Angela Molina comenta en el suplemento sabatino Babelia, del diario español
El País, la exposición 'Mal de América' que Raimond Chaves y Gilda Mantilla vienen presentando actualmente en la galería
Projecte SD en Barcelona.
..........Exilio controlado
por Ángela Molina
28/07/2007 Los dibujos de Raymond Chaves y Gilda Mantilla, en Barcelona, confirman que se trata de un gran género. Un trabajo de viajes por América con ecos críticos y sociales.
Los grandes viajeros suelen ser grandes dibujantes. Los grandes dibujantes hacen posible el viaje. Cuando viajar es viajar -un exilio controlado, más allá de la masificación turística-, el dibujo puede ser un arma de crítica social y literaria, una escritura, una forma de pensamiento, de acción. Raymond Chaves y Gilda Mantilla presentan el proyecto Mal de América en Barcelona, donde de manera particular el dibujo se convierte en un campo de recursos para reflexionar sobre un territorio específico. Los dos artistas, afincados en Lima, comparten con Giorgio Antei la definición de "morbus americae", "una afección del espíritu que ataca a ciertos habitantes del Viejo Mundo y que se manifiesta como un anhelo de espaciar más allá del Océano y de lo conocido, hasta alcanzar un nuevo mundo; un afán ambiguo negado por el ansia de regresar a Europa y reafirmado por el impulso irresistible, y si se quiere fatal, de cruzar de nuevo el atlántico, una y otra vez hasta la eternidad".
Desde 2005, el proyecto Dibujando América ha ido descubriéndose por etapas en la Casa de América, el Patio Herreriano, la 27ª Bienal de São Paulo y el Centro Cultural de España en Lima, configurándose a partir de dos viajes por América Latina; el primero fue una aventura por tierras de Venezuela, Colombia, Ecuador y el norte de Perú; el segundo, emprendido el verano pasado, llevó a la pareja de artistas en barco remontando el corazón del gran río, plagado de manatíes, delfines y nutrias gigantes, hasta el llamado Trapecio Amazónico, donde hacen frontera Colombia, Perú y Brasil. El resultado descubre cuán poco cierta es la afirmación de que el dibujo es un género menor. Chaves y Mantilla, que desde 2001 trabajan juntos en proyectos móviles (Hagueando, un periódico con patas, donde conjugan la labor creativa con los estímulos de contextos locales) han hallado la semántica de su experiencia americana en apuntes, notas, bocetos, fotografías, entrevistas, mapas, libros, revistas, discos y materiales didácticos consultados por los que viajaron, para construir, finalmente, con sólo lápiz y papel, la morfosintaxis de un mundo imaginario hecho de estratos, demarcaciones y cartografías que comparten las fronteras de la conciencia humana.
Convencidos del poder propiciatorio del dibujo, que permite anticiparse a la realidad, imaginar y también borrar (la memoria, el presente), ellos creen además que, tomado como un trabajo, se convierte en un gran mecanismo de defensa frente a las obligaciones y exuberancias del mercado, la fama y su lujuria conyugal. Porque, desde la baranda de un barco, se divisa mejor el panorama.