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viernes, junio 17, 2011

Carta abierta al Ministro de Cultura - Víctor Vich

Quizá en un país como el Perú nada hubiera podido impedir que Alan García instalara ese Cristo en el morro solar. La falta de instituciones (y de unos medios de comunicación que nunca ayudan a redefinir la política) da pie a que ella siga entendiéndose como la necesidad de hacer “grandes obras” y nunca como la urgencia por construir aparatos institucionales sólidos y descentralizados que impidan el paso de la autoridad al autoritarismo. La falta de instituciones en el país promueve que un Presidente, cual Rey, pueda hacer lo que quiera, como quiera y donde quiera.

Pero en esta historia del Cristo en el Morro Solar, sí hay un responsable adicional y es necesario decirlo aunque ello me cueste el saludo y la amistad universitaria. Me refiero al Ministro de Cultura Juan Ossio. Me explico mejor: si ha existido alguna autoridad que pudo haber contribuido a frenar tal barbaridad, esa debió haber sido el Ministro de Cultura, quien debió mostrar su disenso y no defender lo indefendible. ¿Por qué no lo hizo? La respuesta no es difícil: porque en el Perú hasta los sectores más ilustrados siguen entendiendo la política como una “prebenda” y como un conjunto de favores que hay que agradecer; porque en el Perú la política sigue siendo una suma de complicidades con el “amo tutelar” a quien nunca hay que cuestionar y al que hay que apañar en todos su engreimientos.

El Ministro Ossio debió discrepar de tal atentado contra la ciudad y liderar la oposición contra ese monumento vergonzoso que es una ofensa múltiple a nuestra propia tradición religiosa, al espacio público, a todos los artistas del país y a las propias políticas culturales que en este momento muchos colectivos, intelectuales y activistas están intentado ejecutar en el Perú. El Ministro Ossio debió renunciar a su cargo y hacer entrar en razón al presidente, o enfrentarse a él. Quizá, si él renunciaba, hubiera existido una pequeña crisis de gabinete y algo se hubiera podido negociar. El propio Ministro hubiera podido liderar la oposición con todo el sector cultural y ello hubiera contribuido a su mayor cohesión. No conozco a nadie del sector cultural que se encuentre a favor de ese monumento atroz e indefendible. No hay que ser ningún radical para afirmar que se trata de una obra absolutamente demencial.

Pero lo que más llama la atención de toda esta historia es que el Ministro Juan Ossio sea un antropólogo de profesión, es decir, una persona que apuesta por las particularidades locales y que las defiende y las fomenta. La antropología, hasta donde yo sé, hace todo lo contrario a promover la imitación burda de otras culturas y ha sido justamente esa disciplina la que ha descubierto que ese tipo de prácticas son siempre un gesto autoritario de poder.

Da mucha pena que el Ministerio de Cultura termine así su primer periodo de funcionamiento. Hoy sabemos que la aprobación de tal monumento sólo duró un día en Ministerio de Cultura. Es muy triste haber descubierto eso. O quizá haya que decirlo mucho más académicamente: en lugar de convertir a la cultura en un agente que contribuya a la construcción de una mayor ciudadanía garantizando, sobre todo, el derecho de las minorías, lo que hoy tenemos son las muertes de Bagua, Islay, la crisis actual con la comunidad Aymara y los decretos que fomentan la impunidad en la gestión pública; en lugar de utilizar la cultura para introducir nuevas representaciones que cuestionen a los poderes existentes, lo que tenemos es un ministerio que se somete al poder y que avala la imposición de una copia. Mucho más aún: en lugar de fomentar a la cultura como la instancia más crítica de una sociedad (al estilo de la crónica de Guamán Poma), lo que hoy se nos entrega es su conversión en una institución servil a un presidente loco. Tristísimo. O patético, por decir lo menos.


Víctor Vich

lunes, mayo 17, 2010

Texto para Coloquio 'Reflexiones en torno al arte contemporáneo en el Perú' - Emilio Santisteban

13 de mayo 2010
Mesa I: 'Arte y curaduría: nuevas visiones y otros retos'
Aula de Grados del Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Texto de mi intervención en la mesa del coloquio


Agradezco al Museo de Arte de la Universidad por haberme convocado a coloquiar con ustedes esta tarde.

Bajo el título Arte y curaduría y el subtítulo Nuevas visiones y otros retos, San Marcos nos propuso preguntarnos por cuatro aspectos: Las problemáticas y crisis de las políticas culturales; el profesionalismo en la multidisciplinariedad; los espacios y la renovación; y las practicas desde el diálogo curador – artista / artista – curador.

La lista es amplia, diversa y divergente. Permítanme estructurar lo solicitado de un modo conveniente a mis limitaciones y, por supuesto, a mi sesgo e intenciones deliberadas.

Prefiero pensar en visiones necesarias antes que nuevas, y en retos realmente otros, distintos a los que la curaduría de arte y el arte contemporáneo acostumbran ponerse. Estos retos y visiones en un país multinacional requieren una multidisciplinariedad ad hoc y un profesionalismo también ad hoc que no pasan por el competivismo transnacional bullente entre los agentes artísticos.

Las políticas culturales, siempre en crisis, requieren espacios renovados que no necesariamente son aquellos en los que usualmente pensamos de modo triunfalista los artistas y curadores de arte en este periodo de globalización comunicacional, política y económica en cúspide. Un Museo de Arte Contemporáneo, una sala institucional de arte financiada por algún organismo de cooperación internacional, o una galería de arte que lleva pinturas peruanas a ferias aquí y allá no son más que fiebre financiera disfrazada de sofisticación intelectual, otra táctica de la estrategia del crecimentismo económico que más temprano que tarde nos hará reventar a todos, todos.

Un diálogo entre artista y curador (que cada vez más ocurre al interior de la misma persona individual, o entre dos medias personas que juntas se completan), es fructífero sólo si tiene como interlocutor principal ese espacio amplio de interacción entre creatividad, significación y vida que es la sociedad como conjunto; y lo social, para la gran mayoría de terrícolas es un tema local de pocos kilómetros a la redonda de principio a fin de sus vidas. Mientras el diálogo artístico sea un diálogo transnacional sobre-especializado, como producto y servicio mercantil que es o aspira a ser de alto valor agregado en el comercio internacional, no será respuesta a una necesidad real de una nueva visión de nuestro espacio cultural.

Saltémonos olímpicamente la atención al medio artístico contemporáneo y sus instituciones e intereses aunque tal vez se piense que para hablar de ellos es que hemos venido. Hablemos de la idea de un Ministerio de Cultura, que debería liderar la visión que arremeta los retos no tan nuevos pero indispensables que tenemos, y del que parece que hemos dejado de preocuparnos tras la breve fiebre de debates al respecto hace varios meses.

¿Un Ministerio de Cultura del Perú o de San Isidro?

Las naciones crean ministerios para sus asuntos vitales más complejos, e instituciones de menor envergadura para que ejecuten “en pequeño” las políticas ministeriales “grandes” requeridas por dichos asuntos.

Si la cultura no fuese un asunto complejo y fundamental para que los peruanos caminemos hacia un país feliz y sostenible, no valdría la pena hablar de su ministerio. El Ministerio de Cultura es una necesidad básica para salir adelante porque la cultura es el camino clave para resolver la mayoría de las trabas que hacen de este país el gran cometedor y repetidor de errores que es: su racismo y clasismo, su fragmentación por múltiples incomprensiones, resentimientos y remordimientos, su cultivo del interés de los unos a costa de la exclusión de los otros, su naturalizada corrupción, etc. Baste pensar en nuestra cultura de la desigualdad para empezar a justificar un ministerio.

Es legítimo guardar serias dudas sobre la claridad de visión de un hipotético ministerio de cultura: muchas colectividades son absolutamente invisibles para los sectores dirigentes de la estructura social, muchas realidades culturales solamente existen como mercancía turística, paliativos de malas conciencias o pantallas electorales. Lima lo decide todo, y en ella, a pesar de confluir muchos orígenes del país, sólo ciertos perfiles socioculturales tienen cabida en la esfera oficial y en el poder político y simbólico. En este contexto es que la mayoría de quienes han hablado de crear el Ministerio de Cultura imaginan un ministerio de las industrias culturales, las artes y la conservación monumental, del patrimonio cultural exportable y la tecnología.

Sin negar dichas funciones, lo que más necesitamos es un ministerio que dirija sus principales esfuerzos hacia la cultura como tejido del entendimiento entre sociedades, comunidades, grupos y personas, como ecología de la presencia humana en el territorio, promoviendo y organizando la construcción de una dignidad intercultural. Y es que, con decenas de grupos étnicos y culturales diferentes de los cuales Lima –la que decide- solamente reconoce cuatro o cinco sin necesariamente respetarlos a todos, no podríamos entender otra forma en la que “lo cultural” fuese asunto público de vital importancia.

Si el Estado va a destinar presupuestos, dictar políticas, administrar y ejecutar en cultura, no nos servirá gran cosa que lo haga para exportar más gastones acurios, explotar turísticamente nuestras “riquezas culturales” o crear fondos para las artes. Sin un cambio intercultural real, sólo beneficiaría a esa especie de clúster culturoso asentado en la zona que componen en Lima los distritos de Barranco, Miraflores, San Isidro, parte de Surco y parte de Chorrillos.

No se trata de lo popular urbano o lo tropical andino como recursos fáciles de cierto perfil del mercado del arte coleccionable-museable o del mercado discográfico de espectáculos, del mismo modo que tampoco se trata de impulsar la hyperhibridación mediática como mero juego de posibilidades o como astuto enlace corporativo entre responsabilidad social cultural e industrias de las comunicaciones tecnológicas. Se trata de desjerarquizar nuestra organización como país y las relaciones entre sociedades y comunidades en el territorio. Tarea difícil, pero que igual debemos abordar como debe lucharse contra el calentamiento global aunque todo indique que estamos perdidos. Es que un ministerio peruano de cultura sin un imperativo ético –constructor de un futuro de paz en ciudadanía universal plena- no tiene excusas para existir.

No todo sentido cultural es sano ni sagrado, y por tanto un ministerio de cultura no puede excluir de su mandato un trabajo por la construcción de una inexistente cultura del sentido crítico ciudadano que, por tanto, revierta no solamente nuestras culturas de la exclusión y conflicto, sino también las de corrupción, informalidad e improvisación, y sobre todo esa cultura urbana (y todavía artística) de la apolitización, que no es otra cosa que promover la ignorancia y desarticulación social del individuo.

La interdisciplinariedad profesional que interesa tener es aquella que permita un ministerio cultural capaz de “negociar” sus asuntos con otros ministerios de igual a igual: con Agricultura y Ambiente edificar políticas sobre derechos culturales y de recursos naturales de las culturas campesinas, frecuentemente atacadas por el “desarrollo” que las ignora; con Comercio Exterior y Turismo, y Relaciones Exteriores el derecho de administración comunitaria de recursos culturales, y el respeto de las tradiciones menos “rentables” desde la perspectiva del mercado y geopolítica globales; con Defensa, Interior y Justicia el pleno y cabal respeto a la vida, dignidad, existencia y reconocimiento para las etnias menos incluidas; con Economía y Finanzas, Energía y Minas, Producción, y Trabajo y Promoción del Empleo una política en la que las inversiones no pisoteen los derechos culturales de ninguna comunidad e incluyan a todas en las oportunidades de acceso al bienestar sin sacrificar sus culturas; con Educación una política educativa multilingüe de calidad para todos y adaptada plenamente a la historia, geografía y usos locales en el seno de toda comunidad cultural; con Mujer y Desarrollo Social políticas integradoras que corrijan nuestras exclusiones de género y edad, tan culturalmente arraigadas; con Transportes y Comunicaciones una verdadera integración intercultural y diálogo mediante la infraestructura y uso de las comunicaciones; con Salud el respeto y promoción del conocimiento medicinal ancestral acumulado; con Vivienda, Construcción y Saneamiento que las más apartadas comunidades culturales no sigan perdiendo a las generaciones que les dan continuidad a causa de la falta de infraestructura y servicios en sus territorios; y en el seno de la Presidencia del Consejo de Ministros velar porque la cultura -entendida en estos términos- sea eje central del planeamiento estratégico nacional sin ser empleada como instrumento de manipulación política.

El diseño legal de este ministerio crea viceministerios de Patrimonio Cultural, de Fomento de las Artes y las Letras, y de Ciencia y Tecnología, pero olvida un viceministerio dedicado expresamente a los Derechos Culturales y la inclusión intercultural para integrarnos entre nosotros y en América Latina, y tampoco proyecta uno para promover una cultura de ciudadanía y derecho en un país culturalmente corrupto, ni siquiera órganos de línea dedicados a tales asuntos bajo alguno de los viceministerios sí incluidos. Nada de eso. Contempla más error histórico a pesar de declaraciones de objetivos y finalidades relativas a la integración cultural de todos los peruanos que no guardan coherencia con la estructuración y funciones esbozadas. Por el contrario, parece atender una perspectiva centrada en el cultivo de mentalidades mercadoglobales, de las artes, las ciencias e industrias que están acabando con el planeta, y la gestión rentista del patrimonio histórico y monumental.

En un país en el que Lima impuso a Alan García en el poder, no reaccionó con altura ante la tragedia de Bagua, insiste en ignorar las urgencias planteadas por la CVR, y olvida mañana la corrupción destapada ayer, podemos sospechar las razones para no concebir un ministerio descentralizado que logre pluriculturalizar la conceptualización misma de los asuntos culturales.

No sorprende que nada de esto parezca tema interesante a nuestros círculos intelectuales del arte contemporáneo en Lima. Centrados, como siempre hemos estado, en nuestro mundillo elitista del arte, nos dejamos cautivar y obnubilar por las posibilidades que el capitalismo financiero ofrece a la realización de nuestras fantasías, sin importar su pertinencia sino enfocados en lo que ello puede significar en términos de desarrollo profesional individual o satisfacción de expectativas simbólicas de grupo. En este campo de oportunidades, cabe preguntarse si el diálogo artístico curatorial puede darse el lujo de entregarse al ludo tecnológico o lingüístico y mediático ¿tenemos los peruanos tiempo para perder de esta manera? Si pensamos en “los peruanos” como barranquinos tal vez sí, como sanisidranos no, porque más importante es enfocarse en temas más directamente rentables en términos financieros y políticos. Como peruanos ¿alguien se pregunta eso? ¿acaso la fantasía de la condición de “ciudadanos globales” nos permite al sofisticado mundo del arte preguntarnos eso?

Como no somos más que simples artistas y curadores, tenemos que hacer desde nuestras trincheras de artistas o curadores (por ahora, mientras no tengamos el ministerio correcto necesario). Por esa razón es que, por ejemplo, en sociedad con Fernando Oballe quien habla con ustedes lleva adelante desde 2009 una institución, Epicentro Cusco, que espera poder, en el largo plazo, por lo menos desplazar el centro artístico o crear un centro alternativo a Lima en una representativa ciudad del pobre sur andino, el Cusco. Hicimos en 2009 Cita a Ciegas, encuentro internacional de performance con 69 performistas de 12 países y 120 actividades performáticas en 30 puntos distintos del Cusco durante un mes. Lo hicimos no tanto por la performance y menos por los artistas, sino para dar inicio desde nuestro campo a ese enfoque en la provincia en un lugar que es estratégico desde el punto de vista andinoamericano, para abrir enfáticamente nuestro diálogo con la población local (todo ocurría en espacios abiertos, sin invitaciones ni convocatorias a la gente de arte, sino “apareciendo” en medio de la vida en la ciudad), para hacer notoriamente en el espacio público sin necesidad de institucionalidades financieras validantes (lo hicimos con nuestro propio dinero personal ahorrado con esfuerzo, y sin asociarnos a ninguna institución limeña, sí a varias del Cusco).

Aunque no sesgamos un concepto de performance consecuente con lo que hasta aquí he dicho, si sesgamos la estrategia de selección de performistas y performances hacia una no-curaduría, renunciando a ejercer análisis y crítica, a pilotear con concepciones y juicios artísticos, ideando un sistema casi “automático” de autoselección libre de toda evaluación de antecedentes artísticos, pero metódico en exigir claridad de planificación logística y ejecutoria que dieran cuenta de profesionalismo y compromiso con el propio trabajo. De alguna forma intentamos desplazar el centro del arte desde el poder simbólico de las instituciones, los curadores y los artistas más visibles, hacia el ejercicio práctico y vital de las personas. Quizás por ello muchas de ellas no provenían del medio artístico plástico ni conceptual de sus países de origen, y aunque tuvimos “museables” como Jerry B Martin, “conocidos” como Christians Luna, o “gestores” como la argentina Nelda Ramos o el holandés Harm Lux, también tuvimos marginales felices y auténticos como el peruano Alan Pool, quien se convirtió casi en estrella del evento, entre varios otros performistas que trabajan en sus países sin rondar curadores ni centros culturales. La ciudad nos dio un recibimiento bastante frío, diríamos; tarde nos explicaron –en una reunión de despedida- que incluso había habido un conato de bloqueo organizado contra nosotros por personas locales porque veníamos de Lima y usurpábamos su ciudad. Algo en lo que hicimos por las calles los contuvo a observarnos antes de precipitarse a actuar, pero constatamos esos desencuentros y desintegraciones de las que hablamos antes, lo que nos reafirma en nuestro objetivo final y en lo que deberemos hacer distinto en la segunda edición del evento, que ocurrirá el 2011.


Entre tanto, en Lima, en sociedad con Diana Liz Trigueros, empezamos en abril pasado a llevar adelante el proyecto Apartamento de Arte TUMAY, en el que no somos curadores sino apartamentistas, anfitriones amables de proyectos performáticos esta vez sí sesgados, performances en las que desaparecen, o al menos se diluyen, el “espectador”, el “espectáculo” o la “escena artística” (por eso decimos que el Apartamento de Arte es un apartamiento de las estáticas del sistema artístico). No cerramos las puertas a propuestas distintas a esto, pero sí estimulamos la fusión con lo cotidiano y con lo social. Empezamos el proyecto con una performance que diría de “topografía histórica”, Tu Morro W de Daniel Barclay (que puede leerse “tumorrow”, “mañana”), en la que la acción ocurre desde el Apartamento en Barranco hasta el Morro Solar en Chorrillos, en la que nadie pudo ser espectador aunque quisiera (había que usar el propio cuerpo con tanta concentración que era imposible), y en la que la separación entre arte, pregunta identitaria e interpelación histórica desaparecen: debíamos todos emular por poses fijas de 3 minutos, arriba en el Morro Solar bajo la inclemencia del viento y la tierra, las figuras aprendidas -de cuadros de Edna Velarde o fotografías históricas- de oficiales, soldados y civiles peruanos abatidos o ultrajados en el traumático episodio que va de 1879 a 1883. Nadie pudo sustraerse a revivir la herida del pasado (sea de vergüenza, sea de indignación, sea de rencor), a curar la amputación en una especie de taichí del Pacífico que fusiona equilibrio mente-cuerpo en el presente con reflexión ideológica hacia el futuro. Un paso importante si queremos caminar hacia un reto que valga la pena para una visión desde el arte.

Emilio Santisteban

[otro comentario sobre el coloquio se puede ver en el post anterior]

domingo, enero 31, 2010

Carta de Ticio Escobar al diario paraguayo ABC

Reproduzco la reciente carta que Ticio Escobar hace circular a propósito de un artículo --muy poco riguroso en sus afirmaciones y denuncias, debo decir-- publicado en el diario paraguayo ABC.
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Asunción, 24 de enero de 2010

Señor

Director del Diario ABC

D. Aldo Zuccolillo

Presente

Acogiéndome al derecho a réplica, que el periódico a su cargo otorga con equidad a sus lectores, me dirijo a Ud. a los efectos solicitar la publicación de esta carta referida a las publicaciones que el periodista José Luis De Tone realiza en la edición de Diario ABC (Sección Arte y Espectáculos, pag. 56).

Es sabido que, para que la crítica periodística sea responsable debe ser practicada según los códigos que rigen cualquier juicio público: la imparcialidad, la objetividad, la idoneidad y la exactitud de las informaciones que ofrece a la opinión pública.

Creo que el Sr. De Tone no cumple con estos requisitos. Media entre nosotros un antiguo rencor personal que el periodista profesa unilateral y obsesivamente y lo descalifica para juzgar mi gestión con ecuanimidad y ausencia de prejuicios. Durante los cinco años que me desempeñara como Director de Cultura de la Municipalidad (1991-96) se ha ensañado contra mi persona, sin haber probado nada más que sus propias inquinas. Apenas terminada mi administración, el Sr. De Tone olvidó su espíritu crítico hasta la desidia: nunca cuestionó, con continuidad y rigor reflexivo, la administración referida a los asuntos culturales estatales, municipales y privados. Ahora, desde antes de haber asumido mi cargo, ha comenzado de nuevo una persecución compulsiva que, supongo, se prolongará durante los próximos tres años y medio.

Por más de que los artículos se presenten escritos de manera acusatoria, en verdad sólo termina inculpándome cuestiones que considero positivas: fortalecer la institucionalidad interna de la Secretaría y el intercambio cultural con el exterior (lo que supone, viajes, claro), haber obtenido subvenciones internacionales (que obviamente sólo podrán ser plenamente aplicadas a partir de este año), escribir “hermosos libros” y usar camisas de ao po’ì. Sólo me parece extraño que una persona dedicada profesionalmente a promover la cultura cuestione la obtención de fondos provenientes del exterior ante la extrema debilidad de los presupuestos nacionales: entiendo que esa tarea debería ser saludada con entusiasmo.

Por otra parte, el artículo contiene falsedades, alguna de las cuales ya habían sido señaladas hace más de un año. El supuesto privilegio concedido a la obra de un artista (Osvaldo Salerno) en las exposiciones internacionales que yo había curado durante el 2008 es inexacto, como podría demostrar públicamente si a alguien le interesara el tema. Otra falsedad: el fondo de Taiwán correspondiente al 2010 no es, lamentablemente, de un millón de dólares, sino sólo de 180.000. Otra: de la donación española (de la cual él dice no opinar por razones personales que invoca permanentemente) no se perdieron 400.000 euros: cada uno de ellos fue ejecutado meticulosamente.

Señor Director: no me mueve ningún ánimo de polemizar, sino la intención de colaborar con las tareas de recta información pública que nos competen, tanto al periodismo como a la gestión pública. Creo, y estoy seguro que el Sr. Director estará de acuerdo conmigo, que sería altamente provechoso que la vocación crítica del Sr. De Tone no se perdiera en puro desahogo de sus aversiones personales, sino que apuntare a realizar denuncias fundamentadas de la gestión cultural y análisis serios de las políticas culturales realizadas en todo el país. De este modo, sus extensas publicaciones podrían ayudar a la opinión pública a tener un panorama general de la gestión cultural en todo el Paraguay y podrían servirnos, a quienes trabajamos en la SNC, a enmendar yerros y considerar sugerencias y recomendaciones.

Sin otro particular, me despido del Sr. Director con mi mayor consideración.

Ticio Escobar

Ministro Secretario Ejecutivo

Secretaria Nacional de Cultura

domingo, diciembre 06, 2009

Foro Proyecto del Ministerio de Cultura

En el último post del blog de Felipe Mayuri me encuentro con el anuncio de una serie de actividades y conversatorios en torno a la creación de un posible Ministerio de Cultura en Perú. Reproduzco las actividades del Centro Cultural de San Marcos que allí se anuncian --hubo otro foro anteriormente organizado por R.A.C.E.-.
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SOBRE LA CREACIÓN DEL MINISTERIO DE CULTURA
  • Un Foro gratuito donde destacados profesionales de diversas áreas darán pautas y aportes al proyecto de la creación del Ministerio de Cultura se realizará en la Casona de San Marcos.
  • El evento se desarrollará los días 9,10 y 11 de diciembre (ver afiche para horarios).

A portas del inicio de la discusión en el pleno del Congreso de la República del proyecto de creación del Ministerio de Cultura, salta a la luz una serie de cuestionamientos acerca del proyecto mismo que terminan por manifestar contradicciones, vacíos y la desarticulación de muchas de sus partes. Partiendo de la misma idea que el proyecto establece: la inclusión y el respeto de pluralidad cultural, la pregunta es: ¿dónde está la consulta democrática y la participación de los especialistas en el tema de cultura y gestión en el desarrollo de la misma?

A raíz de estos cuestionamientos e interrogantes el Centro Cultural de San Marcos – La Casona ha organizado el Foro “Del Papel a la Realidad. Proyecto del Ministerio de Cultura”, con la finalidad de ofrecer el espacio ideal para el debate y la formulación de propuestas en torno al Proyecto de Ley del Ministerio de Cultura. A través de este espacio se busca facilitar y viabilizar, a través de un documento final, la participación ciudadana en torno al Proyecto de Ley sobre la creación del Ministerio de Cultura. Así como, dar a conocer la postura de los principales agentes culturales de nuestro país en todos los ámbitos, frente al proyecto de ley.

En el Foro se realizará un análisis concreto y completo del Proyecto de Ley, la evaluación de modelos aplicados a realidades cercanas y se reflexionará sobre las demandas culturales nacionales, sustentando diversas propuestas. Participarán artistas, críticos de arte, promotores y gestores culturales, antropólogos, historiadores, filósofos, congresistas, sociólogos, como: Gustavo Buntix, Guillermo Nugent, José Ignacio López Soria, Elvira de la Puente, Rosa María Oliart, Luciana León, Herbert Rodríguez, Diana Guerra, Santiago Alfaro, entre otros.

La actividad se realizará los días 9, 10 y 11 de diciembre, en el Salón de Grados del Centro Cultural de San Marcos (Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario).

El programa completo puede verse en http://www.ccsm-unmsm.edu.pe.

El ingreso es libre.

Para mayores informes comunicarse con la Oficina de Imagen Institucional del CCSM al teléfono: 6197000 anexo 5207.

PROGRAMA (Ver Afiche):

Miércoles 9 de DIC – 5:00-7:00pm
¿Realmente necesitamos un ministerio de cultura?
Herbert Rodriguez
Gustavo Buntinx
Guillermo Nugent
José Ignacio Lopez Soria
Ernesto Mávila

Miércoles 9 DIC – 7:00pm-9:00pm
Ministerio de Cultura: ¿programa, plan o centralismo político?

Guillermo Cortés
Elvira de la Puente
Fernando De Lucchi
Pedro Pablo Alayza

Jueves 10 DIC – 7:00pm-9:00pm
¿Y la participación ciudadana en la construcción del perfil del Ministerio de Cultura?
Efrain Aguero
Rosa Maria Oliart
Javier Flores Barrientos
Mauricio Delfin

Viernes 11 DIC – 6:30pm-8:30pm
Confusiones, conflictos y aclaraciones en el levantamiento de un Ministerio de Cultura. Análisis del Proyecto del Ministerio de Cultura

Santiago Alfaro
Luciana Leon
Diana Guerra

martes, octubre 07, 2008

Más sobre un Ministerio de Cultura

Vía Escuela de mArte me entero que el programa Presencia Cultural emitió en agosto pasado un reportaje sobre el tan discutido Ministerio de Cultura, el cual según el último discurso del presidente iba a ser uno de los objetivos del siguiente año. La nota incluye opiniones de Jorge Villacorta, Santiago Alfaro, Fernando de Lucchi, Guillermo Cortés, Diana Guerra, Martiza Villavicencio e Isabel Álvarez.
Resulta curioso escuchar nuevamente al presidente -al inicio del reportaje- hablar de la necesidad del Ministerio de Cultura como ese ente que reivindique 'el pasado' de nuestro país, y aunque quizá está descontextualizado eso me recuerda ese lugar común que existe de pensar la cultura, para las gestiones públicas, como ese suceso que ya ocurrió o como aquello que 'ya fue' y ahora toca preservar. Es realmente poco lo que se ha hecho en favor de la cultura viva.
Copio los dos segmentos del reportaje.
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sábado, agosto 16, 2008

Balanza para un posible Ministerio de Cultura

Dos semanas atrás Felipe Mayuri Poma hizo un interesante acopio y balanza de algunas reacciones en torno al anuncio del presidente Alan García de crear su Ministerio de Cultura. Una entrevista con la directora del INC, Cecilia Bákula, se publicó también el martes 12 de agosto en Perú21 ("La bonanza del Estado debe llegar a la cultura"). Copio a continuación el post de Felipe Mayuri.
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Balanza para un posible Ministerio de Cultura


He escogido 6 artículos periodísticos donde se comenta acerca del ilusionista -por el momento- y creo con intenciones populistas la idea del presidente Alan García sobre la creación de un Ministerio de Cultura en su discurso de Fiestas Patrias (28 de Julio).
Y digo "balanza" ya que junto a las opiniones vertidas sobre tal planteamiento del ministerio, salió a la luz una noticia sobre un supuesto "amiguísmo" en la labor de la directora del Instituto Nacional de Cultura: Cecilia Bákula, donde dicha noticia hace contrapeso a una posible desventaja tradicional en cuanto a la burocracia en nuestro país al lado de, una noticia que propicia el desarrollo cultural y educativo para el Perú.

¿Qué lado de la balanza ganará si se llega a concretarse una institución más del gobierno, sobretodo en torno al campo cultural del país?

Empecemos por partes. Aquí las noticias donde se ve este "anuncio" de una forma positiva y alentadora.

  • El mismo 28 de julio la agencia ANDINA publica las opiniones del cineasta Armando Robles Godoy. Una idea importante que él dice tiene que ver en cuanto a ese ministerio de cultura como un foco de diversidad e imparcialidad, tal como dice el artículo : "...recomendó que la proyectada institución no reduzca la cultura a alguna de sus manifestaciones. En especial, pidió no confundir como sinónimo a la cultura con el arte o el patrimonio histórico, que son sólo dos aspectos de ella."

    Aquí el link al artículo.

  • El 29 de julio en La República, se cita textualmente las palabras del Presidente Alan García: "Le propongo al Congreso iniciar el debate para la creación del Ministerio de Cultura que reivindique el pasado del Perú porque esta es la madre patria de Sudamérica, pues de aquí nacieron los otros países". Dudoso cuestionamiento de una falta de reivindicación de la historia del país, más no como un ente de desarrollo de la sociedad como cultura.

    En el mismo artículo se menciona la lamentable y obvia opinión del presidente de la CONFIEP: Jaime Cáceres Sayán, declarando la incomodidad de priorizar -y eso que no está confirmado- por parte del "empresariado" a dicho ministerio y por qué no considerando mejor la creación del Ministerio de Turismo, cosa que beneficiaría a "diversos sectores del país", por ejemplo, la empresa privada o eso no es la CONFIEP?
    Escuchar audio aquí.

    REACCIONES.-
    De Luis Guillermo Lumbreras (arqueólogo).- Es un viejo debate y sí se realiza, que sea descentralizado.
    De Manuelcha Prado (trovador andino).- Que no sea un "saludo a la bandera" y "reconocer el gran peso de la cultura andina en nuestro país, y debe tomar muy en cuenta la cultura viva y no solo lo museográfico, como lo hace el INC ".
    De Carlos Gassols (actor).- "crear, parece peyorativo decirlo, una pensión de gracia para quienes aportan a la cultura"; drama por lo que pasan muchos artistas o actores veteranos del país.

    Aquí el link del artículo.

  • También el 29, Walter Alva (arqueólogo) advierte una posible falla a tomar en cuenta, de que un Ministerio de Cultura no debe significar solo un cambio de nombre del INC. Sino "un cambio total en los conceptos y en el manejo de los temas culturales".
    Escuchar audio aquí.

  • Recientemente, ayer 3 de agosto, en ANDINA, la ex congresista del partido del gobierno Elvira de la Puente, quien ya antes había presentado un proyecto similar (la Universidad de las Artes si bien lo recuerdo) opina que se deberían de hacer una tripartición en tal Ministerio de Cultura donde habrían tres viceministros, uno de patrimonio cultural; el segundo de fomento de las artes y letras y el tercero, dedicado a las ciencias y tecnologías.
    Otra opinión que cito de ella, y que da pie al "otro peso" de esta balanza es cuando dice: "Quien esté a cargo debe ser una persona de enorme capacidad, una persona honesta que tenga un dominio sobre lo que es la administración publica".

    Aquí el link del artículo.
EL OTRO LADO DE LA BALANZA

Aquí dos artículos que forman otro desequilibrio tan natural en el desempeño político y burocrático en el país. La protagonista solamente es la señora Cecilia Bákula. Explicar en donde un artículo ella valora la idea del Ministerio de Cultura y en el otro, donde un periodista denuncia un supuesto -y comprobado- tráfico de influencias o de autoridad por parte de la misma a su amigos con los que comparten las mismas afinidades religiosas.

  • El 31 de julio aparece Bákula, en el diario oficial El Peruano, saludando tal propuesta y aduciendo que es “un avance extraordinario, porque no se trata de generar una nueva burocracia, sino de que tenga por fin un lugar en la decisión política”.

    Aquí el link del artículo.

  • Pero antes, el 27 de julio, en La República, el periodista Enrique Patriau publica en el suplemento DOMINGO el descubrimiento de que algunos nuevos funcionarios, que empezaron a trabajar en la reciente administración de Cecilia Bákula, serían compañeros de la misma organización religiosa donde la señora Bákula acude. Esta se llama Avanzada Católica, brazo laico de Pro Eclessia Sancta, organización fundada en el Perú por el padre español Pablo Menor.

    Se supone y por confesión de la misma, serían 5 los nuevos funcionarios y que serían también miembros de Avanzada Católica.

    Sea lo que fuere, es un punto en contra, y muy pesado, este tipo de denuncias, en donde la predilección por profesionales en base a la amistad o afinidad hacia la autoridad de tal institución prima por sobre la calidad profesional de estos.
    Es un punto débil dentro de las burocracias del país y que son partes contaminadas que poco a poco se esparcen infectando todo el lugar.

    Aquí el link del artículo.

Ojalá al planificarse esta mención del Ministerio de Cultura, no se choque con este tipo de denuncias. Un poco infantil este discurso del "ojalá que no pase", pero muy mayor al momento de la institucionalización de un centro en donde la cultura, expresión total del ser humano, es dañada por un defecto corrupto y sesgado de toda madurez profesional.

jueves, agosto 14, 2008

Ticio Escobar asume la Secretaría de Cultura del Paraguay

Habíamos señalado hace muy poco la elección Ticio Escobar como nuevo curador de la Trienal de Santiago del próximo año, coincidiendo ello con su nuevo nombramiento como Secretario de la Cultura en Paraguay. Del mismo modo el curador Gustavo Buntinx hace un saludo de felicidad por este futuro nombramiento. Copio dos fragmentos de la Bitácora de Micromuseo.
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EVOCACIÓN Y FELICIDAD: TICIO ESCOBAR ASUME LA SECRETARÍA DE CULTURA DEL PARAGUAY



Breve anuncio de felicidad. Personal y cultural y política: al asumir Fernando Lugo la presidencia del Paraguay, esta semana recibirá el cargo de Secretario de Cultura, con rango ministerial, Luis Manuel Escobar Argaña. Más conocido como Ticio, Escobar ha trazado, desde la década de 1980, uno de los vectores críticos decisivos para la radical renovación de la reflexión artística que a partir de entonces América Latina viene experimentando. Sus aportes van desde textos fundacionales para esa nueva historia del arte hasta teorizaciones de incisiva importancia para nuestros contextos de aparente marginalidad –a veces con títulos tan sugestivos como El arte fuera de sí o Los parpadeos del aura.

Una dedicación conceptual articulada al compromiso permanente con las culturas nativas, así como con las luchas por la democracia y la ciudadanía. Todo ello le significó a Ticio persecuciones y carcelerías y torturas durante la dictadura de Stroessner, pero también la posibilidad posterior de cristalizar iniciativas culturales de primer orden, tanto a nivel municipal y estatal como privado: a sus brillantes gestiones en la municipalidad de Asunción y en bienales diversas se le suma ese referente continental que es el Centro de Artes Visuales - Museo del Barro, materializado gracias a las generosas iniciativas compartidas entre Ticio y artífices como Carlos Colombino, Ricardo Migliorisi y Osvaldo Salerno.

miércoles, julio 30, 2008

¿Ministerio de Cultura? Algunas reacciones

Como saben, una de las 'propuestas' del presidente Alan García, en su reciente mensaje a la Nación, ha sido la creación del tan (poco) discutido Ministerio de Cultura en el Perú. Pero ya de por sí ver en acción tanta ineficiencia de parte del INC en defensa de la cultura hace dudar de que realmente, desde el Estado, se pueda impulsar un proyecto acotado y con la complejidad que realmente demanda. Aquí copio alguna de las primeras reacciones.
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'Un Ministerio de Cultura no debe significar solo un cambio de nombre del INC'

El arqueólogo Walter Alva demandó un debate amplio y descentralizado antes de la creación del Ministerio de la Cultura, pues advirtió que se podría repetir la misma experiencia del Instituto Nacional de Cultura (INC), que solo se aboca a la actividad artística de Lima.

"Espero que se solicite la opinión de quienes trabajamos en provincia porque cada región tiene su propia problemática cultural. Se debe llegar a un consenso nacional y crear un portafolio con todas las posibilidades de un manejo regional para no repetir los vicios que tiene el INC", manifestó el descubridor de la tumba del Señor de Sipán a elcomercio.com.pe.

NUEVAS FUNCIONES
Para Alva, la propuesta del presidente Alan García ante el Congreso en su mensaje a la Nación "no debe significar cambiar el INC por el Ministerio de la Cultura, sino un cambio total en los conceptos y en el manejo de los temas culturales".

Por esto, consideró que el nuevo despacho debería contar con una área de arqueología, a cargo del patrimonio; un área de promoción que difunda las manifestaciones de la cultura viva; y un área de antropología, geografía e historia.

Asimismo, Alva refirió que se podrían recoger algunas experiencias de México, "donde se tiene una experiencia extraordinaria y una vida cultural muy activa". Mientras que en la parte de la descentralización, agregó, se podría replicar el modelo español.

Si bien precisó que se le debe destinar un presupuesto adecuado al posible ministerio para financiar proyectos de investigación, Alva remarcó que este también debe generar sus propios recursos.

[vía El Comercio]