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martes, noviembre 30, 2010

Memorias Disruptivas. Tácticas para entrar y salir de los Bicentenarios de América Latina y el Caribe

Casi sin tiempo para postear, este último mes he estado moviéndome de un lado a otro. Ahora mismo me encuentro en Madrid para el encuentro (30 de noviembre y 1 de diciembre) organizado por la Red Conceptualismos del Sur y el MNCARS como contrapropuesta crítica en el marco de las llamadas celebraciones Bicentenarias. Reproduzco el programa de actividades de estos dos días, entre las cuales se incluye obras, conferencias, proyectos y talleres de Museo Travesti del Perú, Eduardo Grüner, Juan Carlos Romero, Valeria Coronel, Alexander Apóstol, Sitesize, Narcochingadazo, Jorge Luis Marzo, Carlos Jiménez, Leandro Cardoso, entre otros.
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Memorias Disruptivas
Tácticas para entrar y salir de los Bicentenarios de América Latina y el Caribe

Tipo de actividad: Seminario y talleres
Fecha: 30 de noviembre - 1 de diciembre de 2010
Lugar: Edificio Sabatini, Auditorio; OFF Limits y Traficantes de Sueños
Organiza: Red Conceptualismos del Sur y Museo Reina Sofía
Blog relacionado: memoriasdisruptivas.wordpress.com

El encuentro Memorias Disruptivas se propone intervenir críticamente en la llamada internacional a conmemorar y celebrar, a lo largo del 2010, los procesos de independencia del continente americano ocurridos hace 200 años. A través de diversas actividades (talleres, mesas de debate, intervenciones gráficas, proyectos editoriales y presentación de investigaciones en curso) este encuentro pretende contrarrestar el carácter afirmativo de las celebraciones oficialistas de los Bicentenarios de América Latina y el Caribe, activando un conjunto de memorias disruptivas y de contra-discursos en torno al valor político, estético e historiográfico de dichas celebraciones.

Memorias Disruptivas ha sido pensado como un conjunto de acciones tácticas anti-celebracionistas destinadas a cuestionar la manera en la que aquellas luchas y movimientos sociales que tuvieron lugar en América Latina durante las primeras décadas del siglo XIX se enfrentan a un nuevo proceso de patrimonialización y monumentalización en nuestros días. A su vez, este encuentro cuestiona el hecho de que algunas insurgencias estéticas y políticas continúen siendo silenciadas en las historiografías legitimadoras de la soberanía nacional, en las teorías que impulsan la modernización económica y cultural del continente latinoamericano y en los acuerdos de cooperación birregional entre España y los países de América Latina y el Caribe.

En sintonía con las investigaciones de la Red Conceptualismos del Sur, Memorias Disruptivas plantea a su vez asuntos diversos como las políticas del olvido, la función político-social de los archivos, la gestión de la memoria histórica, la patrimonialización de las culturas visuales y la construcción de las identidades nacionales, la producción y circulación de saberes, la gobernabilidad basada en los intercambios culturales, el establecimiento de acuerdos multilaterales a partir de un pasado histórico común, la producción de exhibiciones de arte basadas en efemérides patrias, las estructuras coloniales o la negación/reivindicación de las revoluciones sociales y raciales en América Latina y el Caribe. Todos estos temas, en suma, centrales para entender la situación histórica y la actualidad sexual-estético-política de las prácticas críticas que tuvieron lugar en Latinoamérica durante las décadas de los sesenta y setenta.

En cuanto a su estructura, Memorias Disruptivas no se ha organizado a partir de la presentación de conceptos teóricos en torno al problema de la celebración de los Bicentenarios, sino más bien a través de la yuxtaposición de actividades diversas, las cuales dialogan entre sí a lo largo de dos días de trabajo y con múltiples formatos de presentación. Temáticamente, el encuentro se ha dividido en dos bloques diferentes, pero en diálogo. A su vez, mientras que una buena parte de las actividades de este encuentro se llevarán a cabo en el Museo Reina Sofía, algunos talleres se celebrarán en otros espacios autogestionados de Madrid.

Programa

Primera jornada. Martes 30 de noviembre

Bicentenario y Narcochingadazo
Pedro Lasch y Miguel Rojas Sotelo

Tipo de actividad: Taller
Hora: De 11:00 h a 13:00 h y de 14:30 h a 16:30 h
Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, Auditorio

El proyecto busca pensar la nación desde la descentralización y la distancia crítica, no ya desde los centros hegemónicos de construcción de la historia, sino desde los márgenes, la diáspora, la frontera y la identidad indígena. Se presentan distintas acciones que, desde el 2009, han tenido lugar en América Latina y Europa, entrelazando gran número de nodos sociales articulados a través del proyecto. Entre éstas, destaca la presencia de la Red Conceptualismos en Haití en diciembre del 2009 (con Esther Gabara), a través de la participación del proyecto en la primera Ghetto Biennale, ofrece la oportunidad de enlazar la serie en forma clara y directa con la proclamación de “todos somos negros” del seminario.


'Archivo Las Bicentearias' del Museo Travestí

Giuseppe Campuzano

Tipo de actividad: Taller
Hora: De 11:00 h a 13:00 h
Lugar: Offlimits

Este taller plantea explorar y reflexionar la nación a través de sus prácticas sexuales, aquellas no consideradas ni celebradas en el Bicentenario oficial pero que, sin embargo, tienen lugar entre sus ciudadanos y costumbres. El proyecto Museo Travestí del Perú recolecta desde 2003 un «archivo sexual» a modo de recuperación de ciertas estrategias sociales, indígenas y populares, donde sexualidad, ritualidad y travestismo articulan la cultura como un espacio de metamorfosis constante y necesaria. Dichas estrategias canibalizan/infectan el concepto de «museo» y lo transforman desde la sociedad civil, resexualizando la emancipación bicentenaria masculina y occidental al replantear la nación, su memoria, fronteras y geografías, desde nuestros cuerpos mestizos y pos-identitarios.


Mapa Radical de los Bicentenarios: sobre ciudadanías colectivas

André Mesquita y Paulina Varas

Tipo de actividad: Taller
Hora: De 14:30 h a 16:30 h
Lugar: Traficantes de Sueños

¿Reinventar la ciudadanía tiene que ver con realizar una crítica a las celebraciones institucionales? ¿Cómo se crean en Madrid las otras ciudadanías colectivas que cuestionan las relaciones coloniales? ¿Cómo continúa el colonialismo interno? ¿Cómo estas latencias pueden ser atacadas desde la visualidad? Este taller considera la idea de ciudadanía colectiva como construcción de otros modos de participación social y nuevas formas alternativas de poder y acción. Durante el encuentro, se realizará un diagrama conceptual sobre estas nociones. Asimismo, se propone que la sistematización posterior de este taller sea una parte clave de la experiencia, no tanto en su registro como documento posterior, sino como material de intercambio para futuras experiencias.

Insurgencias raciales: Si desde 1804 ‘todos somos negros’, ¿qué conmemoramos los latinoamericanos y caribeños en 2010?
Participan: Eduardo Grüner, Valeria Coronel, Pedro Lasch y Miguel Rojas Sotelo
Modera: Joaquín Barriendos

Tipo de actividad: Mesa de debate
Hora: De 17:30 h a 20:00 h
Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, Auditorio

Partiendo de un cuestionamiento de los formatos nacionales y regionales de las maquinarias celebracionistas puestas en marcha para ‘conmemorar’ los Bicentenarios de América Latina, este bloque aborda la actualidad de la revolución racial de Haití, retrotrayendo la independencia de este país como un elemento clave para entender las coyunturas actuales de la región, las dinámicas de su colonialidad y el papel de Haití en el marco de las tensiones geopolíticas, sexuales y raciales derivadas del nuevo humanitarismo internacionalista.

Introducción. Haití: el lado oscuro de los Bicentenarios de América Latina y el Caribe
Joaquín Barriendos

La oscuridad y las luces
Eduardo Grüner

Políticas de la Memoria: del Ecuador exótico al testimonio político
Valeria Coronel

Bicentenario y Narcochingadazo
Pedro Lasch y Miguel Rojas Sotelo

The Oath of Monte Sacro. A pocket epic
Leandro Cardoso

Tipo de actividad: Performance
Hora: 20:30 h
Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, Auditorio

The Oath of Monte Sacro consiste en la dramatización en formato pocket-epic del discurso que supuestamente profirió el joven Bolívar en la cima del Monte Sacro (Aventino) en Roma, en 1805, ‘jurando’ liberar a América del poder colonial español. The Oath of Monte Sacro se articula a partir de una serie de traducciones formales -que van de la narrativa oral, al canto lírico, y de la composición musical a la proyección en video- del juramento de Bolívar, el cual, según la historia oficial, fue dictado oralmente al escritor Manuel Uribe Ángel por el propio Simón Rodríguez, mentor de Bolívar y único testigo del evento en Roma.

Leandro Cardoso como narrador
Joaquín Barriendos como Simón Rodríguez
Nicolás Restoret como Simón Bolívar


Segunda jornada. Miércoles 1 de diciembre

'Archivo Las Bicentearias' del Museo Travesti
Giuseppe Campuzano (Segunda Parte)

Tipo de actividad: Taller
Hora: De 11:00 h a 13:00 h
Lugar: Offlimits


Todos somos negros

Juan Carlos Romero

Tipo de actividad: Taller
Hora: De 14:30 h a 16:30 h
Lugar: Traficantes de Sueños

Todos los ciudadanos, de aquí en adelante, serán conocidos por la denominación genérica de negros (Artículo 14, Constitución Haitiana de 1805).
En medio de los festejos previstos en torno al Bicentenario de las revoluciones independistas americanas de 1810, es llamativa la omisión de la revolución haitiana de 1804, la primera, la más radical y la más inesperada de todas ellas. Allí fueron los ex-esclavos de origen africano -la clase dominada por excelencia, y no las nuevas elites “burguesas” de composición europea blanca- quienes tomaron el poder para fundar una república llamada, justamente, negra.
Este taller convoca a retomar la proclama haitiana e instalarla en la calle y en los debates públicos, no sólo para llamar la atención sobre la historia silenciada de esta revolución negra de 1804 ante los homenajes del Bicentenario criollo, sino además por la carga disruptiva que aún porta la idea de que todos y todas podamos definirnos como negros, en medio de la creciente exclusión en que vivimos. Carteles, autoadhesivos, volantes, graffiti, avisos en publicaciones y cualquier otro medio puede redundar en extender esta campaña anónima y colectiva por toda América Latina y el resto del mundo.

Espejo Negro
Pedro Lasch

Tipo de actividad: Taller
Hora: De 14:30 h a 16:30 h
Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, Auditorio

El taller utiliza el concepto de Espejo Negro para examinar las relaciones con las fuerzas coloniales y descoloniales relacionadas a los Bicentenarios. También cuestiona productiva y críticamente la polémica afirmación de que todos somos negros. Espejo Negro tiene su origen en la instalación museística de gran tamaño realizada por Pedro Lasch para el Nasher Museum of Art, la cual formaba parte de una monumental exposición de pinturas barrocas titulada El Greco to Velázquez: Art during the Reign of Philip III (2008). A través de una reinstalación de arte precolombino, recuperado de los almacenes del museo, el público contemplaba el arte indígena, la representación colonial y el reflejo de su propio cuerpo e imagen colapsado en un mismo plano de reflejos.


Gobernabilidad, creatividad y desterritorialización de los Bicentenarios

Intervienen: Jorge Luis Marzo, Carlos Jiménez, Joan Vila-Puig, Elvira Pujol y Joaquín Barriendos
Modera: Cristián Gómez Moya

Tipo de actividad: Mesa de debate
Hora: De 17:30 h a 20:00 h
Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, Auditorio

Este seminario se centra en el cruce de los distintos imaginarios geopolíticos construidos alrededor de las celebraciones de los Bicentenarios de América Latina, teniendo presente sus vínculos multilaterales y, especialmente, la relación entre la gobernabilidad cultural y las nuevas formas contemporáneas de expresión y participación ciudadana, en cuyo núcleo se han posicionado las nuevas clases creativas que fomentan la capitalización de intangibles, el diálogo desterritorializado de lo multicultural y la conveniencia de las políticas de la diferencia.

Introducción. Bicentenarios en el nuevo eje creativo del estado-transnacional
Cristián Gómez Moya

Los Bicentenarios y el Imperio
Carlos Jiménez

Iberoamericanizar, latinomamericanizar o birregionalizar los Bicentenarios
Joaquín Barriendos

El papel de los artistas en el mantenimiento de los mitos nacionales en el marco de las celebraciones bicentenarias
Jorge Luis Marzo

Dependemos de un directorio. Acción cultural en tiempos de suplantación
Joan Vila-Puig y Elvira

Yamaikaleter
Alexander Apóstol

Tipo de actividad: Proyección de vídeo
Hora: 20:00 h
Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, Auditorio

Este vídeo muestra a dirigentes políticos comunales tanto chavistas como antichavistas leyendo la Carta de Jamaica. Escrita por Simón Bolívar para recabar apoyo internacional, justo después de la independencia de los países bolivarianos, ha estado presente como uno de los momentos fundacionales de Venezuela. La carta, escrita en inglés es leída en su idioma original, motivando que los políticos que la pronuncian no entiendan su significado.

Intervenciones en el espacio público

Pasquín Travesti del Perú
Giuseppe Campuzano y Miguel López
Durante el encuentro se difundirá una publicación a modo de periódico/historieta donde el archivo sexual transcurrirá de museo colonial travestido a periódico sensacionalista (sus imágenes y titulares saturados de clichés en torno a la sexualidad, su postura frente a las migraciones del cuerpo y territorios, etc.) travestido. Este nuevo travestismo del proyecto pretende trascender la estética de la historieta hacía los mecanismos propios del tabloide. Así, el pasquín se ofrecerá gratuitamente a través de diversos modos de distribución (metro, kioscos, vendedores ambulantes) y difusión, cruzando con medios donde la intriga publicitaria y el insulto desde el titular morboso/objetivista remitan al consumo y reflexión de un archivo sexual en primera persona.

¿Todos somos negros?
Juan Carlos Romero

“Todos los ciudadanos, de aquí en adelante, serán conocidos por la denominación genérica de negros”. Artículo 14 de la Constitución Haitiana de 1805.

Bajo este lema, se llevarán a cabo una serie de intervenciones en el espacio público durante el encuentro. A partir de éstas, se pretende llamar la atención sobre la historia silenciada de esta revolución negra de 1804 en el marco de los homenajes del Bicentenario criollo. Estas acciones darán continuidad a la convocatoria anónima que ha venido impulsando la Red Conceptualismos del Sur desde 2009 bajo el lema Todos Somos Negros.

Participantes

Alexander Apóstol
Es artista, su trabajo revisa la crisis de las utopías del movimiento moderno en América Latina, especialmente en Venezuela, entremezclando desarrollismo, corrupción de la esfera pública y populismo ideológico.
Ha expuesto en Tate Modern, Centro José Guerrero, Periférico Caracas y Harvard University, entre otros.

Joaquín Barriendos
Miembro de la red Visual Culture in Europe y de la Red Conceptualismos del Sur. Coordina el foro Negociando la Diferencia: Poéticas y Políticas de lo Diverso. Es miembro fundador del colectivo Tristestópicos e investigador del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona.

Giuseppe Campuzano
Es travesti y filósofo. Desde 2003 complementa investigación, arte y activismo en el proyecto Museo Travesti del Perú, presentado en ciudades como Brighton, Montreal, La Habana, São Paulo, Bogotá, Santiago de Compostela, Monterrey, Santiago de Chile y Ciudad de México. Entre sus recientes publicaciones, El travestismo obseso de la memoria (Ramona 99, 2010).

Leandro Cardoso
Artista e investigador. Ha exhibido su trabajo en el Institute of Contemporary Arts de Londres; Centro de Cultura Contemporánea Barcelona; Resonance FM; Bienal de Trondheim, Noruega; entre otros. Es miembro fundador del Partido pela Utopia Brasileira, PPUB, y de la radio-arte Pandeiro do Mundo.

Valeria Coronel
Profesora Investigadora en el programa de Sociologia FLACSO, sede Ecuador. Interesada en la estética y la política en la región andina, revolución, colonialismo interno y procesos de hegemonía. Es miembro de la Red de Conceptualismos del Sur.

Cristián Gómez Moya
Artista visual, investigador en Epistemología Crítica de la Imagen en la Universidad de Chile y profesor de Estudios Visuales en el Magíster de Estudios Culturales de Universidad Arcis. Es editor del proyecto Investigaciones Visuales (FAU, Universidad de Chile); fundador y co-editor de la plataforma Tristestópicos y miembro de la Red Conceptualismos del Sur.

Eduardo Grüner
Sociólogo, ensayista y crítico cultural. Decano en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y profesor de Antropología y Sociología del Arte y de Teoría Política en dicha universidad. Ha publicado, entre otros muchos estudios, la reciente La oscuridad y las luces (Edhasa, 2010).

Carlos Jiménez Moreno
Escritor y crítico de arte. Profesor de Estética de la Universidad Europea de Madrid. Es parte del equipo editorial de la revista brumaria y colaborador de los periódicos El País, El Mundo, así como de las revistas especializadas Lápiz, Exit y Artecontexto, ArtNexus y Third Text.

Pedro Lasch
Desde 1994 divide su tiempo entre en Durham (NC), donde es profesor de Práctica y Teoría del Arte en el Departamento de Arte, Historia del Arte y Estudios Visuales de la Universidad de Duke, y Nueva York, donde lleva a cabo trabajos regulares con grupos inmigrantes y colectivos de arte, principalmente 16 Beaver Group.

Miguel A. López
Escritor, artista e investigador. Sus textos han sido publicados en revistas como Ramona, Afterall, Artecontexto, Papers d’Art o Papel Alpha. Es co-autor de Post-Ilusiones. Nuevas Visiones. Arte crítico en Lima, 1980-2006 (Lima: Fundación Wiese, 2006) y co-comisario de exposiciones como Subversive Practices. Art under Conditions of Political Repression. South America / Europe / 60s-80s’ (Württembergischer Kunstverein, Stuttgart, 2009), entre otras. Es miembro de la Red Conceptualismos del Sur.

Jorge Luis Marzo
Historiador del arte, comisario de exposiciones, escritor y profesor de la Escuela Elisava/Universitat Pompeu Fabra. Entre sus recientes proyectos, destaca la exposición Eld_efecto barroco. Políticas de la imagen hispana (2010) y el libro ¿Puedo hablarle con libertad, excelencia? Arte y poder en España desde 1950 (CENDEAC, 2010).

André Mesquita
Investigador de las relaciones entre arte, política y activismo. Doctorando en la Universidad de Sao Paulo con un estudio sobre “mapas y diagramas disidentes”, donde aborda diferentes cartografías sobre el capitalismo contemporáneo. Miembro de la Red Conceptualismos del Sur.

Nicolás Nestoret
Cantante y compositor de música pop francesa, formado en el colegio Frantz Fanon de Martinica.

Miguel Rojas Sotelo
Doctor en Arte Contemporáneo y Teoría Crítica Cultural de la Universidad de Pittsburgh. Es artista visual, videasta, activista y comisario-colaborador, ha trabajado como director de artes visuales del Ministerio de Cultura de Colombia (1995-2001). Actualmente, es director del Festival de Cine Latinoamericano de Carolina del Norte.

Juan Carlos Romero
Integra distintos grupos de gráfica, experiencias visuales y acciones grupales de intervención pública. Es editor de las revistas Observador Daltónico y Dos de Oro. Coedita la revista de poesía visual La Tzara, junto a Hilda Paz. Integra el Grupo de Artistas Plásticos Solidarios con Diana Dowek, León Ferrari, Ricardo Longhini, Adolfo Nigro y Ana Maldonado en acciones grupales de intervención pública.

Sitesize (Elvira Pujol y Joan Vila-Puig)
Plataforma de proyectos colaborativos sobre la metrópolis contemporánea. Fundada en 2002, Sitesize desarrolla trabajos específicos de creación y mediación cultural en contextos metropolitanos. Entre sus últimos trabajos destaca AMPIN habitar la palabra (Valparaíso, 2010), Narraciones metropolitanas_Aula permanente (Pabellón catalán. Bienal de Venecia, 2009) y Pasaje Chile_Calle Barcelona. Imaginarios cruzados (Santiago de Chile 2007- Barcelona 2008).

Greg Vamvakas
Pianista y compositor para orquestra. Formado en filosofía y máster en Historia del Arte en el Reino Unido.

Paulina Varas
Investigadora y comisaria independiente. Co-directora del Centro de Residencias para Artistas Contemporáneos (CRAC) en Valparaíso. Miembro de la Red Conceptualismos del Sur. Actualmente desarrolla el proyecto colectivo www.275dias.cl

martes, agosto 31, 2010

Seminario "Cultura visual y revolución: Hispanoamérica 1808-1830"

Desde hoy se viene presentando el seminario “Cultura visual y revolución: Hispanoamérica 1808-1830”, que reune investigadores de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, España, EE.UU., Francia, México y Perú. El seminario se lleva a cabo en el marco del proyecto colectivo de investigación “José Gil de Castro. Cultura visual y representación: del antiguo régimen a las repúblicas sudamericanas”, desarrollado desde fines de 2008 con el apoyo de la Fundación Getty de Los Ángeles. El evento es co-organizado por el Museo de Arte de Lima – MALI, la Cooperación Regional para los Países Andinos de la Embajada de Francia, la Embajada de Chile en el Perú y la Fundación Getty; con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional, el Instituto Francés de Estudios Andinos y el Programa de Maestría en Historia del Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Reproduzco ambas caras del flyer.
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lunes, julio 12, 2010

Coloquio ERRATA. El lugar del arte en lo político / Convocatoria revista {{em_rgencia}

Reproduzco el programa del Coloquio Errata # - El lugar del Arte en lo Político, a realizarse en Bogotá en algunas semanas. Había ya anunciado en un post anterior la salida de su más reciente número que vale mucho la pena conseguir. Por cierto, ¡me sumo al pedido de Lucas Ospina sobre la necesidad de hacer circular la revista también virtualmente en formato pdf!

Y dada la fecunda editorialidad colombiana aprovecho además para publicar el anuncio que me hace llegar la revista {{em_rgencia}:
Buen día, desde Colombia la revista de artes plasticas y visuales {{em_rgencia}les hace llegar el siguiente mensaje:

El primer número de {{em_rgencia} fue un éxito, gracias a numerosos amigos y colaboradores del proyecto. Los invitamos a seguir consultando la publicación y a descargarla en PDF (próximamente):
http://www.emergenciaemergenciaemergencia.com

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Ahora, ante ustedes, una nueva incitación:
{{em_02: bicentenarios postmortem - CONVOCATORIA / CALL FOR SUBMISSIONS

http://www.emergenciaemergenciaemergencia.com/convocatorias/convoca_em02_bicentenario_postmortem.html

Es altamente saludable que se pongan en marcha nuevas revistas que articulen algunas discusiones sureñas (ver por ejemplo en un post anterior una entrevista a la Revista Plus de Chile)!

Reproduzco finalmente el programa del Coloquio ERRATA.
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21 al 23 de julio de 2010

Los coloquios ERRATA# reúnen especialistas en los temas tratados en la revista con el fin de ampliarlos más allá de las perspectivas abordadas en cada número y ofrecer un espacio de análisis y participación para los agentes del campo de la artes visuales.

Miércoles 21 de julio / 5 a 8.30 pm • La gráfica política en los años 60 y 70 en Colombia
• Taller 4 Rojo, tres líneas investigativas: Alejandro Gamboa; Equipo Transhistoria (María Sol Barón y Camilo Ordóñez) y Taller Historia Crítica del Arte (Halim Badawi, María Clara Cortés, David Gutiérrez, William López, Luisa Ordóñez y Sylvia Suárez) • Diálogo con sus protagonistas: Pedro Alcántara Herrán, Diego Arango, Umberto Giangrandi, modera: Ivonne Pini • Mesa redonda

Jueves 22 de julio / 5 a 8.18 pm • Activismo artístico contemporáneo
• Creación colectiva y medios alternativos. Colectivos: Bogotrax, Sursystem (Luis Fernando Medina, UN) y Hogar • Arte, política, activismo y comunicación: Marcelo Expósito • Mesa redonda

Viernes 23 de julio 5 a 8.15 pm • Memoria, reparación y no olvido
Prácticas de arte crítico: Ana Longoni (UBA) • Derechos humanos y prácticas artísticas: Conrado Uribe; Iván Cepeda y Gabriel Posada • Mesa redonda

Inscripciones para certificación (con el 80% de asistencia): envíe sus datos personales (nombre, ocupación y correo electrónico) a coloquioerrata@gmail.com • Entrada libre

+ info: Fundación Gilberto Alzate Avendaño . Gerencia de Artes Plásticas y Visuales . tel.: (57-1) 2829491 ext. 181 y 228 . Lugar: BLAA, Centro de Eventos. Calle 11 # 4 – 14

martes, junio 22, 2010

La República Negra - Entrevista con Eduardo Grüner (por Gabriel Lerman)

Reproduzco la reseña y notable entrevista al sociólogo y crítico cultural argentino Eduardo Grüner publicada en Página 12 a propósito de su último libro La oscuridad y las luces (Edhasa, 2010), la revolución haitiana y las actuales celebraciones oficiales del bicentenario latinoamericano. Las reflexiones de Grüner son fulminantes.
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La República Negra

Primera revolución del continente americano, la haitiana no sólo precedió a los movimientos de independencia de Hispanoamérica, sino que llevó a un extremo los postulados de la Revolución Francesa. En La oscuridad y las luces (Edhasa), Eduardo Grüner aborda este acontecimiento histórico mucho más allá de datos y descripciones, como una verdadera conmoción filosófica que atravesó dos continentes. En esta entrevista, Grüner explica la génesis de este libro que lo llevó a pensar una de las caras aún más ocultas del Bicentenario

por Gabriel Lerman

Estamos ante un libro que presenta la exterioridad de lo difícil y la constatación, a poco de andar, de ser uno de esos textos constituyentes, demoledores, afiebradamente escritos y cargados de sentido que impregnan en el lector algo más que recuerdos en forma de enunciados. Profundo por la magnitud, las ramificaciones, su alcance, La oscuridad y las luces de Eduardo Grüner, tiene ese plafón de libro-tesis que recorre, amplifica y alberga una gran variedad de alternativas a partir de un tema fijado en el centro, a una distancia igual de la cabeza y del corazón. Adicionalmente, este libro ofrece una prueba sobre el avance del conocimiento en ciencias sociales y sobre la escritura de ese avance, su movimiento mismo, cosas que no pueden separarse una de otra, ya que escribir y pensar teoría social, historia y política forman parte de una amalgama indisoluble. La prueba, decíamos, que ofrece este libro tiene que ver con uno de los motivos que lo transportan, que lo disparan, que lo ponen en línea: el “origen inmediato”, como lo denomina Grüner, es la realización de su tesis doctoral de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Y la prueba, entonces, es que sólo la madurez intelectual, un amplio recorrido vital con diversas lecturas, permite la escritura de un texto tan trabajado y pensado a la vez.

De movida, Grüner confiesa su afición juvenil por el jazz y las culturas africanas. Como complemento, en verdad como intersección, señala que “era hora de hacer algo” con Latinoamérica. El jazz es algo que suena aquí como escritura. Grüner escribe haciendo jazz. Toma un motivo, lo despliega y lo repite cada vez agregando un dato, una información nueva. En círculos que se abren y se cierran con acentos perfectos, con el cronómetro neuronal y sanguíneo de una bestia, Grüner va desgranando temas, contextos, conceptos, retoma esbozos anteriormente dichos, los pasa en limpio, extrae nuevas y más agudas conclusiones. Por eso es una tesis acabada, por la madurez intelectual del autor y por el método afinado del autor-escritor. En tal sentido, la prueba de Grüner se vuelve irrefutable: una tesis doctoral no se hace todos los días y se hace una vez en la vida.

La modernidad incompleta

¿Cómo pensar la modernidad incompleta, la modernidad ilustrada, el ideario liberal con sus particulares de clase vueltos universales, en dialéctica constante con capas sociales postergadas y suspendidas en la barbarie, pero desde América? Pensar las revoluciones a partir del acontecimiento de la Revolución Haitiana, culminante en 1804. Primera revolución emancipatoria del continente, acontecida en la primera isla donde había llegado Colón, donde América fue descubierta, renombrada y reprimida a la vez. Revolución negra, grito de independencia de la negritud que se anticipa al proceso revolucionario que recorrerá el continente poco después, según Grüner el proceso haitiano muestra no tanto una continuidad o repercusión del ideario liberal de la Revolución Francesa sino su rebote extremo, la extensión al límite de las posibilidades de liberación que abría y cerraba aquel otro acontecimiento europeo.

Edouard Glissant, filósofo y poeta antillano negro, reivindica el “derecho a la opacidad” de lo que se ha dado en llamar la “criollidad”, como alternativa a la negritud defendida por pensadores anteriores, como los también antillanos Aimé Césaire y Franz Fanon. Pero, para Grüner, “lo importante a tomar en cuenta es el valor enorme del color negro como nudo metafórico que, en la historia de una modernidad que es constitutivamente colonial, sirve para problematizar y cuestionar críticamente las pretensiones de falsa universalidad de aquella modernidad pretendidamente totalizadora. La Revolución Francesa también tuvo su dimensión “opaca”, puesto que en 1789 no les otorga a los esclavos de sus colonias la emancipación. Como era de esperar, la tercera parte de los ingresos de Francia provenía de la explotación de la fuerza de trabajo esclava en las colonias del Caribe, muy especialmente de SaintDomingue, luego llamada Haití, lo que provoca en 1791 la más larga y quizá la más violenta de las revoluciones modernas: la haitiana”.

Son unas palabras de manifiesto y con estructura de poema de Edouard Glissant las que se citan en uno de los epígrafes de La oscuridad y las luces:

Exigimos el derecho a la Opacidad:

(...)

el impulso de los pueblos

anulados que hoy oponen

a lo “universal” de la Trasparencia,

impuesto por occidente,

una multiplicidad sorda y oscura

En cierto modo –dice Grüner–, es la cuestión más filosófica que plantea el libro. “Se trata de mostrar que lo que llamamos la modernidad es una versión eurocéntrica de la historia de los últimos 500 años, un tiempo homogéneo y vacío, como diría Walter Benjamin, que fagocitó las historicidades paralelas y autónomas de las sociedades colonizadas y explotadas desde el propio surgimiento del capitalismo. Esta versión `oficial’ postula una suerte de ideología de la transparencia, en la que la modernidad europea proyecta sus luces sobre la `oscuridad’ del mundo hasta entonces desconocido. La propia expresión ‘descubrimiento’ (de algo que luego se llamará América) es sintomática de esa ideología: parece que antes de 1492 este continente estaba ‘cubierto’, como si dijéramos tapado con una frazada, oscurecido. Así como a Africa se lo llamó el continente negro. Hacer la crítica de esa ideología implica devolverle una opacidad a esa historia que se presenta tan ‘clara’. Demostrar que la conformación misma de la modernidad supone un conflicto de historicidades y de ritmos temporales diferenciales y contrapuestos, y que no es que de un lado estén las luces y del otro la oscuridad: lo que hay es un remolino de claroscuros violentos. El pretexto historiográfico para todo esto es la esclavitud africana en América, y en particular la revolución haitiana de 1791-1804, que fue la primera y más radical de todas las gestas independentistas, aunque la celebración continental del bicentenario en este 2010 contribuya justamente a oscurecer ese acontecimiento decisivo en muchos sentidos.”

El amo y los esclavos

¿Cómo se explica que Hegel se haya inspirado, en su dialéctica del Amo y el Esclavo, en la Revolución Haitiana?

–Hegel publica su Fenomenología del Espíritu, que incluye la famosa Sección IV sobre la dialéctica del amo y el esclavo, en 1807, apenas tres años después de la revolución haitiana. No es un azar. Es algo sabido, incluso por el propio Hegel, que era un pensador extremadamente atento a y conocedor de todos los acontecimientos políticos de su época. Susan Buck-Morss, en su ya pequeño clásico Hegel y Haití, demuestra sin duda posible que es la revolución haitiana lo que inspira esa “alegoría” filosófica hegeliana. Generaciones enteras de exegetas de Hegel, tributarios inconscientes del eurocentrismo, dieron por sentado que se refería a la Revolución Francesa, aduciendo que Hegel jamás menciona a la Revolución Haitiana. ¡Pero tampoco menciona a la francesa! Aquí está funcionando a pleno lo que Aníbal Quijano ha denominado la colonialidad del poder/ saber: si uno piensa a la modernidad como un exclusivo “producto de exportación” de Europa al resto del mundo, es obvio que le resultará inconcebible que unos esclavos desharrapados y para colmo negros que están fuera de la historia, hayan sido capaces de esa contribución descomunal no solamente a la modernidad política sino a la filosófica.

¿Sería parte de un desconocimiento sobre Haití que se fue agravando a lo largo del tiempo?

–Esta “renegación” (como diría un psicoanalista) es parte del “ninguneo” a que fue sometida la revolución haitiana y todas sus enormes consecuencias: de su impensabilidad, como dice el gran historiador haitiano Michel-Rolph Trouillot. Es inimaginable, en efecto –y este es el otro y central tema filosófico o de teoría crítica del libro, pensado a partir de la Escuela de Frankfurt o de Sartre–, esa dialéctica negativa y esa destotalización que opera la revolución haitiana de la modernidad, al confrontarla con un conflicto irresoluble que desgarra a la modernidad desde su propio interior: es una época que consagra los principios de la libertad individual, la igualdad y la fraternidad..., pero cuya “base económica” es la esclavitud más degradante, el genocidio, el etnocidio.

¿Qué es el Negro en América, en el Nuevo Mundo? ¿Cómo se lo ha construido, cómo lo excluyó o raleó la modernidad liberal?

–La colonización de ese mundo que nada tenía de “nuevo”, y por lo tanto la explotación de la fuerza de trabajo esclava o semiesclava de los africanos y aborígenes hizo una “contribución” decisiva –como ya lo explicaba Marx en El Capital– a la “acumulación originaria” del capitalismo mundial. Todo eso ya forma parte de la historia del capitalismo, y por lo tanto de la modernidad. Muchísimo menos conocida y estudiada es la contribución igualmente decisiva que las rebeliones de esclavos –y muy particularmente la revolución haitiana, la única revolución de esclavos triunfante en la historia de la humanidad– hizo a la modernidad política. Fue la revolución haitiana la que obligó nada menos que a Robespierre a abolir la esclavitud en 1794, después de tres años de sangrienta lucha y al costo de 200 mil muertos. Es decir: fue la revolución haitiana la que obligó a la revolución francesa a ser consecuente con sus propios principios iniciales de libertad “universal”, que como vimos tenían el límite particular del color negro.

¿Qué consecuencias históricas y políticas tendría esta comprobación?

–Me atrevo a decir en el libro que la revolución haitiana fue más “francesa” que la francesa... pero porque fue haitiana. Pero además, insisto, está la gigantesca contribución filosófica, que incluso anticipa en un par de siglos todos nuestros debates actuales sobre el “multiculturalismo”, las “políticas de la identidad” o el “poscolonialismo”. Para empezar, “Haití” no es, curiosamente, una palabra africana sino taína, la lengua de los pueblos originarios de la isla, que habían sido exterminados ya a principios del siglo XVI, antes de que llegaran los esclavos africanos. Los afroamericanos, pues, recuperan un nombre aborigen, en homenaje a aquellos, para nombrar a la nueva nación que están fundando. Es para sacarse el sombrero. Pero hay más. La primera constitución haitiana de 1805 (promulgada por Dessalines sobre esbozos anteriores del gran líder revolucionario Toussaint Louverture) decreta que todos los ciudadanos haitianos serán denominados “negros”: es un cachetazo irónico a la falsa universalidad moderna. Eso instala en la agenda incluso europea la discusión sobre la esclavitud y la negritud, que atraviesa todo el siglo XIX y sobre todo el XX, con huellas frecuentemente subterráneas en la filosofía, la literatura y el arte: he registrado esas huellas en la narrativa, la poesía y el teatro de autores capitales de la modernidad: Victor Hugo, Merimée, Sue, Rimbaud, pasando por los ya nombrados Césaire y Fanon, hasta llegar hoy a Glissant o a Derek Walcott. Todo esto está muy negado. Ni siquiera muchos de los más importantes historiadores y teóricos marxistas (consúltese a Hobsbawm, o a grandes historiadores de la Revolución Francesa como Soboul y Lefebvre) se hacen cargo del tema. A través de la historia de la modernidad, el “negro” fue construido como una especie de alteridad exótica, como si nada hubiera tenido que ver con la propia constitución de la modernidad, y de la peor manera. Eso en el mejor de los casos. En el peor, está por supuesto la cuestión del racismo, que es también un invento de la modernidad, con el cual mucho tiene que ver la esclavitud.

¿Qué lugar le dan al Negro los discursos independentistas y emancipatorios de América latina, en sucesos tan próximos y cuasi inmediatos a la Revolución Haitiana?

–Muy poco, que yo sepa. Hay –y es un motivo de orgullo– referencias reivindicatorias en el Plan de Operaciones de Moreno, y asimismo San Martín fue un defensor de sus derechos y adversario de la esclavitud. También Simón Rodríguez, maestro de Bolívar. Y por supuesto, es sabido (aunque menos de lo que lo merecería) que el Haití emancipado ayudó con hombres, armas y dinero a la campaña de Bolívar, con la condición de que este decretara a su vez la abolición, cosa que –todo hay que decirlo–, finalmente no hizo, por complejas razones. Pero no hay mucho más que eso. Hay que tomar en cuenta que la Revolución Haitiana produjo una verdadera ola de terror entre las clases dominantes y propietarias de toda América, que eran desde luego de origen europeo “criollo”, y de cuyas filas salieron en general las elites blancas que promovieron las independencias.

¿Cómo ve las celebraciones del Bicentenario en Argentina y en los otros países sudamericanos, en la perspectiva de la diversidad de etnias y en relación con las “deudas” de la Independencia con los pueblos origina-rios y con los esclavos?

–Una fecha como el Bicentenario expresa siempre, simbólicamente, un “nudo” de proyectos e historicidades diversas y conflictivas. No tengo nada por principio en contra de las celebraciones oficiales, que también tienen su valor simbólico. El problema es que, aun sin quererlo, tienden a ocultar esa conflictiividad en aras de una universalidad que quisiera aparecer armónica. En esta ocasión, al menos, y gracias a la marcha de los “pueblos originarios”, la clase media porteña se enteró de que la Argentina no es un país que desciende sólo de los barcos. Pero de los afroargentinos o los ex esclavos en general que –valga la ironía– también en su momento llegaron en barcos, aunque ciertamente no por su voluntad, ni noticias.

¿Es posible celebrar el Bicentenario haciendo un rescate radical de aquellos planteos revolucionarios, tal vez escasos, que pensaban el sujeto libre e independiente del siglo XIX aunando crio-llos, indios y negros?

–Debería ser, no posible sino absolutamente imprescindible. Es una gran tarea pendiente de lo que me gustaría llamar, a falta de mejor concepto, una contra-modernidad (para que no se confunda con la ya agotada “postmodernidad”, que fue otra idea plenamente eurocéntrica), que retomara el proyecto de la “gran patria” latinoamericana, construida desde abajo por los sectores y clases populares, con todos sus matices y “colores”.

¿Cómo ve el proceso actual de gobiernos de América latina que plantean fuertemente la integración, que reivindican elementos de reforma social, de cambio político?

–Lo veo con expectante interés, aunque tratando de conservar, digamos, una autonomía crítica. Por un lado, sería necio –y política tanto como ideológicamente ineficaz, incluso perjudicial– negar que por primera vez en décadas aparecen condiciones de posibilidad para construir una alternativa al menos de freno al arrasamiento neoliberal anterior. Pero sería igualmente falsificador no ver que hay límites (de clase, de estilos de movilización de masas, de compromisos internacionales, de ideologías) a veces muy férreos, aparte de que, por supuesto, los gobiernos implicados –que, en general, están construyendo “desde arriba hacia abajo”– tienen muchas diferencias entre sí. No me opongo en abstracto al llamado “populismo”: no deja de ser una bocanada de aire fresco después de tantos años de “muerte de la política”. Sólo digo que, como siempre, dependerá de la radical participación activa de los pueblos que pueda darse un salto cualitativo y en todo caso obligar a los gobiernos a ser plenamente consecuentes con lo que declaran. Otra vez, la Revolución Haitiana no para “copiarla”, como es obvio, sino como matriz de un imaginario movilizador.

Para terminar una vez más con Benjamin, puede ser la metáfora que “relampaguea hoy en un instante de peligro”.

viernes, mayo 28, 2010

'200 años de error' y Bicentenario Propaganda Errorista - INTERNACIONAL ERRORISTA

En un post anterior mencionaba a la INTERNACIONAL ERRORISTA, a propósito de la exposición 'Reciprocidad' curada por Federico Zukerfeld y Loreto Garín en Buenos Aires. Reproduzco aquí esta vez la propaganda errorista y una de la acciones recientes por las llamadas 'celebraciones' de los Bicentenarios en América Latina. El video corresponde a la acción 200 años de Error, organizando por células argentinas los días 23, 24 y 25 de mayo en Buenos Aires, en el marco del contra-festejo 'el otro bicentenario'. Copio primero el video y luego la propaganda, ambos tomados del blog del bicentenario errorista.
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'200 años de error'




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BICENTENARIO PROPAGANDA ERRORISTA


Primer Acto: Inicio de Campaña

Elecciones legislativas del 28 de junio del 2009 en la Republica Argentina, brigadas erroristas intervienen las calles de Buenos Aires. Domingo a la tarde, tras comer el gran bacanal de Mayo, surtidos de desalojos, violencia, pestes fortuitas y cámaras de seguridad, Actorcidios salieron a intervenir algunos “espacios públicos”, aquellos últimos sobrevivientes de esta era posmoderna.

Tras la consigna Bicentenar Errorista…200 años de error, células dormidas, distribuyeron panfletos, consignas, “armas simbólicas” y escandalosos perjurios, herrando del Bi- sectorial sistema democrático.

La bicentenar errorista es una campaña establecida en la base de errores sistemáticos que han precedido a la soberanía del territorio latinoamericano. Un sistema erróneo de repeticiones, en donde la base de derechos humanos e intentos de emancipación social, revolucionaria, puebladas etc, ha deambulado entre conquistas territoriales, colonialismo, monarquías, independencias nacionales, dictaduras represivas, todas ellas bajo la supuesta protección de algún acierto: desde la autoritaria imagen del Rey- Dios, la seguridad y soberanía nacional, hasta la llegada del hoy en día, tan proclamado sistema de seguridad ciudadana.

Este inicio de campaña ha sido lógicamente un fastuoso error:

Errorista: - ¡El giro será completo, 360° para que los de ayer manden mañana!!. Cuando ellos festejan una Revolución, siempre festejan el giro de 360°, aquello que les devolvió al mismo lugar donde estaban. Los llaman “ciclos” y a ellos señores!!, les gusta cuando se cierran.
Pero nosotros, de error en error, nos fuimos desviando, y al acabar el giro de 200 años, nos encontramos en otro lugar, donde podremos empezar otros errores que nunca van cerrándose.

En este laboratorio Errorista que es Latinoamérica, cada error ha sido precedido de otros y otros, en un giro en espiral, adoptando la sociedad en su conjunto, al sistema democrático actual, como la única vía de contrarrestar los sistemas de represión impuesto For import- For export, por los intereses de los mas ricos, poderosos: las multinacionales.

Bajo este escenario repleto de cámaras de seguridad y rejas, las células erroristas han salido a la hora de la siesta de un día domingo, a celebrar el inicio de una campaña sin elección… el error ha llegado a ellos sin poder optar mas que por la conciencia de errar.

Han tomado plazas, han sitiado parques, han vendido y comprado antiguas reliquias en los mercados de pulgas… finalmente han llegado a las universidades cerradas.


Errorista 1: - ¡¡Oh, que gran error!!!, elegir la academia justo hoy, los días domingo estan cerradas. Hoy no tenemos a nadie con quien discutir los problemas de nuestras instituciones.

Errorista 2: Ohhhh ¿Quizás si?. ¡¡Vayamos ahora mismo a la Iglesia!!!!

Unas semanas antes, algunos erroristas furtivos, habrían tomado el acto oficial del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ( PRO), que se desarrollo en el Obelisco, en donde algunos cantautores locales entonarían frente a millones de espectadores el Himno a la Bandera, a Sarmiento y a Independencia. Ahí un grupo de cien brigadistas, aparecieron con sus rostros tapados con mascarillas asépticas y pancartas gigantes, proclamando el error bicentenar.

Bajo el actual manto de censura y represión a algunas de las actuales ocupaciones territoriales del errorismo, estas imágenes no se encuentran en ningún espacio de Internet.


Errorista: – Compañeros, Camaradas!!!: Tengo la sensación de que la primera fiebre amarilla que desalojo a los ricos del sur al centro, es la primera huida hacia el norte. Sera N1H1 esta fiebre bicentenar latinoamericana, una segunda fiebre amarilla (PRO). ¿Es que se dan cuenta camaradas?, esta fiebre amarilla es la que pretende desalojar, limpiar, y reconquistar los barrios populares del Sur!.

Esta campaña ha comenzando… Sin embargo aquí usted, siempre bienvenido Espectactor, puede aliarse a nuestras células dormidas y entonar nuestra consigna: Bicentenar Errorista…200 años de error.

Siéntase parte únase a nuestras filas, por la conciencia de nuevos errores, en pos de la libertad el amor y el error.

PROPAGANDA ERRORISTA ESPERANDO EL BICENTEARIO


lunes, enero 25, 2010

La maldición blanca - Eduardo Galeano

Luego del terrible terremoto en Haití y la avalancha de algunas imágenes y noticias que parecen destilar un paternalismo humanista rancio, cuando no dibujar un panorama de gentes locales cargadas de irracionalidad y barbarie a la sola espera del milagro salvador (ver esta nauseabunda nota con la que me topé en el diario español El País hace pocos días). Un escenario que bajo el tinte de la corrección civilizadora parece insinuar que hoy no hay más que desgracia entre los negros haitianos, despolitizando y restringiendo todo horizonte de reflexión: insistiendo indirectamente que ante ese reino de la pura necesidad no queda más que la caridad y, claro, la reconfortante suerte de sabernos 'fuera' de aquel entorno.

Hace pocos años, en 2004, Haití conmemoraba los 200 años de su revolución, quizá la primera, más radical y genuina de las todas revoluciones independentistas en el territorio americano. Esto es necesario de decirlo, y más aún en este 2010, el llamado año de los 'Bicentenarios', una instancia para celebrar todas las independencias criollas de nuestro continente. Pero, evidentemente, no todas. Existe una particularidad nunca incluida en ese aparente universal. La revolución en Haití (hasta entonces llamada Saint Domingue) en 1804 fue la insurgencia de los ex esclavos de origen africano para declarar una república negra. Ante las circunstancias actuales valdría la pena volver sobre ese silencio. Aprovechando un intercambio de mails y de ideas con unos amigos republico aquí un texto de Eduardo Galeano publicado el 4 de abril de 2004 en el diario argentino Página 12. Un escrito que nos permite pensar de qué hablamos cuando nuevamente hoy hablamos de Haití. No se pueden predecir los terremotos, pero eso no implica que solo entonces volteemos los ojos con espanto cuando es precisamente el desprecio racial, el abuso económico y el autoritarismo colonial el que aún sostiene ciertas estructuras sociales en este mundo. Una estructura infame que legitima y preserva silenciosa aquellas desgracias para aparecer luego en la historia y convertirla en una triste historieta de pequeños héroes.
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La maldición blanca
por Eduardo Galeano

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide.
Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.
Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.

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Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.
Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del Africa. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos.
De la maldición blanca, no se habló.

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La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado:
–¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias?
–El anterior.
–Pues, que se restablezca.
Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados.
Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.

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A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad.
Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar.
En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.

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En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública.
La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.

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Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años.
Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe.
Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios.
Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.

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En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso.
Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes.
En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares.
Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.
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miércoles, diciembre 02, 2009

Un arte impuro, por Fietta Jarque

Ad portas de la 'celebración' de los bicentenarios, el próximo 2010, no debe sorprendernos que gran parte (sino toda) la atención del aparato cultural español y de varios de los países de América Latina se vire hacia la 'revisión' de las políticas de intercambio entre estos dos continentes, que aún se encuentran en gran medida en el espectro del discurso liberal neocolonial. El suplemento Babelia le dedica un temprano especial al tema de los 'bicentenarios' que titula 'Inventar América', y se incluye allí un artículo sobre el 'arte latinoamericano' de Fietta Jarque, en donde aunque se recuperan voces interesantes como las de Medina, Buntinx o Longoni se termina afirmando a grandes rasgos y en un tono paternalista que "el arte latinoamericano llega a la madurez". El arranque está dado y será interesante ver qué operaciones y modos de representación intercontinental empiezan a configurarse a lo largo del 2010. El panorama debería ser más alentador que la desverguenza por las 'celebraciones' del Quinto Centenario en 1992, aunque no creo que demasiado.

Reproduzco el artículo en su integridad.

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Un arte impuro

por Fietta Jarque

Mestizo y cosmopolita, politizado y global sin perder ciertas señas de identidad, el arte latinoamericano llega a la madurez

La mescolanza del mundo global diluye las identidades. En el arte contemporáneo es fácil comprobarlo al recorrer cualquier feria que reúna artistas de distintos países. A simple vista es casi imposible determinar su origen. Pero existe un fenómeno llamativo. El arte de América Latina mantiene su distinción. Resulta sintomático, por ejemplo, que la Tate Modern creara en 2000 una comisión especial para adquisiciones de arte latinoamericano, o que las grandes casas de subastas internacionales dediquen ventas monográficas a los artistas contemporáneos de esa región. Hace poco más de un mes tuvo lugar la primera subasta anual de esta especialidad en Londres, en la firma Phillips de Pury, que vendió obras por un total de 1.846.600 dólares. Una suma no muy elevada, aunque ese es uno de los elementos atractivos para los coleccionistas actuales.

"Creo que ahora mismo la única región artística del mundo que tiene sustancialidad como tal es América Latina. Es el único territorio en donde los participantes del juego artístico comparten una serie de referencias y deberes comunes en términos históricos, sin que eso tenga que ver con el tema de la identidad sino con determinada dialéctica cultural", afirma Cuauhtémoc Medina, comisario mexicano que integró desde sus inicios el mencionado consejo de la Tate. La dialéctica cultural a la que se refiere está compuesta por una trama de instituciones museológicas, colecciones, mercados y departamentos de universidades que producen un fértil campo de estudio, así como un amplio circuito comercial y de representación. "En Europa no sucede lo mismo, no existe como región artística".

Algo parecido opina el galerista colombiano Fernando Pradilla. "Creo que ha llegado el momento del arte latinoamericano. Hasta hace poco, todo el espectro estaba en pañales, sólo en Buenos Aires y México tenían una escena fuerte. Pero últimamente los artistas están saliendo del mercado local. Hay una apertura de la región hacia el mundo, sobre todo porque ahí la crisis se ha sentido menos. Por otro lado, el arte latinoamericano ha llegado a un punto de madurez. Además, está más blindado contra la especulación porque sus precios son más razonables", afirma.

Pradilla tiene galería en Bogotá y en Madrid. La española lleva abierta ocho años y dedica un 80% de su programación al arte latinoamericano emergente. Una labor solitaria que busca recompensas a largo plazo. "España actúa como puente entre el arte latinoamericano y Europa", sostiene Pradilla. "Lo que distingue a estos artistas es que siguen teniendo cierto arraigo a su propia historia, un interés por las circunstancias políticas y sociales. Y donde más se nota es en campos como el vídeo y la fotografía. Los artistas españoles, por ejemplo, no reflejan su realidad".

Aunque, para la crítica de arte argentina Ana Longoni, es mejor no simplificar. "Atribuir un aditamento político o ideológico como condición inherente al arte latinoamericano presenta varios flancos débiles. Sobre todo asume la alusión política en el arte como resultado de las urgencias de situaciones de conmoción o crisis que solemos atravesar en América Latina como si Europa estuviera exenta de esas (u otras) perturbaciones y sólo pudiese producirse allí -en contraste- un arte puro".

De todas formas, hay que admitir que si hay una chispa que haya encendido una y otra vez el motor del arte latinoamericano es la política. "El arte, para mi generación, era un buen instrumento de subversión", dice el artista uruguayo Luis Camnitzer (1937) en su reciente ensayo sobre el arte conceptual en dicho continente, Didáctica de la liberación (Cendeac, 2009). A través de su experiencia, se ha decidido a reescribir un capítulo del arte latinoamericano aportando una óptica que lo distingue de lo sucedido dentro de ese movimiento en el resto del mundo. Como él, otros señalan hoy la necesidad de revisar y revalorar los aportes de artistas y movimientos considerados hasta ahora sólo a la sombra de lo acontecido en las poderosas capitales del arte.

Longoni forma parte de una plataforma de teóricos y artistas llamada Red Conceptualismos del Sur, para la investigación, rescate y puesta en red de archivos documentales con el objetivo de dar a conocer las experiencias que eclosionaron desde los años sesenta en América Latina, en las que se conjugaban de manera radical las dimensiones poética y política. "Entiendo el sentido de mi trabajo de investigación en torno a la articulación entre arte y política en Argentina y América Latina sólo en tanto parte inescindible de una serie de esfuerzos colectivos por revisar (y en muchos casos directamente exhumar) episodios y dimensiones que han quedado silenciados o banalizados no sólo dentro de los relatos canónicos de la historia del arte sino también en los de la historia política. En ese sentido, veo la necesidad imperiosa de una relectura -y la consiguiente reescritura a muchas voces- de la historia del arte", dice Longoni.

Otro factor que ha dinamizado la escena del arte latinoamericano han sido las bienales. La escasez de museos de arte contemporáneo en esos países hace que las bienales contribuyan a centrar la atención del público en un conjunto de exposiciones reunidas. Aparte de la de São Paulo (la más antigua del continente), hay intentos de diversificar los formatos adaptándolos a ideas más cercanas a las necesidades y características del arte de la región, como hace la de Porto Alegre y, en estos momentos, la Trienal de Chile. El comisario de exposiciones peruano Gustavo Buntinx participa en esta última con una exposición sobre su proyecto de un museo ambulante titulado Micromuseo. En él se propone un encuentro específico, local, entre el arte pequeñoburgués-ilustrado y el popular-emergente. "La Trienal de Chile expone planteamientos sobre los límites del arte como los sostenidos en Asunción por el Museo del Barro, por Ticio Escobar (crítico de arte y actual ministro de Cultura de Paraguay), quien es precisamente el curador general de esta trienal. Con ellas coincide en muchos puntos Micromuseo, en Lima, que reivindica una musealidad promiscua donde las obras llamadas artísticas coexisten con productos masivos u objetos reciclados, además de notables ejemplos de la múltiple creatividad popular. Una especie de museo mestizo donde las palabras artista y artesano se irán reemplazando por la de artífice con el fin de significar la crisis de esas y otras distinciones en una sociedad hecha de lo impuro y lo contaminado".

Quizá sea esa impureza el ingrediente que da su particular sabor a las expresiones artísticas de un continente tan lleno de contrastes como de coincidencias. Mezclado, atomizado, pero con fuertes lazos históricos. Desigual, contradictorio y a la vez misteriosamente homogéneo. El arte en América Latina se está poniendo de pie. Y tiene mucho que contar.


[imagen: Fernando Prats, Sismografía de Chile. 2009. Acción Chaiten, Mapa de intuición 30, still, exhibido en la Trienal de Santiago de Chile]