domingo, noviembre 09, 2008

Apariciones Fantasmales: Arte después del movimiento chicano

Desde octubre pasado se viene presentando en el Museo Tamayo de México la exposición Apariciones fantasmales: Arte después del movimiento chicano, curada por Rita González, Howard N. Fox, y Chon A. Noriega, y organizada por el Los Angeles County Museum of Art (LACMA). El viernes pasado además se organizó en el Tamayo el Simposio Sitio, presencia y ausencia. Apariciones y estrategias del arte después del movimiento chicano, donde tanto artistas de la exposición como historiadores conversaron sobre la aparición del arte urbano de corte conceptual y efímero, que es el eje de este proyecto curatorial de revisión histórica.

Reproduzco la información general del Museo Tamayo tomada de aquí.
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Apariciones Fantasmales: Arte después del movimiento chicano


El Museo Tamayo Arte Contemporáneo presenta la exposición Apariciones fantasmales. Arte después del movimiento chicano, organizada por Los Angeles County Museum of Art (LACMA) que trata sobre la herencia del arte chicano tras el movimiento por los derechos civiles chicanos de los años sesenta y setenta. Esta es la primera revisión extensiva –luego de veinte años– que explora el desarrollo de la producción actual por parte de artistas estadounidenses de origen mexicano, desde el punto de vista del arte conceptual y urbano.


El título de la exhibición sugiere que históricamente los chicanos han constituido una “cultura fantasmal” en la sociedad estadounidense, al ser ignorados de manera constante, sin ser reconocidos ni valorados por la cultura predominante.

Christina Fernandez. Lavandería #2 _ 2002. Impresión a color montada en sintra. Cortesía de la artista y Gallery Luisotti, Santa Mónica

Los artistas de esta muestra colectiva comparten el interés en lo que se ha llamado “arte conceptual de forma urbana” o lo que los curadores llaman metafóricamente “apariciones fantasmales”. Participan 30 artistas, incluyendo colectivos y colaboraciones, con un total de 91 obras, entre instalación, fotografía, video, escultura, pintura y collage.

Con la curaduría de Rita Gonzalez, Howard N. Fox, y Chon A. Noriega, curadores del Los Angeles County Museum of Art, esta exposición es el resultado del esfuerzo del LACMA y del Centro de Investigación en Estudios Chicanos de la Universidad de California en Los Ángeles, instituciones que comparten el interés por una visión más amplia del arte latino.

Luego de haber sido presentada en Los Ángeles, la muestra inicia su itinerancia en nuestro país en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, donde permanecerá del 16 de octubre de 2008 al 11 de enero de 2009, con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, para posteriormente presentarse en Texas y Nueva York.

El objetivo de Apariciones fantasmales. Arte después del movimiento chicano es considerar lo que, en opinión de los curadores, es una de las características distintivas del arte chicano reciente: privilegiar los enfoques conceptuales sobre los métodos representativos y expresar la ausencia social en lugar de la esencia cultural.

La exhibición también centra la atención en tendencias intervencionistas; examina estas modalidades que empezaron a desarrollarse a finales de los años sesenta y añade una nueva perspectiva a nuestra comprensión de las ideas en constante evolución sobre la identidad étnica, la política cultural y el ejercicio artístico.

Sin desatender el contexto histórico, pone énfasis en la más reciente generación de artistas emergentes y varias figuras influyentes de Estados Unidos, quienes en algunos casos no trabajan bajo la etiqueta de “arte chicano”; sin embargo, elaboran comentarios críticos y políticos en el ámbito local y global, mientras combinan la alta y baja cultura y además implementan estrategias clandestinas.

Asco (colectivo conformado por: Harry Gamboa Jr., Gronk (Glugio Nicandro), Willie Herrón III, Patssi Valdez) Spray Paint LACMA · 1972. Pintura de lata LACMA. Impresión digital de fotografía a color de Harry Gamboa Jr. Fotografía cortesía de UCLA Chicano Studies Research Center Archive

Como ocurrió con los primeros exponentes y grupos chicanos conceptuales, los artistas de Apariciones fantasmales sitúan su obra en las encrucijadas de las luchas locales en el espacio urbano, los flujos transnacionales de cultura y las prácticas del arte global; se inscriben conscientemente dentro de las más diversas tendencias del arte contemporáneo. Varios de ellos tienen carreras internacionales aunque su arte refleja la experiencia chicana en diversas ciudades, desde San Francisco y Los Ángeles, hasta San Antonio y Nueva York.

El punto de partida de la muestra es, como su nombre lo indica, el movimiento chicano, pero lo considera como un contexto, una influencia, no como la base de un nombre propio para los artistas. Las obras presentadas en Apariciones fantasmales demuestran el enfrentamiento con la política del espacio a partir de una sensibilidad intensificada por lo glocal; es decir, la voluntad de situar una identidad local concienzuda tanto en el mundo artístico como en las calles.

Los artistas tratan de responder a las cuestiones del espacio por medio de la desestabilización del monumento y la arquitectura; también revelan un interés en cómo las identidades urbanas y los relatos históricos nunca contados se combinan tanto en las obras públicas como en las destinadas a la sala de exposición. Abordan los sitios por varios medios, desde los estudios de percepción hasta la crítica institucional. Consideran con amplitud las tácticas al nivel de la calle, encuentran inspiración en paisajes industriales, grafiti, arte y carteles callejeros, e idean intervenciones tanto en lugares permitidos como prohibidos.

En palabras de Rita Gonzalez estos artistas crean algo diferente respecto a la identidad cultural, el comentario social, la protesta política, la expresión personal y es necesario que el público los vea.

Los inicios
Como ya señalaba Harry Gamboa Jr., artista y fundador del colectivo Asco, en 1981: “los medios (…) han relegado, en general, la influencia de los chicanos en Los Ángeles a la de una cultura fantasma”. Aunque la población chicana creció a ritmo acelerado a lo largo del siglo XX en California y el suroeste de Estados Unidos, durante muchos años los chicanos rara vez fueron visibles en los medios masivos de comunicación, hecho que llevó a Gamboa y a sus seguidores de Asco, a crear sus propias formas alternativas de medios, que incluyeron performances en las calles al estilo guerrilla y escenificaciones de las fotos fijas que llamaron No Movies.

Las obras

La influencia de Asco en la generación más joven de artistas es evidente en las formas urbanas fugaces que constituyen las instalaciones de Arturo Romo-Santillano, Scoli Acosta, Shizu Saldamando, Mario Ybarra Jr. y Cruz Ortiz. Estas prácticas son una forma de activismo urbano que denota la presencia en la vida real de una cultura aparentemente “fantasma”.

Por otro lado, varios artistas utilizan el lenguaje artístico minimalista y conceptual en un contexto urbano. Rubén Ortiz-Torres ha creado pinturas abstractas que se basan en diseños de camuflaje. Los dibujos en proceso de Danny Jauregui están inspirados en los disturbios de Los Ángeles de 1992. En White Minority (2005), Juan Capistran utiliza el lenguaje visual formal del arte minimalista, aludiendo a las elegantes geometrías de las Black Paintings de Frank Stella de los años cincuenta y sesenta; sin embargo, muchos espectadores reconocerán con mayor facilidad los cuatro paneles verticales de la pintura como la insignia del grupo de punk hardcore Black Flag. Del mismo modo, en One and the Same (2005) Adrian Esparza desenmaraña el tejido de un tradicional sarape mexicano y reelabora parte de él como una composición abstracta que evoca los dibujos murales del artista conceptual Sol Lewitt.

Margarita Cabrera. Vocho (Yellow) · 2004. Vocho (amarillo). Vinilo, guata, hilo y partes de automóvil. Fotografía cortesía de Sara Meltzer Gallery
Numerosos artistas de Apariciones fantasmales abordan la idea del espacio público como lugar para la comunicación, así como sitio de movimiento, congregación, conflicto, dispersión y hasta exclusión. Alejandro Diaz, con ironía cómica, llevó su condición de “intruso”, en el sentido económico, artístico y social, a la puerta de Tiffany & Co., la afamada joyería de la Quinta Avenida en Nueva York, donde se puso a vender “pinturas” hechas a mano sobre cartón. Por su parte, las pinturas de Carolyn Castaño se inspiran en los expresivos letreros, pintados a mano, de los negocios de inmigrantes.

Ruben Ochoa crea efectos especiales al sobreponer fotografías impresas por medios digitales de paisajes a gran escala, en los muros de las vías rápidas, con lo que, en esencia, las paredes dan la sensación de desaparecer. La obra de Christina Fernandez se centra en los reveladores desechos que quedan en un paisaje urbano deshabitado. Asimismo, las fotografías de Delilah Montoya muestran las “cosas abandonadas” por los inmigrantes indocumentados en su viaje a través del desierto de Arizona. Margarita Cabrera, Gary Garay, Julio César Morales y Jason Villegas “rehacen” conceptualmente los objetos manufacturados que se relacionan con el TLC y con el cruce de la frontera, en tanto que Eduardo Sarabia trata como fetiches los artículos de lujo de la narcocultura.

Algunos exponentes llevan las formas arquitectónicas de entornos urbanos a las salas del museo y con ello derrumban las distinciones entre el interior y el exterior. El trabajo de Sandra de la Loza, como la Pocho Research Society, hace una “re-dedicatoria”, en el sentido conceptual, al Fort Moore Pioneer Memorial, en el centro de Los Ángeles, para relatar una versión menos idealizada de la historia de la guerra entre México y Estados Unidos que el monumento conmemora. Nicola López “construye” una visión apocalíptica a partir de fragmentos del trasfondo urbano y sus tipos sociales. El díptico fotográfico de Ken Gonzales-Day amplifica el espacio de la fotografía y redibuja los sitios de violencia étnica y racial, que han sido borrados de la historia estadounidense.

En lugar de idealizar la noción de mestizaje, varios artistas ponen énfasis, en términos más generales, en la idea de híbrido; esto es, el proceso mediante el cual dos cosas se vuelven una tercera. La idea cobra dimensión psicológica en la fotografía de Carlee Fernandez, quien crea autorretratos que incluyen fotografías de los hombres que han influido en su formación e historia personal como artistas, escritores o su mismo padre.

Otros artistas se deleitan con los híbridos fantásticos que resultan cuando se injertan cosas disímiles, como en las figuras polimorfas que habitan las pinturas de Victor Estrada. El arte del sonido de Los Jaichackers (Julio César Morales y Eamon Ore-Giron) proviene directamente de su interés en la cultura de los DJ: exploran varias ciudades en busca de actos musicales locales, graban la música y después la mezclan con otros géneros para producir fusiones musicales completamente nuevas, como “reggaeton y pop ligero” o “metal negro mexicano”.

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