domingo, mayo 13, 2007

Otros inicios del conceptualismo (argentino y latinoamericano) - por: Ana Longoni

Otros inicios del conceptualismo
(argentino y latinoamericano)

Ana Longoni
Universidad de Buenos Aires/ CONICET


Me propongo aquí poner en discusión una apretada síntesis respecto no sólo de los puntos de partida y nociones que sostienen mi trabajo de investigación sobre los comienzos del conceptualismo en Argentina en los años ’60 y ’70, sino también retomando algunos aportes del conjunto de iniciativas e investigaciones sobre el tema que están avanzando en distintos puntos de América Latina. La intención del texto es entonces articular, a la manera de una plataforma programática tentativa, en proceso, un conjunto de ideas, hipótesis y proposiciones que esperan ser productivas o al menos provocativas a la hora de avanzar en la elaboración colectiva y comparativa que este proyecto espera propiciar.

En primer lugar y aunque quizá sea redundante, nuestra perspectiva se enmarca en los esfuerzos por cuestionar el canon hegemónico angloamericano del arte conceptual, que restringe su origen a la corriente tautológica o lingüística, y sus nombres relevantes a artistas ubicados en el centro.[1]

En la última década empiezan a configurarse otros relatos de los inicios del conceptualismo fuera del centro. Sin duda, las operaciones curatoriales que Luis Camnitzer, Mari Carmen Ramírez y otros han llevado a cabo a partir de 1999 fundamentalmente desde distintos museos y universidades de Estados Unidos, contribuyeron a sacudir con fuerza ese relato canónico y ampliarlo. En ese marco vienen teniendo lugar evidentes gestos de inclusión[2] de ciertas zonas de la vanguardia argentina y brasileña de la década del ‘60 en los nuevos relatos del “conceptualismo global” en tanto corpus heterogéneo y pluricéntrico.

Paralelamente, con menos visibilidad internacional y sin duda con menor presupuesto, en distintos puntos de América Latina se sostienen esfuerzos hasta ahora aislados por rescatar del olvido otros casos que obligan a repensar los relatos inaugurales canónicos. Estoy pensando en concreto en investigaciones en curso, como las que vienen desarrollando hace años los peruanos Emilio Tarazona y Miguel López sobre los orígenes del no-objetualismo peruano, concretada recientemente en la exposición “La persistencia de lo efímero” que abarca ambientaciones, happenings y arte conceptual entre 1965-1975, o el trabajo de los argentinos Fernando Davis y María de los Ángeles de Rueda sobre el conceptualismo surgido en los años 60 en la ciudad de La Plata (en particular el radical proyecto artístico “revulsivo” de Edgardo Antonio Vigo), o la revisión que propone Soledad Novoa (entre otros investigadores chilenos) sobre los desarrollos del experimentalismo previos al golpe de Estado de 1973, cuya memoria quedó bloqueada por la pretensión inaugural de la dictadura de Pinochet, o proyectos como el del artista Álvaro Barrios sobre los orígenes del arte conceptual colombiano en 1968, que vienen tomando forma a través de publicaciones y la curaduría de exposiciones.

Hoy parece ser un momento propicio para plantear la posibilidad de articular estos esfuerzos de largo aliento, hasta ahora aislados aunque coincidentes, en una red de investigadores acerca de los inicios otros del conceptualismo.


Descentrados
Partamos de reconocer que dentro del conceptualismo se inscriben proyectos no sólo diferentes sino incluso antagónicos. Benjamín Buchloh lee en cierta zona del conceptualismo la más cabal actitud de asumir las consecuencias del legado de Marcel Duchamp en su puesta en crisis de las condiciones de producción y de recepción del arte. Estamos, afirma, ante el mayor asalto a las distintas dimensiones del objeto artístico tal como era comprendido hasta entonces: sus aspectos visuales (en tanto el conceptualismo produce una eliminación de la visualidad y un corrimiento de las definiciones tradicionales de representación), su status mercantil y sus formas de distribución.[3] Coincidentemente, en Heterotopías, Mari Carmen Ramírez señala al conceptualismo como un gran salto del siglo XX en relación al entendimiento y la producción de arte (el segundo después de la revolución implicada por las vanguardias históricas). Dice: “Al ser declarado obsoleto el status y la preciosidad de la obra de arte autónoma, de herencia renacentista, y de haber sido transferida la práctica artística de la estética en sí al territorio más elástico de la lingüística, el Conceptualismo preparó el terreno para innovadoras y más radicales formas de arte”.[4]

Cuando Ramírez sostiene en ese marco el “carácter precursor” [5] del conceptualismo latinoamericano, señala que su diferencia radica en sus formas eclécticas, heterogéneas y contradictorias, no subordinadas a cánones metropolitanos. El primer momento del conceptualismo latinoamericano abarcaría, de acuerdo a su parámetro, desde 1966 hasta 1974, y se restringiría a Brasil, Argentina y la comunidad de artistas latinoamericanos radicados en New York.

Nuevas investigaciones ponen en evidencia que ese corpus merecer ser ampliado a otros puntos de América Latina (por señalar un ejemplo preciso: la irrupción del Grupo Arte Nuevo en Lima en 1966). Es indiscutible que a mediados de la década confluyen una serie de dimensiones que otorgan a ese momento una densidad inédita dentro de la época. Pero incluso bastante antes de esa fecha pueden señalarse actitudes emparentadas con el conceptualismo. Señalo ejemplos entre artistas argentinos: los vivo ditto de Alberto Greco realizados desde 1961 en España, Brasil y Argentina, la quema colectiva de la obra de Marta Minujin en París en 1963 y sus recorridos, ambientaciones, happenings y obras de los medios a mediados de la década, y los proyectos de poesía visual y señalamientos de Edgardo A. Vigo en La Plata.[6]

El punto es no quedarse en la pura notación de la coincidencia o en el señalamiento de la precocidad o antelación de un fenómeno que nace todavía sin nombre. El reconocimiento de que la aparición del conceptualismo latinoamericano fue simultánea a la de los campos artísticos centrales obliga a repensar el vínculo entre centro-periferia partiendo de parámetros muy diferentes a los de irradiación o difusión desde la metrópolis a los márgenes de tendencias artísticas internacionales. Más allá de que es innegable que en los campos artísticos latinoamericanos repercutieron más tarde o más temprano (en los ‘60, con inédita inmediatez) tendencias vanguardistas emergentes en las metrópolis, surgieron artistas y movimientos que alcanzaron un desarrollo propio y singular, en medio de condiciones diferentes de producción, circulación y recepción de las obras, de otro estado de conformación de los sujetos y de la estructura del campo, de otras formas de relación con el poder político y económico. Para explicarlo no sirven las lecturas que entienden la relación del arte latinoamericano con la escena internacional como la recepción tardía, sometida y deslucida de las tendencias en boga en los centros del arte. Incluso podría arriesgarse que cualquier lectura en términos de centro/ periferia corre el riesgo de colocar a las producciones realizadas en el margen en términos de retraso, pobreza, lejanía o exotismo. Tampoco alcanza para explicar esas simultaneidades la metáfora de la “puesta al día”, tan frecuentada en ese entonces.

Creo que se impone historizar las conexiones entre fenómenos artísticos y extraartísticos en la complejidad de cada situación específica, lo que no implica caer en una posición relativista, que se limite a remarcar la diferencia, y obvie o licue la desigualdad entre centro y periferia. También es necesario considerar la existencia de un clima de época compartido, que excede la circulación unidireccional de información y produce obras (e ideas) que fluyen en formas no subordinadas a cánones metropolitanos, dando lugar a procesos de experimentación semejantes en distintos puntos del globo. Estas hipótesis pueden ayudar a explicar los inicios simultáneos y coincidentes del conceptualismo en –por ejemplo– Argentina, Yugoslavia y Estados Unidos. Propongo llamar descentradas a estas condiciones particulares de producción y circulación.[7]


El caso argentino
Un reparo que puede hacerse a las incorporaciones del primer conceptualismo latinoamericano a los relatos del conceptualismo global es que corren el riesgo de reducir a un restringido y reiterado conjunto de casos, un repertorio de nombres y obras conocidos (en concreto: una zona o una versión “apta para mostrar en museos” de la producción de los brasileños Lygia Clark[8] y Helio Oiticica, o la revisitada realización colectiva “Tucumán Arde” en Argentina) que, al ser extrapoladas fuera de sus contextos locales, quedan aisladas como excentricidades despojadas de su carnadura histórica y su potencia crítica. Para sortear esos riesgos, se impone considerar cada una de esas producciones o ideas como exponente de la complejidad de un escenario que se resiste a someterse a relatos homogenizadores o tranquilizadoras clasificaciones. Tampoco alcanzan estas producciones a explicarse por sí mismas como obras de arte autónomas sino que demandan su inscripción en el radicalizado mapa cultural de la época, en la medida en que en esos proyectos creativos quedan huellas de los entornos político-culturales en los que intervinieron, las redes de intercambio intelectual que generaron, y los legados vanguardistas que reactivaron y actualizaron.

¿Cuáles son las coordenadas artísticas y no artísticas que precipitan esas producciones e ideas tan extremas en su radicalidad?

La época de los ‘60 se inicia en el continente con el peso inaugural del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, que permite imaginar como posible e inmediata una oleada revolucionaria expansiva en el continente. Ese horizonte de expectativas se entrecruza, de maneras a veces contradictorias y a veces compatibles, con los impulsos modernizadores que atraviesan la sociedad.

1966 pasó a la historia argentina por la irrupción de un nuevo golpe militar encabezado por el general Onganía, que derrocó a un frágil régimen democrático, imponiendo un régimen autoritario que combinó el discurso industrialista en lo económico, la extensión de la proscripción en el terreno político a todos los partidos políticos opositores, y un fuerte sesgo clerical y conservador en lo que respecta a la cultura y a la vida cotidiana. A la vez, la escena del arte contemporáneo se vería sacudida por una efervescencia creativa tan potente, que 1966 es señalado por el periodismo como “el año de la vanguardia”: el arte pop y los happenings hacen eclosión en Buenos Aires y otras ciudades del país, al mismo tiempo que Jacoby, Costa y Escari conforman el grupo Arte de los Medios de Comunicación de Masas, que junto con Tucumán Arde son hoy reconocidos inequívocamente como hitos fundacionales dentro de la historia del conceptualismo global.[9] El grupo se proponía producir hechos dentro del circuito de los medios masivos de comunicación, sin otra materialidad que la propia de su transmisión mediática, una idea de alcances políticos radicales que es retomada en el diseño comunicacional de Tucumán Arde. Su primera obra-manifiesto fue el “antihappening”: la construcción de una noticia inexistente (la realización de un happening), puesta en circulación a través de gacetillas apócrifas, fotos trucadas, complicidades varias y demás. Luego de una amplia cobertura en numerosos medios de prensa, los artistas difundieron una desmentida. Este circuito de engaño-noticia falsa-desmentida no evidencia tanto la obviedad de que los medios engañan, sino una idea de avanzada para la época: la capacidad de los mass media de construir acontecimientos.

1966 es también el año en el que Ricardo Carreira concreta sus primeros planteos conceptuales, como Soga y texto y la Mancha de sangre, que suponen un giro crucial en la producción de este artista y en los inicios del conceptualismo argentino.

Soga y texto tuvo un carácter fuera de lugar, sorprendentemente inaugural de un nuevo tipo de arte. La obra, presentada por el artista en el Premio Ver y Estimar, constaba de tres partes. La primera consistía en un hilo o una soga que atravesaba toda la sala del Museo de Arte Moderno. Colgaba tensa a la altura del espectador, dividiendo la sala en dos, de modo de afectar la funcionalidad del espacio mismo, trastocar la percepción de las demás obras montadas e incomodar la circulación del público.

La segunda parte de la obra se ubicaba en el espacio delimitado que los organizadores habían destinado al artista. Allí, un fragmento del mismo material se exhibía enrollado sobre un pequeño caballete de madera.

La tercera parte se ubicaba en otro piso de la exposición y consistía en algunas fotocopias, en las que se veía la imagen en negativo del hilo (o soga), y a su alrededor, un texto diseminado: algunas letras, palabras, frases.

Una clave para abordar la obra es, justamente, la noción de discontinuidad, evidente en la disposición de la obra segmentada en tres zonas que sólo se integran en la percepción del espectador que las relaciona. Se trata de uno de los núcleos de las conversaciones que Carreira sostiene en ese tiempo con el teórico Oscar Masotta, estrechamente vinculado al Grupo de Arte de los Medios.[10] Para Masotta, la forma discontinua en el tiempo y en el espacio es característica de la obra de vanguardia, en su búsqueda de revolucionar el lenguaje, expandir la noción de obra, e incidir sobre la conducta del espectador, la modificación o alteración de su conciencia o sus parámetros de percepción.[11]

La irrupción de Soga y texto provoca el estallido de la noción tradicional de obra en la medida en que rompe no sólo con los materiales y los géneros artísticos, sino también con las ideas de unidad y composición, cuando opta por un dispositivo discontinuo de exhibición, se corre de cualquier forma de representación y elude ser incluida en algún género artístico. “Esto es materia, es un hilo, está acá presente y marca un espacio. Rompe con todo: no es escultura, ni pintura, ni fotografía, no es nada”, señala Roberto Jacoby. Sus consecuencias afectan profundamente no sólo los modos de producción, sino también los modos de exhibición y recepción hasta entonces conocidos en el medio artístico.

Es llamativo el modo en que Soga y texto se aproxima notablemente a Una y tres sillas (1965) del conceptualista norteamericano Joseph Kosuth, de la cual no había llegado noticia a Buenos Aires.[12] Pero, a diferencia de la disposición de la obra elegida por Kosuth, que favorece una actitud de contemplación convencional en el espectador, la disposición de la soga de Carreira atravesando la sala perturba la recepción (de las demás obras, del conjunto) y entorpece la circulación del público. El artista no se limita a los estrechos límites del espacio asignado para cada expositor en el Premio, los desborda y dispersa la obra, la segmenta. Cuando se despliega, el hilo es una frontera, un parteaguas del espacio. Cuando se repliega, se convierte en trazo. Cuando se vuelve fotocopia, se torna huella. Son estos usos o disposiciones del material los que redundan en volverlo extraño. O, para usar el concepto preciso que propone Carreira, deshabituado.

La noción de deshabituación es mucho más que una clave estética. Apunta a una teoría social e implica una posición ante el mundo, una forma de vivir la vida, una apuesta por transformarla: “Cada vez que conocemos algo nuevo, tenemos conciencia de relaciones causales o formales antes ocultas, o una simple alteración no justificada se produce una deshabituación”. [13]

Carreira atribuye a la deshabituación la capacidad (política) de la vanguardia artística de actuar sobre lo existente y transformar al público y su entorno . Así lo entiende también el artista Juan Pablo Renzi, uno de los más activos integrantes del Grupo de Vanguardia de Rosario: “El vanguardismo como actitud es independiente de sus resultados: el cambio, la novedad, la renovación de los medios, de las formas. La idea básica: la búsqueda de extrañamiento, la deshabituación. El arte como forma de conocimiento nos posibilita ver más en profundidad la realidad y las obras de vanguardia aportan una visión nueva de lo cotidiano”.[14]

En el mismo sentido -como ampliará oportunamente Fernando Davis en este workshop -, el artista plantense Edgardo Antonio Vigo despliega un programa estético revulsivo que ataca sistemáticamente la integridad del valor “arte”, desestabiliza los roles tradicionales del artista y el público, y postula intercambios por fuera de los espacios institucionalizados. “Una actitud límite, una opción radical”, caracteriza Davis: los pliegues vacilantes y las marcas en contradicción de las significaciones a la deriva de una experiencia estética “para y/o a realizar”. Así como Carreira trabaja en la “deshabituación”, el proyecto de Vigo se propone “revulsionar”: “incomodar el orden naturalizado, introducir un desvío en la percepción ordinaria, desarreglar la cotidiana adecuación a prácticas y normas instituidas. El calificativo “deshacedor de objetos”, que Vigo adopta para sí mismo (...) coincide en señalar la apuesta límite de la práctica revulsiva”.[15]
Qué otras categorías o conceptos propusieron los artistas o teóricos latinoamericanos a la hora de pensar lo que estaban provocando en el arte?

Pensando en los alcances de la misma disolución del objeto artístico, Masotta retoma el concepto “desmaterialización” del constructivista ruso El Lissitsky[16] para referirse al proceso del arte y la comunicación contemporáneos, el desénfasis creciente en su materialidad.

Para caracterizar el mismo proceso, el crítico peruano Juan Acha propuso en los años ‘70 la categoría de “no-objetualismos”, que “responden al imperativo de transformar el arte –no sólo la pintura- o, lo que es lo mismo, de cuestionar, subvertir y reemplazar las ideas fundamentales sobre arte que Occidente ha difundido por el mundo”. De las potencialidades e implicancias de esta propuesta seguramente nos hablarán Emilio Tarazona y Miguel López en su presentación.
Lo cierto es que estamos ante un repertorio de categorías (desmaterialización, no objetualismo, deshacer objetos) que, cada uno con matices distintos, evidencian la necesidad de generar un nuevo lenguaje teórico para echar luz sobre el vertiginoso estallido de la forma artística tradicional que emprendieron estos movimientos.


La mancha de sangre: la politización del planteo conceptual
El fuerte impacto que la guerra de Vietnam tuvo en la radicalización del campo intelectual argentino se puso de manifiesto cuando, entre abril y mayo de 1966, en lo que definieron como una “muestra-manifestación” la galería porteña Van Riel cubrió completamente sus paredes (y parte del piso) con los aportes de cerca de 200 artistas plásticos, de un amplio abanico de orientaciones artísticas y políticas que difícilmente hubiesen coincidido en otra exposición colectiva.

¿Con qué obras participaron los artistas de vanguardia? León Ferrari llevó La civilización occidental y cristiana, exhibida por primera vez allí luego de haber sido censurada un año antes en el Instituto Di Tella, la institución más visible entre las que apoyaban la experimentación.

Roberto Jacoby mostró un conjunto de esculturas que reproducían a escala natural fotografías de prensa: una madre vietnamita cargando un soldado muerto como una Piedad, un fusilado a punto de desplomarse, niños llorando, y otras escenas de la tragedia de la guerra.

“La más fuerte de las doscientas obras expuestas” en el Homenaje al Vietnam, según el recuerdo de Ferrari, “fue la Mancha de sangre de Ricardo Carreira”. Consistía en un charco sólido, realizado en resina poliéster roja, colocado sobre el piso de la sala. Carreira no se limitó a mostrarla allí: la prensa informa que la Mancha de sangre fue “exhibida simultáneamente en los mataderos y en una galería porteña”.[17] Fácilmente transportable e instalable, la Mancha de sangre lograba ambientar cualquier espacio (fuera éste de exhibición artística o no), y aludir a distintas formas de violencia de acuerdo al contexto preciso en el que actuara. Igual que la noción de discontinuidad, la capacidad de ambientación de los medios artísticos es otra idea que Masotta desarrolla al pensar en las derivas del arte contemporáneo. Retoma el eslogan del canadiense Marshall McLuhan (“los medios ambientan”) para sugerir que distintos medios constituyen mensajes distintos, y avanzar a partir de allí en un despojamiento de la condición visual de la obra. A “más baja orientación visual” corresponde “mayor grado de envolvimiento, mayor ambientación del medio”.[18]

Si la encerrona tautológica en la que cayó el llamado conceptualismo lingüístico podía ser un riesgo a correr de continuar en la línea de Soga y texto, con la Mancha de sangre Carreira avanzó en la politización del planteo conceptual y en la articulación precisa entre concepto y contexto.

Esa deriva se generalizó a toda la vanguardia argentina, que a lo largo de 1968 lleva a cabo un vertiginoso proceso de rupturas antiinstitucionales evidenciado en una serie de acciones y abiertas tomas de posición que denominamos el “itinerario del ‘68”. Este itinerario –al que se referirá en su intervención una de sus protagonistas, la artista rosarina Graciela Carnevale- culmina en Tucumán Arde, la renombrada acción colectiva que manifiesta –entre otras cuestiones- el paso del curso antiinstitucional a la articulación de la vanguardia artística con el movimiento obrero combativo, al realizarla en el seno de la central obrera opositora a la dictadura.[19]


¿Conceptuales?
Al revisar esas experiencias, a la hora de incluir y definir un conjunto de prácticas históricamente situadas, conviene evitar asumir pasivamente la denominación metropolitana de “conceptualismo”, más aún cuando los propios artistas que las protagonizaron se resistieron muy temprano y enfáticamente a esa asimilación.

Concretamente me refiero a algunas tomas de posición inmediatamente posteriores a la finalización de Tucumán Arde y del itinerario del ‘68, en la que los propios realizadores señalaron algunos límites de la experiencia de ese año, propusieron nuevas modalidades de acción cultural (y las llevaron a la práctica). En este punto, reaccionaron muy pronto contra lo que percibían como una neutralización o una apropiación por parte de las instituciones artísticas: la comprensión de Tucumán Arde como una manifestación del arte conceptual.

Entre ellos, Juan Pablo Renzi realizó en 1971 una serie de panfletos (que numeraba a Tucumán Arde como el Panfleto Nº 1), mediante los que introdujo estas críticas en diversas convocatorias internacionales. Presentó el Panfleto Nº 2 en la muestra “De la Figuración al Arte de Sistemas” en el Camden Arts Center de Londres, y el Nº 3 en la muestra “Arte de Sistemas” en Buenos Aires, ambas instancias de presentación o lanzamiento argentino al arte conceptual en los primeros años ’70, promovido por Jorge Glusberg. Este último panfleto, titulado “La Nueva Moda”, exhibe la tensión entre participar en una exposición pero hacerlo enarbolando una crítica extrema a producir dentro de la institución. Al rechazar explícitamente ser considerado un iniciador del arte conceptual, Renzi reivindica la politicidad de las realizaciones del grupo y su función de denuncia antisistema. Lo citaré extensamente:

“Ahora lo que está de moda es el arte conceptual (renovar el stock periódicamente para incentivar la venta de su mercancía —que, entre otras cosas, es siempre la misma— es uno de los sistemas que caracterizan a la cultura burguesa), y resulta que soy (al menos para algunos críticos como Lucy Lippard y Jorge Glusberg) uno de los responsables de la iniciación de este fenómeno (junto con mis compañeros de los ex-grupos de artistas revolucionarios de Rosario y Buenos Aires en los años 67-68.)
Esta afirmación es errónea. Como es errónea toda intención de vincularnos a dicha especulación estética. (...) A continuación enumero las razones que nos diferencian:
DE NUESTROS MENSAJES:
1. No nos interesa que se los considere estéticos.
2. Los estructuramos en función de su contenido.
3. Son siempre políticos y no siempre se transmiten por canales oficiales como éste.
4. No nos interesan como trabajos en sí, sino como medio para denunciar la explotación.”[20]


En el mismo sentido, en 1973 León Ferrari escribe una evaluación de Tucumán Arde[21], en la que señala que “su propósito era hacer del arte una herramienta revolucionaria, usar el arte para hacer política, participar con su profesión en el proceso de liberación de nuestro país” y lamenta que la obra haya sido usada como plataforma de lanzamiento del arte conceptual.
Frente a estas explícitas resistencias a ser catalogados dentro del arte conceptual, es que no podemos dejar de preguntarnos si corresponde denominar así a producciones que se anticiparon a esa denominación internacional, y que incluso se resistieron a su temprana incorporación.


¿Conceptualismo ideológico?
Hace ya treinta y cinco años años, Simón Marchán Fiz -en su clásico libro Del arte objetual al arte del concepto-[22] incluyó a los latinoamericanos dentro de la tendencia que denomina “conceptualismo ideológico”: “Con una concepción ampliada del conceptualismo, los creadores argentinos no renunciaron a la materialidad de la obra, ni al significado, ni a los contenidos”. Su trabajo, dice, apunta a “analizar los límites o fronteras de los lenguajes artísticos como a definir la ‘institución-arte en su relación con la ideología y la política”.[23] El mucho más reciente libro de Peter Osborne titulado Arte Conceptual[24] reproduce una selección de imágenes del conceptualismo latinoamericano en el apartado "Política e ideología", definiéndolo de nuevo en los siguientes términos: "'Contenido ideológico' es el término clave del arte conceptual latinoamericano".

Ante el lugar común de atribuir una dimensión ideológica al temprano conceptualismo latinoamericano, la pregunta que surge es: ¿qué efecto produce esa categorización? ¿Señala su particularidad o su diferencia respecto de otros conceptualismos? Sin duda, entre los rasgos específicos que lo distinguen cabe señalar, como hemos visto a vuelo de pájaro, su abierta y radical condición política (que no se restringe a una mera cuestión de contenido), así como también su ruptura con el espacio de exhibición institucional, y los intentos de inscribirse en circuitos de comunicación de masas apostando a generar condiciones de recepción colectiva que exceden largamente el público de elite habitual del circuito artístico.

A diferencia del conceptualismo angloamericano, que dirigió su crítica hacia el mundo artístico institucionalizado, los latinoamericanos “hicieron de la esfera pública su blanco preferencial”[25] y no se aferraron a los límites de la noción moderna de arte autónomo.

El primer conceptualismo latinoamericano no es tanto una tendencia artística como un modo de actuar desde el arte que desnuda (y socava) la separación moderna entre arte y vida. En gran medida, su identidad y su programa de intervención artístico-político asocian las ideas-fuerza vanguardia y revolución.[26]

Estos movimientos artísticos no estaban reclamando un lugar en el mundo del arte o el reconocimiento de su existencia periférica, sino algo mucho más audaz y crítico: querían poner en cuestión el estatuto de lo artístico, desbordándolo. Es el estatuto de la relación instituida y convencionalizada entre el arte y la política lo que está puesto aquí en cuestión, ya no planteada en términos de “contenidos ideológicos”. Está puesto en discusión el lugar atribuido al arte en las dinámicas colectivas de transformación de la existencia.

En ese sentido, el conceptualismo (no sólo el latinoamericano) no admite ser leído como un nuevo estilo o movimiento, de los muchos y sucesivos que tienen lugar en el arte de la posguerra, sino de “una estrategia de antidiscursos” contra el fetichismo del arte autónomo y los sistemas de producción y circulación de la obra de arte en el capitalismo tardío. Un despliegue de su capacidad de autorreflexión, la propia práctica concebida como “una manera de pensar” –de acuerdo a la feliz expresión de Roberto Jacoby– la relación del arte con la sociedad, de expandir el pensamiento y generar nuevas formas de vida. Se trata de uno de los más radicales experimentos artísticos que tiende a autodisolverse en el acto mismo de apropiarse de territorios hasta entonces ajenos al arte. Recorrerlo como un inestable territorio de fronteras imprecisas nos ayudará a eludir versiones estereotipadas o tranquilizadoras categorías.

Al mismo tiempo, para evitar cualquier fosilización de aquellas intensidades, se impone pensar en las reverberaciones e implicancias contemporáneas del programa que llevan a cabo o proponen estos artistas. ¿Qué consecuencias acarrea su legado para nuestro presente? ¿En qué se convirtió hoy esa potencia revulsiva o deshabituadora? Nuestra difícil pero apasionante tarea es volver visibles esas prácticas turbulentas, en desajuste, todavía polémicas y problemáticas, sin que su sentido quede clausurado o encapsulado. Todo ello nos compromete a avanzar en una investigación rigurosa. Urge descubrir y redescubrir los episodios, las realizaciones y los proyectos, las discusiones y las ideas, el sustrato crítico de esa historia silenciada, perdida o banalizada.


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[1] Una exposición como "L’art conceptuel: une perspective" en el Musée d’Art Moderne de la Ville de París, 1989, es sintomática de esa operación de recorte cuyos límites Benjamin Buchloh pone en evidencia en una demoledora serie de críticas al criterio rector de la propia muestra a partir de reconocer en una serie de artistas lo que denomina “crítica institucional”. Benjamin Buchloh, Formalismo e historicidad, Madrid, Akal, 2004.
[2] Me refiero concretamente a una serie de exposiciones y antologías: Alberro, Alexander y Stimson, Blake, Conceptual Art: a critical anthology, Cambridge-London, MIT, 1999; Luis Camnitzer, Jane Farver y Rachel Weiss, Global Conceptualism: Points of Origin, 1950s-1980s, Nueva York, Queens Museum of Art, 1999; Mari Carmen Ramírez y otros, Heterotopías. Medio siglo sin lugar: 1918-1968, Catálogo, Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2000.
[3] Buchloh, op. cit., p. 168.
[4] Ramírez, op. cit, p. 373.
[5] Ramírez (op. cit.)
[6] Así lo considera también J. López Anaya, “Conceptualismo en Argentina, 1961-1999”, en revista Lápiz, Año XIX nº 158/159, Madrid, 1999.
[7] Con el término descentrado pretendo aludir a aquello que está desplazado del centro pero también a un centro que ya no se reconoce como tal, extrañado, desconcertado, que está fuera de su eje. Raymond Williams, en Políticas del Modernismo (Buenos Aires, Manantial, 1997) llama a analizar las vanguardias con algo de su propia ajenidad y distancia, despegándose de las cómodas y hoy internacionalmente adaptadas formas de su incorporación y naturalización. Esto es: observar la metrópoli desde un adentro que está afuera (los desposeídos interiores, el mundo pobre que siempre fue periférico a los sistemas metropolitanos). Concluye: “Hay que poner en tela de juicio un nivel: la interpretación metropolitana de sus propios procesos como universales”. El desafío (y la provocación) radica en invertir el flujo habitual (rastrear las repercusiones del centro en la periferia) para pasar a pensar el movimiento inverso: qué tiene el mismo centro de periférico o de descentrado.
[8] Esta limitación ha sido cuestionada por Suely Rolnik en sus trabajos sobre la dimensión terapéutica de los objetos relacionales de Lygia Clark. V. entre otros “El cuerpo del arte contamina el museo”, en revista Brumaria nro. 8, Madrid, 2007.
[9] En la antología Conceptual Art, editada por Alberro y Stimson (op. cit.) se traducen manifiestos centrales de ambas experiencias. También se incluyen en las ya mencionadas muestras “Global Conceptualism: Points of Origin 1950s-1980s” (Queens Museum of Art, New York, 1999) y “Heterotopías. Medio siglo sin-lugar: 1918-1968” (Museo Reina Sofía, Madrid, 2000-2001), dos de las primeras de varias exposiciones internacionales que retoman Tucumán Arde en los últimos años.
[10] Sobre la contribución de Masotta a la comprensión de la vanguardia, véase Oscar Masotta, Revolución en el arte, Buenos Aires, Edhasa, 2004.
[11] Masotta retoma la categoría de lo “discontinuo” de Roland Barthes, puntualmente referida al libro Mobile, del francés Michel Butor, y al debate suscitado en torno a su aparición. V. Roland Barthes, "Literatura y discontinuidad", en Ensayos críticos (1º ed. en francés, 1964).
[12] Buchloh pone en duda la datación de las “Proto-Investigations” de Kosuth, que su autor fecha entre 1965-66, atribuyéndoles una fecha más tardía (febrero de 1967). Ver: Benjamin Buhcloh, op. cit., pp. 181-182 n.
[13] Ricardo Carreira, “La deshabituación”, manuscrito inédito, s/f., Archivo RC.
[14] Juan Pablo Renzi, s/t, revista Artinf, Buenos Aires, 1981. El subrayado es mío.
[15] Fernando Davis, “Edgardo Antonio Vigo y las poéticas de la ‘revulsión’”, en: Arte nuevo en La Plata 1960-1976, Buenos Aires, Centro Cultural Recoleta, 2007.
[16] Lissitsky planteaba en 1927 que la capacidad expresiva del libro es multiforme y que “la desmaterialización es la característica de la época” en que las nuevas técnicas comunicacionales provocan la disminución de la materia física y el aumento de la “energía liberada”.
[17] En: revista Análisis, nº 543, 10 de agosto de 1971.
[18] V. Oscar Masotta, op.cit..
[19] V. Ana Longoni y Mariano Mestman, Del Di Tella a Tucumán Arde, Buenos Aires, El Cielo por Asalto, 2000.
[20] Juan Pablo Renzi, “Panfleto nº 3, La nueva moda”, 1971.
[21] Respuesta a un cuestionario de la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana, inédito, 1973.
[22] Simón Marchán Fiz, Del arte objetual al arte del concepto, Madrid, Akal, 1973.
[23] Marchán Fiz, op. cit., p. 83.
[24] Peter Osborne, Conceptual Art, London, Phaidon, 2002.
[25] Ramírez, op. cit, p. 373-6.
[26] Véase Soledad Novoa, “El contexto local como problema para una reflexión sobre vanguardia/ postvanguardia”, en: Pablo Oyarzún, Nelly Richard y Claudia Zaldivar, Arte y política, Santiago de Chile, Arcis, 2005, pp. 75-82, y mi tesis doctoral inédita “Vanguardia y revolución. Ideas y prácticas artístico-políticas en el arte argentino de los ‘60/’70”, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 2004.

Nuevo espacio virtual: DEBATE

En un pasado boletín el MACBA anuncia la apertura de su espacio virtual llamado DEBATE:

"Aprovechando las ventajas que ofrece el espacio digital, Debate es una plataforma que amplía y profundiza el propósito del MACBA de generar discursos. Debate planteará durante un mes un tema específico y lo abrirá a la participación de todo el que quiera aportar su opinión, sus preguntas o sus respuestas, y abrir la discusión a otras vías. Todo el mundo es invitado a participar en él y para ello solo es necesario suscribirse."

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sábado, mayo 12, 2007

Comunicacion rapida desde Barcelona

Resulta difícil intentar un balance de estos días de discusión sobre conceptualismo aquí en el MACBA. Sobre todo ahora por la poca distancia como por la cantidad de dificultades y complejidades que intentar entramar una discusión como esa conlleva. Sigo en Barcelona y con poco tiempo para escribir. He conocido a valiosas personas de proyectos muy significativos en estos últimos dias. A Joaquín Barrientos del Tristestópicos, que estaba también participando en la exposición de la Fundación Tapies (a la cual Raimond hizo alusion en un post anterior). Anoche estuve con la gente de OVNI. Y tambien tuve la oportunidad de conocer e intercambiar muchas ideas con Jesús Carrillo, Marcelo Expósito -quien coeditaba la revista Brumaria- y Valentín Roma del proyecto Desacuerdos. Iniciativas súper importantes, entre varias otras, que menciono al vuelo -con sus respectivos links- porque creo que merecen verse y discutirse. Todo el material de Desacuerdos (las publicaciones) me lo llevo a Lima gracias a un obsequio de Jorge Ribalta -que agradezco mucho-, así que tal vez se pueda revisar y circular esa informacion desde La Culpable.

Esta noche viajo a Madrid y ya desde allí más tranquilo intentaré ensayar unas ideas sobre lo ocurrido en el workshop, que por cierto tiene una web pero en version preliminar. Hagan click aquí, y viéndolo tal vez se arme alguna discusión interesante -tengan en cuenta que la web es un boceto/plantilla de lo que podría ser, desde el enfoque de los organizadores-. Desde Madrid también colgare el texto de Ana Longoni titulado Otros inicios del conceptualismo (argentino y latinoamericano), escrito para este encuentro. Rachel Weiss hizo también una revisión sumamente interesante sobre la 'cocina' curatorial de Global Conceptualism, que ella co-curó en 1999, luego de lo cual se abrió un debate súper rico sobre las repercusiones generales de la expo, además de los aciertos y desaciertos discursivos. Si consigo el texto prometo colgarlo. Y tengo tambien el material escrito de Fernando Davis, investigador argentino de La Plata que abordó la obra de Vigo y algunas formas de temprano conceptualismo poético en Argentina, que también podré colgar en su momento -ojo que son textos largos-. Y de hecho una de las cosas más interesantes fue el material (físico) que Graciela Carnevale pudo presentar sobre Tucuman Arde, desde las fichas de las Experiencias de Rosario del '68 hasta diversas fotografias ya del trabajo realizado por el grupo en la misma calle. Así que espero tener ya pronto el tiempo suficiente para ir subiendo y discutiendo algo del material acopiado.

La Culpable invita desde las 11 am y hasta que anochezca

Mercado de Pulgas del Barrio y presentación de Lima Foto Libre.




Noche de Graffitti en Barranco

Convoca Instituto Superior de Artes Visuales E. Sachs que invita a intervenir el muro de su sede en Grau 1025.

El YouTube del Arte

Aparecido hoy día en la edición electrónica de Babelia, suplemento cultural del diario El País de Madrid.

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El YouTube del Arte
Josep Mª Sarriegui

El publicista y destacado coleccionista de arte británico, Charles Saatchi, ha empezado a revolucionar la distribución artística al lanzar dos comunidades virtuales, Your Gallery y StuArt, con 20 millones de páginas vistas a diario. En ellas los artistas pueden colgar sus obras en una gigantesca galería global.

El artista español Miquel Jordà (Valencia, 1963) cuenta con un espacio expositivo individual en la web de Your Gallery (www.saatchi-gallery.co.uk/yourgallery/). Esta circunstancia supone que potencialmente millones de personas de todo el mundo han visto ya o van a ver tres videocreaciones suyas, Body & Soul, Identity y Sopla que sopla. Algo impensable para cualquier creador hace apenas unos años. Y todo gracias a que, en sólo unos meses de existencia, la más reciente iniciativa del mecenas Charles Saatchi ha alcanzado ya una media de 20 millones de páginas vistas cada día.

Ya no se trata de que sólo unos pocos vendan mucho, sino de que muchos vendan, aunque sea poco

Your Gallery y StuArt (apócope de Student Art) son hoy para el avispado Saatchi lo que en los noventa fueron el descubrimiento de Damien Hirst y el lanzamiento de esa excepcional generación que recibió el nombre de Young British Artists. Pese a que ambos espacios digitales nacieron en 2006, empiezan a ser considerados como el YouTube o el My Space de las artes plásticas, al haberse convertido en dos comunidades virtuales masivas, donde creadores de cualquier rama, aficionados y coleccionistas intercambian información, proyectan sus imágenes, cierran tratos y se comunican a diario. Dos espacios destinados a revolucionar la distribución, el disfrute y el intercambio de piezas artísticas. Y también abocados a levantar ampollas en un momento en que en países como España se discute si las entidades de gestión de derechos de autor pueden tener potestad legal para cerrar páginas web, algo que finalmente no parece prosperar.

Jordà -con una sólida trayectoria expositiva a sus espaldas- es uno de los 40.000 creadores y estudiantes de arte cuya obra se difunde a través de Your Gallery y StuArt, ambas en el sitio web de la galería Saatchi. También Elena Bajo, multidisciplinar creadora madrileña, dispone de una página individualizada, lo que pone ante millones de ojos las reproducciones de sus sugerentes telas pintadas con acrílico, tinta y otros materiales. Elena Bajo se ha convertido en una de las apuestas del coleccionista nacido en Bagdad, tras ser elegida por los lectores de The Guardian como uno de los diez mejores talentos jóvenes de Your Gallery, lo que la llevó en octubre de 2006 a tomar parte en una muestra colectiva en la sede (física) de dicho periódico, en la que se ha considerado como la primera exposición en el mundo en la que los comisarios son los propios espectadores.

Según cálculos de sus responsables, en torno a 500 inscritos de Your Gallery y StuArt son creadores españoles. A los que hay que unir más de 40 galerías de nuestro país que -quizás por aquello de que si no puedes con tu enemigo, mejor únete a él- se han apuntado ya a su sección de divulgación de salas de exposiciones de todo el mundo. Además, otras 40 escuelas de arte españolas también han sentido la atracción de estos espacios virtuales y más de 30 museos, entre ellos el del Prado, el Reina Sofía, el Guggenheim y el Thyssen-Bornemisza, se han inscrito en el apartado de divulgación de grandes pinacotecas, en el que no faltan algunas tan prestigiosas como el Louvre, la Tate Modern o el MOMA.

Según su propia versión, Charles Saatchi se embarcó en esta aventura para no perder comba mientras se acondiciona su imponente nueva galería en el barrio londinense de Chelsea, cuya inauguración está prevista para noviembre. Para hacerse una idea de la dimensión de este proyecto puede realizarse ya una visita virtual en www.saatchi-gallery.co.uk/new_gallery_home.htm "El hecho de que detrás haya un centro que dispone de sede física con años de experiencia hace que toda idea de galería virtual tenga una base sólida en la que acogerte y su oferta sea más atractiva", manifiesta Miquel Jordà, quien defiende el potencial que surge de la mezcla del mundo real y el digital.

Si bien la videocreación es el formato que más beneficios puede sacar de una iniciativa como Your Gallery, lo cierto es que apenas supone en torno al 8% del total de obras que en ella se pueden contemplar, ya que acoge toda clase de disciplinas plásticas y tendencias. Es evidente que aquí poco se podrá degustar una pintura abundante en texturas o densamente matérica. Para estos casos, Your Gallery cumple como canal de asesoramiento, un proceso que sólo puede completarse con el contacto directo y sinestésico con la obra.

Sea como fuere, como ha escrito Tom Lubbock, crítico de arte del diario británico The Independent, ideas como ésta abren la posibilidad de que se desarrolle un nuevo mercado artístico, formado por un público general con menor poder adquisitivo que el que tradicionalmente se mueve en el sector. De ser así, el mercado se desgajará en dos, los grandes compradores a precios elevados, buscadores de piezas únicas, y los pequeños consumidores, atraídos por obras más asequibles y fácilmente reproducibles. En cierto modo, Your Gallery explora el nuevo modelo de negocio -llamado larga cola- que está creando la segunda generación de internet, la Web 2.0: ya no se trata de que sólo unos pocos vendan mucho, sino de que muchos vendan, aunque sea poco.

Los visitantes de Your Gallery y StuArt son por ahora mayoritariamente de Estados Unidos (35%), seguidos de los del Reino Unido (25%) y los alemanes (12%). Sin embargo estos porcentajes no tardarán en alterarse, dado que en los próximos días tienen previsto lanzar su versión en chino mandarín, prueba de por dónde se mueven los nuevos equilibrios geoestratégicos de los mercados mundiales, incluido el artístico. En un próximo futuro, proyectan contar también con una versión en español.


"Miro todas y cada una de las obras"

"Miro todas y cada una de las obras que se cuelgan en Your Gallery y StuArt, y tengo una larga lista de piezas que me interesan", declara Charles Saatchi a través del e-mail. "En términos generales", prosigue, "contemplar las obras en el sitio web te ofrece las mismas proporciones que cuando visitas estudios y galerías: un 20% es muy bueno, otro 20% muy malo, y el resto es simplemente aceptable".

Pese a reconocerse como un tardío descubridor de internet, Saatchi ha apostado por este medio con la fe del converso. "El proyecto nace de que únicamente un porcentaje muy bajo de artistas lograba ser representado por las galerías y todos los demás no podían ser vistos ni descubiertos", afirma. Para dar un vuelco a esta inercia, "nuestro objetivo final", continúa el mecenas, "ha sido crear una web que sirva de plataforma para todos los artistas, incluyendo los menos conocidos y los estudiantes de arte; la web es una comunidad global para todos los que amen el arte y nos gustaría que se convierta en el lugar de referencia y de encuentro en el mundo entero".

Saatchi Gallery, informan sus responsables, no se queda ninguna comisión por las ventas que se producen a través de sus comunidades virtuales. Tampoco obtiene comisiones por parte de los coleccionistas y marchantes que usan los canales de su sitio web como campo de operaciones. Además, Charles Saatchi se comprometió a no adquirir ninguna obra en el primer año de vida de Your Gallery y StuArt para no interferir ni condicionar los tratos entre terceras partes.

viernes, mayo 11, 2007

Taller de Francesc Ruiz en el CC de España

El artista barcelonés Francesc Ruiz (1971) va a dar un taller un tanto sui-generis en el Centro Cultural de España en Lima. Éste no va a contar con su presencia y se va a impartir a partir de unas instrucciones que ha hecho llegar. La trayectoria de Ruiz en la que destaca su afán por expandir el cómic y jugar con los límites de las disciplinas artísticas es un buen aval para quién quiera aceptar el envite de este peculiar taller que a partir de la propuesta gráfica “Metacomic” (reflexión metanarrativa sobre la creación), plantea dentro de la esfera artística relaciones entre cómic, contexto y especificidad de tiempo y lugar.

Ruiz, artista preciso y afilado lleva a cabo -entre otras cosas- una suerte de "contra-crónica" urbana de Barcelona en la que pone en evidencia las relaciones, contradicciones y procesos que día a día construyen ciudad.

Francesc Ruiz estuvo con anterioridad en Lima en el año 2001, invitado también en aquella ocasión por el CC de España, en el marco de la exposición colectiva SURPLUS en la que mostró un trabajo a partir de su encuentro con la Costa Verde y la noche limeña.

Quien desee conocer más sobre su trabajo puede acceder a esta entrevista.



Más sobre imaginarios urbanos en Barcelona

A la espera de un comentario de Miguel insitu -si su agenda barcelonesa se lo permite- reproduzco nota del suplemento de fin de semana de la edición electrónica del periódico El Tiempo de Bogotá a propósito de la exposición del investigador colombiano Armando Silva que está teniendo lugar en Barcelona.

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Mayo 10 de 2007

Armando Silva expone sus imaginarios urbanos en Barcelona

En España se estudia una investigación colombiana sobre cultura urbana latinoamericana, en la Fundació Antoni Tàpies hasta este 15 de mayo.

Graffiti, vitrinas, álbumes, las ciudades imaginadas de América Latina, tanto en libros como en clips de TV o radio o documentales y fotos son materia de archivos que por primera vez se muestran luego de 20 años de producción. La exposición se acompaña con un ciclo de 12 conferencias y un libro con aportes de 15 autores internacionales sobre imaginarios urbanos.

La curadora Nuria Enguita Mayo y el crítico Jorge Blasco Gallardo presentan una obra en que han participado más de 300 coinvestigadores de 14 ciudades del continente con gestión del Convenio Andrés Bello, de la Universidad Nacional, de Documenta 11 en Alemania y colaboración de la Universidad Internacional de Andalucía o las de la Buenos Aires y México y 25 instituciones internacionales.

El siguiente es un fragmento de esa presentación:

"La cuestión de la ciudad y lo urbano, la manera en que son practicados, la forma en que son representados y la medida en que esas representaciones construyen nuestra relación con las ciudades son temas que han ocupado el trabajo de diferentes especialistas, estudiosos e investigadores a lo largo del tiempo.

La antropología, la sociología y las artes, aunque también la semiótica y la psicología, no han sido ajenas a esa preocupación y han planteado interrogantes y respuestas diversas, siempre como consecuencia de una forma de habitar o de querer habitar las ciudades.

'Imaginarios urbanos en América Latina, archivos' propone un acercamiento a una de las formas en las que se ha querido entender cómo los ciudadanos representan sus ciudades a la vez que construyen nuevas relaciones con ellas. Un ciclo de conferencias, un espacio de consulta y una publicación dan acceso al conjunto de intuiciones, registros, escritos, libros y análisis que componen y materializan el proyecto, con la intención de mostrar y debatir lo que sobre imaginarios urbanos se ha dicho y utilizando una práctica concreta geográficamente localizada.

Dirigido por Armando Silva y llevado a cabo por un gran número de colaboradores en las diversas ciudades estudiadas, el proyecto cuenta ya con una larga andadura y una gran cantidad de material recopilado en sus distintas fases, un material que en su diversidad y heterogeneidad ya da una idea cabal de los retos y dificultades de la tarea acometida.

En cierto modo, se trata de sacar a la luz los archivos del proyecto con la intención de que nos hablen del problema que los ha hecho existir, ofreciéndonos la oportunidad de ver cómo esos archivos han sido destilados por Silva y sus colaboradores en la serie de libros sobre ciudades imaginadas, una de las líneas troncales de su trabajo.

La estructura de los grupos documentales que el proyecto ofrece es sintomática de la complejidad del mismo. No se trata de series ordenadas y categorizadas de material, y está lejos de lo que habitualmente llamamos archivo, en su sentido de depósito de información, con todo lo que de positivista tiene el término. Tampoco tiene que ver con el archivo artístico que unifica y da sentido a series eclécticas de materiales de acuerdo con un programa estético. Este grueso documental es el rastro de una serie de intuiciones nacidas a partir del método de trabajo propuesto por su director, que desde la semiótica, la lógica y la psicología principalmente, y en colaboración con sectores académicos y grupos de investigación afines de buena parte del Continente, plantea un corpus heterogéneo, con múltiples entradas, que a su vez define un marco teórico en proceso y en continuo desarrollo.

Reflexionar sobre los imaginarios urbanos a través del análisis pero también de la producción del registro fotográfico, cinematográfico, estadístico, sonoro, etcétera, permite que cada fragmento del archivo se convierta en una intuición crítica y compleja de lo que esos imaginarios son.

Como algo en sí mismo inmaterial e irrepresentable, los imaginarios pueden rastrearse en los objetos, las arquitecturas y las formas urbanas, pueden sedimentarse en el habla o en los rituales ciudadanos, y aparecer en los graffiti, en las fotografías domésticas y familiares, en los escaparates o a través de los media, pero difícilmente se les puede asignar una imagen única, se resisten a ella y se modelan escapando a cualquier representación única y concluyente de sí mismos.

Frente a los relatos hegemónicos ofrecidos por los diversos gestores de lo urbano, que suelen materializarse en imágenes acabadas, maquetas de cartón piedra y cifras cerradas, este proyecto plantea la posibilidad de construir microrrelatos, a menudo conflictivos, a partir de residuos, rastros y restos, tanto físicos como virtuales, dejados por la vida intensa de la que se nutren los diversos modos de ser urbano.

Porque los imaginarios, como base de un urbanismo de los ciudadanos, permiten estudiar los registros de la participación ciudadana en la construcción simbólica de la ciudad, con el fin de entender sus usos y definir otras formas posibles de habitar" (...)

martes, mayo 08, 2007

Cristians Luna este jueves en La Culpable!


Este jueves en La Culpable, Christians Luna estará presentando su portafolio. Si bien Luna viene trabajando hace más de 10 años en el medio local su trabajo es aún poco conocido, dada su habitual característica de inserción y rápido escape de diversos espacios públicos. Muchas intervenciones de espacios y varios proyectos de curaduría que nos podrán dibujar mejor un portafolio que en su caso es tan flexible como la vida misma.

Pan para mayo, agua para mañana


Patricia Bueno en la Ccia/Artchivo


lunes, mayo 07, 2007

Conversando Con Tony Cragg en el MALI


Bernd Jansen, Tony Cragg, 1999


Transcribo mensaje enviado por el Museo de Arte de Lima invitando a un conversatorio con el escultor británico Tony Cragg
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Estimados amigos,

El MALI tiene el gusto de invitarlos a participar de CONVERSANDO CON TONY CRAGG, un diálogo informal entre este reconocido escultor británico y artistas locales, que se llevará a cabo horas antes de la inauguración de la muestra TONY CRAGG 1995-2006.

Fecha: jueves 10 de mayo de 2007

Hora : 6 p.m.

Lugar: Museo de Arte de Lima, MALI

Paseo Colón 125, Lima 1 (acceso por el Parque de la Exposición).

El diálogo será en inglés y el cupo, limitado.

Si están interesados en asistir a este encuentro, es indispensable inscribir su participación escribiendo a este correo electrónico: prensa@museodearte.org.pe indicándo su nombre completo y teléfono de contacto.


Stack 1975, Tate Collection, Reino Unido

Buenas Noches

Buenas Noches Lima, Perú y resto del mundo

Por un breve lapso de tiempo y mientras Miguel está de viaje voy intentar mantener actualizada esta publicación electrónica. Lejos de mis intenciones sustituir ni enmendarle la plana al irreemplazable compay kinetic. Espero que este paréntesis se les haga lo más breve posible y ojalá el editor jefe pueda postear con su vehemencia y pasión habituales desde Barcelona. Disculpen por adelantado los posibles errores técnicos y de edición, si los hubieren, dada mi inexperiencia en estos menesteres.

En breve más.

sábado, mayo 05, 2007

Imaginarios urbanos en América Latina: Archivos

Esto estará en la Fundación Tapies todo el tiempo que estaré por Barcelona así que aprovecharé para caer y a ver si algún comentario puedo hacer.
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IMAGINARIOS URBANOS EN AMÉRICA LATINA: ARCHIVOS

4 – 13 de mayo de 2007. Fundació Antoni Tàpies Tàpies, Barcelona.
www.fundaciotapies.org.

Director: Armando Silva; Concepto: Nuria Enguita Mayo y Jorge Blasco Gallardo; Organización: Fundació Antoni Tàpies, Barcelona y Universidad Internacional de Andalucía-UNIA arteypensamiento

Viernes 4 de mayo, 18 h: Presentación del proyecto a cargo de Armando Silva, director de Imaginarios urbanos en América Latina: archivos. A continuación se proyectará la película São Paulo, sinfonia e cacofonia (1995), de Jean-Claude Bernardet.

Se servirá una copa por cortesía de Enate, Moritz, Pago y Sumarroca

Horario: De martes a domingo, de 10 h a 20 h. Lunes cerrado
Departamento de prensa: Alexandra Laudo(Tel.: 934 870 315 / Fax: 934 870 009 / press@ftapies.com / www.fundaciotapies.org)

Durante diez días la Fundació Antoni Tàpies presenta los archivos que el proyecto Imaginarios urbanos, dirigido por Armando Silva, ha generado en el contexto de estudio de las ciudades latinoamericanas. Articulada a partir de un espacio de consulta, una publicación y un ciclo de conferencias y proyecciones, esta presentación posibilita una aproximación crítica y compleja al método de investigación planteado por Silva, y ofrece un espacio de reflexión sobre el tema de los imaginarios urbanos y sobre las maneras de abordar su estudio desde disciplinas distintas.

El proyecto Imaginarios urbanos en América Latina: archivos examina las nuevas formas de expresión ciudadana en distintas ciudades de América Latina, las cuales se constituyen en fuerzas sociales determinantes en los modos de asumir el uso de la ciudad y de construir imágenes de futuros colectivos. A su vez, analiza materiales de archivos visuales de varias ciudades estudiadas desde su producción imaginaria para investigar la manera en que los ciudadanos conciben las propias ciudades y construyen un imaginario colectivo de éstas. El proyecto plantea un método de trabajo que parte de la semiótica y la psicología y se desarrolla en colaboración con ámbitos académicos afines. Así pues, se enmarca en una tradición de estudio y reflexión sobre las relaciones entre ciudadano y ciudad y sobre la cuestión de lo urbano desarrollada por estudiosos e investigadores a lo largo del tiempo desde campos como la antropología, la sociología, la semiótica, la psicología o las artes.

Dirigido por Armando Silva y llevado a cabo por un gran número de colaboradores en las diversas ciudades estudiadas, el proyecto ha dado lugar a programas de conferencias y presentaciones diversas, así como a una interesante actividad editorial dentro de la cual destaca la serie de libros sobre las ciudades imaginadas investigadas por Silva y sus colaboradores. Silva ha estudiado el tema de los imaginarios durante más de dos décadas, y esta investigación ha generado una gran cantidad de material compilado en diferents fases. Los archivos del proyecto no estructuran este material en series ordenadas y categorizadas –de hecho están lejos de lo que habitualmente llamamos archivo en su sentido de depósito de información y con todo lo que de positivista tiene el término–, sino que presentan un corpus documental heterogéneo con múltiples entradas. Esta multiplicidad y diversidad de material incluye registros fotográficos, cinematográficos, estadísticos y sonoros entre otros, y define un marco teórico en proceso y en desarrollo constante.

Los imaginarios urbanos son generados por los propios ciudadanos a partir de sus ideas y representaciones de la ciudad, a partir de sus relaciones con ésta, a partir de las formas en que la habitan y practican su condición urbana. Inmateriales e irrepresentables, los imaginarios pueden rastrearse en los objetos, las arquitecturas y las formas urbanas, pueden sedimentarse en el habla o en los rituales ciudadanos, y aparecer en los graffiti, en las fotografías domésticas y familiares, en los escaparates o a través de los media, pero difícilmente se les puede asignar una imagen única, se resisten a ella y se modelan escapando a cualquier representación única y concluyente de sí mismos. Frente a los relatos hegemónicos ofrecidos por los diversos gestores de lo urbano, que suelen materializarse en imágenes acabadas, maquetas de cartón piedra y cifras cerradas, este proyecto plantea la posibilidad de construir micro-relatos, a menudo conflictivos, a partir de residuos, ratsros y restos, tanto físicos como virtuales, dejados por la vida intensa de la que se nutren los diversos modos de ser urbano. Porque los imaginario, como base de un urbanismo de los ciudadanos, permiten estudiar los registros de la participación ciudadana en la construcción simbólica de la ciudad, con el fin de entender sus usos y definir otras formas posibles de habitar.

Espacio de consulta
El espacio de consulta incluye materiales documentales relativos al proyecto sobre las ciudades de Bogotà, Buenos Aires, La Paz, Lima, Montevideo, México DF, Quito, Santiago y São Paulo, y está constituido por un espacio de consulta online, una biblioteca, una hemeroteca, archivos diversos y trabajos de autor relacionados con el proyecto. Incluye aportaciones de: Lyliam Alburquerque; Diego Barajas, Camilo García y Ariadna Cantis; Mauricio Bejarano; Fernando Carrión; Convenio Andrés Bello; María Constanza Guzmán; Alexander Honory; María Adelaida López Restrepo; Gabriela Moya y Carlos Carrillo; Óscar Muñoz; Beatriz Quiñones; Guillermo Santos; y Alicia Szmukler.


Programa de conferencias

Viernes, 4 de mayo
18 h. Imaginarios urbanos en América Latina y nuevos urbanismos ciudadanos, conferencia a cargo de Armando Silva. Armando Silva examina las nuevas formas de expresión ciudadana en distintas ciudades de América Latina, las cuales se constituyen en fuerzas sociales determinantes en los modos de asumir el uso de la ciudad y de construir imágenes de futuros colectivos. A su vez, analiza materiales de archivos visuales de varias ciudades estudiadas desde su producción imaginaria.
19 h. Proyección de la película São Paulo, sinfonia e cacofonia (Jean-Claude Bernardet, 1995, 40 min). Un poliédrico y fascinante collage fílmico que construye una mirada subjetiva de la ciudad de São Paulo a partir de fragmentos de más de 100 películas en las que la ciudad brasileña ha desempeñado un papel fundamental.

Sábado, 5 de mayo
11 h-14 h. El imaginario urbano a debate, seminario abierto a cargo de Manuel Delgado, Armando Silva y los estudiantes de Antropología urbana de la Universitat de Barcelona.
18 h. Sé villa: cuando la ciudad se cree el ombligo del mundo, presentación a cargo de Pedro G. Romero y Joaquín Vázquez (BNV Producciones). Una aproximación a las variaciones metodológicas del proyecto Imaginarios urbanos en Sevilla, haciendo balance de sus distintos alcances y de la trama de relaciones que se están construyendo en torno a la investigación y subrayando aspectos de la producción cuando se mueve entre distintos contextos: el saber universitario, la relación con el arte y la eficacia política.

19 h. Presentación del laboratorio Fast-Imaginaries-Displays. Los imaginarios en el espacio eurolatinoamericano, a cargo de Joaquín Barriendos y Cristián Gómez Moya, miembros del colectivo Tristestópicos. El laboratorio Fast-Imaginaries-Displays es una de las plataformas del colectivo Tristestópicos. Fue creada para cuestionar y deconstruir modelos de exhibición a partir de una idea crítica del comisariado de exposiciones. Este laboratorio trabaja alrededor de las estrategias de visualización, circulación y promoción de los imaginarios de lo latinoamericano.

Martes, 8 de mayo
19 h. El papel del imaginario en el ámbito del turismo, conferencia a cargo de Dean MacCannell. Cualquier destino turístico es imaginado antes de ser visto: la imaginación es lo que mueve a los turistas. En esta presentación, se argumenta que la dialéctica de lo imaginario determina la ética de la visita turística.
Conferencia en inglés con servicio de traducción simultánea al castellano.

Miércoles, 9 de mayo
19 h. Publicidad y creación del imaginario doméstico en Latinoamérica, conferencia a cargo de Zaida Muxí. La construcción de un modelo idealizado de familia y de espacio de relación doméstico a través de la publicidad se presenta como un modelo personal y diferente, cuando es una repetición infinita a escala global. El miedo al otro y las imágenes falsamente históricas destruyen las redes sociales en las sociedades tardocapitalistas.

Jueves, 10 de mayo
19 h. La ciudad cinematográfica: imaginarios de ficción sobre América Latina, conferencia a cargo de Àngel Quintana. ¿Qué modelos urbanos crea la ficción cinematográfica? En esta conferencia se analiza cómo, más allá del paisaje concreto, América Latina proyecta una determinada imagen cinematográfica de sí misma que alimenta el inconsciente de los espectadores occidentales.

Viernes, 11 de mayo
19 h. Telepolis: televisión e imaginarios sociales, conferencia a cargo de Gérard Imbert. La televisión no se limita a reflejar la realidad tal como es, sino que la transforma y la deforma alimentándose de los imaginarios sociales. La representación de lo urbano no escapa a este mecanismo. En los seriales en particular, se construye una imagen de lo social dominada por un modelo urbano global.

Sábado, 12 de mayo
11 h - 14 h. Imaginarios contemporáneos: Barcelona en Cataluña, presentación a cargo de Josep Maria Montaner, con la colaboración de Ximena Covaleda, María Luisa Daglla, Ignasi Ferrer Coll y Víctor Gonzàlez Martí. Siguiendo con la experiencia de la exposición La Cataluña paisaje, se exponen los conceptos básicos para enfrentarse a la transformación de los imaginarios contemporáneos en Barcelona y Cataluña, aportando y analizando imágenes y haciendo referencia a propuestas de elementos representativos (positivos, negativos, testimoniales, ambiguos, etcétera) de ambas.

viernes, mayo 04, 2007

Divagaciones varias (III) / Conceptualismo global

Ya sobre el viaje: parto este domingo a España. A Madrid y Barcelona para ser específicos. Como marco general cabe señalar que el MACBA y su director vienen impulsando, en años recientes, una serie de reflexiones en torno al conceptualismo desde diferentes entradas. Y en ese marco pues acogen un proyecto surgido del entusiasmo de Antoni Mercader -quien fuera miembro de 'Grup de Treball', grupo de arte conceptual español (1972-76)- y otros investigadores sobre el tema. La idea es reunir, confrontar y tensionar diversos relatos sobre las primeras experiencias de arte conceptual surgidas de manera simultánea y que se encuentran fuera del discurso hegemónico -o más visible- de los grandes relatos del conceptualismo. El marco geográfico, social y político de estas revisiones es también específico: se trata de experiencias originadas tanto en Europa del Este y del Sur y también en América del Sur, entre 1960 y 1980, bajo gobiernos no democráticos, dictaduras militares o condiciones de opresión política y social.

Y bueno tanto Emilio Tarazona y yo estamos invitados a participar a fin de discutir y señalar convergencias y divergencias de cada una de las experiencias expuestas, definidas todas desde su radical especificidad contextual. Ello junto a investigadores de Alemania, Hungría, Portugal, España, Rusia, Bulgaria, Estados Unidos, e investigadores latinoamericanos como Ana Longoni, Fernando Davis, y Graciela Carnevale de Argentina, y Cristina Freire de Brazil. Por ello debo agradecer el esfuerzo enorme de Ana Longoni, quien ha coordinado esta primera comisión latinoamericana. Hubiera sido genial ampliar más la presencia de América Latina pero pese a los esfuerzos hechos ello no se pudo concretar.

Debo decir que los diálogos con Ana todo este tiempo han sido fabulosos y extremadamente enriquecedores. Hablo en un sentido estrictamente personal y desde un número amplio de razones: recuerdo claramente que al iniciar la investigación sobre los años Sesenta, la vanguardia y el experimentalismo peruano, un libro de lectura decisiva para mí fue sin duda Del Di Tella a "Tucumán Arde". Vanguardia artística y política en el '68 argentino. Libro que por extrema suerte se encontraba en la biblioteca de la PUCP y pude fotocopiar con ansias. Tal texto me resultó fascinante, no sólo porque me mostraba una escena totalmente desconocida y descolgada de lo más esquemático de otras experiencias experimentales planteando paralelos epocales claros, sino además además por la metodología, la rigurosidad histórica, el nivel de análisis, la estrategia de escritura, la propia estructura del libro! Quedó pues en mi mente la marca inborrable de un auténtico proyecto crítico que superaba la sola reconstrucción de un momento -'el itinerario del 68' como lo llaman Mestman y Longoni- para abordar temas de una vitalidad y complejidad plenamente mayores. Un buen modelo de algo que a mí me gustaría también lograr luego de muchos años de investigación y reflexión sobre el tema. Y digamos que luego de leer aquel libro pues me puse a buscar más ensayos suyos y de a poquitos fui acopiando sus huellas, lo cual desde Lima se hacía siempre complicado. Hasta que un día, luego de leer su texto sobre Oscar Masotta (Oscar Masotta: Vanguardia y Revolución en los Sesenta) me animé a mandarle un mail, que conseguí, imagino, navegando y navegando en búsqueda de más ensayos y referencias suyas. Un mail largo laaaargo, si no me falla la memoria, donde le contaba incluso que el primer libro suyo que había leído (De los poetas malditos al video-clip), allá por el 2001 ó 2002 tal vez, fue gracias a Jorge Villacorta quien nos había pasado una copia en la Universidad Católica. Y le comentaba además, con particular emoción, mis varias experiencias con sus textos escritos. Ello dado que había decidido viajar a Buenos Aires a intentar conseguir más documentos que pudieran aportar a esta investigación, viaje que resultó, efectivamente, fundamental.

Y viajé y la conocí en un cafe en la avenida Córdoba. Súper amable, súper modesta. Le conté desordenadamente varias de las experiencias del experimentalismo vanguardista peruano que en ese momento yo conocía -porque luego aparecieron más y más y más-, y que de hecho ella también recordaba algunas pocas cosas como un eco ya que Gustavo Buntinx había dado una conferencia en 1997 en Buenos Aires alrededor del tema pero enfocado principalmente en Jesús Ruiz Durand. Y le hice varias preguntas sobre sus textos y sus ideas, le conté mis impresiones sobre las posibles conexiones entre la escena argentina y peruana, sobre sus ensayos que no había leído pero que yo tenía en mi permanente y cambiante lista de 'material bibliográfico por conseguir'. Le agradecí también los contactos que me facilitó para mi pesquisa en archivos. Ella había dado además pocos meses atrás un seminario -también en el MACBA- titulado Descentrados. Otros relatos del conceptualismo (argentino y latinoamericano), al cual siempre tuve deseos de asistir pero ninguna posibilidad de pagar el viaje, así que conversamos también sobre eso. Y bueno el deseo de investigar sobre arte conceptual era mutuo, tan mutuo que me sentí como pocas veces reconfortado por la sincera compañía.

Y el entusiasmo se multiplicó cada vez más y más. Lo señalo porque efectivamente me parece un gran mérito suyo el lograr que este tipo de espacios se abran, y los méritos deben reconocerse. Con Ana venimos hace buen tiempo conversando sobre la necesidad de armar una red de investigación que permita poner en circulación nuevos estudios sobre las escenas experimentales en los años 60's y 70's de nuestros países latinoamericanos, y sobre todo aquellos que están más en la sombra (Perú, Uruguay, Venezuela, Ecuador, etc.), entusiasmo que hemos compartido amplia y notoriamente y sobre lo cual venimos conversando y trabajando. Esta primera reunión con expertos internacionales es parte de ese trabajo, consolidar la discusión sobre todo con nuestros pares del continente. Es además un momento muy singular porque estas revisiones se están dando de forma simultánea en varios escenarios, en Colombia y Perú con sendas exposiciones sobre los orígenes del arte conceptual, y en México actualmente también con una revisión de arte experimental entre 1968-1997 titulada La era de la discrepancia. Además de las publicaciones en curso durante el presente año que prometen ampliar mucho más el debate.

Volviendo al tema del taller en el MACBA: pues así como vamos a tener trabajos en comisiones cerradas por las mañanas y tardes también se abrirá un espacio de discusión pública, un seminario titulado Pensar el Conceptualismo Global los días 10 y 11 de mayo (en ese link pueden oír además una entrevista con Longoni sobre el encuentro/taller). Y donde las presentaciones principales vienen a cargo de la norteamericana Rachel Weiss -co-curadora de la exposición Global Conceptualism- y el húngaro Lazlo Beke -quien en aquel catálogo hiciera un recuento del conceptualismo en Europa del Este-. A ambos he leído y tengo desde ya muchas ganas de poder conocerlos e intercambiar ideas -lo que mi inglés me permita, claro-, al igual que con todos los investigadores invitados.

Además me parece fabuloso que la escena experimental peruana de esos años pueda verse representada y discutida de manera amplia, que tenga posibilidad de ser interrogada y de interrogar otros contextos y trazar nuevos vínculos con sus pares latinoamericanos. Y aunque este es un proyecto de largo aliento, y esta una primera reunión, yo confío en que este primer intercambio permitirá y consolidará nuevos aportes historiográficos, o al menos impulsará una mayor circulación de textos e ideas poco oidas.


Así que parto de Lima en 40 horas. Dejo algunas notas, y ya escribiré también desde España. Aprovecho también para anunciar que desde mañana se incorpora un nuevo colaborador al blog, ya era hora de oir otras voces además de la mía. Y espero incorporar a dos personas más en algunas semanas más. Es por eso también que he aprovechado y he usado este espacio, estos días últimos, como pequeño catalizador personal. Y nada, ahora tengo que sumergime nuevamente en la escritura y corrección de un texto.


[imagen 1: Tucumán Arde, registro fotográfico, 1968. tomado de la web del MACBA / imagen 2: portada del libro Revolución en el arte. Pop-art, happenings y arte de los medios en la década del sesenta, con el estudio introductorio de Ana Longoni, Buenos Aires, Edhasa, 2004 / imagen 3: portada del catálogo Global Conceptualism. Rachel Luis Camnitzer, Jane Farver, Rachel Wiess (eds.). Queens Museum of Art, NY, 1999]

Divagaciones varias (II)

Sigo corriendo. Por suerte mi cuerpo tiene aún una especie de pequeño receptor que hace que el cansancio se oculte en momentos de emergencia: aquellos instantes donde el trabajo está totalmente acumulado (algunos amigos me dicen que es la edad, je, sea lo que sea ojalá me dure mucho). Estoy ya casi con un pie en el aeropuerto y con todavía mil tareas pendientes. Lo único malo de este viaje a España -lo único en verdad porque todo lo demás es fabuloso- es que es inmediato en relación a otro que debo hacer a Colombia tres días después del primero -también fabuloso-. Y eso, debo reconocerlo, me agota por adelantado.

No obstante estoy contento de tener la oportunidad de continuar con las discusiones sobre el tema del conceptualismo. Ya deben ser unos 4 (ó 5?) años desde que comencé a estudiar el tema de manera conciente, es decir de manera puntual, como una fascinación personal, específica. Y ya los últimos dos ya me he dedicado a investigar, como un improvisado historiador, algunas experiencias en el plano local. Recuerdo claramente hace 3 años, antes de mi investigación incluso, que con Augusto del Valle fantaséabamos con la idea de hacer una edición de escritos sobre arte conceptual peruano, llegamos a reunir incluso una serie de documentos en un pequeño folder de manila amarillo junto a algunas ideas para un prólogo que nunca escribimos, y una serie de citas de varios críticos que comentábamos semanalmente en la casa de nuestra amiga Alejandra. Desde ese momento, creo, ya nunca pude renunciar a la idea de que en Lima debería de editarse un libro así. Otro momento decisivo para mí es en definitiva las clases de Max Hernández Calvo cuando apenas había ingresado a la Universidad Católica a estudiar literatura -debo haber tenido entonces 17 años-, su énfasis tan evidente en Duchamp, en los años 60's, y especialmente en la importancia del conceptualismo para la compresión del arte contemporáneo, produjeron en mí un impacto inesperado. Fue tal vez allí donde comprendí que yo también podría hacer arte (yo también puedo escribir, pensé; arte se dice? ja). Debe haber sido amor a primera vista. Al conceptualismo claro, que no a Max. Y eso de a primera vista suena paradójico ya que en muchas de estas primeras experiencias conceptuales no hay nada que 'ver'.


Y la consolidación total debe haber sido tener a Jorge Villacorta de maestro -no de profe, hay sus diferencias- durante 3 años de formación continua en el Centro de la Fotografía. Jorge me permitió desde mi primer ciclo entrar por adelantado a (todas) sus clases de últimos ciclos -él dice que me colé, pero bueno cada uno tiene sus versiones-, y con ese privilegio que nunca me voy a cansar de agradecer pude acceder a una cantidad de información y conocimientos que estuve siempre intentando absorver y que en la Universidad Católica no obtuve. Y ya con ese compartido entusiasmo por el conceptualismo pues tuve las mejores discusiones de mi vida de estudiante, recuerdo sus clases de minimalismo con un placer que casi me lamento no haberlas grabado. Fabuloso en verdad pero siempre extrañé el componente local en todo el asunto, y como Jorge ha sido un poco renuente al momento de acercarse al tema pues eso permitió que tuvieramos nuevas discusiones sobre los años 60's en el Perú. Muchas discusiones y pocas coincidencias en cuanto a ideas pero que hicieron también que reafirmara mi interés por acercarme a ese momento. Algún ánimo rebelde de darle la contra debe haber habido, ja.

Pero bueno digamos que el componente que siempre me fascinó y del cual nunca voy a desprenderme es la esencialidad crítica del arte conceptual, es decir, su raíz esencialmente reflexiva y confrontacional. Y claro, todos los derivados que ello permite, y los más ricos son acaso aquellos ejercicios radicalmente locales que resignifican y desbordan todo posible enmarcamiento formal o categórico, y que funden su práctica en gestos de denuncia social y política, en la práctica ciudadana, en la vida misma.

No se por qué cuento esto, tampoco recuerdo a estas alturas qué pensaba escribir en este post. Pero digamos que así visto en perspectiva mi cariño por el conceptualismo podría también ser visto como mi pequeña historia de afectos personales. Una de tantas.


[imagen 1: Eduardo Villanes, [Kerosene], 1995, autoadhesivo repartido y pegado en distintas calles de la ciudad de Lima como denuncia al comando paramilitar 'Grupo Colina', autores de la matanza de estudiantes de la Universidad Guzmán y Valle (La Cantuta) / imagen 2: Eduardo Villanes, proyecto Gloria Evaporada, 1995, intervención en la Vía Expresa de Lima, recortes de cartón de cajas de leche 'gloria'. Una respuesta frente a la vergonzosa entrega de los restos encontrados de los estudiantes asesinados, a sus familiares, en cajas de leche gloria / Dos instancias importantes, a mediados de los noventa, de un arte crítico-político con compromiso ético. Uno de los mejores ejemplos de arte conceptual local que podemos tener y del tipo de experiencias creativas que más me interesa a nivel personal]

miércoles, mayo 02, 2007

Divagaciones varias (I)

La semana pasada hubo en Lima un seminario internacional de curaduría. Lo menciono porque quiero traer un libre comentario que Gustavo Buntinx en una de las mesas de conversación. Este comentario intentaba constatar como la actual curaduría local venía de por sí contaminada, en la medida en que los curadores que en años recientes se habían aproximado a esta práctica lo hacían desde una formación, en muchos casos, de artistas visuales (el cual es también mi caso).

Yo intento siempre de asumir la práctica curatorial como una amplia plataforma de debate y diálogo de sentidos, obras e ideas, que toda exposición se ocupa de poner en escena para su discusión pública. Y si la curaduría no es capaz de generar algún tipo de reacción, aunque sea mínima, que trastoque e interrogue el pensamiento habitual de sus espectadores pues entonces estamos ante un trabajo inofensivo. Emilio Tarazona señalaba en ese mismo conversatorio que a él le importaba medir no el modo en que las personas llegan a la sala sino la manera en la cual salen, es decir, las potenciales transformaciones que la exhibición arrastra y confronta con cada uno de sus visitantes.

Traigo a colación estas ideas -de un modo muy arbitrario y libre- ya que el domingo pasado, 29 de abril, culminaron dos exposiciones en Lima. Dos exposiciones con las cuales estuve involucrado curatorialmente y de las cuales me siento responsable y comprometido con lo exhibido. La primera es Tránsito de imágenes (puntos de fuga hacia el arte último) en el Museo de Arte de Lima, y la segunda La persistencia de lo efímero. orígenes del no-objetualismo peruano: ambientaciones / happenings / arte conceptual (1965-1975) en el Centro Cultural de España. Y aunque no estoy seguro si estas dos exposiciones han ocasionado transformaciones en todos sus posibles espectadores quisiera pensar que sí, efectivamente, algún movimiento de ideas produjo.

Para mi está muy claro que hacer una curaduría es tomar una posición frente al arte (en este caso contemporáneo). Toda curaduría es siempre un trabajo de opinión, y exije ser examinado como tal. En ese sentido creo que ambas muestras ponen en evidencia mi posición e intereses en relación a la creación actual, lo que considero pertinente e importante de ser exhibido, recuperado, discutido -entre otras cosas-. La mía no es una posición de un crítico de arte -que por formación no soy-, y sí en cambio la mirada de un artista visual que considera que todo ejercicio artístico debe venir acompañado de un profundo ánimo reflexivo, y al que le interesa mucho poder pensar la producción de sus contemporáneos (aunque mis contemporáneos estrictamente hablando sean tal vez la generación de artistas jóvenes en Lima, yo estoy pensando en un marco amplio de productores visuales con quienes comparto espacios).

En ese sentido, quiero pensar que la apuesta que persigo no se encuentra únicamente en el plano de las imágenes sino también en el de las estrategias y de los métodos. Y allí debo coincidir nuevamente con Gustavo Buntinx: no hay tarea más revolucionaria en el campo de la investigación histórica que la recuperación sistemática de fuentes que agreguen nuevas y valiosas coordenadas de lectura. Estamos hablando de nuestro caso local, un contexto donde la ausencia de historia y memoria es alarmante. Curaduría productora de infraestructura la llamaría el crítico chileno Justo Pastor Mellado.

Y lo digo también porque considero indispensable que la producción visual se produzca desde un mínimo de perspectiva histórica: conocer el marco cultural en el cual cada obra se inserta y ver los tipos de diálogo que establece ésta con momentos anteriores (a un nivel no solo artístico sino social y político). En mi caso fue ese uno de los detalles fundamentales que me animaron del todo a investigar las primeras experiencias de arte conceptual. No sólo porque me encantaba el tema y me molestaba no poder acceder a una historia minuciosa sobre el tema en el caso peruano, sino porque mi trabajo visual en ese momento particular -hace tres años tal vez, a punto de emprender mi tesis, y cuyo interés principal era poner en análisis el sistema del arte- intentaba buscar referentes locales en la línea del arte conceptual y no encontraba ninguno (al menos en la línea que buscaba). Tampoco es que deban existir! Pero lo curioso resultó que la única referencia velada que tuve fue la de una supuesta exposición en 1970, donde -me decía un amigo- el artista había confrontado también el espacio expositivo -algo que intaba yo también en ese momento-, y por ende el sistema del arte. A lo cual agregó un pero: se habían escrito sobre ello solo unos pocos párrafos en casi treinta y cinco años, y -oh sorpresa- no se había editado en Lima imagen alguna.

Aquel solitario relato, que fue contado además por quien sin saberlo sería posteriormente mi compañero de investigación mientras yo realizaba una sesión de fotografías, me produjo en primera instancia una profunda emoción por sentir que podía haber allí había algo verdaderamente valioso, pero también una sensación de pesar al notar como habían pasado tantos años y parecía que nunca hubiera sucedido.


Ocurrieron muchas otras cosas por esa misma época (yo aún era estudiante) que me permitieron enfocar cada vez más mi atención sobre el tema. Encontrar de forma casi azarosa -aunque el azar no existe como dice G.B- un texto de Juan Acha en la Biblioteca Nacional sobre el asunto fue fundamental. Que un amigo muy querido me obsequiara un ejemplar del catálogo de esa exhibición también fue decisivo. Conocer al artista, pedir testimonios, buscar en archivos, encontrar a sus amigos, etc., etc. Y cuando ya me encontraba totalmente embarcado descubrí referencias varias posteriores que justamente habían incidido en esa exposición pero con una difusión limitada o parcial, seguramente por otras complicadas circunstancias contextuales. Gracias a mi amigo Augusto del Valle pude llegar a un video de una exposición de Buntinx sobre las Vanguardias de los años 60's donde se exhibició ese catálogo en 1984, y gracias a Jorge Villacorta llegué a la referencia de Restauración/No Restauración (1990), también proyecto curatorial de Buntinx que había elaborado de manera explícita sobre la obra de Hernández. Experiencias sumamente valiosas que me siguen interesando mucho y que me gustaría ver publicadas o que tuvieran tal vez mayor circulación (el texto de Restauración/No Restauración fue publicado en una edición de la revista Micromuseo, pero sin ninguna imagen, el cual es por cierto uno de los escritos que más me han impactado e interesado dentro de su amplia producción).

Hay muchas cosas que están aún a la espera de ser inscritas adecuadamente en la historia, o en todo caso que merecen que su eco o repercusión sean mayores a la que tienen actualmente. Y esa es parte de lo que intentamos en La persistencia de lo efímero, tantas experiencias significativas que merecen ser enunciadas en voz alta, que son capaces de cuestionar o contravenir la mirada que tenemos sobre esos años, o que pueden interferir y alimentar nuevos procesos y producciones más jóvenes. Es imposible calcular la repercusión de una situación en el momento en que es realizada, y no se de que manera un proyecto curatorial como el realizado con Emilio Tarazona ha efectivamente inquietado o agitado nuevos intereses. Solo se que es fundamental seguir recuperándolo, y no me veo haciendo otra cosa durante los próximos años. Siento que lo hecho es casi como un fragmento de un algo más amplio, de una investigación más profunda sin límites visibles que revelará, espero, nuevos bordes y complejas contradicciones.

Hace tiempo que no escribía de manera personal en el blog así que he aprovechado unos pocos minutos libres para simplemente dejar fluir las palabras. No se si son ideas coherentes, pero son ideas al fin. El tiempo en las últimas semanas ha sido mínimo, y aún ahora me encuentro escribiendo y afinando un texto para un encuentro en el MACBA (Barcelona) la próxima semana, donde continuaremos discutiendo estos temas y afianzando las redes para impulsar una recuperación historiográfica conjunta. Ya comentaré sobre eso. De momento me quedo pensando en lo que me dijo hoy temprano una amiga, y más tarde unos amigos: que el último día de la exposición por la noche -domingo pasado, hace 3 días- se tuvo que retrasar dos horas el cierre y desmontaje de la exposición dado el número de personas que aún se encontraban en el lugar viendo la muestra. No se si eso signifique exactamente algo, pero en verdad se siente muy bien saber que el entusiasmo de uno puede ser a veces compartido.


[imagen 1: Entrada del Centro Cultural de España, exposición La persistencia de lo efímero. diseño: Claudia Cáceres Garrido y Arturo Higa Taira. foto: Eddie Hirose / imagen 2: obras de Emilio Hernández Saavedra en la exposición. foto: Eddie Hirose]

Mañana: Herbert Rodríguez en La Culpable!!

martes, mayo 01, 2007

Conexiones

Me llega esto desde Berlín vía el curador peruano Carlos Leon Xjiménez. Sin más datos disponibles le pregunto -por si me lee-: de qué se trata? dónde se puede ver en internet? en dónde en Lima?
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F I R S T C A L L
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CONEXIONES
streaming performances

Barcelona - Berlin - Lima

may 4th, 2007

21:30 Europe
14:30 Lima

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