Mostrando las entradas con la etiqueta luz maría bedoya. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta luz maría bedoya. Mostrar todas las entradas

lunes, agosto 17, 2009

Fin de la Ilusión - Diego Otero

A propósito de la exposición Crisis in Progress, curada por Emilio Tarazona y Dorota Biczel y recientemente inaugurada en el ICPNA de San Miguel, Diego Otero publica un comentario en El Comercio que aquí reproduzco.
......

Fin de la ilusión
por Diego Otero

Una muestra radical, en caliente, sin concesiones, eso pretende ser “Crisis in Progress. Entre la inquietud y el espasmo”. Emilio Tarazona y Dorota Biczel, los curadores, están interesados en hablar de cómo nuestro (¿supuesto?) lugar de privilegio económico en medio del torbellino de la crisis financiera global no debería tenernos demasiado contentos. Después de todo, luego de los sucesos de Bagua es muy fácil darse cuenta de que vivimos sumidos en una crisis estructural, que va mucho más allá de las cifras optimistas.

Tiranía del mercado
Tarazona tenía ánimos de hablar del punto en que los límites entre política y arte se pueden diluir. Y Biczel, que es una artista polaca surgida en los años noventa, había pasado por el Perú y había encontrado similitudes en los procesos de apertura al mercado en Europa del Este y en Latinoamérica. El disparador de la discusión era, pues, la economía neoliberal. El disparador, pero también el blanco móvil: el objeto final de la crítica. Los curadores lo ponen así: “Cuando las personas, la naturaleza y la cultura son sometidas a las leyes de la economía neoliberal, devienen recursos para la producción de objetos o servicios dentro de la lógica del consumo, y a su vez instrumentos para toda especulación financiera”.

En ese marco, el “Instituto Precario de Estrategias Económicas de Sobrevivencia”, el proyecto de Carlos León-Xjiménez, uno de los artistas convocados, es una especie de oficina portátil dedicada a registrar los diversos modos de empleo alternativos o de emergencia, más allá de la esquiva formalidad.

Un avión de cabeza
Aunque lo más interesante del “Instituto” quizá sea su logo, que resulta revelador: un signo de admiración superpuesto a uno de interrogación. La conjunción de ambos genera un tercer ícono, algo así como una parodia o un resto de la hoz y el martillo. La imagen de la vieja utopía parece transfigurarse en el encuentro de una hueca pregunta y de un asombro. Otro ejemplo elocuente es el trabajo de Luz María Bedoya, titulado “La caída”, que consiste apenas en un “zoom” a la imagen de Quiñones volando de cabeza y a ras del suelo en el billete de diez soles.

Las asociaciones son inevitables e inmediatas: la (virtual) caída, en ese contexto, no solo es la del avión, también puede ser la de una economía que vuela para la tribuna (para los que no se la juegan en nuestra cancha, digamos) y que parece no darle importancia alguna a los riesgos que esa actitud puede acarrear. Riesgos también evidenciados en “Ecotopía postropical”, la instalación de Janine Soenens que habla del extraño encuentro entre la tropicalización del arte peruano (pensemos en la pintura y la música) y un comentario oscuro, áspero, profundamente crítico, acerca de los trágicos sucesos de la selva.

Se acabó la fiesta
La crisis económica internacional se refleja de manera singular, oblicua, en el Perú, y pone en evidencia una trama de problemas políticos, sociales y culturales que están más allá de cualquier coyuntura. De eso ha terminado hablando “Crisis in Progress”. Los recientes acontecimientos de la selva se han convertido en un punto de inflexión. “Lo que parecía un escenario exageradamente optimista, que incluso arrastraba una solidaridad nueva, con una conciencia mucho más fuerte del otro, de pronto se derrumba en un instante”, sostiene Tarazona.

Todo esto tendrá repercusión en el sistema artístico; un sistema que hizo eco de la primavera económica del país y que, en los últimos años, vivió una especie de “boom”. A juicio de Tarazona, este estado de entusiasmo y bonanza, que generó un auténtico posicionamiento del arte peruano a escala latinoamericana, tuvo una contraparte, evidenciada en una escena dentro de la cual el arte crítico era absolutamente bienvenido, y por ende neutralizado. “Creo que el hecho de que se pensara en la violencia política como algo del pasado, algo ya resuelto, facilitaba el consumo rápido del arte crítico, y esa rapidez de alguna manera esterilizaba dicho contenido crítico”.

¡Lejos de la escena!
Ahora todo ha cambiado. Se han revelado cosas, y esta muestra sin duda registra ese cambio. De ahí la pertinencia de lo que han realizado Biczel y Tarazona con el material prestado por Miguel Cordero, por ejemplo. Cordero es un artista que se ha alejado radicalmente de la escena en los últimos años. Lo de Cordero no es la exhibición de una obra sino de una actitud: tres diplomas de estudios en oficios que no tienen nada que ver con el arte acompañan a una acuarela completamente negra, apenas iluminada por una frase que alude a la certeza de que ese trabajo no calificará para un concurso. (De hecho, ese trabajo fue presentado al concurso de acuarela del Icpna en el 2006, y efectivamente no calificó).

Los curadores han complementado la pieza —por llamarla de algún modo— con un correo electrónico del propio Cordero en el que agradece, pero rechaza la invitación a participar en la muestra. “La actividad artística se ha convertido en un pañuelo de seda que cae coreográficamente en algún lugar sin muchas emociones”, dice ahí el ¿ex? artista, y sobra cualquier tipo de comentario. Trabajos de Félix Álvarez, Alfredo Márquez, Miguel López, Christians Luna, Ishmael Randall, Eduardo Villanes y Nicole Cuglievan completan la exposición. Como para no dejar de verla.

De Varsovia a Lima
“Crisis in Progress” va en la galería del Icpna de San Miguel (Av. La Marina 2469) hasta el 30 de agosto. Vale la pena verla porque combina la mirada crítica de artistas de diversas procedencias y actitudes —unos reconocidos, otros que se mueven estratégicamente en la periferia— con la de dos curadores de procedencias y formaciones distintas. Aunque, como dice la propia Dorota Biczel, hay demasiadas similitudes entre lo que pasó aquí y en Polonia: “Si pensabas en democracia en los 90, pensabas en capitalismo, no había otra opción. Y la idea de crecimiento es un calco del mismo discurso que se vende en el Perú”.

viernes, agosto 07, 2009

Inventar la voz / Crisis in progress (Hoy)

Dos exposiciones abren hoy en Lima. "Inventar la voz. Nuevas tradiciones orales" en el Centro Fundación Telefonica (Av. Arequipa 1155) y "Crisis in progress. Entre la inquietud y el espasmo" en el ICPNA San Miguel (Av. La Marina 2469). Aqui la informacion sobre ambas:
.......

INVENTAR LA VOZ: Nuevas tradiciones orales

Una exposicion con poesia sonora y demas experimentos vocales, reune trabajos de poesía sonora y experimentación vocal.

Curador: Luis Alvarado.

Los participantes de esta exposición son: Mario Montalbetti, Pauchi Sasaki, Luz María Bedoya, Frido Martín, Juan Diego Capurro, Daniel Kudó, Carlos Estela, Casari & PPPP, Rodrigo Derteano, Paulo Novoa, Reynaldo Jiménez y Omar Aramayo.

Inauguración: 7 agosto, 7:30 pm. Habra una performance de un trio vocal conformado por Pauchi Sasaki, Paulo Novoa y Juan Diego Capurro.


Como parte de las actividades de investigación y difusión de prácticas sonoras experimentales en el Perú, la Sonoteca del Centro Fundación Telefónica presenta Inventar la voz: nuevas tradiciones orales. Doce creadores peruanos (poetas, músicos, artistas plásticos y artistas sonoros) se dan cita en esta atípica exposición de audio en donde cada creador participa con una pieza sonora compuesta usando como elemento principal a la voz. Cada uno se aproxima a la voz desde su propia perspectiva: poesía sonora, música coral, experimentación vocal, arte sonoro, spoken word, etc.

Inventar la voz nos permite reencontrarnos con la voz como elemento vital, nos hace imaginar un lenguaje, una manera diferente y posible de establecer relaciones con el otro. Así como para nuestros antepasados la voz (el mundo de lo oral) constituía el medio para comunicarse con el otro y con lo divino, en la actualidad la voz se encuentra mediada por una serie de tecnologías que la amplifican, la multiplican, la distorsionan y también la vacían. Esta exposición pretende hacernos reflexionar sobre el lugar que la voz (como signo de una individualidad y/o sociedad, así como materia de un habla) ocupa en nuestro imaginario, en nuestra cultura.




CRISIS IN PROGRESS. Entre la inquietud y el espasmo.

Curadores: Dorota Biczel y Emilio Tarazona

Participan: Félix Álvarez / Luz María Bedoya / Miguel Cordero / Nicole Cuglievan / Carlos León-Xjiménez / Miguel López López / Christians Luna / Alfredo Márquez / Ishmael Randall Weeks / Janine Soenens / Eduardo Villanes.

Inauguración: 7 agosto, 7:00 pm.


La neblina ha sido, este año, más que una condición climática de las primeras semanas del otoño, una metáfora casi profética de los meses sucesivos. A la distancia, algo parecía comerse la ciudad, desaparecerla, revelando una condición atmosférica de la que podían emerger nuevas presencias en medio de un paisaje que, hasta ese momento, en el Perú, se suponía despejado y en crecimiento continuo. Envueltos en el contexto, la alusión es aun poderosa: todo parecía cubrirse de cierta inquietud y cierto espasmo, inducidos simultáneamente por la dificultad de observar nítidamente el entorno más allá de unos pocos metros. En efecto, la nitidez de la crisis parece haberse instalado recientemente en el discurso del gobierno, alterando radicalmente la idea difundida anteriormente de que el país se encontraba en una situación privilegiada e invulnerable a sus influjos. La niebla se disipa siempre por un lado para envolver otros territorios acaso más cruciales o problemáticos –como las fricciones creadas por la sobre-explotación de los recursos naturales o de grupos sociales enteros, que inciden sobre el tema siempre presente de la exclusión– y los medios de comunicación juegan aquí un papel importante en esa conocida estrategia.

En el discurso de políticos y agentes financieros las palabras “progreso” o “crecimiento”, frecuentemente utilizadas para referirse al desarrollo del país –con su alusión al movimiento hacia adelante o al proceso orgánico y biológico–, reflejan un tipo particular de dominación cognitiva sobre el uso del lenguaje. Ellas pueden parecer apropiadas después que la modernidad las ha deslizado en el habla cotidiana. Por el contrario, “crisis” podría resonar como la ruptura o interrupción de un proceso. Todas esas palabras reflejan una miopía del sistema de valor dentro del capitalismo neoliberal, orientado a una maximización de beneficios sobre lo invertido en el tiempo mas corto posible. En este sistema, el Producto Bruto Interno (PBI) es usado como una forma recurrente para hablar del bienestar del país, donde el sentido del “valor” es definido solo en la dimensión monetaria del dogma económico. Esta última tiende a analizar el mundo inestable de los cambios y flujos de la vida cotidiana desde una abstracción en cifras.

Cuando las personas, la naturaleza y la cultura son sometidas bajo las leyes de la economía neoliberal, devienen recursos a ser utilizados para la producción de objetos o servicios dentro de la lógica del mercado y del consumo, y a su vez instrumentos para toda especulación financiera. Una continua explotación que incrementa los beneficios de diferentes tipos de capital (natural, humano o cognitivo) y que tiende a mantener y reproducir del orden social existente. El punto medular de los recientes enfrentamientos en Bagua afirma un componente local que se resiste a convertirse en materia prima para extinguirse y volverse una moneda virtual visibilizada solo en diagramas o índices de “desarrollo” propagados por el gobierno. Un riesgo decisivo aquí es el derecho (sin alusión a orientación política alguna en este término, usado para referirnos a las normas jurídicas establecidas universalmente para los seres humanos) a concebir un propio sistema de valor expresado en un lenguaje propio, no restringido por los requerimientos de las políticas de expansión neoliberales. Si el valor del medio ambiente y de la tierra son el corazón del conflicto en la selva, una pregunta es aquí si un desplazamiento e inflexión similar –contraria a una evaluación basada en el rédito inmediato de lo invertido– es también posible (y cómo) desde el interior (o desde los márgenes) del sistema artístico.

En efecto, la crisis está trabajando, significativamente, en la tarea de dinamitar los consensos que parecen haber investido de cierto optimismo a-crítico a las perspectivas abiertas por los nuevos circuitos económicos y ámbitos de difusión para la práctica artística local surgidos en los últimos diez años. Se trata aquí de buscar otras coordenadas para nuevas expectativas –ajenas a las que caracteriza toda cotización o proyección bursátil– y contribuir al trazado de futuros que –a diferencia del sistema prepotentemente impuesto como modelo de civilización–, sean sostenibles. Hasta hoy, estas sociedades emergen fuertemente en el deseo, en la imaginación que moviliza los actos concretos y, más allá de toda incertidumbre, oponen al propio miedo la esperanza.

(Foto: detalle, con colores modificados, de una propuesta de Carlos León-Xjiménez. "Precarious Institute for Economic Survival Strategies", Berlin 2006-Lima 2009)

miércoles, marzo 18, 2009

RIAA - Tarde Abierta. Sábado 21 de marzo

Pido disculpas por la ausencia larga de actualización del blog pero las consecuencias (todas buenas) del encuentro de Madrid, las clases acumuladas, y el trabajo para proyectos de exhibición inmediatos, me tuvieron absolutamente abstraido de esta tarea. Estaré viajando a Lima este domingo, por un par de semanas, para terminar de coordinar algunas cosas para la exposición Subversive Practices que inaugura el 29 de mayo en el Kunstverein Stuttgart y sobre la acual adelantaré información pronto. Y entre el viaje inminente, el trabajo desbordado y las clases próximas, pues me fue complicado mantener el ritmo. Espero retomarlo desde ahora.

Reproduzco información sobre RIAA (Residencia Internacional de Artistas en Argentina) donde está actualmente Luz María Bedoya, y que estará abriendo sus puertas este sábado 21.
......





CUARTA EDICIÓN - marzo 2009
www.proyectoriaa.org


TARDE ABIERTA DE EXHIBICIÓN
Sábado 21 de marzo, de 15:00 a 19:00 hs.

Para ver las obras realizadas y compartir la tarde con los artistas

Viejo Hotel Ostende - Av. Biarritz esquina Cairo.
Ostende, Pinamar, Tel. 02254-486081 o 02254-490701



ARTISTAS PARTICIPANTES
Argentinos: Andrea Elías (Tucumán), Leopoldo Estol (Buenos Aires), Ana Gallardo (Rosario, Santa Fe), Laura Glusman (Rosario, Santa Fe), Sebastián Gordín (Buenos Aires), Julio Grinblatt (Buenos Aires, vive en NY), Leandro Katz (Buenos Aires), Catalina León (Buenos Aires).
Extranjeros: Luz María Bedoya (Perú), Dómenec (España), Terence Gower (Canadá), Yukie Hori (Brasil), Leslie Johnson (Suecia), Christine Mackey (Irlanda), Daniel Medina (Venezuela), Omar Puebla (Ecuador), Cristián Silva (Chile), John Stoney (EEUU).


PRODUCCIÓN EJECUTIVA

Melina Berkenwald, Graciela Hasper


ORGANIZACIÓN GENERAL Y COMITÉ DE SELECCIÓN

Diana Aisenberg, Melina Berkenwald, Graciela Hasper, Roberto Jacoby


ASESORES
Los artistas argentinos han sido elegidos por el grupo RIAA.
Los artistas del exterior han sido elegidos junto con distintos asesores entre los que se encuentran Cecilia Brunson (por Chile), María Fernanda Cartagena (por Ecuador), Ursula Dávila (por EEUU), Mónica Girón (por Suecia), Martín Grossmann y el equipo de curaduría del Centro Cultural San Pablo (por Brasil),
Philippe Gruenberg Inurritegui (por Perú), Pippa Little (por Irlanda), Martí Peran (por España), Fundación Cisneros/Colección Patricia Phelps de Cisneros (por Venezuela), grupo RIAA (por Canadá), Mike Smith (por EEUU).


COLABORADORES Y SPONSORS DE RIAA 2009
RIAA es un proyecto independiente gestionado por artistas que ha sido posible gracias a la ayuda de: American Center Foundation, Basso Brovelli Agencia de Ideas, Beca AMA (Chile), Bodegas Chandon, Centro Cultural Recoleta, Estar del Centro Cultural Recoleta, Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), Centro Cultural de España en Lima (CCE), Centro Cultural São Paulo (CCSP), Asociación de Amigos del Centro Cultural São Paulo (AACCSP), Centro Cultural de España en São Paulo (CCESP), Asociación de Amigos del Centro Cultural da España en São Paulo (AECID), Culture Ireland, Leitrim County Council Arts Office, Roscommon (Ireland), Centro de Estudios Argentino-Canadiense de Buenos Aires (CEAC), Embajada de Canadá, Embajada de España, Espacio Tucumán, Espacio Fundación Telefónica de Argentina, Estudio Mazzocchi de traducción e interpretación, Fundación Cisneros/Colección Patricia Phelps de Cisneros, Fundación START, Grupo Plaza, Grupo Gastronómico de Buenos Aires, Hotel Bonito Buenos Aires, Ministerio de Cultura del Ecuador, Municipalidad de Pinamar, Revista ramona, Tranvía Cero (Ecuador), Triangle Art Trust de Inglaterra, University of Texas at Austin, Valand School of Fine Arts - University of Gothenburg, Viejo Hotel Ostende, Galería de arte Daniel Abate, Galería Ruth Benzacar, Galería Del Infinito Arte, Galería Alberto Sendrós, María Casado Home Gallery, Faría Fábregas Galería (Caracas), Henrique Faría Fine Art (New York),
Sergio Baur, Javier Cainzos, Juan Cambiaso, Felisa Fligler, Mauro Herlitzka, Juan Yarur, y otros colaboradores particulares.


RIAA es una residencia de arte de dos semanas, en el que un grupo de aproximadamente veinte artistas visuales del país y del exterior se encuentran en un lugar distinto del habitual. La residencia comienza con presentaciones audiovisuales de los artistas invitados en Buenos Aires, y culmina en una tarde abierta de exhibición fuera de la ciudad.
Este proyecto promueve el diálogo y las colaboraciones entre artistas, haciendo énfasis en el intercambio de información y conocimientos dentro de un ámbito grupal.


www.proyectoriaa.org
info@proyectoriaa.org

miércoles, diciembre 03, 2008

Línea de Nazca de Luz María Bedoya / Datos insuficientes de Nancy La Rosa

El día de hoy se inauguran dos exposiciones en la galería 80m2 arte&debates. La primera se titula Linea de Nazca de Luz María Bedoya, ubicada en el primer piso de la galería; y la segunda titulada Datos Insuficientes de Nancy La Rosa, una de las ganadoras del reciente concurso Pasaporte para un Artista.

No conozco todavía al detalle la exposición de Nancy La Rosa -quien me mandó algunas muy buenas imágenes hace relativamente poco-, así que no puedo aún emitir opinión. Pero tuve ya la oportunidad de ver el video completo de Luz María Bedoya y me hizo evocar mucho a la serie de fotografías Punto Ciego (1997) en más de un sentido.

Quizá este comentario mío sea tan solo una opinión menor e improvisada, pero creo que a diferencia de Punto Ciego donde se generaba una sensación de extrañamiento al encontrarnos frente a una fotografía anónima incapaz de ser asida, aquí la imagen en movimiento del vídeo de Línea de Nazca reinventa el paisaje de aquello que ha sido visto innumerables veces, un territorio cuya sobreidentificación (las famosas Lineas de Nazca) parece haber ya posicionado el lugar que nuestro cuerpo debe ocupar frente a ellas.

Bedoya realiza un ejercicio tan simple como efectivo: cambia el punto de vista. Y en esa traslación aparentemente inocente abre una incisión sobre los modos de representar y las maneras habituadas de leer. El vídeo no es nada más que eso que está allí pero que se nos escapa. Eso que nos ha sido relatado cientos de veces, que hemos visto reproducido en miles de imágenes, y que aquí se ve aquí cancelado, imposibilitado de decir algo más desde una posición distinta.

Se trata pues de preguntarnos qué se da a ver y cómo se da a ver. Como si yendo un poco más allá de los signos funcionalistas de la fuerza estatal, social o religiosa, quedara solo el enigma de aquello que no sabemos qué es ni para qué sirve, pero cuya potencia no se encuentra en alguna nueva descripción, sino en ese prescindir de la relación ya establecida entre signos e imágenes. Y es que quizá en ese espacio indeterminado, resida aún la posibilidad radical de redefinir por completo el status mismo de aquello que creemos conocer.


Copio los flyers que anuncian las exhibiciones.


viernes, noviembre 14, 2008

Mañana: "Viaje a las Islas Hormiga" de Luz María Bedoya

Mañana se inaugura la exposición 'Viaje a las Islas Hormiga' de Luz María Bedoya en la sala de exposición [e]Star de Jorge Villacorta. Con esta exhibición Bedoya vuelve a las salas de exhibición de forma individual, luego de casi 10 años, que fue cuando presentó la notable serie de fotografías Punto Ciego (70 fotografías a lo largo de la carretera Panamericana), reiteradamente elogiada en la I Bienal Iberoamericana de Lima, y luego de lo cual estuvo en diversas residencias y exposiciones en el extranjero.
Quien haya estado medianamente atento se habrá dado cuenta que pese a la importancia de su obra su presencia en la escena local, en los últimos años, ha sido esporádica -por no decir mínima-. E incluso su proyecto Muro, que participó como enviado nacional en la 51º Bienal de Venecia (2005), pudo verse inicialmente solo a través de un pequeño conversatorio, y luego a través de dos exposiciones de recuento colectivo del arte contemporáneo reciente (Urbe&Arte; y Vía Satélite).

Quizá uno puede adjudicar tal ausencia a la dimensión mínima de cada una de sus obras, siempre difícil de asir y mostrar. Pienso en una instalación site-specific como El Paracaidista realizada para La Galería del Escusado en 2003, donde LMB escribía, con un pequeño pincel, una serie de frases con agua sobre la pared, las cuales iban desapareciendo el acto mismo de la escritura -esta pieza, debo confesarlo, es una de mis favoritas, con frases tan extraordinarias como: Bartleby el escribiente repite muchas veces “Preferiría no hacerlo”; Oscar Avilés dice “Lo importante no son las notas que se tocan sino las que se dejan de tocar”; Sentado en una silla frente a una mesa de madera, Marcel Broodthaers escribe un texto en tinta china sobre un cuaderno, mientras llueve y las letras se diluyen conforme las escribe. entre otras-. O su reciente video Dirección (2006), presentado como una pequeña proyección casi al límite del piso con el cual uno tenía que tropezarse en el espacio -presentada en la exposición Tránsito de Imágenes, curada por Jorge Villacorta en el MALI-; o también la serie de pequeños libros titulado Afuera, pieza que LMB realiza desde 2001 y que recién pudo verse este año en Lima en la exposición Tener Lugar [experiencia, acontecimiento, posibilidad] que co-curamos con Sharon Lerner en el Centro Fundación Telefónica.


Por todo ello me place anunciar este retorno a las salas de exhibición de LMB con 'Viaje a las Islas Hormigas', un proyecto de video instalación elaborando durante el último año, y que he tenido la suerte de acompañar como curador desde su inicio. La exposición se inaugura mañana sábado 15 de noviembre a las 5:30 p.m. en la galería [e]Star (Belén 1044 Cercado de Lima, prolongación del Jirón de la Unión, a media cuadra de la Plaza San Martín; por la escalera al quinto piso)

Ya el año pasado escribí para una revista local un texto preliminar sobre su trabajo, así que ahora reproduzco un fragmento que puede servir como mínima introducción a su obra [el texto completo puede verse aquí].
........


La ausencia del signo

La obra de Luz María Bedoya es un constante y sutil ejercicio de sustracción. La ilusión invertida de aquel anhelo moderno donde todo puede ser acopiado, adicionado, excedido, exacerbado. Una dispersión continua de pequeños silencios y ausencias allí donde la fascinación actual del desbordamiento intenta permanentemente hacer más visible lo visible.

Todo discurso se encuentra, en su trabajo, desplazado: una accidentalidad que no tiene nada que afirmar, un sentido que (no) es nada, una escasez sin materia, una presencia que ha dejado de serlo. Ante la demasía de imágenes y contenidos, la obra de LMB señala el tenue borde de aquello que ha desaparecido, que desafía la realidad y que nos arrastra al vacío entre las cosas. Un vacío sin desciframiento.


Su trabajo, habitualmente desarrollado desde la fotografía, el video, el dibujo y la acción, parece también estar constantemente marcado por el desgaste, la pérdida y la disolución, desestabilizando certezas sobre la función del lenguaje, sus formas de circulación, su presencia material y acción comunicativa. Una puesta en crisis constante de las convenciones que nos permiten habitar en un mundo lleno de sentidos asignados.

Pero la obra de LMB no es una acumulación de objetos consumados, y sí en cambio una particular condensación de procesos sin un fin o límite visible. Sus proyectos nacen de lo transitorio para dejar vestigios materiales cuyo destino es siempre incierto. Desde un pequeño papel arrugado insertado en alguna pared de la calle, volantes repartidos en medio de la ciudad, filmaciones mínimas de pequeños acontecimientos, o un libro sin posibles rastros de pertenencia o autoría: cada elemento se convierte en un rastro de lo imperceptible, de aquello que creemos asir pero que a cada paso nuestro retrocede sobre las coordenadas de su mismo espacio.
[1]

Miguel López


[1] “al desierto no se puede entrar. El desierto es puro afuera” dice Mario Montalbetti en relación a la serie de fotografías punto ciego de LMB. “Es como si un ser tridimensional entrara en un espacio bidimensional. Si nos acercáramos, la niña del km 948 N y su perro retrocederían hacia el fondo con cada paso nuestro”. En: Punto Ciego, Catálogo de exhibición, Lima, octubre 1997.


[imagen 1: invitación a la exposición 'Viaje a las Islas Hormiga' / imagen 2: Luz María Bedoya, Caminatas de 20 segundos (1), still de video, Dublín, 2002]

lunes, junio 18, 2007

La ausencia del signo

En estos precisos instantes se está presentando en Lima, una nueva revista de artes visuales. Bajo el nombre de ARTMOTIV se lanza esta publicación que intenta ser un catalizador paulatino de arte peruano e internacional. Resulta interesante ver que es la primera iniciativa de una revista nacional de corte comercial de proyeccion internacional. El editor Joseph Firbas ha sumado esfuerzos de diversas personas en Lima y fuera del país para armar este primer número que aún no he podido ver, pero cuyo contenido me ha sido referido -he podido leer apenas un par de artículos-.

Este primer número además cuenta con todo su interior subido a la red en su nueva web, así que podrán acceder al contenido íntegro haciendo click aquí. Agradezco a Joseph la oportunidad que me ha dado de colaborar en este primer número en la sección 'ASUNTO', que pretende presentar una selección significativa de obras de un artista por número.

La elección de mi escritura se ha inclinado en esta oportunidad por la obra de Luz María Bedoya, cuya producción considero personalmente una de las derivas más fascinantes por el lenguaje y la fragilidad del signo. Tal vez no sea necesaria demasiada presentación: de formación en linguística y literatura, y en fotografía, LMB desarrolla su trabajo en Lima desde los 90's. En el año 2005 fue la representación peruana en la 51º Bienal de Venecia con su proyecto 'muro'. Hace pocas semanas tuvimos la oportunidad de presentar su obra 'afuera' en Medellín, en una exposición en la Fundación Universitaria Bellas Artes en el marco del Encuentro MDE07. Su último trabajo 'dirección' fue exhibido en Tránsito de imágenes (puntos de fuga hacia el arte último) en el Museo de Arte de Lima. Y en febrero pasado presentamos su portafolio en La Culpable, donde se exhibieron varios proyectos no vistos antes en Lima.

Así que aprovechando la ocasión, e intentando acortar la distancia física y geográfica, cuelgo el texto en su integridad:
...............


ASUNTO: LUZ MARÍA BEDOYA
La ausencia*
por: Miguel López

La obra de Luz María Bedoya es un constante y sutil ejercicio de sustracción. La ilusión invertida de aquel anhelo moderno donde todo puede ser acopiado, adicionado, excedido, exacerbado. Una dispersión continua de pequeños silencios y ausencias allí donde la fascinación actual del desbordamiento intenta permanentemente hacer más visible lo visible.

Todo discurso se encuentra, en su trabajo, desplazado: una accidentalidad que no tiene nada que afirmar, un sentido que (no) es nada, una escasez sin materia, una presencia que ha dejado de serlo. Ante la demasía de imágenes y contenidos, la obra de LMB señala el tenue borde de aquello que ha desaparecido, que desafía la realidad y que nos arrastra al vacío entre las cosas. Un vacío sin desciframiento.


Su trabajo, habitualmente desarrollado desde la fotografía, el video, el dibujo y la acción, parece también estar constantemente marcado por el desgaste, la pérdida y la disolución, desestabilizando certezas sobre la función del lenguaje, sus formas de circulación, su presencia material y acción comunicativa. Una puesta en crisis constante de las convenciones que nos permiten habitar en un mundo lleno de sentidos asignados.

Pero la obra de LMB no es una acumulación de objetos consumados, y sí en cambio una particular condensación de procesos sin un fin o límite visible. Sus proyectos nacen de lo transitorio para dejar vestigios materiales cuyo destino es siempre incierto. Desde un pequeño papel arrugado insertado en alguna pared de la calle, volantes repartidos en medio de la ciudad, filmaciones mínimas de pequeños acontecimientos, o un libro sin posibles rastros de pertenencia o autoría: cada elemento se convierte en un rastro de lo imperceptible, de aquello que creemos asir pero que a cada paso nuestro retrocede sobre las coordenadas de su mismo espacio.
[1]


La serie de dibujos realizados por contacto, titulada bus, establece por ejemplo una cartografía de lo accidental. Un conjunto de boletos de bus doblados en diferentes direcciones, cubiertos con polvo de lápiz y presionados sobre el papel, marcan con sus pliegues los trazos de un mapa de desplazamientos hipotéticos. Una reversibilidad que atraviesa la condición material del propio boleto –acaso índice directo de un espacio sin lugar definido-, y cuyo remanente aparece como un nuevo señalamiento de lo contingente. Cada dibujo es así una presencia doblemente extraviada: la captura y huella del boleto señalan tanto la desaparición del sujeto como el excedente de un permanente estadio intermedio.


Estas zonas de anonimato se ven, en la obra de LMB, constantemente interceptadas: la estación marca una mirada dispar sobre otro espacio de circulación. Bedoya filma, con su cámara fotográfica, una serie de videos cortos de 20 segundos en una estación de tren. Cada filmación parece observar los mínimos movimientos de un algo intraducible, una dinámica casual de elementos que subsiste casi al margen de toda existencia y donde sus ocupantes –papeles, plásticos y desechos- aparecen liberados de toda función cultural específica. Videos que capturan experiencias de lo provisional, sin espacio ni memoria definida (objetos que no pertenecen a ningún lugar, a ninguna persona), reveladas como la huida extrema de todo enunciado.


En muro Bedoya se desplaza insertando frases incomprensibles, escritas sobre hojas de papel, en agujeros encontrados en las paredes de distintas ciudades. Frases que mantienen una estructura gramatical y sonora similar al idioma de la ciudad pero que carecen de sentido[2], y que se ofrecen como un testimonio ilegible perdido en el flujo de la urbe. Signos que al no poseer receptor posible advierten un cortocircuito del mensaje, cancelando de antemano todo posible intercambio, toda amenaza de interpretación. Es así como el tránsito de LMB en busca de intersticios es un acto de desgaste y dispersión plenamente gratuitos, y que señala no sólo los orificios estructurales del muro sino acaso un quiebre irreparable en el plano mismo del lenguaje.


Una brecha también aludida en dirección: una serie de pequeños videos sin audio donde todas las indicaciones dadas para la ubicación física de las personas aparecen como signos muertos, y cuyo plano registro parece extinguir toda posibilidad de relación con lo descrito. Cada señal gesticulada principalmente con las manos descubre la comunicación como un espacio uniforme. Un conjunto de movimientos convertidos en mensajes perdidos y sin marco preciso, y en donde las indicaciones advierten tan solo la intención del traslado sin anunciar un destino concreto.

En el paracaidista Bedoya escribe con agua sobre el blanco de una superficie, letra tras letra, una serie de oraciones disueltas en el acto mismo de su escritura. Una acción que es filmada y proyectada en un pequeño monitor, y cuyo texto aparece reproducido –aunque invisible a la mirada- en las paredes del pequeño espacio (el baño de una librería improvisado como lugar de exhibición). El título, en un homenaje velado a Marcel Broodthaers, señala aquel momento de suspensión pura –el paracaidista en el aire-, un segmento de tiempo donde la propia presencia no aparece fija ni estable, al igual que las palabras cuya inminente desaparición parece afirmar un tipo de existencia indesligable del propio acto.


Pero así como el texto parece existir únicamente mientras es escrito, el sentido de cada enunciado parece señalar, a su modo, una poética de lo intangible:

Sentado en una silla frente a una mesa de madera, Marcel Broodthaers escribe un texto en tinta china sobre un cuaderno, mientras llueve y las letras se diluyen conforme las escribe.

Oscar Avilés dice:
Lo importante no son las notas que se tocan sino las que se dejan de tocar.

Francis Alÿs empuja un cubo de hielo por las calles de Ciudad de Méjico hasta disolverlo.

Alegorías donde lo invisible, lo inmaterial y lo etéreo aparecen como el componente más sólido de una reflexión que confronta la propia visualidad. Cada acción referida es la consumación de un acto que señala claramente los extremos de un algo que se pierde, o que parece seguir allí sin que podamos verlo:

A unos trescientos o cuatrocientos metros de la Pirámide me incliné, tomé un puñado de arena, lo dejé caer silenciosamente un poco más lejos y dije en voz baja: Estoy modificando el Sahara, dice Borges.

Un algo perdido que resume, tal vez, muchas de las búsquedas personales de LMB en el conjunto mayor de su obra, y que interroga la seguridad con la que solemos afirmar nuestra existencia desde lo puramente perceptible. Se revela entonces el lenguaje en su aspecto más frágil, una escritura destinada a consumirse. El quiebre total del signo: el lenguaje convertido en carencia.


m. l. lima, mayo 2007
............................................


* Un especial agradecimiento a Claudia Cáceres Garrido por su paciente comentario sobre varias de las ideas aquí ensayadas.

[1] “al desierto no se puede entrar. El desierto es puro afuera” dice Mario Montalbetti en relación a la serie de fotografías punto ciego de LMB. “Es como si un ser tridimensional entrara en un espacio bidimensional. Si nos acercáramos, la niña del km 948 N y su perro retrocederían hacia el fondo con cada paso nuestro”. En: Punto Ciego, Catálogo de exhibición, Lima, octubre 1997.

[2] Este intento de mantener la cualidad sonora y gramatical de cada idioma le lleva a Bedoya a construir diferentes enunciados para cada ciudad. En Lima inscribe, por ejemplo, entre varias otras, las siguientes frases: frisco disfecto / incía de los jeosardos / nu incediata infigación. En Porto Alegre: na falinha delafanada / as foinas de cimplo / por belisão da muntade. Repitiendo el mismo procedimiento en ciudades como Dublín y Venecia.
............

[imagen 1: Luz María Bedoya, caminatas de 20 segundos (01), still de video, Dublin, 2002 / imagen 2: LMB, bus (02) , lápiz sobre papel. 21 x 29.7 cm cada uno, 2002 / imagen 3: LMB, la estación, clips de 20 segundos, 2002 / imagen 4: LMB, muro, portada de libro de fotografías, 2002-2007 / imagen 5: LMB, dirección, 4 min., 2006 / imagen 6: LMB, El paracaidista (vista de la instalacion), galeria del excusado, Lima. 2003]