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lunes, febrero 02, 2009

No tan Bellas Artes, por: Diego Otero

Un oportuno artículo de Diego Otero publicado el día de ayer en el Suplemento El Dominical, del diario El Comercio, hace más pública aún la situación de abandono extremo y desidia total por parte del Estado que sufre actualmente la Escuela de Bellas Artes de Lima, tomada actualmente por los alumnos como una justificada medida que responde ante tanto atropello. Es importante que la situación actual no quede simplemente como una mera anécdota, o como un incidente menor protagonizado por un conjunto de alumnos rebeldes, y que se entienda la dimensión política que el acontecimiento en sí mismo señala. Esta puede ser una de las últimas oportunidades para impulsar finalmente los cambios que hace tiempo son necesarios a nivel curricular y académico, y desenquistar de una vez a ciertos profesores que se han atornillado (i)legalmente a la silla aún sabiendo que no están en la capacidad de impartir aquellos cursos. Como señala Andrea Ramos en el artículo, quizá lo más urgente sea convocar a elecciones -ya que actualmente la ENSABAP se encuentra sin dirección académica estable-, y poner también en marcha un proceso de evaluación imparcial a los docentes de la escuela.
En el blog de CEENSABAP, el artista Luis Castellanos Jara, ex alumno de la Escuela de Bellas Artes, hace un comentario sobre el artículo de Otero señalando que fueron los alumnos quienes pidieron el retiro de Leslie Lee y no el sindicato de profesores. En comentario de Castellanos puede verse aquí.

Reproduzco ahora la nota completa de Diego Otero, tomada de El Dominical, donde el autor cita también algunos comentarios de este blog. Ojalá que la difusión pueda ampliarse mucho más, y que el Ministerio de Educación finalmente tenga que tomar una posición al respecto, o que incluso -aunque eso es aún más utópico- que nuestro propio sistema artístico local pueda tender un puente de colaboración y lucha solidaria frente a esta situación. Aunque si no somos ni siquiera capaces de hacer esto ya queda bastante claro a donde se dirige nuestra producción 'contemporánea'.
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La crisis de la escuela

No tan Bellas Artes.

LA ESCUELA EN EMERGENCIA. A PUNTO DE QUE ENTRE EN VIGOR LA LEY QUE LE PERMITIRÁ OTORGARTULOS UNIVERSITARIOS, NUESTRA PRIMERA ESCUELA DE ARTETOMADA POR LOS ALUMNOS, CON EL AÑO ACADÉMICO INCONCLUSO Y SIN DIRECTOR HACE 10 MESES— ENFRENTA LA PEOR CRISIS DE SU HISTORIA.

Por: Diego Otero


El terremoto del 15 de agosto del 2007 dibujó una serie de profundas rajaduras en las columnas de la sede central de la Escuela Nacional de Bellas Artes. También inutilizó por completo algunas aulas de la Casa Canevaro —a media cuadra—, donde se solían dictar los talleres de pintura. A más de un año del terremoto, las rajaduras y la inhabilitación continúan, como un símbolo dramático de otras rajaduras y otras inhabilitaciones, acaso más severas, que vienen arrastrándose desde hace mucho tiempo.

Solo un dato nos puede dar alguna idea de la calamitosa situación: desde marzo del año pasado la escuela no cuenta con un director general, está absolutamente acéfala. ¿Por qué? Tratemos de seguir el recuento de los últimos hechos: La comisión presidida por Leslie Lee —un artista de prestigio innegable y de reconocida solvencia intelectual— se retira en el 2007, luego de que un grupo de profesores lo acusara de ejercer el cargo sin la titulación adecuada.

Vale la pena saber algo más de estos profesores: Todos ellos fueron despedidos el 2001, luego de que los alumnos realizaran una toma y los denunciaran “por incompetencia y malos manejos”. En el 2003 estos profesores ganan un juicio contra la escuela. Regresan y forman el sindicato de docentes de Bellas Artes. Y empiezan a ejercer presión para que Lee dejara el cargo. Finalmente, a la salida de este, el Ministerio de Educación envía otra comisión, esta vez encabezada por Manuel Solís, actual director de educación superior del ministerio.

Solís estuvo cuatro meses en la dirección general, y realizó un informe (No. 002-2008-CR) de resultados poco alentadores: La calidad profesional de buena parte de los profesores estaba por debajo de lo mínimamente exigible; la malla curricular era contradictoria, plagada de vacíos; había un clima de tensión entre distintas áreas de la institución, etcétera. A la salida de Solís, el ministerio encargó la dirección académica al profesor Roberto Villegas, pero este decidió jubilarse y encargar el puesto —a su vez— a Luis Sono, miembro del sindicato mencionado líneas arriba.

Entonces recrudecieron los problemas. Se dijo que Villegas no tenía potestad para delegar el cargo; se dijo también que el ministerio no había aprobado el traspaso de funciones. La crisis llegó a un punto de inflexión cuando un grupo amplio de estudiantes tomó nuevamente la escuela, en noviembre del año pasado, como una impugnación pública frente a lo que consideraron “una actuación inoperante por parte de las autoridades académicas y una displicencia generalizada por parte del Estado”.

El fin de año llegó con las clases suspendidas a causa de la toma. Sin embargo, extrañamente, los profesores recibieron un documento de la dirección académica que les solicitaba entregar notas. Pero, ¿qué notas podían entregar si no se había podido terminar de evaluar a los estudiantes? Un conjunto de docentes decidió entonces no acatar la medida y la situación se hizo insostenible: A estas alturas pocos querían que Sono permaneciera en el cargo por más tiempo.

¿Ministerio sordo?
Dos semanas atrás, alrededor del 15 de enero, una asamblea integrada por un grupo de profesores, egresados, alumnos y administrativos propone que Sono sea depuesto y que se nombre a la profesora Andrea Ramos, perteneciente a la asociación de docentes, como nueva directora académica. Una resolución de la secretaría general de la escuela aprueba la medida y Ramos asume el cargo con el propósito expreso de tender un puente entre el alumnado y la institución, y solucionar los puntos álgidos de la crisis al más corto plazo; de otro modo no se podrá asumir el rango universitario.

Según Hugo Alegre, que ha sido docente de la escuela por más de doce años, “Bellas Artes es una perfecta versión a escala del país. La escuela se ha convertido en un conjunto de cofradías y recelos. Por un lado está el sindicato y por el otro la asociación, y en el medio los alumnos. La cosa es sumamente compleja y la presencia de Andrea Ramos responde ciertamente a la urgente necesidad de que haya alguien que opere como intermediario. Ojalá que estos cambios sirvan para algo, pues en realidad el problema de fondo es que el ministerio tiene la escuela completamente abandonada”.

Marie Jean Castañeda, representante del Centro de Estudiantes de Bellas Artes, está de acuerdo: El problema de fondo es que el ministerio no está respondiendo a ninguna de las solicitudes de diálogo que la escuela propone. “Hemos hablado con el viceministro Idel Vexler, con el propio Solís. Incluso la Comisión de Educación del Congreso ha enviado un oficio al ministro Chang, pero no hay respuesta. Y la escuela depende del ministerio para funcionar, para aprobar cualquier cambio importante, para tomar medidas”. ¿Qué sucede con el ministerio?, ¿Es que sencillamente no le interesa que la escuela de arte más importante del país esté agonizando?

Nos comunicamos con Manuel Solís para plantearle estas y otras interrogantes, pero él prefirió no tocar el tema: “Sobre Bellas Artes yo no puedo opinar. Eso depende de Secretaría General del Ministerio de Educación, que es el nexo directo con el señor ministro. No está en el ámbito de gestión académica”. Por lo pronto, la escuela está con la soga al cuello, y entre la espada y la pared. Mientras no se convoque a elecciones para director general no se podrá acceder al rango universitario.

Sindicato vs asociación
Encontramos a Andrea Ramos en la Casa Canevaro, trabajando en un organigrama de tareas urgentes. Nuestra primera pregunta tiene que ver con el conflicto que parece haber entre el sindicato de profesores y la asociación. “Ese es uno de los temas más graves, y tiene que ver con una insalvable brecha generacional. Los profesores del sindicato, que son bastante mayores, insisten en un desarrollo académico tradicional, conservador; la asociación, que es un conjunto de profesores más o menos joven, busca abrir la institución a una concepción del arte acorde con los tiempos”.

Ramos cree que la mejor opción para zanjar problemas de esta índole es convocar a una asamblea con todos los profesores; una especie de tregua que les permita llegar a acuerdos comunes, y desde ahí trabajar. “Después de eso, lo justo sería que todos los profesores, sin excepción, pasemos por una evaluación realizada por profesionales imparciales, que no tengan ningún vínculo con la escuela. Solo así se puede recuperar la confianza de los alumnos”.

Ramos pone un ejemplo de cuán mal ha venido siendo manejada la institución: “El año pasado, a pesar de contar con una infraestructura semicolapsada y de tener problemas de diversa índole, se hizo ingresar a 120 alumnos. ¿Por qué no se postergó el examen o, por lo menos, por qué no se redujo las vacantes?”. Lamentablemente no hay tiempo de responder esas preguntas. Las prioridades son ahora cesar la toma y convocar elecciones. Solo así se podrá asumir el rango universitario. Solo así sobrevivirá la escuela.

El sistema (artístico) no responde
Quizá estemos siendo testigos de la última oportunidad de la escuela para volver a alzar vuelo, como en su época de esplendor. Después de todo, en los últimos diez años no ha habido más que crisis. En el 2001 la escuela estuvo tomada por tres meses; en el 2007 por diez días. Y no es que esas tomas hayan sido el capricho de un grupo de alumnos revoltosos e indisciplinados: han sido el síntoma más elocuente de una institución que hace agua y se hunde, jalonada por pequeñas mezquindades e intereses, burocracia, mediocridad, desinformación y desidia.

Andrea Ramos dice que no se puede trabajar mientras las cartas no estén sobre la mesa y las cosas no sean transparentes: “Cuando Solís llegó al cargo, convocó a una asamblea general, aseguró que iba a haber un diálogo horizontal y plural. Pero fue mentira: solo se reunió con los profesores del sindicato. A los de la asociación nos abrió la puerta solo una vez, y no de muy buena gana. El asunto es elemental, cuando hay grupos en conflicto y solo eliges a uno de esos grupos para dialogar, entonces generas más problemas”.

Entretanto, como bien lo han dicho algunas voces aisladas, como el artista y curador Miguel López desde su blog (arte-nuevo.blogspot.com), las élites artísticas han permanecido en un elocuente silencio frente a la crítica situación de la mayor escuela pública de arte del país. “Esta nueva crisis es, sin duda, un síntoma evidente de un sistema artístico que no es capaz de comprometerse colectivamente con lo más mínimo que podría exigirse: Una educación desde el arte respetable y digna. Resulta así curioso pensar en perspectiva ciertas utopías de crecimiento del campo del arte”.

¿Qué se derrumba, a fin de cuentas, junto al derrumbe de la escuela? Muchas cosas. En primer lugar, la esperanza de que el Estado pondere por fin el verdadero lugar que ocupa, o debería ocupar, la cultura en cualquier país: Nuestra identidad y nuestra autoestima social están edificadas sobre los bienes simbólicos que producimos. En segundo lugar, el sueño de un considerable grupo de jóvenes que piensan —todavía, con valiosa inocencia— que el arte es una de las últimas reservas de conciencia crítica, uno de los últimos espacios que pueden generar transformaciones.

+ info
Andrea Ramos, coordinadora del Área de Dibujo de la Ensabap, profesora asociada y, desde hace dos semanas, directora académica de la escuela, tiene la responsabilidad de intentar resolver el entrampamiento en el que se encuentra la institución. De lo contrario el rango universitario —es decir, la posibilidad de que los egresados puedan competir en igualdad de condiciones con los egresados de la PUCP, por ejemplo, en cuestión de becas y posibilidades profesionales— correría peligro.
Por su parte, el centro de estudiantes de la escuela, a través de su blog (ce-ensabap.blogspot.com) viene haciendo públicas todas las acciones que realizan y todos los reclamos y solicitudes que enarbolan. Su dramático mensaje luego de la última toma termina con estas dos elocuentes condiciones para devolver las instalaciones: “Que no se proceda a elecciones hasta que existan las condiciones para ello; que se lleve a cabo una auditoría general y no queden impunes las irregularidades cometidas por los malos elementos de la Ensabap”

[imágenes del blog del CEENSABAP]

martes, octubre 07, 2008

Fuego en la frontera - por: Diego Otero

Se publica en El Dominical del diario El Comercio un artículo de Diego Otero por los diez años del grupo de teatro experimental La Otra Orilla, o más conocida como LOT. Copio el artículo íntegro.
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Diez años de teatro experimental

Fuego en la frontera.

LA OTRA ORILLA, O SIMPLEMENTE LOT, HA BUSCADO DESDE SUS ORÍGENES AMPLIAR LOS PARÁMETROS DE LAS ARTES ESCÉNICAS LLEVANDO LA ACCIÓN A ESPACIOS INUSITADOS -GALERÍAS, HANGARES, HOTELES- O PLANTEANDO PROYECTOS JUNTO A OTRAS DISCIPLINAS -LA DANZA, LAS ARTES VISUALES-. ESTE MES CELEBRAN SUS PRIMEROS DIEZ AÑOS

Por Diego Otero

La otra orilla. Es decir, el lado que vemos a la distancia pero que no solemos habitar: una manera distinta de ver las cosas, o de experimentarlas. También: calzarse los zapatos del otro, buscar entenderlo. Carlos Cueva, director y fundador de LOT, empezó a trabajar con ese nombre y ese concepto cuando se instaló en Alemania, a mediados de los ochenta. Por entonces intentó tender un puente entre sus propias preocupaciones como creador -el Perú y las complejas relaciones entre su historia y su identidad, por ejemplo- y el equipo de jóvenes artistas europeos con el que preparaba proyectos escénicos inusuales, híbridos, que echaban mano de las estrategias de otras disciplinas, como la danza o las artes visuales, y que pretendían acercar el hecho teatral al tipo de experiencia que se vivía en ese momento.

Los años pasaron pero la actitud permaneció. En 1998 Cueva regresó y formó una nueva versión de LOT, integrada por un equipo heterogéneo: actores no profesionales, muy jóvenes; alumnos de escuelas de arte dramático; músicos; artistas visuales. Desde entonces LOT intenta conjugar el trabajo de "laboratorio" de Grotowski con las rutas del teatro oriental, como el No de Japón o el Katakari de la India. "También empezamos a indagar en las ciencias sociales, en la literatura. Ecumene, el primer proyecto que hicimos en Lima, por ejemplo, estuvo basado en el libro Terra Nostra, de Carlos Fuentes, y era una reflexión sobre lo textual en la vida contemporánea". Lo textual, es decir, el exceso de información que invade nuestra cotidianeidad y que puede llegar a distanciarnos de nuestra propia voz.

LA CIUDAD ES EL ESCENARIO
Con el tiempo, la puesta en escena de espectáculos teatrales dejó de cubrir todas las necesidades expresivas de la gente de LOT. El grupo requería nuevas formas de trabajo; más dinámicas, más cercanas al vértigo de la calle, más reales. Así nació el concepto de Zona fronteriza: la ocupación temporal de espacios anulados para convertirlos en "áreas de alta intensidad comunicativa". Una Zona fronteriza es el proceso de transformación de un espacio, que pasa de ser taller, lugar de experimentación o confrontación teórica, a ser territorio de presentación: escenario. Cada proyecto de Zona fronteriza es necesariamente interdisciplinario y arrastra una considerable dosis de improvisación e inestabilidad. El espacio mismo, con sus especificidades arquitectónicas o sociales, genera los temas.

"En el Perú el teatro ha sido en líneas generales muy conservador, muy cerrado. Sobre todo en la época en que yo empecé, a mediados de los setenta. Los campos de la plástica, en cambio, eran efectivamente porosos, interdisciplinarios, arriesgados. Pensemos en E.P.S. Huayco, por ejemplo, que conjugaba herramientas de la instalación, el performance, la pintura. Nosotros hemos seguido esa tradición, y por eso, como grupo, estamos tan cerca de los artistas visuales". Según Lucía de María, una de las actrices fundadoras de LOT, el arte de acción en nuestro medio ha estado "solamente ligado a la identidad del espacio, sin trabajar un concepto; o solamente ligado al tema, sin plantear una relación con el espacio". Las Zonas fronterizas intentan conjugar ambas variables. E intentan cuestionar los límites de lo público y lo privado.

MEMORIA DE ÉPOCA
Pero si el concepto de Zona fronteriza es una metodología flexible, que es herencia legítima de LOT y de su necesidad de dialogar con una ciudad difícil como Lima, de escasa infraestructura, las propuestas abiertamente escénicas son como la base del grupo: el lugar al que siempre regresan. "Somos gente de teatro, finalmente". Así, en el 2001 LOT montó Materia material, una obra basada en los textos del escritor autista Birger Sellin (Berlin, 1973). "Ahí el autismo se hace metáfora de una generación que crece escondida, en medio de una guerra interna". Y el año pasado se estrenó Marketing/Hamlet/Set, el último proyecto de LOT, que buscaba conjugar la simulación -los límites entre verdad y apariencia- de Hamlet y los mecanismos del marketing contemporáneo, usualmente sustentados en la virtualidad.

Así suelen ser los proyectos de LOT, audaces y refrescantes. Y sobre todo pertinentes: en un mundo en el que cada vez hay menos límites, en el que las identidades se estiran hasta la globalidad, proyectos como los de LOT nos ayudan a entender quiénes somos, y lo hacen con nuestra propia voz.

ESPÍRITU DE CELEBRACIÓN
Del 20 al 25 de este mes se llevarán a cabo las actividades de celebración por los 10 años de LOT (www.lotperu.com). El programa de actividades, que se llevará a cabo en un espacio del centro de Lima (La cooperativa PNP Santa Rosa de Lima, Jr. Junín 480), pretende ser un repaso de la memoria de estos diez años de trabajo, pero sin nostalgia ni ánimo revisionista, sino como un ecran sobre el cual proyectar su futuro. Del lunes 20 al miércoles 22 se realizará una Zona fronteriza, con diversas acciones artísticas. El jueves 23 habrá una discusión pública que girará en torno al teatro y las nuevas industrias culturales, y el sábado 25 habrá una fiesta de clausura, con DJ's y bandas en vivo.

martes, agosto 19, 2008

Exploración de la mirada - por Diego Otero

Ayer aproveché un segundo para darme una vuelta por la galería 80m2 (donde exponen Haroldo Higa y Diego Lama) y por la galería Lucía de la Puente en Barranco (donde exponen Billy Hare y Diego Molina) y me quedaron varias cosas flotando por la cabeza que pronto intentaré compartir. Por otro lado la exposición de Hare, luego de muchos años sin ver producción suya reciente, me ha sorprendido notablemente. Reproduzco el artículo de Diego Otero publicado el domingo pasado en el Suplemento Dominical del diario El Comercio.
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BILLY HARE EXPONE LUEGO DE DIEZ AÑOS

Exploración de la mirada

AGUDO, ORIGINAL Y RIGUROSO, HARE ES UNO DE LOS NOMBRES FUNDAMENTALES DE LA FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA EN EL PERÚ. SU OBRA MÁS RECIENTE, QUE SE PUEDE VER EN LA GALERÍA LUCÍA DE LA PUENTE HASTA FINES DE MES, ES UNA REFLEXIÓN SOBRE LO QUE SIGNIFICA MIRAR EN UN MUNDO SATURADO DE IMÁGENES

Por Diego Otero

Un hombre del renacimiento veía un promedio de cuarenta o cincuenta imágenes en toda su vida, que es más o menos lo que nosotros vemos en una hora. Ese violento contraste tiene que ver directamente con el nuevo trabajo de Billy Hare: un estudio sobre la mirada fotográfica basado en secuencias y variaciones, como la música. O como la matemática o el sistema digital. O como una serie muy amplia de cosas, en realidad. Hare lo tiene claro: "Muchos procesos humanos y naturales se construyen a partir de ese modelo. Y creo que lo estimulante de este proyecto es que de alguna manera desmadeja esas conexiones; revela esas huellas".

Uno de los aspectos más atractivos de esta "Obra reciente" es la doble lectura que ofrece. De lejos, las imágenes parecen rendir tributo a la textilería precolombina. Si nos acercamos hasta el detalle vemos que se trata de un complejo diseño basado en mosaicos fotográficos. Mosaicos que repiten, con una serie de ligeras modificaciones, un mismo encuadre, que puede ser un grupo de personas de pie, vistas de forma cenital, o los pilotes de un viejo muelle cortando la línea del horizonte marino. "Nuestra mirada se ha banalizado porque estamos sobreexpuestos a las imágenes. Por eso me interesó volver a los mecanismos que definen cómo miramos".

Según Hare hoy vivimos en una paradoja: los medios se vuelven cada vez más sofisticados, pero los resultados del trabajo parecen no decir nada. "La fotografía es un vehículo veloz para realizar una obra. Cualquiera puede comprar una cámara y exhibir". Ese es el riesgo. Y por eso Hare recuerda siempre a Minor White, uno de los fotógrafos que más influyó sobre él. "White fue profesor durante años, y decía que no estaba interesado en formar fotógrafos sino en enseñar a mirar. Decía que tenemos demasiado ruido interior y que por eso no podemos mirar. Porque mirar es, en realidad, encontrar un vínculo entre lo de afuera y nuestro interior".


DENNIS HOPPER Y LAS EPIFANÍAS
En esta "Obra reciente" hay una ruptura con respecto a las propuestas que Hare ha realizado a lo largo de su trayectoria. "Mi trabajo ha sido siempre una especie de epifanía frente a un tema. Y creo que en este nuevo proyecto esa epifanía ha desaparecido. De alguna manera he sentido que el tema empezaba a convertirse en una cárcel". Una cárcel que alguna vez fue un desierto, un mar o un paisaje de la sierra. "Tomar fotos fue para mí, durante años, una forma de entender a mi país. Un país en el que muchas veces se me ha observado como un intruso, como un 'gringo', y al que por otro lado siempre me he sentido muy ligado en términos espirituales".

Pero eso se terminó. Porque todo tiene su momento y porque todo pertenece a un ciclo, a una secuencia. Como cuando Hare quiso ser cineasta. "Esos intereses, que pueden parecer temporales, van sedimentando tu mirada. Yo llevé un curso con Robles Godoy y quedé fascinado. Con un grupo de amigos convencimos a un publicista exitoso de la época -estamos hablando del año 66- para que invirtiera una suma muy alta en equipos cinematográficos: moviolas, cámaras, luces. Pasamos dos años buscando dinero para filmar, inútilmente. Llegamos incluso a hacer un comercial para Suzuki, que prácticamente regalamos; una especie de western, filmado en Pucusana".

La experiencia cinematográfica fue un trago amargo para Hare, pero le abrió, casi de rebote, las puertas de la fotografía. "En esos años vino Dennis Hopper a filmar La última película. Era todo una gran locura. Yo fui asistente del productor y entre mis múltiples encargos estuvo pasear a Peter Fonda por Lima". Ahí Hare conoció a Dennis Stock, que había venido para hacer un reportaje gráfico sobre el rodaje. Stock era uno de los fotógrafos mejor ranqueados de la época, y había tomado esa memorable foto de James Dean cruzando Times Square bajo la lluvia. "Le mostré mi material y Stock me dijo: la única manera de ser fotógrafo es tomando fotos, así que adelante".

SIN REFERENTES
Ahí empezó todo. Luego vino Minor White al Perú a dictar un taller. Luego Hare ganó la Beca Fullbright y se hospedó en casa de Aaron Siskind durante un año. ("Quédate mientras sea conveniente para ambos, me dijo Siskind"). Luego vino la Fotogalería Secuencia. Luego las primeras exposiciones, la construcción de un estilo, la docencia. Y todo fue una lucha ardua. "Cuando yo empecé en esto no había nada. Los fotógrafos mayores se guardaban sus secretos como si nosotros fuéramos ladrones. Tampoco había referentes; apenas un libro de Weston por ahí, o de Cartier-Bresson. Recuerdo que revelé mi primer rollo en el baño, con las ventanas tapadas con cartulina negra".

Hace diez años, a mediados del 98, se llevó a cabo una amplia exposición retrospectiva del trabajo de Billy Hare. Ahora incluso eso parece lejano. Hare ya tiene más de treinta años tomando fotos y enseñando. "Yo creo que el talento está ahí, se ve desde el comienzo. No es algo que se pueda enseñar. Yo he tenido alumnos muy buenos, a los que respeto. Pienso en Eduardo Hirose, por ejemplo, que ha expuesto hace poco. Su trabajo es honesto, profundo. Pero claro, también he tenido alumnos que hacen mamarrachos". Más de treinta años de fidelidad a una vocación y a una ética creativa: la de explorar sin concesiones, la de aprender a mirar sin tregua.

TAN LEJOS, TAN CERCA
La Obra reciente de Billy Hare se exhibe en las dos salas del primer piso de la Galería Lucía de la Puente, hasta el 6 de setiembre. Se trata de un conjunto de magníficas copias únicas en gran formato, impresas en papel de algodón.