qué contactos tiene con el arte español?
La verdad es que conozco poco de arte español, así como de arte latinoamericano. He visto cosas del Equipo Crónica, de Saura, de Tàpies, pero desafortunadamente conozco poco de las más recientes generaciones. Es mi gran asignatura pendiente.