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jueves, marzo 25, 2010

Compromiso comprado. Entrevista a Claire Bishop

Reproduzco una entrevista realizada a Claire Bishop durante su paso por Argentina a fines del año pasado, publicada originalmente en Página 12. (circulada por Esfera Pública)
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Jueves, 31 de diciembre de 2009

Compromiso comprado

La prestigiosa y controvertida crítica e historiadora de arte Claire Bishop analiza los mecanismos de una tendencia que crece al menos en los países más avanzados: el arte socialmente comprometido. ¿Una vía estética para incluir a las minorías o un modo cínico de dejar las cosas como están?

Por Dolores Curia

Hace tiempo ya que es un hecho el affaire que lleva casi dos décadas entre el arte contemporáneo y la “acción directa”: esas intervenciones en la esfera pública donde el espectador permuta su histórico rol de consumidor pasivo por uno bastante más feliz, el de coautor de la obra. Hasta acá, nada nuevo bajo el sol para todo aquel que haya transitado u oído hablar de los happenings en los ’60 y ’70. Sin embargo, últimamente los proyectos de corte “comprometido” se han venido reproduciendo a la velocidad de la luz a nivel global y hoy concentran su atención en los problemas sociales para hacer aportes directos a la colectividad. Son el último grito de la moda en los países centrales y sus efectos, como es de esperar, se han ido desparramando por el resto del globo. Algunos de los ejemplos que han proliferado de los años ’90 a esta parte son: el calendario producido por Jens Haaning (artista dinamarqués) que contiene retratos fotográficos de refugiados en Finlandia (2002); los talleres de la artista británica Lucy Orta dirigidos a desempleados para enseñar nuevas habilidades en moda y solidaridad colectiva; la iniciativa de Jeanne Van Heewijk (la artista holandesa) para transformar un shopping en un centro cultural; la clínica flotante del colectivo Atelier Van Lieshout para realizar abortos en tierras internacionales, y la lista podría seguir hasta el hartazgo.

Claire Bishop es fresca, desenvuelta, porta un acento galés musical, alegre, y tiene bastante para decir sobre el arte contemporáneo, su relación con los espectadores, con el compromiso social y consigo misma. Vive y trabaja en Londres. Ha enseñado en la Universidad de Essex y en el Tate Modern. Actualmente, es docente del departamento de curaduría del Royal College of Art y de la Universidad de Nueva York. Parece mentira que, estando recién en sus treinta, ya esté dando de que hablar (y mucho) en los círculos académicos del arte de las grandes capitales del mundo. Historiadora, crítica y docente de la Universidad de Warwick, viene marcando a fuego las discusiones con sus controversiales opiniones.

En los últimos años se ha dado una proliferación del llamado “arte comprometido”. Tus artículos al respecto suelen ser despiadados, ¿en qué se equivocan al llamarlo “arte comprometido”?

–Si la alternativa al arte comprometido son los trabajos clásicos y conservadores (pinturas y esculturas) expuestos en las galerías tradicionales, entonces prefiero el arte comprometido. Siempre son preferibles las obras experimentales y con intenciones de intervenir en lo social. Es necesario contextualizar: en Europa, los proyectos de arte comprometido o participativo son una de las disciplinas más privilegiadas por el gobierno. Estos figuran entre las prioridades de la agenda política en materia de inclusión, para que todos “formen parte del sistema”. Pero esto es engañoso: es, en realidad, una forma de evitar hablar sobre clases sociales y pobreza estructural. Porque si hablamos de los “excluidos”, parece un simple problema que se soluciona “incluyendo” a la gente. No estamos pensando estructuralmente sobre aquellos elementos constitutivos de la sociedad que generan desigualdad. Es como reetiquetar la pobreza. Para los gobiernos europeos (sobre todo Gran Bretaña, Holanda y Francia) el arte participativo es una ingeniería social barata. Crea la impresión de que todos están participando, haciendo talleres de trabajo, ciclos de cine, cocina comunitaria. Creo que esto aporta, innegablemente, algo a una comunidad, pero también creo que es criticable porque es homeopático, ignora las cuestiones estructurales y es una forma temporaria de distracción de los problemas reales. Esto también es una diferencia entre los ’60 y la actualidad. Ahora los artistas quieren que su arte sea cada vez más funcional, que tenga un propósito, ya no alcanza con la simple metáfora. Quieren alcanzar metas sociales concretas. Esto es muy tentador, por un lado, pero también es muy idealista.

¿El arte como ONG?

–Y, sí, es muy difícil distinguirlo de las actividades de las ONG. Entonces, ¿cuáles son las aptitudes específicas de este tipo de proyectos que los hacen interesantes artísticamente? Para mí, un buen proyecto socialmente comprometido debería operar en ambos niveles y no siempre sucede.

Vos hablás también de una relación de complicidad entre la atención que se le da a este tipo de prácticas y los gobiernos neoliberales (teniendo en cuenta que el auge de éstas se da en los ’90)...

–Sí, en el sentido de la mercantilización del arte que se intensifica en ese período y continúa hasta ahora. Hoy, para conseguir financiamiento público, hay que decir exactamente cuánta gente negra asistirá a la exhibición, cuántos discapacitados, cuántos homosexuales... parece mentira, pero es así. Se debe pasar esa información al gobierno. Esa forma estadística de pensar el arte tiene la misma lógica que el marketing, ¡igual que vender pasta de dientes! Este es el contexto que me permite criticar este tipo de trabajos. La situación es claramente distinta acá, en Argentina, donde no es posible destinar esas cantidades de dinero al arte...

¿Cuáles pueden haber sido las razones por las cuales surge toda esta ola de proyectos?

–Hay una conexión entre el surgimiento de Internet y de estas prácticas participativas. Aunque no es la única causa del surgimiento del arte participativo en los últimos 10 o 15 años. Creo que hay una nostalgia por formas más colectivas de vida, especialmente luego de la caída del URSS, que representó la última alternativa al capitalismo.

En este contexto, ¿cuáles creés que son las posibilidades de acción política que le quedan al arte?

–¡Eso es caer en la trampa funcional! El arte es un espacio para crear imágenes e ideas. Puede ser útil pero debe tener un valor estético. Sería muy bueno que el arte pudiera hacer algo por el mundo. Pero me resisto a la idea de que deba hacer cosas, ser funcional. El pensar, reflexionar, imaginar, eso es el hacer del arte. Aunque no devenga necesariamente en una movilización social concreta, en construir hospitales o cambiar el sistema educativo...

¿Cuál es la imagen del artista que está en juego hoy en día?

–Parece haber una falta de fe en que los sistemas de pensamiento y métodos visuales del arte puedan lograr los objetivos que buscan los artistas. Esta es la causa de la cantidad de trabajos interdisciplinarios que existen: artistas haciendo cosas con geografía, urbanismo. El arte es una zona privilegiada en la que podemos operar, podemos obtener financiamiento sin ser tan rentables y responsables, podemos experimentar. Esto también tiene que ver con la imagen del artista en la sociedad... El mes pasado The Yes Men recibieron un premio en NY. Ellos son un grupo activista intervencionista, pero que no se presentan como artistas. Es muy curioso lo que hacen: intervenciones en conferencias de negocios, en los noticieros, etc. Se sobreidentifican con el capitalismo global en su peor forma, dicen las cosas más escandalosas, y los empresarios les creen. Por ejemplo, en conferencias hacen presentaciones sobre cómo ganar más dinero matando gente. Su presentación más famosa fue luego del Bhopal, el desastre industrial de la India, donde miles de personas murieron. Aparecieron en las noticias de la BBC pretendiendo representar a la compañía química e hicieron una disculpa pública diciendo que iban a compensar a todos. Y, por supuesto, las acciones de la compañía se desplomaron, todos en Bhopal estaban demasiado entusiasmados y luego todo fue revelado. Sin embargo, la compañía no los demandó porque hubiera sido peor para su imagen. Mi punto es que The Yes Men insisten en que son activistas y no artistas. Cuando les pregunté sobre esto me dijeron que es porque los artistas tienen una imagen en Estados Unidos que no es seria. La imagen del artista era importante en el siglo XIX, haciendo surgir identidades nacionales, y ahora, nada, pueden ser un buen producto para vender, nada más. Quizá en algunos países de Europa del Este, que surgieron luego de la caída de la URSS, los artistas tienen ese rol de nuevo de formación de identidades nacionales. Pero en el resto del mundo se ve como una actividad poco seria con muy poco peso político y social.

En Participation, el libro que editaste, proveés las herramientas necesarias para todo aquel que desee acercarse al arte de acción (happenings, performances, intervenciones) desde los años ’60 hasta la actualidad, ¿qué continuidades y diferencias te parecen las más notables entre la situación en los ’60 y la actual?

–En general, en los ’60, se daba una gran insistencia en la presencia humana (se buscaba crear una interacción real, física, entre el artista y el público). La inmediatez y la presencia estaban ligadas directamente a la idea de un proyecto político, iban en contra de la mediación, los medios de comunicación masiva, el consumo de imágenes. En la mayoría de los países del hemisferio norte occidental la inmediatez era realmente importante pero en Argentina esto no era exactamente así. Por eso estoy acá, vine a investigar qué pasaba en esa época. Además, Argentina siempre fue una excepción en el sentido de oponerse al espectáculo mediático de estas prácticas. Se entendía a las intervenciones artísticas como una forma de activar al espectador con la esperanza de que ésta opere en él conduciéndolo a una activación política que, a la larga, repercutiera en la vida social. En contraste con esto, creo que hoy en día se ha perdido esa insistencia en la presencia (de un artista en interacción directa con el público). Los artistas se están volcando más al uso del video, la fotografía, contratando a otra gente para que realice la performance, etc. Entonces habría que preguntarse cómo estos nuevos modos de producción pueden orientar la acción hacia un efecto político. En general, la impresión que tengo cuando hablo con artistas es que esa intención no ha cambiado, se mantiene, pero va tomando otras formas. La activación del espectador sigue siendo una preocupación.

Y viniste a la Argentina a ampliar tu investigación...

–Sí. Y me encuentro con muchas diferencias. Por ejemplo, en Gran Bretaña, hay una importante campaña desde la década del ’90 para popularizar a los museos. Ahora Tate Modern recibe algo así como 4 millones de visitantes por año, pero yo vengo a los museos aquí y están vacíos. Hay países que intentan hacer a los museos más accesibles. Esto es positivo, por un lado, y negativo, por otro. Una de las estrategias que adoptó Tate Modern es dar muchísima información, esto es didáctico, pero también un poco reductor, simplificando la obra en un párrafo explicativo. Alguien una vez me llamó “elitista masiva” porque me gustan las audiencias masivas pero también me gusta la calidad. Lo que acompaña a esta popularización de los museos es también una comercialización, añadiendo tiendas, restaurantes, cafés, toda una infraestructura comercial. No se puede separar la popularización de la comercialización. En Argentina es diferente porque no hay una gran discusión sobre arte en los diarios, ni un desarrollo de la crítica, por ejemplo, y hay muy pocas sedes para el arte contemporáneo. Las que hay son galerías comerciales están alrededor de bancos o asociadas con grandes empresas. Hay muy pocos espacios para el arte independiente...

Son conocidos los reclamos que se le hacen al arte contemporáneo sobre su tendencia a cerrase sobre sí mismo, dejando afuera al espectador medio ¿Qué opinás de esto?

–En cuanto al elitismo, creo que el arte contemporáneo es tan especializado como cualquier otro campo de investigación, yo no puedo entrar en una clase avanzada de matemática o biología y comprender. Por otro lado, el arte, en la historia, siempre ha sido implícitamente universal, abierto a todo aquel que quiera acceder. Creo que ésa es una tradición a la que vale la pena aferrarse. La forma de alcanzar ese punto medio es mediante una prensa interesada, instituciones que incentiven al público a acercarse, etc. Es muy importante no reducir la complejidad del arte contemporáneo. El resto de la cultura visual en la que estamos sumergidos es extremadamente comercial, reduccionista, utilitario. Uno de los valores del arte contemporáneo es proveer un uso complejo de las imágenes y también formas alternativas de pensamiento, como el visual. Esa complejidad no necesariamente implica que siempre sea elitista.

viernes, octubre 16, 2009

Primer Congreso Former West en BAK (Utrecht)

La primera semana de noviembre en el BAK de Utrecht se realizará la primera reunión del proyecto Former West, uno de los proyectos de investigación más interesantes puestos en marcha en el último año al cumplirse veinte años de la caida del muro de Berlín. A iniciativa de Maria Hlavajova, directora del BAK, el proyecto reune un conjunto significativo de investigadores de Europa del Este y Central, y es una de las plataformas de pensamiento crítico y producción editorial a la cual prestarle atención en los próximos años. Este primer encuentro reúne un grupo notable de panelistas por el nivel de sus aportes críticos, y ya estoy expectante de estar allí. Para más información sobre el equipo de investigación y el grupo de estudio que articula Former West ver su web.

Un primer seminario se realizó en el MNCARS hace no mucho. Reproduzco ahora el programa de noviembre (en inglés) y espero comentar algo más luego del encuentro.
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1st Former West Congress

5–7 November 2009
Organized by BAK, basis voor actuele kunst
Venue: Ottone, Kromme Nieuwegracht 62
Utrecht, the Netherlands

In the days leading up to the twentieth anniversary of the fall of the Berlin Wall on 9 November 2009, BAK, basis voor actuele kunst, Utrecht hosts the 1st Former West Congress, which gathers some of the most influential curators, artists, theorists, and thinkers of the past two decades from the field of art. This is the first major public program of the long-term, multifaceted international research, education, publishing, and exhibition project Former West (2008–2013).

Former West aims at articulating the processes of the West “becoming former” that, however unacknowledged by the West itself, began with the demise of the Cold War construct of a bipolar world in 1989. The project is an attempt to rethink the West and its art out of their hegemonic self-narration and to propose another, speculative view of the history of western art after 1989, one evolving around significant social and political changes and in active dialogue with post-communist and postcolonial thought.

Through dynamic and critical exchange with contributors and participants, this inaugural Congress begins mapping the artistic and theoretical developments surrounding the problematic of the “formerness” of the West, and charts the practices in art through which we can identify and engage with the post-1989 landscape and its impact on cultural production. Each day of the Congress is framed under a general thematic field and is comprised of different formats, including keynote lectures and a series of conversations.

5 November 2009

The first day commences with a position paper delivered by the Former West curators: Charles Esche (director Van Abbemuseum, Eindhoven) and Maria Hlavajova (artistic director BAK, basis voor actuele kunst, Utrecht). This is followed by a second session entitled Histories and Narratives: Between the Post-communist and the Postcolonial (1989–2009), which includes keynotes delivered by Sarat Maharaj (art historian, Lund), Renata Salecl (philosopher, Ljubljana/London), Boris Groys (theorist, New York), and Paul Gilroy (sociologist, London). The session is reviewed by Jeroen Boomgaard (art historian, Amsterdam).

6 November 2009

The second day’s session, Art, its Discourses, and the World at Large (1989/2001/2008), is openend by Cosmin Costinas (curator BAK, Utrecht) and Georg Schöllhammer (theorist, Vienna) who jointly deliver the keynote. The rest of the day is structured around a series of conversations with David Riff (art critic, Moscow), Jalal Toufic (artist, Istanbul), Pablo Lafuente (managing editor Afterall, London), Catherine David (curator, Paris), Kerstin Stakemeier (curator, Berlin), Marion von Osten (artist, Berlin/Vienna), Stefan Heidenreich (writer, Berlin), Jorinde Seijdel (art historian, Amsterdam), Christian Hoeller (editor, Vienna), and Helmuth Draxler (curator, Stuttgart/Vienna), and concludes with a plenary session.

7 November 2009

The concluding day of the Congress, entitled Art in the Former West: Exhibitions, Art Institutions, Art Market (1989—2009) is opened by a keynote from Simon Sheikh (curator, Berlin). Further contributions on this day are organized as conversations between two interlocutors: Claire Bishop (art critic, London/New York) and Douglas Gordon (artist, Berlin); Mihnea Mircan (curator, Bucharest) and Piotr Piotrowski (art historian, Poznan/Warsaw); Thomas Boutoux (curator, Paris) and Okwui Enwezor (curator, New York/San Francisco); Nuria Enguita-Mayo (curator, Valencia) and Ana Longoni (art historian, Buenos Aires); Sven Lütticken (art critic, Utrecht) and Tom Holert (art historian, Berlin/Vienna). The day ends with a plenary session and the concluding remarks of the Former West curators.

The Congress continues with a series of closed sessions on Sunday 8 November 2009, dedicated to in-depth discussion on the issues and themes raised during the public days.

miércoles, agosto 05, 2009

Ramona 93. Saquen una hoja

Sale la ramona 93 con una sección de artículos en torno a la formación en arte contemporáneo, y colaboran Claire Bishop, Thierry de Duve, Magaly Espinosa, entre otros. Reproduzco la tapa y el índice tomado de la web.
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índice
    EDITORIAL
    Saquen una hoja...

    FORMACIÓN ARTÍSTICA
    El Centro de Investigaciones Artísticas
    Graciela Hasper, Roberto Jacoby y Judi Werthein
    Arte de conducta: Proyecto pedagógico desde lo artístico
    Magaly Espinosa
    Diario de la Habana
    Claire Bishop
    Una ética: poner la transmisión estética en su justo lugar dentro del mundo del arte
    Thierry de Duve

    ARTE EN CÓRDOBA
    ¿Qué significa ser un artista comprometido viviendo en Córdoba?
    Lucas Di Pascuale

    PARABRISAS
    Introducción
    Lucas Di Pascuale
    Salir a la intemperie
    Leticia el Hallí Obeid
    Reseña panorámica
    Grupo Selva Negra
    Escenas simultáneas
    Natalia Blanch
    Escena abierta: propuestas para teorizar
    Carlos de Brito e Mello

    PALABRA DE ARTISTA
    Fragmento sobre el planiverso
    Fermín Eguía
    Yo creo como hablo
    Paul Ramírez Jonas

    RESEÑAS DE LIBROS
    El séptimo día o el séptimo sello
    José Fernández Vega
    Imaginación muralista
    Diego Ruiz






EDITORIAL

Saquen una hoja...

Frase aterrorizadora en mis épocas de colegiala, ahora sólo quiere ser un simple consejo: ¡tomen nota!, porque este número de agosto es un diez por donde se mire.

En ocasión del inicio de actividades de El Centro de Investigaciones Artísticas (1) , decidí celebrar la buena nueva con una edición sobre formación en arte contemporáneo. Hace dos años, gracias a la iniciativa de muchos protagonistas del arte de todo el país, publiqué “ramona rubro maestros”, un número sobre formación artística donde algunos participantes buscaron recuperar qué factores o referentes actuaron en la conformación de sus poéticas, en la elección de sus tópicos, técnicas y métodos de trabajo; mientras que otros, los que ejercían la docencia, reflexionaron sobre las prácticas educativas, de investigación y de producción cultural como problemas de gestión institucional que delineaban modos de intervención crítica novedosos respecto de las prácticas intelectuales de períodos anteriores.

Dos años más tarde, la expansión de los circuitos artísticos, ferias y festivales ha colaborado, por un lado, para despertar en un público más amplio el interés por aprender y, por otro, la necesidad de los artistas de formación teórico-práctica especializada para su crecimiento creativo y profesional. De ahí, mis ganas de proponer para este número una mirada sobre ese fenómeno internacional a partir de reflexiones de fieles colaboradores de ramona y miembros del equipo docente del Centro de Investigaciones Artísticas.

Las primeras colaboraciones se centran en la experiencia del programa de performance y arte del tiempo “Arte de conducta”, impulsado por la artista Tania Bruguera en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Magaly Espinosa, crítica y curadora cubana convocada a participar, explica en qué consistió este “experimento pedagógico-artístico” y analiza, a partir de algunas de las obras realizadas, el papel del artista como productor de significado cultural. La crítica de arte británica Claire Bishop también participó de este programa y escribió una crónica, “Diario de la Habana”, en la que relata el día a día de su inmersión en una de las “más intensas y gratificantes” experiencias docentes de su carrera. En la misma sintonía, este dossier incluye un fragmento de un libro aún no traducido de Thierry De Duve, uno de los autores teórico-críticos del arte contemporáneo más respetados, donde reflexiona sobre la relación entre la concepción de público de arte que sostiene una institución de enseñanza artística en París y el componente ético de la transmisión estética.

La palabra de los artistas acerca de sus propias prácticas y aprendizajes se hace presente a través de núcleos bien variados. “¿Qué significa ser un artista comprometido viviendo en Córdoba?” es el texto transcripto de una instalación sonora realizada por Lucas Di Pascuale a partir de las respuestas que dieron a dicha pregunta sesenta artistas que producen su obra en Córdoba. Luego, el apunte de una muestra colectiva integrada por artistas cordobeses y brasileños denominada Parabrisas se cuestiona la realidad de los circuitos artísticos locales, a partir del interrogante “¿Qué es la escena?”. Para cerrar, el artista argentino Fermín Eguía comparte cómo imagina un posible mundo de dos dimensiones, mientras que el artista hondureño Paul Ramírez Jonas explica su propuesta de mezclar la apatía con la actividad en todas las instancias de la creación artística y también en la docencia.

En todas las colaboraciones se observa una constante: la convicción de que el camino de la transformación artística y social es una construcción colectiva que sólo sucederá a través de intercambios de conocimiento donde nos desafiemos a traspasar nuestros espacios grupales e institucionales cerrados para hacerlos permeables a otras experiencias.

“¡Presente!”.


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(1) Organización sin fines de lucro fundada por Graciela Hasper, Roberto Jacoby y Judi Werthein, con asiento legal en la Fundación START (www.fundacionstart.org.ar). Inicia sus actividades (talleres internacionales, cursos, seminarios, conferencias, programa de residencias) y servicios (espacio de encuentro, performance, videoteca, biblioteca) a partir de este mes, en la sede de Tucumán 3754 (CABA). Más información en: www.ciacentro.org.ar.

domingo, junio 21, 2009

Seminario abierto. Former West, en el MNCARS

Como comenté en el post anterior reproduzco la información sobre Former West, de esta primera actividad que tendrá lugar en el MNCARS.
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Seminario abierto. Former West

Former west

Seminario abierto Former West

Fecha: Miércoles 24 de junio de 2009
Hora: 18:00 h.
Lugar: Edificio Nouvel. Auditorio 200
Entrada: Gratuita. Hasta completar aforo


Proyecto en red en distintas fases y sedes cuyo objetivo es articular una reflexión crítica sobre la transformación de las formas políticas en el Occidente europeo en el año del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. Former West, traducible como Ex-Oeste o Anterior Oeste, término nunca utilizado en contrapartida al habitual Anterior Este, comienza con la siguiente pregunta: ¿Qué impacto han tenido los acontecimientos de 1989 sobre el arte, la cultura y las políticas del Oeste europeo, cuál es la memoria de este evento crítico en la producción artística y social?

A través de diferentes seminarios, exposiciones y publicaciones, Former West inicia una reflexión sobre la producción cultural del nuevo orden mundial, así como un proceso de transformación y revisión del pasado reciente. En este sentido, significa reactivar las prácticas de antagonismo en su contemporaneidad, sustituyendo el eje de reflexión en torno a la sociedad del espectáculo de 1968 por las transformaciones en modelos de producción y colectividad a partir de 1989.

Este seminario supone el primer encuentro público del núcleo de historiadores, comisarios y artistas que integran Former West.

Participantes:

Claire Bishop
Historiadora y crítica de arte, profesora en Royal College of Art, Londres, y CUNY, Nueva York

Jesús Carrillo
Jefe de Programas Culturales del Museo Reina Sofía

Charles Esche
Director del Van Abbemuseum de Eindhoven

Marcelo Expósito
Artista, ensayista y profesor en el PEI del Macba

Boris Groys
Historiador del arte, profesor en el Centro de Arte y Tecnología de Karlsruhe

Maria Hlavajova
Directora artística del BAK, basis voor actuele kunst, de Utrecht

Jorge Luis Marzo
Crítico y comisario independiente de exposiciones

Piotr Piotrowski
Historiador del arte, catedrático de la Universidad Adam Mickiewicz, Poznan

Kathrin Rhomberg
Comisaria de la Bienal de Berlín y Secesión de Viena

Simon Sheikh
Historiador y comisario independiente, profesor en la Academia de Bellas Artes de Malmö

Georg Schöllhammer
Comisario independiente, editor y redactor de la revista Springerin – Hefte für Gegenwartskunst


Coproduce:

Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (www.secc.es/)

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Colaboran:

BAK, basis vor actuele kunst, de Utrecht (www.bak-utrecht.nl)

Van Abbemuseum, Eindhoven (www.vanabbemuseum.nl)

Museum of Modern Art, Varsovia (www.artmuseum.pl)

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.