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jueves, abril 09, 2009

Performance completado, por Yoani Sánchez

Reproduzco el comentario de Yoani Sánchez a propósito de la reciente performance de Tania Bruguera en la Bienal de la Habana, en la cual participó, y luego del cual se emitió un comunicado por parte de los organizadores rechazando el acontecimiento.
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Performance completado
por Yoani Sánchez

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Sin la declaración hecha por el Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana sobre lo ocurrido el domingo en el centro Wifredo Lam, el performance de Tania Bruguera no hubiera estado completo. Al minuto de libertad frente al micrófono le correspondía el necesario castigo. Ausente de reprimenda, la acción plástica hubiera parecido una señal de que la intolerancia ha cedido, de que es posible subir al podio y expresarse sin miedos. De ahí que deba agradecer a los que redactaron la secuencia de injurias publicada en La Jiribilla. Sin ella, todo habría quedado en el plano de lo permitido, habría sido visto como algo fabricado para dar una apariencia de apertura.

Con esos cinco párrafos cerraron –de la mejor manera posible– el performance. Nos recordaron, a los atrevidos que hicimos uso del breve tiempo de libertad, que la penalización y la reprimenda siguen siendo aquí la respuesta ante la libre opinión. El Comité Organizador ha confirmado, en su texto cargado de insultos, el por qué tantos gritos de libertad salieron desde esa tribuna. Con sus acusaciones han dejado al descubierto la razón por la que muchos no se atrevieron –esa noche– a tomar los micrófonos.

* Les anuncio que estamos trabajando en el video completo de lo ocurrido, al que le pondremos subtítulos por las deficiencias del audio. Lo publicaré en cuanto esté listo.

* Les dejo aquí el texto que leí aquella noche.

Si me dieran el micrófono… diría

Cuba es un país rodeado de mar y es también un Isla cercada por la censura. Al muro del control informativo, Internet y especialmente los blogs le han abierto algunas grietas. El fenómeno de la blogósfera alternativa ha ido creciendo y ya es conocido por una buena parte de la población cubana. Somos todavía unos pocos bloggers, pero nuestros sitios acentúan el despertar de la opinión ciudadana.

Las autoridades consideran a las nuevas tecnologías como un “potro salvaje” que hay que domesticar; pero los bloggers independientes queremos que corra libremente. Las dificultades para difundir nuestros sitios son muchas. De mano en mano y gracias a las memorias flash, los Cds y los obsoletos disquetes, el contenido de los blogs recorre la Isla.

Internet se está convirtiendo en una plaza pública de discusión, donde los cubanos escribimos nuestros criterios. La isla real ha comenzado a ser una isla virtual, más democrática y plural.

Lamentablemente, esos aires de libre opinión que recorren la red, apenas si han soplado sobre nuestra vigilada realidad. No sigamos esperando que nos autoricen a entrar a Internet, a tener un blog o a escribir una opinión. Ya es hora de saltarnos el muro del control.

sábado, abril 04, 2009

Resistencia y Libertad (de opinión) en la Bienal de la Habana

Tal como se anunció hace no mucho la Bienal de la Habana acaba de inaugurar una nueva edición bajo el título “La integración y resistencia en la era global“. El espacio colombiano [esferapública] acaba de abrir un segmento con una serie de envíos que se irán actualizando en torno a la Bienal en Cuba.

El primer envío es sobre la performance de Tania Bruguera, cuya intervención consistió en dar oportunidad de hablar públicamente a algunas personas locales, y donde la intervención de Yoani Sánchez (que edita el blog Generación Y) desató una respuesta profundamente coercitiva (en contra del libre uso de la opinión) por parte de los organizadores de la Bienal, utilizando argumentos tan manipuladores como los que pretenden denunciar.

Reproduzco el texto inicial del editor de [esferapública], Jaime Iregui; el video de un fragmento de la performance de Bruguera; el texto de Yoani Sánchez -quien fue la primera persona en tomar el micrófono en la performance- y la respuesta los organizadores de la Bienal. Un debate ampliado se puede ver aquí.
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Resistencia y Libertad (de opinión) en la Bienal de la Habana

El pasado 27 de marzo se inauguró la Décima Bienal de la Habana, que cumple 25 años de actividad. Se trata de una edición conmemorativa cuyo tema es “La integración y resistencia en la era global“.

Además de los artistas invitados, había una serie de invitados especiales, entre ellos, Tania Bruguera y Guillermo Gómez Peña, quienes el pasado 29 de marzo presentaron sus performances de forma paralela en el Centro Wilfredo Lam.

El performance de Tania Bruguera consistió en crear una situación (escenario con un podio, microfonos, dos “guardias de la revolución” y bastante público extranjero) para que algunos cubanos pudiesen expresar su opinión libremente. La primera persona que hizo uso de los micrófonos fue Yoani Sánchez, muy conocida fuera* de Cuba por su blog Generación Y -vale la pena resaltar que tener un blog es algo insólito en la isla, pues el acceso a Internet es prácticamente imposible para los cubanos.

Seguido del texto de Yoani Sánchez, encontrarán la respuesta del Comité Organizador de la Bienal a lo que sucedió en este performance.

Iniciamos con este una serie de envíos de esferapública sobre la Bienal de la Habana.

Jaime Iregui

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Y nos dieron los micrófonos...

Noche perdurable la de ayer en el Centro Wilfredo Lam, gracias al performance de la artista Tania Bruguera. Un podio con micrófonos, delante de un inmenso telón rojo, formaba parte de la instalación interactiva que se ubicaba en el patio central. Todo aquel que quisiera podía hacer uso del estrado para decir –en solo un minuto- la arenga que se le antojara.

Como los micrófonos no abundan, es más, no me empataba con ninguno desde mis tiempos de pionerita recitadora de versos patrióticos, aproveché la ocasión. Avisada a tiempo por amigos enterados, fui preparada con un texto sobre la libertad de expresión, la censura, los blogs y esa herramienta escurridiza que es Internet. Frente a los lentes de la televisión nacional y protegidos por los invitados extranjeros a la X Bienal de La Habana, se sucedieron gritos de “libertad”, “democracia” y hasta abiertos retos a las autoridades cubanas. Recuerdo un muchacho de veinte años que confesó que nunca se había sentido más libre.

Tania nos dio los micrófonos, a nosotros que nunca hemos podido decir un discurso propio, sino que hemos tenido que soportar bajo el sol las peroratas de los otros. Era una acción artística, pero no había juego en las declaraciones que hicimos. Todos estábamos muy serios. Una paloma reposaba en nuestros hombro, probablemente igual de entrenada que aquella otra de hace cincuenta años. Sin embargo, ninguno de los que hablamos nos creímos elegidos, ninguno quería quedarse -por cinco décadas- gritando a través de los micrófonos.

Yoani Sánchez
http://www.desdecuba.com/generaciony/

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Declaración del Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana
El pasado domingo 29 de marzo, en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, varias personas ajenas a la cultura, encabezadas por una “disidente” profesional fabricada por el poderoso grupo mediático PRISA, aprovecharon un performance de la artista Tania Bruguera para realizar una provocación contra la Revolución Cubana. Se trata de individuos al servicio de la maquinaria propagandística anticubana, que repitieron el desgastado reclamo de “libertad” y “democracia” exigido por sus patrocinadores. Hablaron —o actuaron más bien— para las cámaras; y hoy varios medios de la Florida convertían el incidente en una gran noticia.

El Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana, considera este hecho un acto anticultural, de oportunismo vergonzoso, que ofende a los artistas cubanos, a los artistas extranjeros que han venido a ofrecernos sus obras y su solidaridad y a todos los que hemos trabajado durante tantos meses, en condiciones muy difíciles, para llevar adelante un evento de tanta trascendencia. Ofende también a nuestro pueblo, que ha desbordado las instalaciones y áreas de la Bienal y disfrutado de un arte inteligente, crítico y humanista, de innegable vanguardia.

Resulta particularmente ofensivo que usen el espacio libre y plural de nuestro evento, asalariados de quienes manipulan la opinión pública, mienten, censuran, mutilan y coartan sistemáticamente la libertad de expresión y de pensamiento.

La obra de Tania Bruguera corresponde a la serie “El susurro de Tatlin”, que se ha venido presentando en diversas ciudades de Europa y Estados Unidos, y, en su presentación en La Habana, estaba concebida como un mano a mano en el propio Centro Lam con “Cuerpo ilícito”, del artista chicano Guillermo Gómez Peña. Contrasta de manera lastimosa el extraordinario performance anticolonial, en defensa de las minorías excluidas y despreciadas, que ofreció la noche del domingo Gómez Peña, con el espectáculo protagonizado por unos pocos buscadores de notoriedad y de dinero fácil, sin ideas ni decoro.

Esta mediocre instrumentalización política de una obra artística, demuestra el desprecio por la cultura de estos personajes y de quienes los alientan. En cambio, nuestras instituciones y nuestros artistas, acusados constantemente por esa misma maquinaria de politizar la cultura, continuaremos defendiendo la creación artística más libre y diversa y el acceso a ella de nuestro pueblo.

Por encima de estas provocaciones, la Bienal continuará siendo ese espacio de rebeldía antihegemónica, de herejía y auténtica disidencia que conquistó definitivamente la Revolución Cubana para los artistas de Cuba y del mundo.

Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana
http://www.lajiribilla.cu/2009/n412_03/412_50.html


*Según Time y CNN, Generación Y es uno de los blogs que mayor incidencia tiene en la opinión pública a nivel global. Tiene entre 200 y trescientos mil lectores diarios y cada post es generalmente comentado por miles de personas.

jueves, febrero 05, 2009

Vivimos en un tiempo asustado. Entrevista con Ticio Escobar

A fines del próximo mes se inaugura la Décima Bienal de la Habana 'Integración y Resistencia en la era global', en Cuba, y que por lo que he escuchado puede resultar interesante -aunque con un título que recuerda los discusiones de los 90, pero que no deja de ser pertinente de discutir-. La página web de la Bienal ha empezado a actualizar los contenidos sobre el evento y un 'boletín' donde ha empezado a publicar entrevistas, textos y otros documentados vinculados directa o indirectamente con esta nueva edición de la Bienal. De ese último número del boletín recupero esta primera parte de una entrevista con el teórico paraguayo Ticio Escobar, quien este año es además curador de la Trienal de Santiago -a la cual también conviene echarle un vistazo-. Espero comentar algo más sobre esto pronto ya que de forma coincidente este año compartiran tiempos algunos proyectos a gran escala -bienales digamos- que pueden resultar particular e inusualmente críticos desde sus respectivos escenarios. Espejimo? Excesivo entusiasmo? De momento reproduzco esta primera parte publicada de la entrevista con Escobar en el boletín de la Bienal.
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Entrevista con Ticio Escobar
Vivimos en un tiempo asustado


Entrevista realizada por Jorge Fernández , Director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, a Ticio Escobar, culturólogo y crítico paraguayo. (primera parte)

Ciertas tendencias esencialistas dentro de la teoría de la cultura analizan el arte latinoamericano como un fenómeno homogéneo. ¿Qué piensa de esto?

No creo que pueda hablarse de una cultura latinoamericana homogénea. Pienso que uno de los riesgos del pensamiento latinoamericano ha sido sustantivar la latinoamericanidad, convertirla en una esencia un poco anterior a la historia misma, que se ha prestado a muchos idealismos y a una concepción un poco cliché de lo latinoamericano, que ha traducido sus diferencias en pos de una idea, una historia común, un territorio, un proyecto más o menos homogéneo, etcétera.

Ahora, sí me parece importante mantener la idea de un arte latinoamericano como un sentido estratégico, quizás basado en detectar una serie de cuestiones y problemas comunes, y trabajar a través de eso.

¿Qué cuestión hay en común? ¿Qué posibilidad de estrategias comunes puede existir en un momento determinado, cosa que no va tanto a un contenido, a una sustancia o a esencias, como a un problema? Y, ¿qué problemáticas articulables tiene América Latina? ¿Qué entrejuego común puede existir como para que a través del mismo puedan esbozarse estrategias comunes? O sea, a mí me parece que lo latinoamericano puede ser concebido como un escenario en el cual confluye o se representa un orden de problemas, o si se quiere, como un recorte estratégico de una serie de cuestiones.

En última instancia, el lenguaje, arbitrario como es, permite creaciones; y si nosotros nos ponemos de acuerdo en que cuando hablamos de lo latinoamericano estamos hablando de una serie de aspectos y recursos en común, y de una serie de posibilidades de ponernos de acuerdo en cómo manejar y afrontar determinadas prácticas y utilizar determinadas tácticas de producción, de sobrevivencia incluso, de construcción de utopías más o menos cercanas, y de circuitos colectivos que nos sirvan para potenciar nuestras prácticas de cara a ciertas manipulaciones centrales, o a cierto descontrol del mercado, etcétera, entonces me parece absolutamente válido.

Aracy Amaral, la gran crítica brasilera, se opone a la utilización del término arte latinoamericano, porque dice que atañe a una serie de mitos de una identidad esencializada, idealizada, y que de hecho no ha logrado demasiado frutos. Yo estoy de acuerdo con ella en que no tendría que usarse de manera esencialista, pero se recalca ese sentido estratégico, a mí me parece válido en cuanto se aclare que se está designando una pluralidad. Diferencias que en algún momento se interceptan y se entrecruzan y conforman un ámbito de cuestiones comunes. Entonces me parece válido y me parece útil seguir usando el término.

¿Qué relación existe entre los llamados centros culturales y las nombradas periferias, un asunto real pero empobrecido por algunas teorizaciones con enfoques esquemáticos?

Hay siempre un forcejeo entre culturas. Así como no creo en el arte latinoamericano, tampoco creo mucho en las artes nacionales porque (sobre todo en nuestro país, Paraguay, no sé exactamente en Cuba, que tiene otra realidad) apañan en su interior conflictos que tienen que ver con otras otredades dentro de una nueva realidad de un nuevo exótico latinoamericano; como una especie de Frankiestein ante ojos rayban y plumas en la cabeza. Fascina también al imaginario europeo, que está buscando siempre el exotismo más radical de los otros.

Hay otro juego al cual nos prestamos y jugamos, a partir de seducciones y de simulacros: tiene que ver con un tomar la imagen como con un dar imagen; así reencubre una serie de mecanismos de mutuas seducciones y mutuas simulaciones. Entonces hay que ver qué se gana y qué se pierde con cada uno de esos lances. Pero tampoco nosotros somos los inocentes que estamos violados por la otra cultura. ¡No! Incluso nosotros, pícaramente, jugamos con una serie de seducciones y de miradas, y con toda una serie de coqueteos en torno a la imagen que proyectamos y que el otro necesita.

Asimismo, subyacen rejuegos entre un arte hegemónico, superhegemónico, y culturas populares, culturas indígenas y formas de culturas más mediáticas, e incluso culturas ilustradas que casi pudieran decir que pertenecen más al circuito de la hegemonía y la dominación que a un circuito de un arte propio de ese país (en el supuesto caso que fuera acotable “el arte de ese país”, así, en términos muy tajantes). De modo que el juego entre la metrópoli y los países periféricos, o las submetrópolis en algunos casos, es de relaciones complejas, deconstructivas, pero no creo que puedan ser manejadas en forma unilateral.

Pienso que el arte actual es más una serie de transacciones, negociaciones y escarceos en torno al sentido, que un juego de luchas por el poder simbólico. Quizás la lucha por el poder simbólico asuma en muchos de estos casos un juego de muñequeo, de lances y de batallas menores. En medio de todo ese juego de lances de ida y vuelta, bastante confusos, se abren posibilidades concretas que tienen que ver con el espacio que pueden encontrar las otras culturas o los otros creadores, los creadores concretos; o sea, que para esos creadores muchas veces sus propios contextos culturales también están constriñendo o siendo adversos a su posición de artistas, y es que hay posiciones que están jugando en este caso. Por ejemplo, en Latinoamérica yo creo que Sao Paulo y Buenos Aires actúan como submetrópolis regionales para ciudades pequeñas dentro del Mercosur, como Asunción y Montevideo, que dependen de las submetrópolis y que, a su vez, Asunción, para el interior del país, actúa como submetrópoli de otras comunidades rurales, o de grupos indígenas en los cuales las sucesivas cadenas de hegemonías y de juegos hegemónicos y periféricos se van dando también hacia el interior del propio país; y quizás se vuelve a repetir una serie de desdoblamientos y de eslabones. Pero eso viene dando una vuelta, no solamente unilateral, sino que también hay refracciones y hay cruces, necesidades. Muchas veces la dialéctica del hazme mezclado supone un juego de miradas y una lucha de reconocimientos por los cuales el otro también se constituye desde la mirada que intenta cosificarlo. Entonces habría que ver cómo se aseguran espacios a partir de los cuales ese arte propio pueda jugar con esas intersecciones para provecho o para mejor expresarse.

A usted le escuché decir una vez que la cultura era ingrata porque necesitaba profanar sus mitos para renovarse. ¿Cómo evaluar la transformación que ha tenido, en esta tardomodernidad, la representación?

Por una parte está el hecho de que la cultura sí es ingrata, en cierto sentido, porque, por definición, es bifronte, tanto conserva como recusa. La cultura siempre es conservadora y es transformadora, si no, no podría actuar como transmisora de historia, memorias, procesos, si no estaría conservando e incluso custodiando determinadas formas de tradición. Por otra parte, es ingrata, porque se vuelve contra sus propias producciones y las devora o las sacrifica. Continuamente está exigiendo un proceso de renovaciones. Si entendemos que en cierto sentido la cultura es como un cuerpo de respuestas simbólicas que tienen los grupos ante historias determinadas, es evidente que a medida que pasan esas historias, esas respuestas tienen que ser renovadas.

Pero tampoco tenemos que creer en una cuestión tan funcionalista. La cultura también va conservando algunas cuestiones aunque sean disfuncionales socialmente y vayan incomodando al cuerpo social, y son como muchos nudos duros o fibras que a lo mejor necesitan ser recortadas en otros escenarios, y eso lleva a varios juegos dentro de la propia cultura, en los cuales no hay simplemente una respuesta muy lógica a los condicionamientos, sino que hay una serie de reacomodos simbólicos que tiene muchos tiempos.

En cada cultura sobreviven los tiempos del rito, tiempo de la memoria, tiempo del mito y tiempo de lo imaginario, que están como enredándose continuamente, pero siempre hay un tiempo del sacrificio. La cultura necesariamente sacrifica el mito, sacrifica ideas, sacrifica conceptos, sacrifica personas continuamente.

(continuará ...)