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lunes, mayo 03, 2010

¿Discriminación? - Documentos sobre el 'incidente' en la reciente inauguración de la galería Lucía de la Puente

Hace cuatro días me llegó un mail de Emilio Santisteban comentando un incidente reciente (tildado de discriminación) en una inauguración de una galería local, cuando se les impidió la entrada a dos estudiantes de la Escuela Edith Sachs. Yo no asistí a la mencionada inauguración y no puedo comentar ninguno de los aspectos esgrimidos por las partes (el abarrotamiento del espacio, la solicitud de la invitación a la entrada, etc.). Cuando recibí el mail me encontraba viajando sin acceso a internet y no pude publicar a tiempo los documentos y comentarios adjuntados, pero ahora finalmente reproduzco los materiales que exponen claramente las distintas posiciones, y que, al margen de lo que podemos opinar, siempre resulta pertinente hacer público --además según parece se transmitió ya un reportaje en el programa Enemigos Íntimos, de Canal 2, sobre el tema, que tampoco he visto por cierto.
Reproduzco en orden lo que me llega: el mail del artista Emilio Santisteban fechado el 30 de abril; fragmentos de un mail de Silvia Montoya (directora de la escuela de arte Edith Sachs) fechado el 29 de abril al respecto de la respuesta de la galerista Lucía de la Puente; la carta de la galerista Lucía de la Puente sobre el incidente, fechada el 21 de abril; y la carta inicial de Silvia Montoya dirigida a la galerista Lucía de la Puente en reclamo por la aparente discriminación, fechado el 19 de abril. Si hay más documentos (o réplicas) vinculadas al tema las reproduciré en próximos posts.
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30 de abril de 2010

Estimados colegas:

Como habrán visto algunos en el programa de anoche de Enemigos Públicos (Beto Ortíz y Aldo Miyashiro), el 15 de abril pasado hubo un incidente que es indicado por una de las partes como acto de discriminación (y por lo que se me ha relatado, me inclino a pensar que sí lo ha sido). Creo que no hay que minimizar el posible caso y por el contrario seguirlo hasta que sea clara la verdad. Si las cosas se aclaran y quedara comprobado que el incidente no es un caso de discriminación sino un malentendido, podremos felicitarnos de haber puesto el tema sobre el tapete justamente para iluminarlo. Si por el contrario se comprueba discriminación ¿Sólo las discotecas deben pagar reparación civil? ¿Sólo las discotecas deben recibir sanción de cierre temporal? ¿El medio artístico está eximido de respetar la ley y a los demás? Personalmente pienso lo contrario.

Al margen de subjetividades, el hecho es que ha habido una “selección”, por el motivo que fuere. La respuesta de Lucía de La Puente –y de los aleccionados Beto Ortíz y Aldo Miyashiro- se resume a que se trataba de una fiesta privada, que por tanto se reservan el derecho de admisión y que sólo debían dejar pasar a invitados con tarjeta. Sin embargo, los hechos específicos dejan ver que el motivo de selección no ha sido ese en este caso (las chicas no tenían ni se les solicitó tarjeta de invitación). Por otra parte, todos sabemos, por costumbre en el medio plástico, que las tarjetas suelen ser una formalidad, pues ni en Lucía de La Puente, ni en el Museo de Arte o en el Icpna ni otras salas nos las piden y es normal pasar de frente. Todos sabemos que se las piden solamente a determinadas personas.

Recomiendo revisar documentos que envío con autorización de parte. Tras leerlos, evalúen su punto de vista, posición y acción al respecto, y pónganse en contacto con Silvia Montoya Sachs.

Abajo, parte del texto de la carta enviada por Silvia Montoya, la denunciante, a Aprodhe.

Gracias.

Emilio.

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De: silvia montoya sachs [mailto:silviamsachs@hotmail.com]
Enviado el: jueves, 29 de abril de 2010 09:14 p.m.

(…)

El 15 de abril, en el marco del 15 aniversario de la Galería Lucía de la Puente alumnos de nuestra institución fueron alentados por sus profesores a asistir al evento que fue anunciado en el diario El Comercio, en la sección Luces el mismo día (sin establecerse que la admisión era con invitación).8 de nuestros alumnos asistieron juntos; A cinco los dejaron ingresar a una de las salas de exposición y a tres los detuvieron, impidiéndoles el ingreso a la muestra. Salían de clases, no estaban vestidos de manera “formal”, pero tampoco mal vestidos.

Nuestros alumnos no admitidos fueron: Arturo Gonzáles (natural del Cuzco), Everlino Medina (natural de Arequipa) y Luis Miguel San Miguel (natural de Lima).

Esto ha generado incomodidad, sensación de desconcierto frente a la imagen del “medio cultural” y, lo más triste, una desagradable sensación de discriminación.

(…)

Cursamos una carta a la Sra. Lucía de la Puente comentando la situación y esperando una explicación sobre el hecho. La respuesta de Lucía fue bastante tajante...en conclusión: "Nos reservamos el derecho de admisión a NUESTRA FIESTA PRIVADA...y a cualquier inauguración o evento y rechazamos tajantemente cualquier reclamo. (Adjuntamos ambas cartas).

Cursamos una carta a la Asociación de Galerías presidida por la Sra. Tea Zegarra. En una conversación personal, la Sra. Zegarra se comprometió a: Mandar una Carta a la Galería Lucía de la Puente, convocar a la Asociación de Galerías y subsanar el tema "emocional de los muchachos implicados en el penoso hecho" con una pronta visita a nuestra institución.

(…)

Cabe señalar de manera específica que:

1.-La Galería Lucía de la Puente no suele enviar a invitaciones físicas si no virtuales.

2.- Si bien en esta ocasión (por ser el aniversario) sí se cursaron invitaciones físicas, en la puerta a ninguno de los alumnos se le solicitó la invitación respectiva.

3.-Al acercarse 3 de los chicos a la Sala principal, a tres igual de "informales en su vestir" se les indicó “ellos pueden pasar, ustedes no” lo que evidencia que existe selección con motivos no explicados.

3.- Cabe señalar que existe una marcada diferencia entre el genotipo de las personas admitidas y nuestros alumnos no admitidos.

4.-Todos llegaron juntos a la Sala, de modo que no fue porque unas llegaran cuando la cosa estaba controlada de público y los otros cuando desbordaba.

En los 30 años que este año se cumplen en E.SACHS y en mis 22 años dirigiendo personalmente este espacio formativo y cultural situaciones como ésta se me escapan de las manos y me resultan difíciles de explicar a la gente que educo y que aliento vaya a espacios culturales como parte de su formación.

Agradezco de antemano el interés que pueda generar la situación.

Silvia Montoya Sachs

Promotora

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Barranco, 19 de abril del 2010

Sra. Lucía de la Puente
Presente.-

Estimada Lucía:

Permítenos saludarte y presentarnos. Somos el Instituto Superior de Artes Visuales Edith Sachs, fundado como institución en 1981 por Edith Sachs, pintora peruana (mi madre). Desde el año 2007, dejamos nuestra “casita en San Antonio” para instalarnos en Barranco con el reconocimiento del Ministerio de Educación para otorgar títulos a Nombre de la Nación como el Primer Centro de Formación Superior en Artes Visuales del Perú; con la finalidad de lograr interacciones que alimenten recíprocamente a los alumnos y la comunidad, fomentar el desarrollo sistemático de proyectos artísticos en espacios convencionales y en los diversos campos de acción derivados de la carrera.

Queremos saludar y felicitar a la Galería Lucía de la Puente por su Quince Aniversario. Sabiendo de la importante trayectoria de la Galería; habiendo acogido Uds. en sus salas a alumnos destacados que han pasado por nuestras aulas como: Andrea Miranda, Pier Stockolhm y Sebastián Cabrera; conociendo de su objetivo de promover artistas peruanos de reconocida trayectoria, e impulsar la inserción de jóvenes valores en los circuitos artísticos, colaborando así a la difusión del arte contemporáneo y a que las nuevas tendencias de las artes visuales alcancen a un público cada vez más amplio, así como de la motivación que manifiestan respecto a su trabajo de convertirse en un ineludible punto de encuentro cultural en toda la región, nos animamos a comentarles un incidente.

El 15 de abril, en el marco de su 15 aniversario, un grupo de 8 alumnos de nuestra institución fueron alentados por sus profesores a asistir al evento. Estaban juntos; a cinco los dejaron ingresar a la segunda sala y a tres los detuvieron. Salían recién de clases, no estaban vestidos de manera “formal”, pero tampoco mal vestidos (los vi salir personalmente). Nuestros alumnos no admitidos fueron: Arturo Gonzales (natural del Cuzco), Everlino Medina (natural de Moquegua) y Luis Miguel San Miguel (natural de Lima). Este último muchacho fue “adoptado en el momento” por una asistente, sorprendida y perturbada por la situación (que sí estaba muy formal) como su hijo, y ni así le permitieron el ingreso.
Esto ha significado incomodidad, sensación de desamparo frente a la imagen del “medio cultural” y, lo más triste, una desagradable sensación de discriminación.

Me imagino que ésta no es la política institucional de la Galería, pero esto ha pasado con 3 de mis alumnos.... No sé si somos concientes que el 70% de la población que hoy estudia artes y que conformará el futuro establishment, son muchachos humildes que vienen de provincias. No sé cuantos casos más haya habido ese día (pues sé que asistió muchísima gente, probablemente más de la que se esperaba) de Católica o de Bellas Artes (que si bien no funciona se mantiene cohesionada). Yo sólo puedo hablar de la pequeña muestra de mis alumnos, dos de los cuales al día siguiente no fueron a clases , de uno que sólo miraba hacia abajo y del malestar de todos sus compañeros.

Creo que si apuntamos a la apertura, a la difusión y a entender que esos chicos que empiezan, mañana van a ser “los artistas”, cosas como éstas no debieran pasar. De hecho, no debieran pasar con nadie que se acerque de manera interesada a ver arte.

Me gustaría conocer tu opinión personal. Considero que lo que ha pasado merece tomarse en cuenta.

No conozco un precedente así..... No quisiera eso para mis alumnos. Si esas fuesen las nuevas reglas del juego, entonces les advertiría para que nunca más pasen un mal rato. Pero, con 22 años dirigiendo personalmente un espacio cultural todavía hay cosas que se me escapan de las manos y me resulta difícil explicar.

De verdad espero tu comentario.

Un abrazo



Silvia Montoya Sachs
Promotora


miércoles, agosto 08, 2007

El polémico afiche del Festival de Lima

Luis Carlos Burneo ha colgado en su blog un video -que aquí reproduzco- donde entrevista a Alfredo Vanini comentando sobre el afiche del Festival de Lima, que actualmente se viene presentando en nuestra ciudad. Video que de seguro muchos ya vieron: Vanini analiza la gráfica de este afiche y concluye que es racista.


Yo no reiteraría algunos de los comentarios que, en su exalto –y por momentos exageración-, vierte Vanini, especialmente aquellos que retoman ‘etiquetas’ o frases que por su uso ya están totalmente vaciadas de sentido y son más cliché que otra cosa -como la originalísima 'izquierda caviar' y similares-, o las alusiones a la facultad de sociología de la PUCP, que en su repetición inútil y superflua corre el riesgo de reforzar vanamente una visión preconcebida y estereotipada, y que incluso podría caer en el mismo sesgo de prejuicio que se critica.

No obstante el señalamiento concreto que hace Vanini sí me parece pertinente y necesario de discutir. El afiche creado por Toronja, valgan verdades, establece dos presencias polares evidentes tanto en los gestos, el color y la posición de los personajes. Diferencia clara y que en verdad es innecesaria para comunicar aquello que se quiere decir del Festival (que es internacional, latinoamericano, que vienen diversos actores/directores reconocidos, etc.).


Y las interrogantes que se desprenden de todo esto son claras: ¿Por qué reducir de una manera tan drástica los biotipos físicos? ¿Y por qué colocar a estos biotipos diferenciados en actitudes tan mutuamente excluyentes? Es imposible no pensar que, en un país donde un gran porcentaje de personas tenemos rasgos o características del sujeto que le da la espalda al cine, nadie se vaya a sentir identificado y por ende ofendido.
Porque el mensaje que también parece desprenderse de la imagen es que el cine está allí para una minoría privilegiada –lo cual desde el punto de vista económico y social es una lamentable realidad-, pero más abruptamente aún: que a 'la función' solo están invitados algunos pocos. Y en ese caso el afiche se convierte –aún si es involuntario- en un cernidor que define quien está invitado y quien no, cómo debe lucir esa persona y qué tipo de rasgos étnicos son los adecuados.

Lamentablemente esos sentidos están allí, puestos en juego de diferentes formas. Y es claro que dependiendo de los ojos de quien los mire será menos o más evidente, y menos o más ofensivo. Son sentidos que escapan ya ahora, en medio de la discusión, a la intencionalidad original del publicista o de la agencia –que no la exime de su responsabilidad en su producción por supuesto- pero que sí deberían obligarnos a pensar nuevamente el poder de toda imagen.

Como productores de imágenes todos tenemos la responsabilidad crítica y ética de asumir las cosas que estamos diciendo, los modos en que lo decimos y las razones para hacerlo. Yo suelo pensar que en estos momentos de exacerbado desborde de la imagen, reproducida, multiplicada e infestada en todos los ámbitos de nuestro devenir cotidiano, uno debería procurar en este campo siempre decir lo mínimo. Mejor dicho: decir solo aquello que parezca que valga la pena ser dicho y visto. O mejor aún: decir solo aquello que nosotros consideramos puede marcar la diferencia crítica frente a esas otras cosas. (Y con ‘decir’ me refiero a comunicar, porque comunicar e intercambiar significados es de lo que se trata este negocio, como diría mi amigo Max).

Eso no significa que dejemos de tomar fotos para nuestro álbum personal. A lo que voy es que cuando, como productores de imágenes, decidimos poner algo en circulación en la esfera pública, algo que va a ser visto, compartido, discutido, analizado, debemos ser concientes de que ese algo está esencialmente allí para generar consecuencias. Es más, uno debería poner en juego ciertas ideas o conceptos pensando solo en sus consecuencias, en sus efectos, en lo que ello puede generar, revertir, transformar, trastocar en la sociedad, en la cultura o en el ámbito de la vida misma.
(Lo cual me recuerda de pronto que en el espacio joven de nuestras artes visuales hay aún mucha ligereza frente a las cosas que se dicen, y una desidia muy grande para entender que el sentido de algo no se acaba, sino que comienza allí donde el marco de la imagen termina.)

No se si es significativo o no el hecho de que las personas que están vinculadas a esta polémica pertenezcan lateral o transversalmente, o hayan compartido lugar o espacio, dentro del campo de las artes plásticas locales. Yo no dudo de la buena intención de Sandro Venturo –a quien se le alude en el video, amigo mío al igual que Alfredo Vanini-, y tampoco considero que de forma intencional Toronja haya construido este afiche intentando marginar, discriminar o segregar, pero sí me parece que el afiche reproduce –y devela, e incluso podríamos decir, refuerza- algo que está enraizado de una manera brutal en nuestro inconsciente social –si es que eso existe-, o en todo caso en cada uno de nosotros como individuos: la discriminación.

Obviamente centrar la discusión en un solo afiche ya podría pecar de ingenuo –y corre el peligro de parecer cargamontón- dada las múltiples otras formas de segregación, tan visibles como invisibles, que existen a diario en nuestro país. E incluso es evidente que este no es ni el primer, ni será el último, afiche/publicidad que nos permita 'discutir' el problema. Pero me parece importante mencionarlo y pensar una vez más sobre el grado de responsabilidad y exigencia crítica que todos debemos tener frente a la producción –y consumo- de imágenes.