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lunes, mayo 17, 2010

Cuando el arte se pone en la mira

Ayer domingo se publicó en el diario El Comercio algunas anotaciones sobre el conversatorio 'Reflexiones en torno al arte contemporáneo en el Perú', organizado por el Museo de Arte de San Marcos. Reproduzco la nota y en el siguiente post el texto leido por Emilio Santisteban en el mismo coloquio y circulado por facebook.


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Cuando el arte se pone en la mira

LOS NUEVOS ESPACIOS PARA EL ARTE CONTEMPORÁNEO, EL PORQUÉ NO EXISTE UN MUSEO Y EN QUÉ SE DIFERENCIA EL ARTE MODERNO DEL POPULAR FUERON TEMAS DE DEBATE EN EL C.C. DE SAN MARCO

En el C.C. San Marcos hay un tema que ha convocado a personajes claves en las plásticas peruanas: el arte contemporáneo. Críticos, curadores, artistas, historiadores del arte… el motivo es dar visibilidad a un tema que está ante ellos. Sobre todo en ese espacio, con la exposición Colección de Arte Contemporáneo del Museo de Arte de San Marcos.

La primera mesa (Emilio Santisteban, Rodrigo Quijano y Alfredo Márquez) traza, casi como una actitud política, el papel del artista y curador y los espacios que se forjan ambos más allá de lo establecido. Empieza Santisteban: “Las políticas culturales requieren espacios renovados que no necesariamente son aquellos en los que usualmente pensamos de modo triunfalistas los artistas y curadores de arte en este período de globalización un museo de arte contemporáneo, una sala financiada por algún organismo de cooperación internacional o una galería que lleva pinturas peruanas a ferias no son más que fiebres financieras disfrazadas de sofisticación intelectual”.

Lo grafica Quijano: “Arte y curaduría hace tiempo que actúan como si fueran a veces lo mismo y a veces exactamente lo opuesto a lo que se supone deberían responder en el sistema artístico dominante. No solo ha surgido la idea de tener un espacio propio de interese mutuos por fuera del sistema de consenso, del sistema mercantil y de valoración y del coleccionismo estéril que va en beneficio de lo privado, sino se ha descubierto la necesidad de crear nuevos espacios y nuevos resquicios por los cuales nuevas imágenes y posibilidades intervengan en algo llamado un proceso real”.

Lo personifica Alfredo Márquez: “La posibilidad de trabajar sobre una construcción de discurso no solo es un trabajo plástico, sino un proyecto que me lleva a confrontarlo con la gente y ponerlo en valores. Es una posibilidad de afirmación que no solo se encuentra mediada por el capital”.

ESPACIOS Y ETIQUETAS
La segunda mesa (Pedro Pablo Alayza, Herbert Rodríguez y Élida Román) abre la discusión sobre por qué no hay un museo de arte contemporáneo en el Perú y apunta hacia esa diferenciación que se da en torno al arte moderno y arte popular. Lo inicia Alayza: “No tenemos una iniciativa pública. En el Instituto Nacional de Cultural y el hipotético Ministerio de Cultura no se habla de arte contemporáneo. No se considera ni está previsto en los planes construir un museo de AC a nivel público. El Gobierno y Estado Peruano no tienen interés en ese proyecto. Quizá estemos teniendo la ida de que un museo de AC es la única posibilidad de desarrollo del arte contemporáneo en el Perú. Hay múltiples posibilidades y podrían haber más de un museo”.

Herbert Rodríguez apunta hacia las distinciones planteadas en el arte: “Para un Perú de ciudadanos en que no se diferencian sus expresiones culturales, donde ninguno está en un plan superior o de mayor visibilidad, me imagino que hay un arte peruano que no debería estar separado lo popular y lo contemporáneo sino coexistir”. Y abre los cuestionamientos: “La metodología de la Universidad Católica, cómo un modelo se repite a lo largo de décadas y enajena a los estudiantes para que generaciones sucesivas giren en torno a un modelo y lo repita con la plena convicción que eso es el arte con mayúsculas”

Élida Román comulga con Herbert Rodríguez en que las etiquetas no deberían estar más en el arte, en que esos métodos de enseñanza deberían replantearse y resalta lo que se está pasando aquí desde hace veinte años. Por eso habla del papel del curador, de ese hombre que teje una muestra y dialoga con el artista. Porque lo que hay acá es un diálogo. Un diálogo -finalmente- necesario y vital para seguir en pie.

OPINIONES
PEDRO PABLO ALAYZA. HISTORIADOR DEL ARTE
“Todo este movimiento ha sucedido en 15 años. Yo me pregunto por qué con tanta actividad y voluntad para salir adelante no se concreta el museo de arte contemporáneo. ¿Por qué no?”

ÉLIDA ROMÁN. CRÍTICA Y CURADORA
“El tema del Museo de Arte Contemporáneo de Barranco se ha entendido mal. No se trata de un espacio para exhibir la colección privada de un grupo de personas sino un espacio para los artistas”.

HERBERT RODRÍGUEZ. ARTISTA Y DIRECTOR DEL AVERNO
“¿Por qué habría de diferenciar con arte contemporáneo la calidad de obra de los maestros artesanos?” (...) El maestro artesano está postergado”.

sábado, noviembre 08, 2008

"Intolerancia". El crítico Luis Lama sobre los incidentes y la censura

En su última columna Artes&ensartes de la revista Caretas, el crítico Luis Lama se pronuncia sobre la histigación religiosa y municipal, ahora devenida vergonzosa censura, contra la galería Vértice y la exposición de Cristina Planas. Reproduzco el fragmento del texto con su comentario.
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Intolerancia

Por Luis E. Lama

La muestra de Cristina Planas en Vértice ha originado un conflicto, porque no podemos evitar ser una provincia de los márgenes y escandalizarnos de aquello de lo que no debiéramos. Si creyera en Dios, diría que el cuerpo humano fue su hechura. Los católicos deberán pensar lo mismo, y siendo los santos en primer lugar seres humanos, no imagino las razones del escándalo. Lo verdaderamente obsceno es la avalancha de correos anónimos exigiendo que esta muestra se cancele. Entren a www.fatima.org.pe/contentid-232.html y verán de qué somos capaces en una sociedad escindida donde el oscurantismo intenta imponerse atropellando nuestra libertad de decisión.
Admitamos que lo de Cristina Planas pueda ser esperpéntico en el mejor sentido almodovariano, pero esa es una opción que no invalida la muestra ni justifica la censura, y si bien tengo algunos desacuerdos, basta ver los sillones de combi forrados como bandera peruana y las máscaras de oxígeno que caen del techo creando una perfecta metáfora de nuestra migración. Esa pieza por sí sola con el Cristo morado en el fondo, crea una muestra que permanecerá en la memoria.
Cristina Planas no trasgrede la moral ni las buenas costumbres, pero si viviéramos en un país respetuoso de los demás y practicáramos la tolerancia, se hubiera evitado este escándalo gratuito, porque todo artista tiene derecho a recurrir a íconos que no son exclusividad de la Iglesia Católica, sino de nuestra imaginería popular. Por esta razón allí no se encuentra sacrilegio alguno, más bien una simbiosis de la historia occidental con las manifestaciones populares del Perú contemporáneo. Sin duda, un poquito de blasfemia le hubiera añadido sazón… digamos que unas pepas de rocoto harían todo más provocativo, pero esas son decisiones de una artista valiente que expone en una galería y no ha tenido reparos en exhibir su propuesta. Son dos mujeres corajudas que merecen admiración.

miércoles, setiembre 03, 2008

Lecturas II – Bochinche en el Barrio

Continuo con la subida de escritos -o fragmentos como en esta ocasión- de un conjunto que he recopilado de diversas fuentes y que continuarán apareciendo en los próximos días. Son textos en su mayoría ya publicados en prensa escrita o en Internet -web, o circulando en forma de correo- cuyo nexo en común es reflexionar sobre la práctica artística y sus ramificaciones. Textos en formato de reseña, crítica, crónica con alguna peculiaridad que me interesa resaltar.
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En el semanario de actualidad Caretas se publica Artes y Ensartes, la columna de Luis Lama, quien en su momento fuera director de las Bienales de Lima y de la Sala Miro Quesada Garland de la Municipalidad de Miraflores y en la actualidad es director de la escuela de arte Corriente Alterna, a la vez que curador y crítico. Sus notas suelen concretarse en el repaso de las exposiciones recientes en Lima y de vez en cuando aborda cuestiones relacionadas con el cine más reciente.

En relación a estos artículos hay varias cosas que llaman la atención. Su tono sancionador y concluyente pensado más para lograr la adhesión -o el rechazo- que para hacer pensar al lector; la insistencia en valorar hiperbólicamente artistas, obras y muestras y no tanto en hacer referencia a procesos o dirigir miradas de mayor calado al contexto; y el brillo que le suele sacar a los nombres más relevantes de su escudería. Añádasele el reparto de bendiciones y admoniciones a galeristas alternado con coscorrones a curadores, pullas para con artistas y dimes y diretes con instituciones entre otro variado repertorio.

Sin embargo traigo a colación su columna del pasado 21 de agosto, Juntos y Revueltos por otras razones que no tienen tanto que ver con lo más arriba expuesto. En la mencionada nota Lama, amén de otros asuntos, aborda la reciente polémica que enfrentó al artista Jesús Vílchez con el curador Emilio Tarazona y que puede consultarse en este blog. En relación a la trifulca sorprende ver cómo Lama en vez de intentar clarificar y situar lo sucedido razona de una manera bien alambicada, obviando el reconocer las tensiones y conflictos que más allá de la anécdota personal están al fondo de los agravios.

Repasemos el juego de muñeca y los malabares que despliega el comentarista. Arranca con palo a Emilio Tarazona con quien mantiene un contencioso a raíz de la exposición que este le curara a Víctor Delfín hace un tiempo. Le sigue a continuación un intento de congraciarse con el “débil” de la pelea, esto es Vílchez, dándole ánimos y atizando de nuevo la idea de censura. Luego, en un confuso razonamiento en base a una cadena de supuestos y a un lejano precedente, intenta sembrar cizaña entre el curador y la institución que acoge la muestra. Al final y como quitándole el caramelo de la boca a la víctima del agravio, la cita de un correo de Miguel López le sirve para poner las cosas en su sitio, esto es en el ámbito de la decisión curatorial denotando un evidente espíritu de cuerpo, su gusto por la vuelta al orden y todo ello sin tener que darle la razón a Emilio Tarazona.

Más que pescar en río revuelto, Lama revuelve el río para que nadie pesque en él, toda una habilidad donde la haya en una ámbito con tantas cosas que decir como es el de la escritura sobre arte en el Perú.

Ahí va el mencionado fragmento:

- Después de la apología a Víctor Delfín, el ….versátil Emilio Tarazona hace una muestra sobre accionismo en el Perú. Ahora ha creado un problema al omitir –¿censurar?– a Jesús Vílchez, un artista que merecía estar dentro de esta antológica. No creo que P.P. Alayza haya intervenido aunque me consta que hay trabajos que el ICPNA prefiere omitir, como ocurrió con el Abismael Guzmán de Cristina Planas en la Bienal, por temor a las reacciones que podrían ocasionar. De haber sido así Tarazona debió ir a otro espacio o cancelar la exposición, porque el ICPNA tiene el derecho de exhibir lo que considere conveniente. Con un exceso de opiniones disparadas por internet, el único que ha tenido la lucidez de sustentar una opinión irrebatible ha sido Miguel López al afirmar: “…todos los curadores del mundo serían ‘censores’, y yo mismo tendría que denominar mi trabajo curatorial como una ‘censura permanente’. Pero eso sería ir claramente en contra de un derecho fundamental del sujeto que es la elección libre de sus efectos e intereses. Ya que, repito, aquí no estamos hablando de un ‘servicio público negado’ al Sr. Vílchez y su obra, sino de una selección radicalmente subjetiva y particular sobre el arte reciente”.